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19 de octubre de 2007
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INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S
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Una
enfermedad que está ganando terreno: Sclerotinia
Sclerotinia sclerotiorum es un hongo que afecta a
una amplia gama de especies cultivables y no cultivables. De los cultivos
susceptibles importantes para la región del sudeste bonaerense afecta al
girasol y la soja produciendo pudriciones de tallo en ambas especies, y del capítulo
en girasol. Es un hongo que se adapta muy bien a los ambientes del sudeste
bonaerense haciendo que sea un patógeno de difícil manejo.
Es de esperar que este patógeno comience a cobrar
cada vez más importancia debido a que, hoy en día en el sudeste bonaerense, la
soja y el girasol ocupan una superficie mayor al 80% del total cultivable. En
las últimas campañas se vienen registrando ataques importantes en ambos
cultivos.
Sclerotinia se ha convertido entonces en un factor
importante a considerar y las medidas a tomar para prevenir y minimizar sus pérdidas
deben ser concebidas a nivel de sistema productivo. Como paso inicial para el
manejo de este patógeno es importante identificar los lotes en que se haya
detectado la enfermedad evitando la siembra de cultivos susceptibles. La siembra
directa es otra de las medidas recomendadas. Al no incorporar el rastrojo del
cultivo antecesor exponemos a la estructura de resistencia del hongo y fuente de
inóculo, el esclerocio, a la colonización por la microflora y microfauna del
suelo logrando que se degrade antes.
El manejo del barbecho y el control de las malezas son
fundamentales para reducir la cantidad de inóculo. Algunas de las malezas más
comunes que suelen estar presentes en los lotes o en las cercanías de
alambrados son reservorios de la enfermedad, por lo cual mantener el barbecho
limpio de malezas es fundamental.
También existen medidas de manejo particulares que deben
adaptarse en cada cultivo. En girasol, por ejemplo, la fecha de siembra junto
con la elección de un cultivar resistente son los dos pilares fundamentales
para combatir la enfermedad. En soja se trata, principalmente, de considerar una
serie de medidas de manejo cultural y la selección de cierto tipo de planta en
el cultivar sembrado. En cualquier caso, toda medida que haga que el cultivo no
esté floreciendo (período de susceptibilidad) en el momento favorable para el
patógeno, que en nuestra región es generalmente en es fines de febrero, va a
estar reduciendo la probabilidad de ocurrencia de la enfermedad.
Para el cultivo de girasol en el sudeste bonaerense se ha
determinado que las siembras de septiembre u octubre tienen menos porcentaje de
plantas enfermas comparado con las siembras de fines de noviembre o diciembre.
Esto está relacionado con las condiciones ambientales que tendrá el cultivo
durante la floración. Un cultivo sembrado en octubre florecerá,
independientemente del ciclo del híbrido, cerca de principios de enero, cuando
la probabilidad de días nublados y frescos es baja. En cambio, siembras tardías
atrasan la floración hacia febrero-marzo, cuando la probabilidad de ocurrencia
de días nublados y frescos es más elevada (condiciones favorables para
Sclerotinia).
La elección de la duración del ciclo es otra herramienta a
tener en cuenta al momento de elegir la semilla. El cultivar de girasol puede
escapar al período más favorable para el desarrollo de la enfermedad por
poseer una temprana floración. Por tal motivo, en siembras de noviembre, los
materiales de ciclo corto se enferman menos que los cultivares de ciclo largo.
En el cultivo de soja el objetivo es evitar que coincida un
follaje muy cerrado en floración con las condiciones favorables para el
desarrollo de la enfermedad. Varias medidas de manejo ayudan a minimizar los daños
por este hongo. El follaje del cultivo debe generar un microclima más seco y no
tan fresco, favorecer la circulación de aire y con presencia de tejido
susceptible (flores) menos prolongada.
Los medidas más recomendadas para el manejo de Sclerotinia
en soja son: sembrar semilla sana y limpia, para no contaminar el suelo con
esclerocios de campañas pasadas; adecuar la fecha de siembra; evitar sembrar
con poco espaciamiento entre surcos y mucha densidad de plantas; evitar el riego
excesivo, especialmente durante la floración; y vigilar la fertilidad y la
fertilización del suelo, pues si son muy elevadas, promueven un crecimiento
excesivo de las plantas que favorece el desarrollo de Sclerotinia.
Aunque existe poca información sobre la resistencia de los
cultivares de soja disponibles, se ha probado que existen diferencias entre
ellos. Lo importante es tener en cuenta que ciertas características de la
planta juegan un rol muy importante evitando la enfermedad en el campo: menor
longitud del ciclo, inicio de floración más temprano, menor vuelco y altura,
follaje erecto y abierto.

Sclerotinia en soja
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Esclerotinia en capítulo de
girasol |
Contactos:
Ing. Agr. Facundo Quiroz: fquiroz@balcarce.inta.gov.ar
Ing. Agr. Carolina Troglia: ctroglia@balcarce.inta.gov.ar
Ing. Agr. Marina Montoya: mmontoya@balcarce.inta.gov.ar
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