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Noviembre 2002 |
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Unidad Integrada Balcarce INTA EEA - FCA UNMdP
Artículos de Divulgación Técnica
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La
Importancia del Maíz en la Rotación
H. Sarlangue
GOT Sudeste-EEA Balcarce-INTA
En los últimos 15 años se ha
producido en la Pampa Húmeda un proceso en donde se ha intensificado el uso del
suelo para agricultura, desplazando a las pasturas que eran las que le daban
estabilidad al sistema. Esto señala que la mayor parte de los suelos agrícolas
se encuentran bajo agricultura permanente. En el centro y sudeste bonaerense
esta situación se repite y es necesario plantear algunos interrogantes.
La intensificación en
la agricultura, motivada entre otros factores por una mejor rentabilidad de los
cultivos con respecto a la ganadería, la permanente superación de nuevos
materiales genéticos, la disponibilidad de propuestas biotecnológicas
(principalmente la soja resistente a glifosato) y el importante aumento de la
siembra directa, ha provocado diversos grados de afectación en los suelos de la
región. Este deterioro se refleja en una caída de materia orgánica y
destrucción de los agregados del suelo a medida que aumenta la participación
de la soja en la rotación. El hecho no es percibido en el corto plazo por los
productores que alquilan campos pero... el planchado, la densificación, el
enmalezado y la pérdida de fertilidad de los suelos son aspectos cada vez más
frecuentes.
Nuestra zona no es ajena
a ese fenómeno. La soja aumenta su presencia en el sudeste, desplazando a la
ganadería y a otros cultivos, entre ellos al maíz. Aunque los altos niveles de
materia orgánica hacen menos grave el deterioro físico de estos suelos, no hay
que olvidarse que buena parte de ellos están ubicados en un relieve de
pendientes con riesgos de erosión hídrica. Por ello, la presencia del maíz en
las rotaciones debe ser tenida en cuenta porque le asigna mayor estabilidad al
sistema, mejora el balance físico de los suelos y disminuye el riesgo comercial
por una mayor diversificación, tanto a nivel país como en la empresa.
Uno de los aspectos que
frecuentemente se menciona como responsable de una menor siembra de maíz, es la
inestabilidad de rendimientos entre campañas, lo que se explica, principalmente
por la disponibilidad de lluvias en el período alrededor de la floración. Una
buena oferta de agua en esa etapa permitirá obtener altos rindes. De allí la
importancia de detectar la profundidad a que se encuentra la tosca en los
distintos sectores del campo y poder asignar los suelos profundos a las
rotaciones donde puede intervenir el maíz.
Trabajos que han
cuantificado la sensibilidad de este cultivo a la reducción de la capacidad de
almacenaje de agua, encontraron que, en suelos sin limitaciones, por cada cm que
se reduce su profundidad, el rendimiento cae 0,76 %, mientras que en condiciones
similares, trigo, soja y girasol lo hacen a razón de 0,41, 0,45 y 0,54 %,
respectivamente. Esto demuestra que, si bien la probabilidad de ocurrencia de
lluvias es igual en suelos profundos y someros, el maíz debe ser sembrado en
los primeros porque tendrá la posibilidad de consumir mayor cantidad de agua y
por ende, rendir más.
Otro aspecto relevante
que pesa a la hora de decidir qué cultivos realizar es el costo de producción
de cada uno de ellos. El rendimiento de indiferencia es elevado para el maíz,
principalmente cuando en el análisis no se incorpora el alquiler. También este
cultivo es muy sensible frente al cambio de precios. En cambio la soja es mucho
más estable ante las mismas variaciones. En el mismo sentido, el maíz es más
afectado por las retenciones que la soja.
Lo mencionado explica la
racionalidad del productor. Pero para que el análisis sea más amplio, se debe
tener en cuenta lo expresado con respecto a los beneficios que ofrece el maíz
cuando integra las rotaciones agrícolas. En ese sentido, trabajos realizados en
la EEA Balcarce demuestran que la caída en la materia orgánica del suelo es
mayor en las rotaciones con predominio de cultivos de verano y de la soja en
particular. Por su parte, la presencia de maíz en la rotación permite atenuar
dicha caída y mantener altos los niveles de estabilidad estructural. De aquí
se desprende la vital importancia de mantener el maíz dentro de rotaciones en
planteos de agricultura continua o muy prolongada.
Si se le asigna al maíz
un lugar en la secuencia de cultivos en los suelos profundos desde Mar del Plata
hasta Olavarría y, se utiliza la siembra directa, en buena medida se habrá
resuelto el tema de la inestabilidad de los rendimientos. Por otra parte, cuando
el productor elige los materiales a utilizar, muchas veces mira los primeros
lugares de las listas de rendimiento y no siempre esos serán los mejores para
su planteo.
Además del ciclo y
rendimiento, hay que conocer la fortaleza de la caña, el comportamiento a Mal
de Río IV y el costo del híbrido. El diferencial de precios entre cultivares
ofrece una ventana interesante a explorar al momento de definir la compra. Así,
el maíz presentará una rentabilidad similar a otros cultivos de verano y, de
modo complementario, aportará estabilidad a los suelos y a los productores que
lo utilicen. Finalmente, a nadie se le debiera escapar analizar las alternativas
que ofrecen, tanto el grano como el rastrojo para uso ganadero.
Hace un tiempo, con la
aplicación de las nuevas medidas económicas que afectaron principalmente al maíz,
se llegó a pensar que la caída en la superficie cultivada iba a ser muy
importante, a punto tal que se pronosticaba un área similar al de un siglo atrás.
¡Qué barbaridad!. Por suerte para nosotros, problemas en Europa del Este y la
gran sequía en los Estados Unidos, afectaron la producción y los stock están
en el nivel histórico más bajo, lo que ofrece la posibilidad de un mercado muy
firme en el corto, mediano y largo plazo para el maíz.
Resumiendo, un buen
empresario es aquel que tiene en cuenta diversos aspectos a la hora de decidir
qué cultivos sembrar y en qué proporción. No sólo el costo es lo que se debe
mirar.
Hemos centrado el análisis
en la importancia estratégica del maíz en las rotaciones y qué se debería
hacer para lograr estabilidad y rentabilidad en la empresa: diferenciar los
suelos profundos del resto, plantear secuencias de cultivos pensando en el
mediano y largo plazo, seleccionar los materiales de acuerdo a sus atributos
(ciclo, sanidad, estabilidad, costo, etc.) y utilizar sistemas de labranzas
conservacionistas o siembra directa. Como comentario final, invitamos a sembrar
maíz a los que aún puedan hacerlo. El mercado los premiará. ¡Éxitos!.
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Artículo publicado en
Revista Visión Rural, Año X Nº 46, Setiembre-Noviembre 2002
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