 |
11 de mayo de 2006
|
|
INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S
|
Manejo
de carneros y ovejas en servicio "a campo"
Jorge Manazza - Grupo
Sanidad Animal - EEA INTA Balcarce
Está demostrado que en
un año normal es factible señalar el 100% de corderos en nuestra área. La
información y recomendaciones que siguen tienden a lograr esa meta.
El primer requisito es la seguridad de trabajar con machos y
hembras en buen estado nutricional, sanos y funcionales, vale decir: libres
de defectos genitales, enfermedades infecto-contagiosas como Brucelosis
u otras, que afectan a la reproducción y sin problemas de parasitosis
que implica pérdida de producción.
Es muy importante que los carneros sean vigorosos y de
fuerte libido (impulso sexual), los inactivos, eliminarlos. No deben haber
sufrido stress alguno durante los dos meses previos al servicio. En las majadas
generales conviene usar carneros nacidos y criados en la zona, pues tienen buena
adaptabilidad al medio.
Las ovejas precisan uno a dos meses de descanso después del
destete para recuperar estado y pasar de una condición corporal: grado 2 ó 2,5
(lactancia), a grado 3 a 3,5 (adecuado para iniciar el servicio siguiente).
El otro factor fundamental es la época del servicio. La
oveja, a diferencia de otros animales domésticos, posee una actividad sexual
estacional (es poliéstrica estacional) Se ha demostrado que el factor más
importante que determina esta característica es la variación de la luz solar
(fotoperíodo); de tal manera que al disminuir la cantidad de horas luz por día,
se desencadenan -por vía del nervio óptico-, los fenómenos reproductivos y
hormonales de esta especie. Además existen otros factores que ejercen su
influencia sobre la manifestación del celo en la oveja, que son la temperatura
ambiental y la nutrición. Este comportamiento es particularmente más marcado
en razas provenientes del hemisferio norte, como la Romney Marsh, que comienza
sus celos fértiles a partir de fines de febrero, es decir 65 días posterior al
día más largo del año (21 de Diciembre)
Las ovejas de origen mediterráneo (Merino, Corriedale,
etc), son las menos estacionales, es decir tienen un período sexual más largo;
los celos comienzan irregularmente en primavera- verano y van acentuándose en
marzo y abril para nuestra región.
Coincide para las razas ovinas en general, en todo el mundo,
el otoño como época de máxima fertilidad, tanto en las hembras como en los
machos. Estudios y experiencias realizadas han demostrado que abril es el mes de
mayor ovulación positiva (óvulos viables).
Epoca de servicio y razas
La elección de una adecuada “época de encarnerada” es
fundamental, ya que los resultados finales -medidos en corderos logrados-,
pueden variar mucho al cambiar la fecha de ingreso de los carneros a la majada.
El período de servicio debe basarse en el conocimiento de
lo factores ambientales y fisiológicos del animal y en la posibilidad de
manejarlos o controlarlos, para aprovechar al máximo el potencial reproductivo
de los ovinos.
Por no interpretar debidamente la importancia de los
factores mencionados, persisten criterios erróneos en cuanto al mejor momento
para el apareamiento. De ahí que “el cordero temprano” –cuyo logro masivo
muchos pretenden-, se diluye en una expresión de buenos deseos. Con las razas
disponibles actualmente, la pregunta que aparece es: ¿cuándo deben nacer los
corderos? Partamos de la premisa universal que el cordero debe nacer cuando la
oveja tenga buen pasto, suficiente para asegurar una abundante lactación y rápido
crecimiento durante los 4 meses de crianza. En condiciones óptimas la ganancia
de peso diaria de la cría, es casi el doble de la del cordero nacido a
destiempo.
Siendo el pastizal natural el recurso forrajero más
utilizado en la producción ovina extensiva, sólo quedan dos opciones para la
parición: el otoño o la primavera. Se analizarán los pro y contra de cada
manejo:
Parición en otoño: Supone servicio de
pleno verano; produce menos corderos y la mayor parte de la lactación en el
peor momento del campo, (por escasa disponibilidad de pasto en invierno), y de
no contar con un verdeo para esa época, habrá baja ganancia de peso diaria en
los corderos. Constituye una ventaja comparativa, la buena nutrición de las
madres en el último tercio de preñez, que se traduce en buen peso de los
corderos al nacer. Atendiendo los requerimientos nutricionales, se llega con
corderos grandes a la esquila de noviembre, pudiendo ser destetados y vendidos
temprano, o para las Fiestas de Navidad y fin de Año.
Parición en primavera: Los nacimientos
concentrados cerca del rebrote principal del campo, se corresponde con un
servicio de otoño, muy buena época para encarnerar en nuestra zona, si
queremos señalar un 100% de corderos, pues tendrá la más alta fertilidad en
ovejas, borregas y carneros y la posibilidad de concentrar naturalmente los
celos. Con las razas tradicionales: Corriedale o Romney Marsh, y sin referirnos
a sus cruzamientos, cuando la ganancia de peso diaria es buena (P.V. promedio:
200gs a 225 gramos/día), se pueden lograr lotes importantes de corderos para la
venta, con un peso vivo entre 27 a 37 kg., a los 4 ó 5 meses de edad. El punto
débil es la nutrición de los vientres durante los 40 días críticos
pre-parto; pero el buen manejo lo puede minimizar sin mayores problemas,
mediante una buena planificación (reserva de potreros, tratamientos
antiparasitarios adecuados, suplementación estratégica, etc).
Duración del servicio:
El servicio debe ser corto y ubicado en la época más
favorable, con el propósito de asegurar una parición uniforme y concentrada.
La duración para las ovejas adultas puede ser de 45 días y para las
“primerizas” o borregas: 60 días. En caso de manejar una sola majada con
ovejas y borregas juntas, y servicio tradicional “a campo”, será
aconsejable asegurar un período mínimo de dos meses.
Si durante esta actividad, se presentaran días muy
calurosos, con temperaturas elevadas, no comunes para la época y lugar, se
prolongará el tiempo de servicio, agregando los días necesarios para compensar
los saltos sin cobertura (servicios perdidos).
Se destaca que en las borregas, “edad fisiológica” se
corresponde al peso corporal umbral que indica madurez sexual. Con buen manejo,
éste se logra a los 2 dientes y en razas precoces: (Frizonas, Pampintas), a muy
temprana edad, antes del año, o sea siendo aún corderas.
El peso conveniente para lograr una buena fertilidad en
borregas “primerizas”, según diferentes razas es el siguiente:
Romney Marsh : 40 kg;
Corriedale 38 kg; Texel y Frisonas 40 kg;
Pampinta 39 Kgs.;
Ideal 35 kg.
Merino, con 34 kg de peso corporal al momento del
servicio, logran alcanzar un 60 % de parición.
Existe una relación directa entre el peso de los
vientres al servicio y el porcentaje de señalada obtenido; experiencias
realizadas por el INTA en Patagonia y otras regiones lo han demostrado, vale
decir: “a mayor peso, más corderos”.
No obstante, una buena herramienta, que reemplaza a la
balanza y se utiliza como “indicador” del estado nutricional del animal, es
la Condición Corporal (C.C.), medida a través de una “escala” (más
información en: http://www.inta.gov.ar/balcarce/info/documentos/ganaderia/ovinos/condcorp.htm)
Al momento de dar servicio deberíamos manejarnos con una
C.C. grado 3 a 3,5; así estaríamos asegurándonos el peso mínimo adecuado
para lograr una buena fertilidad, tanto en ovejas como en borregas; (siempre que
se tenga controlado también, el tema sanidad de la majada).
Porcentaje de carneros:
Para condiciones “a campo” un carnero en buen estado (C.
C.: grado 3 ½ a 4) de buena libido, vigoroso y sano, puede cubrir hasta 100
ovejas en 30 días. En condiciones normales, considerando el tipo de terreno,
factor climático y tamaño del potrero, se puede utilizar un 2 ó 3% de
carneros con ovejas experimentadas y un 3% (con repaso de 1% más), en las
borregas primerizas, incorporando ese refuerzo a los 15 días de iniciado el
servicio.
Estas hembras jóvenes pueden recibir también carneros jóvenes,
pero preferentemente con un servicio anterior probado y con examen de Brucelosis
(clínico + serología) realizado por un Médico Veterinario, preferentemente
dos meses antes de que comiencen a trabajar los carneros. Es importante
controlar también el tema parasitosis, mediante la obtención de muestras
individuales y periódicas de materia fecal y análisis correspondiente (HPG).
Deben entrar al servicio con perfectos aplomos (pezuñas recortadas y sanas, sin
deformaciones, ni lesiones interdigitales (evitar Pietín), sin ulceraciones en
prepucio; revisar dientes, eliminar del servicio los “cara tapada”, pelar
barriga y bolsa escrotal; preferentemente con media lana (menos de 6 meses de
crecimiento); 3 cm de lana en el lomo resultará un buen aislante en tiempo
caluroso y campos sin sombra. No es conveniente esquilar con peine rasante en
tiempo caluroso, pues los rayos directos del sol producen lesiones en la piel
que luego se infectan.
Manejo del servicio:
El conocimiento de algunos factores que hacen al
comportamiento y desempeño animal, permitirá un mejor manejo.
-
1) Las ovejas experimentadas buscan solas al carnero si
estamos en la época correcta para el apareamiento. Este hecho, sumado a la
presencia del macho, provoca celos masivos; como resultado se preñan hasta
un 70-80% en las primeras tres semanas de servicio.
-
2) Las “primerizas” van más lento, por su
inexperiencia; comportamiento que cambia favorablemente en la segunda
quincena de marzo, principio de abril, cuando sus celos se vuelven más
intensos y duraderos. Suele dar buen resultado incorporarles un 10% de
ovejas adultas, cuya experiencia estimulará a las primerizas, aceptando al
carnero en menor tiempo.
-
Se puede realizar también la “inducción previa”:
Consiste en introducir un 2% de retajos entre las hembras de recría durante
el otoño siguiente al destete, (edad: 7 a 8 meses). Cuando llegan al primer
servicio fértil (2 dientes), su comportamiento se asemeja bastante al de
las ovejas adultas.
-
3) Entre los machos suele haber algún carnero “muy
dominante”, más bien prepotente o agresivo (peleador); si observamos ese
comportamiento, se sugiere retirarlo, pues molesta a los otros y el
resultado es que ninguno puede hacer bien su trabajo. “Los machos de
fuerte libido no suelen ser agresivos”.
-
4) Se debe evitar toda elevación brusca de la
temperatura corporal, para minimizar las pérdidas embrionarias y conservar
la calidad del semen. No mover la majada en tiempo de mucho calor (+ de 32º
C); brindar agua limpia, en cantidad suficiente y si es posible disponer de
potrero con acceso a sombra.
-
5) Es un factor limitante el stress causado por perros y
cambios repentinos de “querencia”.
-
6) Durante las 3 (tres) primeras semanas de servicio en
ovejas adultas y todo el 1er. mes en borregas, se necesita máxima atención
por parte del cuidador. Los celos masivos pueden agotar a algunos carneros,
o lesionarse y deben reemplazarse de inmediato. Es importante mantener
reproductores de reserva, para asegurarse de que siempre haya carneros fértiles
trabajando
-
7) Es buena práctica procurar que los carneros estén
uniformemente distribuidos, mediante repuntes suaves ( sin perros), hacia
los mejores lugares del potrero: un rincón con buen reparo, sombra y agua,
preferentemente por la tarde, antes de la entrada del sol.
-
8) El manejo de las borregas exige mayor atención.
Conviene acostumbrarlas con anterioridad a un buen potrero, no muy grande y
pueden realizarse hasta dos repuntes diarios, (a primera y última hora del
día), evitar también los perros, aunque estén adiestrados, por el stress
mencionado.
-
9) Durante la segunda quincena de marzo y la primera
semana de abril, los encierros nocturnos son recomendables, puede ser día
por medio. Si se presentara tiempo muy caluroso, la majada debe permanecer
tranquila.
-
10) Cumplidos los plazos del punto 6, se puede reducir
la dotación de carneros a la mitad, para que completen el servicio los más
fuertes. Sin abandonar el ojo avizor, la segunda parte del servicio requiere
menos atención, aunque conviene seguir las primerizas de cerca.
-
11) La mortalidad embrionaria generalmente se produce 3
a 4 semanas después de la fecundación del óvulo, cuando llega el momento
crítico de la implantación del embrión en la pared del útero. El mejor
recaudo consiste en evitar todo manejo brusco durante el tiempo de servicio
y las dos primeras semanas después de concluido el mismo.
Realizando un servicio más tarde (abril-mayo) obtendremos
una mayor fertilidad y por lo tanto más corderos; se evita también el stress
nutricional de la madre al preparto.
En este caso se tendrá en cuenta que el desarrollo de
moscas (bicheras), no resulte un factor limitante y que los corderos puedan
destetarse oportunamente, llegando a término para la mejor época de venta.
El servicio de las “borregas” hasta fines de mayo,
significa que nacerá una proporción de corderos durante el mes de
septiembre-octubre. Poniendo a punto el manejo, estos lotes cola se podrán
destetar también y destinar para venta durante el verano en localidades de la
Costa Atlántica, obteniendo precios que alcanzan a $ 120 por cordero, como en
la última temporada. No obstante, cada productor decidirá lo que más le
conviene.
Para más información:
Med. Vet. Jorge Manazza: jmanazza@balcarce.inta.gov.ar
|