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27 de febrero de 2007
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INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S
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Ovinos
- Preparando el servicio de la majada
Autor: Jorge Manazza
Grupo Sanidad Animal INTA Balcarce
Es necesario poner atención a la sanidad y mérito genético
de los reproductores machos ya que el mejoramiento de nuestras majadas depende
en gran medida de los carneros que utilicemos. Esto se verá reflejado en la
producción de lana (cantidad y calidad) o en la producción de carne
(corderos logrados). Hay que tener en cuenta que esta acción se complementa con la
selección y el estado nutricional de las hembras que pondremos en servicio.
En este período clave una práctica muy
recomendada, pero quizás no siempre utilizada, es realizar previamente un buen
control de los carneros y evaluar la sanidad de los mismos, ya que de tener
problemas se notarán los efectos negativos en la señalada.
Un carnero infértil, no sólo fallará al servicio, al
estar enfermo puede infectar a otros animales sanos y diseminar la enfermedad en
la majada, seguirá produciendo gastos en alimentación y sanidad, sin tener un
justificado desempeño reproductivo.
¿Qué debemos hacer?
Los problemas que pueden afectar la fertilidad de un macho,
generalmente se traducen por alteraciones en su aparato reproductor, es decir
testículos, epidídimo y pene. Pero es también importante hacer un control
general del animal, prestando especial atención a su dentadura, conformación
de la boca, condición corporal, estado de sus ganglios, para detectar presencia
de seudotuberculosis y defectos en lana, pezuñas y aplomos, etc., que no
deseamos se transmitan a la descendencia.
Debemos tener en cuenta, que ciertas enfermedades
infecciosas reproductivas del macho, no siempre producen alteraciones
detectables a simple vista o diagnosticables por palpación. Un ejemplo es la
Brucelosis ovina o Epididimitis de los carneros, pudiendo existir animales que
son portadores de la enfermedad, sin tener lesiones evidentes. Por ello, una práctica
indispensable es extraer sangre de los carneros para efectuar los análisis
en laboratorio.
Como toda actividad, la revisación de carneros debe hacerse
con método; una forma de trabajo que permita realizar correctamente la tarea y
evaluar del mismo modo a todos los animales.
Cómo proceder
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Revisar todos los carneros, vayan o no a servicio.
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Identificarlos mediante caravana segura o tatuaje que
permita asentar en una planilla la información o datos de cada animal.
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El trabajo debería efectuarse con tres personas: un
agarrador, el veterinario que examina y la tercera que anota lo que el
profesional indica.
Este procedimiento nos permite una toma de decisiones
criteriosa sobre el futuro de cada reproductor.
Los animales se ubican en semicírculo en posición
”sentado” apoyando el lomo sobre las piernas del agarrador. Comenzar por la
cabeza, observando posibles afecciones oculares; boca, para determinar la edad
del animal (desgaste de dientes); conformación de mandíbula: prognatismo
(afección hereditaria), cobertura de lana en la cara (correlacionado con la
fertilidad), palpar los ganglios de la cabeza y cuello (parotídeos, retrofaríngeos,
submaxilares) y miembros anteriores (preescapulares). Continuar palpando
ganglios de los miembros posteriores (prefemorales y poplíteos) luego los
ganglios inguinales con especial atención ya que de encontrarse aumentados de
tamaño pueden dificultar el desplazamiento de los testículos y afectar la
calidad del semen. El tamaño normal de los ganglios no debe exceder los tres
centímetros de diámetro y son elásticos al tacto. Al palparlo buscamos
alteraciones de tamaño, temperatura o consistencia. En caso de
Seudotuberculosis pueden hasta triplicar su tamaño.
Seguidamente se examina el aparato genital, incluyendo bolsa
escrotal, testículos, epidídimo y pene. Revisar pezuñas por posibles lesiones
de pietín. Con el animal nuevamente en pie se evaluará la condición corporal,
a fin de detectar carneros que no están en buen estado para entrar a servicio
(por debajo de grado 3, suplementar para recuperar condición).
Revisar los aplomos ya que traerán problemas en la monta.
Terminado el examen clínico se extrae sangre para la
detección de brucelosis a todos los carneros teniendo en cuenta que es la
principal enfermedad que afecta el aparato reproductor del macho. Si se confirma
la infección con Brucella ovis, se recomienda iniciar de inmediato el
control de la enfermedad en el establecimiento que incluye una segunda revisación
y análisis de laboratorio a los 30 ó 45 días de finalizado el servicio con el
fin de descartar los infectados durante el mismo.
En cabañas utilizaremos básicamente los mismos criterios
aplicados a carneros de majada general pero más estrictos en los controles. Con
animales de alto valor genético se justificará intentar tratamientos
medicamentosos o quirúrgicos de ciertas afecciones (orquitis unilateral,
varicocele, etc.).
El objetivo del control pre-servicio de los carneros, es
determinar si están en condiciones de ser utilizados para cumplir eficazmente
su función, produciendo crías libres de defectos y enfermedades.
Es fundamental la necesidad de trabajar con machos y hembras
en buen estado nutricional, sanos y funcionales, vale decir: libres de defectos
genitales, enfermedades infectocontagiosas u otras que afectan a la reproducción
y sin problemas de parasitosis que implica pérdidas de producción.
Carneros vigorosos y de fuerte impulso sexual, sin estrés
durante los 60 días previo al servicio. Las ovejas necesitan descanso después
del destete para recuperar estado y pasar de una condición corporal grado 2 -
2.5 (lactancia) a grado 3 – 3.5 ( adecuado para iniciar el servicio).
Borregas: categoría importante dado que representan las hembras de reemplazo y
futuro material productivo de la majada, seleccionarlas cuidadosamente en este
momento ingresando las aptas para reproducción y las que más respondan a los
objetivos de la empresa. Evaluar sanidad y estado de nutrición registrando
condición corporal (CC) de cada una. La CC deseable es también 3 - 3.5,
nos permitirá interpretar en su momento los índices de parición, señalada y
destete logrados.
Más información: jmanazza@balcarce.inta.gov.ar
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