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26 de marzo de 2004

 
INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S

Diagnóstico de la nutrición del cultivo de trigo en el sudeste de la provincia de Buenos Aires

Ing. Pablo A. Barbieri y Hernán Echeverría - INTA Balcarce
Marzo de 2004

El trigo es el cultivo que ocupa la mayor superficie en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. Durante los últimos años se han incorporado una serie de cambios tecnológicos como la aplicación de fungicidas o la utilización de variedades con germoplasma francés que han permitido incrementar los rendimientos.

En general los suelos destinados a este cultivo son deficientes en fósforo y las demandas del mismo deben ser cubiertas mediante la adición de fosfato diamónico o monoamónico. Para decidir la dosis de fósforo a aplicar se deberá realizar análisis de suelo en los primeros 20 cm, para sistemas de labranza de tipo convencional o bajo siembra directa. Cuando los contenidos de fósforo en el suelo son medios a bajos (<10 ppm) se requerirá la aplicación localizada en la línea de siembra, mientras que cuando los contenidos son elevados (>15 ppm), se podrá recurrir a aplicaciones al voleo en presiembra del cultivo. La forma de distribución del fertilizante es similar para ambos tipos de labranza mencionados.

Una vez cubiertos los requerimientos de fósforo, el nutriente que en mayor medida condiciona el crecimiento y rendimiento del trigo, es el suministro de nitrógeno. El nitrógeno debe estar bien provisto en cantidad y oportunidad como para asegurar un óptimo estado fisiológico del trigo. Para efectuar un manejo racional del N, es necesario conocer los requerimientos por parte del cultivo como así también la dinámica en el sistema suelo. Esta última está regida por mecanismos que afectan la disponibilidad del nitrógeno a través de numerosos factores climáticos y de manejo del sistema suelo.

Hasta el momento, la metodología de diagnóstico más difundida para estimar la dosis de fertilizante a aplicar se basa en la medición del contenido de nitratos en el suelo hasta 60 cm de profundidad en presiembra. En cuanto al momento de fertilización, si bien la práctica común en la zona es la aplicación a la siembra, numerosos trabajos han puesto de manifiesto la mayor eficiencia de utilización del nitrógeno cuando el mismo es adicionado al macollaje, particularmente en los trigos con ciclo intermedio a largo. Cuando la dosis recomendada es elevada, es aconsejable la aplicación dividida (parte a la siembra y parte al macollaje).

Una estrategia interesante a fin de mejorar la calidad de los granos de trigo, es a través de aplicaciones foliares de nitrógeno en floración. Esta práctica ha permitido incrementar los contenidos de proteínas en granos y su magnitud está relacionada al material genético y al momento de realizar la fertilización. Los resultados de algunos trabajos señalan que algunas variedades francesas tienen un mayor potencial de rendimiento respecto a las de germoplasma tradicional, aunque es necesario destacar que la calidad comercial y panadera de estos últimos es mayor. En las primeras, la calidad panadera parecería no poder mejorarse con mayores dosis de nitrógeno, ni aún con aplicaciones foliares en la floración.

En síntesis, en los últimos años se ha generado información sobre los requerimientos de nitrógeno y fósforo del cultivo y de métodos de diagnóstico de requerimientos de estos nutrientes, lo que permite efectuar un uso racional de estos insumos, todo lo cual redunda en beneficios económicos para el productor agropecuario.

  

  

 

 
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