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26 de marzo de 2004
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INTA EEA Balcarce
C O M U N I C A C I O N E S
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Aspectos a
tener en cuenta en la próxima campaña triguera
Ing. Agr. Horacio
Bariffi - INTA Balcarce
Marzo de 2004
La producción triguera
en el sudeste de la provincia de Buenos Aires se sostiene sobre tres pilares
fundamentales.
Dos son de carácter
climático: la disponibilidad de agua y la incidencia de las heladas tardías. El
tercero es el manejo del cultivo.
Mientras las primeras no
son manejables por el productor, sólo se pueden aplicar ciertas estrategias
como el uso de barbechos prolongados y limpios para acumular la mayor cantidad
de agua en el perfil, o el uso de la siembra directa que hace un aprovechamiento
hídrico más eficiente, en cuanto al efecto de las heladas se las puede
atemperar con el escalonamiento de fechas de siembra y la diversificación de
cultivares.
El manejo sí depende de
la capacidad y el conocimiento empresarial del productor agropecuario.
En función de lo
expuesto las recomendaciones para la próxima campaña serían las siguientes:
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Elegir con
anticipación los lotes que serán destinados a trigo, adecuando su
preparación, evitar el exceso de laboreos intensivos que afecten la
estructura del suelo y provoquen encostramiento.
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Evitar en lo posible
los antecesores poco favorables como maíz, pasturas o trigo sobre trigo.
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Elegir variedades
apropiadas para cada fecha de siembra, las hay apropiadas para siembras
tempranas (ciclo largo), para intermedias (ciclos intermedios) y tardías
(ciclos cortos).
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Controlar el valor
biológico de la semilla (poder germinativo y pureza) y si es posible también
requerir informe sanitario de las mismas. Controlar que estén tratadas con
curasemillas apropiados para evitar ataques de los hongos del suelo o la
transmisión de algunos que pueden estar en las semillas.
-
Para programar la
fertilización fosforada recurrir al análisis previo de los lotes. Para la
fertilización nitrogenada tener en cuenta el nivel de nitratos en el suelo
(análisis previo) considerar la historia previa del lote, antecesores y
expectativas de rendimiento, en base a ello hacer un balance de este
elemento, posteriormente hacer un seguimiento de los lotes para considerar
posteriores ajustes.
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Respetar las
recomendaciones de siembra del criadero respecto a fechas de siembra,
adecuar la densidad a la época de siembra en función del valor del poder
germinativo, peso de mil granos (junio 220-250 plantas/m2, julio 300-350
pl/m2 y agosto 350- 380 pl/m2).
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Tener en cuenta el
perfil sanitario de las variedades, la buena elección de ellas permitirá
ahorrar tratamientos de control químico posteriores.
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Realizar un buen
control de malezas con el producto y dosis adecuada, en el momento apropiado
y con una buena calidad de aplicación. Evitar lotes que tengan indicios de
infestación fuerte de gramíneas como raygras o avena fatua, en caso de la
presencia de ellas controlarlas con graminicidas adecuados.
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De presentarse
nuevamente condiciones favorables para la aparición de enfermedades hacer
monitoreos frecuentes desde encañazón hasta floración, determinar qué
patógenos están apareciendo, hacer un efectivo reconocimiento de los
mismos y consultar a expertos ante cualquier duda.
Recuerde que el control químico de enfermedades es una
herramienta de mucho valor si se realiza en el momento adecuado, con el
producto adecuado, con la dosis y calidad de aplicación correcta.
Señor productor,
recuerde que todo el esfuerzo económico y empresarial no tendrán sus frutos si
no comercializa eficientemente su producción, recurra a todas las estrategias
comerciales que le permitan defender su producto como: mercados a
futuro, opciones, diferenciación por calidad, etc.
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