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17 de octubre de 2007
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INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S
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En 45 días
llovió más de 220 milímetros
El nitrógeno, ¿adónde se fue?
En la Estación Experimental Agropecuaria del INTA en
Balcarce, en el mes de septiembre, se midió una precipitación de 170 mm. Hasta
el momento de escribir esta nota ha llovido, en el mes de octubre, 50 mm más.
La cantidad de agua caída en un período de tiempo de 40 a 45 días ha
sido 220 mm pudiendo superarse al terminar el mes.
Se fertilizó el trigo y llovió mucho, ¿Qué sucede con el
nitrógeno? El nitrógeno es un elemento muy móvil en el suelo y, por lo tanto,
las precipitaciones abundantes arrastran las formas disponibles de nitrógeno, o
sea el nitrato, a la profundidad del suelo hacia la napa de agua.
Esto, evidentemente, tiene un perjuicio directo para el
cultivo puesto que estamos perdiendo gran parte del nutriente que hemos aplicado
al momento de la siembra o al macollaje.
El Ing. Agr. Hernán Echeverría de la EEA INTA Balcarce nos
dice que "Cuánto se perdió del nitrógeno se sabe por la aplicación
de modelos de simulación que permiten tener una estimación de lo perdido por
el lavado. A través de este método podemos afirmar que más del 50 % del
nitrógeno aplicado se perdió por este proceso.
Es válido recalcar que además de las pérdidas por este
mecanismo, en estas condiciones de anegamiento y por la falta de oxígeno, se
pueden producir pérdidas gaseosas por desnitrificación que también
contribuyen a aumentar la pérdida."
En resumen, si el productor ha hecho una aplicación normal,
razonable para la zona, tiene que tener presente que ha perdido al menos el 50 %
del nitrógeno aplicado.
Ante la pregunta, ¿se puede paliar esta situación?, el
Ing. Echeverría responde, "para poder revertir esta pérdida el
productor tendrá que refertilizar con nitrógeno. El trigo responderá muy bien
a esta refertilización hasta el estado de comienzo de encañazón y, en
general, en la zona los cultivos están en ese período de desarrollo. El trigo
responde con una alta eficiencia en este estadío.
Un valor razonable para la zona oscilaría alrededor de
los 50 a 70 Kgr. de nitrógeno, o sea que estaría alrededor de los 100 a 150
Kgr. de urea que habría que volver a aplicar al cultivo para asegurarnos un
alto rendimiento.
Una alternativa más sería pensar en aplicaciones
foliares de nitrógeno, las cuales son una alternativa interesante, pero la
cantidad de nitrógeno que podemos aplicar no puede ser mayor a los 30 kgr. por
hectárea, puesto que se producirían efectos fitotóxicos.
Entonces, si tenemos que cubrir una demanda del orden de
los 50 a 70 Kgr. de N pensar en aplicaciones foliares es quedarse corto. Por
eso, yo diría que lo mejor es aplicar esta refertilización con urea, en forma
sólida al voleo.
El inconveniente que se presenta es que se va a pisar el
cultivo. Pero hoy en día las máquinas tienen un ancho de aplicación bastante
importante y las huellas, que es lo que daña el cultivo, es un daño menor
pensando en el beneficio que se va a obtener en el resto de la superficie que va
a ser fertilizada."
Por lo tanto el productor, si quiere maximizar los
rendimientos, si aspira a tener un cultivo próximo a los potenciales, va
a tener que refertilizar con una dosis complementaria de nitrógeno en
función a lo aplicado con anterioridad. Esta nutrición complementaria va
a tener un muy buen uso ya que el perfil del suelo está con mucha humedad.
Pasado este momento, y pensando en el contenido de proteína
del grano, se debería monitorear el contenido de clorofila del
cultivo de trigo para saber si es necesario pensar en una aplicación
foliar para reafirmar la calidad del grano. Pero esto sería un poco más
adelante.
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Gráfico que
muestra la incidencia de la lluvia en la distribución del nitrógeno en
el perfil del suelo. |
Contactos:
Ing. Agr. Hernán Echeverría, hecheverr@balcarce.inta.gov.ar
Secretaría del laboratorio de Suelos de la EEA INTA Balcarce: secsuelo@balcarce.inta.gov.ar
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