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17 de febrero de 2004
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Unidad Integrada Balcarce INTA EEA - FCA UNMdP
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Exámen
clínico-reproductivo del carnero
Méd. Vet. Jorge
Manazza
Febrero de 2004
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reproductores sanos y con posibilidad de brindar un buen servicio, es
clave para el mejoramiento de las majadas. Por esa razón, es importante
dedicarle atención y conocer el estado sanitario de los mismos. |
Introducción
El problema de la baja performance
reproductiva de nuestras majadas se debe básicamente a diferentes causas:
época de encarnerada, peso, condición corporal de las ovejas y borregas, nivel
nutricional en los momentos más importantes del ciclo reproductivo y fertilidad
de los carneros.
Sin desconocer otros
aspectos que afectan los índices de procreos, en esta nota queremos ofrecer
información actualizada, a la vez de brindar metodología y promover la revisación
anual de los carneros
Observaciones personales
de estos últimos dos años y datos de un relevamiento expeditivo sobre
Brucelosis realizado anteriormente por el Grupo de Sanidad Animal del INTA
Balcarce, en carneros a campo de majadas generales y en cabañas, evidenciaron
que un número significativo de los mismos no eran reproductivamente aptos
(aprox. 24 % para majadas comerciales y 3 % para cabañas resultaron positivos a
Brucella ovis).
La utilización de
exceso de machos (3 a 4 %) durante el servicio en campos de la provincia de Bs.
As, enmascara ese problema al competir carneros fértiles con otros no aptos
para la reproducción.
Cómo evaluar la situación
La evaluación clínica
reproductiva del carnero permite seleccionar e identificar reproductores
potencialmente fértiles.
Este examen debe
realizarse como mínimo una vez al año; el mejor momento es alrededor de
60 días antes del servicio, a efectos de detectar con suficiente tiempo
afecciones recuperables, poder descartar a todos los que presenten problemas
irreversibles y prever, si fuera necesario, la compra de reproductores en la
exposiciones y remates ovinos que se realizan en la zona donde se debe exigir
animales con certificado "libre de brucelosis".
El primer paso es
recabar todos los antecedentes disponibles sobre la majada: especialmente los
aspectos productivos más importantes vinculados a la reproducción, por
ejemplo: cantidad de corderos nacidos; porcentaje de señalados; manejo
sanitario; nutricional; origen genético de los carneros; necesidad de reponer
los mismos, etc.
Luego se realiza una
observación y evaluación general de los mismos, para lo cual se recomienda
previamente apartarlos en la manga, separándolos por edad.
En este momento, además
de evaluar caracteres productivos de valor económico, se observará presencia
de lana en la cara, arrugas en el cuerpo, tamaño de los testículos
(características asociadas a la fertilidad), tamaño y estado corporal, aparato
locomotor, aplomos y cualquier anomalía apreciable a distancia (observar a los
animales en movimiento y en estación).
Es posible encontrar
problemas en las patas o en las manos y especialmente en los miembros
posteriores. Se ha evidenciado que el pietín es la principal afección
podal responsable de aproximadamente el 10% de los carneros no aptos
(observaciones personales realizadas en campos del sudeste bonaerense).
Se debe tener en cuenta
que el carnero es el principal difusor de esta enfermedad en majadas y campos
libres de la misma.
Una vez finalizada esta
etapa, se debe examinar individualmente los carneros; para esto es conveniente
seguir una rutina de trabajo, o sea, aplicar método.
Se revisará detenidamente cada
animal, esto llevará un esfuerzo mayor,
dependiendo de la cantidad que se trate. Se recomienda elegir un lugar que
resulte cómodo para trabajar, tanto para el personal de campo auxiliar, como
para el profesional veterinario que actúe.
Si se cuenta con la
ayuda de 2 ó 3 agarradores, preferentemente trabajar con los animales sentados,
disponiéndolos a una distancia tal que no se molesten el uno al otro.
Se ubicarán los
elementos a utilizar en lugar accesible y seguro y se iniciará la tarea con el
primer carnero, examinando siempre de arriba hacia abajo.
Se revisa boca, ojos,
cabeza, ganglios, testículos, epidídimo, prepucio, pene y pezuñas. Se
comienza por la cabeza y se termina por las patas; luego, siguiendo el sentido
de las agujas del reloj se continúa con el segundo reproductor. Así,
estableciendo una metodología de trabajo se evitarán omisiones y resultará
mas eficiente y organizada la tarea.
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Boca :
se determina la edad (descartar animales viejos con menor capacidad de
servicio y fertilidad); observar coloración de mucosas y que no existan
alteraciones mandibulares.
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Ojos :
descartar los que presenten entropión (inversión del párpado, afección
de carácter hereditario, que produce lesiones de la córnea, y predispone a
conjuntivitis). Observar además problemas de conjuntivitis.
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Pezuñas :
examinar detalladamente para descartar animales con lesiones avanzadas de
pietín, abscesos, etc. (grado 5-6 o 7 de escala).
A los sanos realizar un recorte higiénico, para mejorar el apoyo y la
función de la almohadilla plantar, permitiendo una correcta irrigación y
amortiguación, evitando lesiones en el pie, es aconsejable, en caso de
pietín, utilizar pediluvio con Sulfato de Zinc al 10%.
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Pecho :
en animales muy pesados es común observar úlceras en esta zona, debemos
determinar el grado de las mismas y las posibilidades de recuperación.
Lesiones avanzadas con infección o complicaciones, hacen muy difícil su
curación y el dolor en la monta disminuye la capacidad de servicio.
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Prepucio y pene :
dietas ricas en proteína aumentan la producción de amoníaco y el pH de la
orina se hace alcalino, favoreciendo la acción del Corynebacterium
renale, generando úlceras o llagas prepuciales que se complican,
provocan inflamación y dolor, e impiden la salida del pene. Esquilar la
lana alrededor del prepucio previene este problema. Usando antisépticos y
cicatrizantes, generalmente se logra su curación.
Cortes de esquila o malformaciones del prepucio que impiden o dificultan la
salida del pene (fimosis) son motivo de eliminación. La extracción manual
del pene descarta la presencia de esta patología; se debe observar el mismo
y comprobar la presencia del apéndice vermiforme (prolongación de la
uretra). Su ausencia no afecta la fertilidad, pero puede ser indicador de
problemas anteriores de urolitiasis.
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Bolsa escrotal :
descartar sarna chorióptica, puede provocar inflamación con engrosamiento
de la piel, elevar la temperatura y generar infertilidad.
Tratamiento: avermectinas inyectables o acaricidas aplicados
localmente, evitando concentraciones altas de estos últimos que pueden
provocar irritaciones importantes.
La presencia de heridas, fístula o cicatrices nos ponen alerta, pueden ser
indicadores de otras afecciones y complicar la función de termo regulación
que cumple el escroto (los testículos deben permanecer 4 ó 5 grados por
debajo de la temperatura corporal). Es conveniente esquilar la bolsa
escrotal, lo que permite una mejor higiene, facilita la palpación y regular
la temperatura.
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Testículos :
palpar los dos, verificar conformación, simetría, buen tamaño,
consistencia, elasticidad y que se desplacen bien dentro de la bolsa
escrotal.
El tamaño es importante, pues cada gramo de tejido testicular produce 20
millones de espermatozoides por día. Es una característica heredable que
se refleja en el aumento de las crías obtenidas. La relación entre tamaño
y circunferencia escrotal es un parámetro de medición bien objetivo, y
puede ser utilizado en la selección de carneritos con mayor potencial de
producción espermática. Debemos tener en cuenta que esa medida estará
influenciada por la edad, peso corporal, época del año y raza. El tamaño
reducido (hiporquidismo) es un carácter indeseable principalmente en
reproductores adultos.
La ausencia de 2 testículos (criptoquidismo bilateral) es sinónimo de
esterilidad; la presencia de uno solo (criptoquidismo unilateral) no siempre
afecta a la fertilidad, pero siendo hereditaria se recomienda eliminar.
Si en la palpación encontramos asimetría testicular esto indica problemas
de descenso, atrofia, hipoplasia, orquitis-periorquitis. Hacer seguimiento a
los animales jóvenes o exámenes complementarios para precisar el
diagnóstico. Carneros con asimetrías testiculares bien manifestadas son
riesgosos de utilizar y se sugiere eliminarlos, aunque clínicamente no
exista un diagnóstico preciso.
Otras patologías localizadas a nivel testicular son: granuloma
espermático, degeneración testicular y epididimitis.
Granuloma espermático es una reacción inflamatoria observada en la
mayoría de los procesos infecciosos que afectan el epidídimo y provoca
adherencias.
Granuloma no infeccioso: es una afección hereditaria y transmisible, su
prevalencia mayor es en animales jóvenes (8 a 10 meses de edad).
La degeneración testicular (común en los corderos de cabaña) tiene como
causas predisponentes: altas temperaturas (esterilidad de verano), procesos
febriles, estabulación, dietas ricas en concentrados, sobrepeso,
transporte, vellón, sarna chorióptica, miasis, etc.
Las epididimitis más comunes del carnero son las ocasionadas por Brucella
ovis y aumenta su prevalencia con la edad y además de los epidídimos,
puede localizarse en glándulas anexas. Los portadores se detectan mediante
análisis de sangre y de semen.
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Cordón testicular :
pueden observar abscesos o varicocele (trastorno de la circulación venosa
local), ocurre con poca frecuencia. Otra afección que se puede detectar al
palpar la zona es la hernia inguinal. Reproductores con cualquiera de estas
afecciones deberán descartarse, están predispuestos a sufrir alteraciones
testiculares.
Conclusiones:
Finalizada la
revisación, los carneros se pueden clasificar en:
Aptos para la
reproducción
Temporalmente no
aptos
Definitivamente no
aptos
Los potencialmente aptos
para la reproducción, en caso necesario (hpg alto) se dosificarán con un
antihelmíntico adecuado y se vacunarán contra clostridiosis, aplicar vacuna
polivalente (en caso de no haberse realizado junto con las ovejas y borregas
gestantes, un mes antes del parto). Luego se pasarán a un potrero que reúna
buenas condiciones de sombra, agua y forraje, ahí se mantendrán controlados
hasta el servicio.
Los temporalmente no
aptos, además de las medidas mencionadas y el tratamiento específico que se
aconseje, se revisarán nuevamente para determinar su evolución.
Los no aptos se
castrarán, con esta medida no sólo se impide su utilización, sino que además
permite confirmar el diagnóstico clínico y encarar el problema a nivel del
establecimiento.
Aquellos en que la
patología es infecto contagiosa (Brucelosis) deberán ser eliminados para
evitar su diseminación.
Por último, si bien
algunos productores pueden revisar sus carneros y reconocer algunas de los
problemas mencionados, el asesoramiento profesional y seguimiento de los
reproductores por un médico veterinario, es clave para llegar a un buen
diagnóstico y eliminar las causas de los bajos índices de procreos.
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