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Abril 2002 |
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Unidad Integrada Balcarce INTA EEA - FCA UNMdP
Artículos de Divulgación Técnica
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El
Arándano: Plantación y Manejo del Cultivo
Ing.
Agr. Carlos Godoy
Técnico en fruticultura de la F.C.A. Balcarce
El
fruto del arándano es una baya pequeña, de color azul, de ahí la denominación
de "blueberry", en inglés. También es conocido como
"myrtille" en francés, "mirtillo" en italiano y
"heidelbeere" en alemán.
El
arándano es un frutal de aspecto arbustivo, perteneciente a la familia botánica
de las Ericáceas, dentro de la cual se encuentran también importantes especies
ornamentales, como las azaleas y los rododendros.
Existen
distintas especies de arándanos. La mayor extensión cubierta por este frutal
corresponde al arándano bajo, que crece silvestre en regiones frías de Norteamérica,
de donde es originario. El arándano alto y el arándano ojo de conejo son
cultivados comercialmente.
En
el hemisferio sur la fruta es cosechada desde fines de noviembre hasta marzo. El
principal país productor y exportador es Chile, seguido por Nueva Zelanda,
Australia y Sudáfrica. En el país vecino el cultivo comercial del arándano
toma auge a partir de 1989, aprovechando su consolidada estructura exportadora y
su experiencia en la producción de "berries". En nuestro país los
emprendimientos de carácter comercial son recientes. Parte significativa de la
superficie plantada corresponde a la región Mar y Sierras, en la provincia de
Buenos Aires.
El
arándano es una fruta muy apreciada por los países del hemisferio norte,
principalmente EE.UU. y algunos países de Europa, tales como Alemania, Francia,
Italia e Inglaterra, donde su consumo es tradicional. Es demandado por estos
mercados como fruta fresca en contraestación cuando se encuentran
desabastecidos por encontrarse en el período invernal, llegando a pagar precios
elevados en ciertos momentos de la temporada.
El
arándano es un cultivo de muy alta inversión inicial. Y como todo frutal
requiere de algunos años para recuperar dicha inversión. Recién comienza a
producir al tercer año, alcanzando la condición de plantación adulta, con una
producción estable, al 7º - 8º año. En un cultivo en plena producción, bien
manejado, se pueden esperar rendimientos de alrededor de 8000 kg/ha, de los
cuales alrededor del 70% cumplirían con los requisitos de calidad que permiten
su exportación como producto fresco.
En
un planteo orientado a la exportación de arándano fresco, es necesario diseñar
una adecuada política de comercialización, que puede incluir la agrupación de
productores, como ya se ha implementado en nuestra región; acabado conocimiento
de los requisitos y preferencias del mercado/s a donde va dirigido el producto;
prever el mantenimiento de una ajustada cadena de frío en post-cosecha, al
tratarse de un producto perecedero; y contar con asesoramiento técnico
calificado.
Características
de la planta de arándano
Las
raíces de los arándanos tienen un aspecto fibroso y se distribuyen
superficialmente, lo que las vuelve dependientes de una provisión constante de
humedad. En condiciones naturales las raíces están asociadas con hongos
micorrizas específicos, con los cuales mantienen una relación de mutuo
beneficio (simbiótica).
Entre
las raíces y la parte aérea se encuentra la corona, que tiene la capacidad de
emitir brotes.
La
altura del arándano bajo no supera los 50 cm. En cambio, el arándano alto en
condiciones de cultivo puede alcanzar alturas de hasta 2,5 metros. El arándano
ojo de conejo crecería aún más, pero es contenido mediante la poda.
Las
yemas vegetativas, de las cuales se originan las hojas, y las yemas fructíferas,
que producen las flores, se distribuyen en forma separada a lo largo de las
ramas, a diferencia de otros frutales.
Las
hojas son simples, de forma ovada a lanceolada, y caducas, es decir, las hojas
se pierden durante el receso invernal, adquiriendo una tonalidad rojiza en el
otoño.
Las
flores poseen corola blanca o rosada, reuniéndose en racimos.
El
fruto es una baya casi esférica, que dependiendo de la especie y cultivar,
puede variar en tamaño de 0,7 a 1,5 cm. de diámetro, y en color desde azul
claro hasta negro. La epidermis del fruto está cubierta por secreciones
cerosas, que le dan una terminación muy atractiva, como en el caso de las
ciruelas.
Requerimientos
agroecológicos
Los
arándanos se adaptan a distintos climas, de acuerdo a la especie considerada.
El
clima y las condiciones del tiempo afectan la calidad de los frutos. En general
éstos tienen mejor sabor en aquellas áreas donde los días son más largos y
las noches frías cuando madura la fruta.
Los
arándanos, como las azaleas, prefieren suelos ácidos (pH 4-5), livianos, con
abundante materia orgánica (más de 5%), bien drenados y con adecuado
abastecimiento de agua durante la temporada de crecimiento.
Especies
de arándano
Arándano
alto (northern highbush blueberry): es la especie que produce la
fruta de mejor calidad en cuanto a tamaño y sabor, debido a que fue sometido a
un largo proceso de mejoramiento genético en su país de origen. Desarrolla
bien en regiones frías, con inviernos largos.
Arándano
alto de bajo requerimiento de frío (southern highbush blueberry):
comprende un conjunto de variedades derivadas de cruzamientos entre la especie
anterior y diversas especies nativas de zonas más cálidas. Presentan buena
calidad de fruta, de maduración temprana, apta para primicias. En las
plantaciones realizadas en la provincia de Buenos Aires se han incluido
cultivares pertenecientes a este grupo, con el objeto de aprovechar la apertura
de una ventana de precios elevados en los mercados del hemisferio norte.
Arándano
ojo de conejo (rabbiteye blueberry): es considerada una especie de
menor importancia económica. Se adapta a regiones más cálidas que el arándano
alto, presentando mayor rusticidad: es más tolerante a la sequía y permite su
cultivo en un rango más amplio de suelos.
El
arándano puede ser multiplicado por estacas o mediante micropropagación, es
decir vegetativamente, a partir de una planta original de características
sobresalientes; así, en el marco de programas de mejoramiento genético,
llevados a cabo principalmente en los EE.UU., se han obtenido un gran número de
variedades. Algunas se cultivan desde hace mucho tiempo en dicho país, siendo
ampliamente conocidas, otras son nuevas, consideradas prometedoras, pero no han
sido suficientemente probadas. De todas maneras, para conocer con precisión el
comportamiento local de una variedad es indispensable iniciar un programa de
experimentación adaptativa.
Al
elegir las variedades que se van a plantar, se deben tener en cuenta, por un
lado, el período de cosecha, u oportunidad de la oferta, y por otro, la calidad
de la fruta, que debe ser óptima. Considerando que las exigencias en calidad
del producto de exportación son cada vez mayores y la longevidad de una
plantación de arándano bien manejada podría superar los 20 años, deberíamos
estar en condiciones de satisfacer los requerimientos de calidad en el futuro, a
través de una adecuada elección de variedades en el presente.
Las
variedades de arándano y el clima
Los
arándanos, como cualquier especie perenne de follaje caduco, poseen un
requerimiento agroclimático en bajas temperaturas invernales. El normal
despertar primaveral queda condicionado a las características térmicas del
invierno precedente. Dicha exigencia viene cuantificada por medio del cálculo
de las "horas de frío", que representan la cantidad de horas con
temperaturas inferiores a 7º C, acumuladas durante el año. Interesan
particularmente las horas de frío efectivas, registradas durante el período de
reposo invernal (mayo a setiembre), las que son promediadas para una serie de años.
En
aquellas áreas en que esta exigencia no es satisfecha adecuadamente, en general
la floración se prolonga excesivamente y la brotación se atrasa.
Si
por el contrario, las plantas cumplen anticipadamente en el año sus exigencias
de frío, quedan peligrosamente expuestas a las heladas que acontecen durante el
último tramo del período invernal, encontrándose en condiciones de florecer
una vez que la temperatura promedio diaria supera los 10ºC.
A
fin de estimar la aptitud agrícola regional para el arándano en lo que
respecta a las "horas de frío", nos basaremos en la carta agroclimática
correspondiente, elaborada por los profesores Damario y Pascale (Facultad de
Agronomía, UBA)
Los
"northern highbusch blueberries", arándanos altos
norteños (en alusión a Estados del norte de los E.U.A.), entre los cuales
figuran Earliblue, Blueray, Berkeley, Bluecrop, Coville, Jersey, Elliot,
Brigitta, tienen un requerimiento de 800 a 1200 horas de frío. De la observación
de las curvas se deriva que el norte de la provincia de Buenos Aires aparece
poco apto para su cultivo.
Los
"southern highbusch blueberries", arándanos altos
sureños, particularmente interesantes por la maduración temprana de sus
frutos, se caracterizan por presentar bajos requerimientos del frío:
Menos de 400
horas de frío:
Gulfcoast, Georgiagem, Sharpblue, Flordablue.
400 a 600 horas
de frío:
Cooper, O’neal, Cape Fear, Blue Ridge.
En
este caso, el norte de la provincia de Buenos Aires cumple en mayor o menor
medida con la satisfacción de dicha exigencia agroclimática. El centro-sur de
la provincia de Buenos Aires, en cambio, se presenta poco apropiado para estas
variedades, dado el mayor riesgo de heladas. En el caso de ser cultivadas en
esta región, se debe considerar la incorporación de un sistema de control
activo (empleo de calentadores, riego por aspersión).
Más
allá de estas disquisiciones preliminares, el comportamiento fenológico debe
ser corroborado a través de observaciones efectuadas in situ, como las que se
llevan a cabo en la colección varietal de la Facultad de Agronomía de Azul
(UNCPBA), a cargo del profesor Venero.
Plantación
Si
bien los arándanos son autofértiles, la polinización cruzada incrementa la
producción en muchos cultivares, resultando además en una maduración más
temprana y frutos de mayor tamaño. Por lo tanto se debe considerar la plantación
de variedades polinizadoras.
Es
aconsejable que la preparación del suelo comience en la temporada anterior.
Resulta conveniente realizar una labor profunda. Una pasada de arado cincel en
el momento adecuado removerá una posible compactación del suelo.
Estas
plantas requieren una preparación del suelo especial, que asegure una alta
porosidad, a fin de permitir un alto contenido de oxígeno y facilitar el
desarrollo de su sistema radical. En tal sentido suele resultar beneficiosa la
incorporación de enmiendas carbonadas, como por ejemplo el aserrín de pino.
Las
plantas deben ser uniformes, vigorosas, sanas, debiendo existir garantías
acerca de la autenticidad de las variedades adquiridas.
Las
plantas micropropagadas suelen presentar la ventaja de su sanidad,
particularmente en lo que se refiere a virus. Dicho material, multiplicado en
laboratorio, debe ser sometido a un proceso de rustificación previo a su
plantación en el campo. Si los plantines no están lo suficientemente
rustificados no resistirán las condiciones del medio en el que deben crecer.
Teniendo
en cuenta que los arándanos tienen un potencial de vida superior a los 20 años,
se deben tomar los mayores recaudos en la elección de las plantas, la
implantación y posteriores cuidados, para no afectar su futuro crecimiento y
producción.
Se
emplea una densidad de alrededor de 2200 plantas/ha (1,5 m entre plantas en la
fila X 3 m entre filas). En general es conveniente realizar la plantación a
inicios de primavera.
Por
la alta exigencia de oxígeno de las raíces, es aconsejable elevar el sitio de
plantación, por ejemplo a través de la formación de un camellón de 20 cm de
altura por 1,20 m de ancho. Este movimiento de tierra facilita el drenaje,
evitando una posible sobresaturación con agua, que conduciría a la asfixia
radical.
El
hoyo de plantación debe ser de un tamaño tal que permita a la planta
desarrollar su sistema radical cómodamente durante los primeros años. Las raíces
de los arándanos son muy finas y cuando se exponen al aire se secan rápidamente.
Es necesario durante la plantación tener la precaución de mantenerlas
cubiertas y húmedas.
Riego
Debido
a la distribución superficial de las raíces del arándano, el suelo necesita
de un nivel adecuado de humedad, proporcionado por las lluvias o mediante el
riego. Los sistemas de riego localizado permiten regar muy frecuentemente, y
además, ofrecen la posibilidad de realizar fertirrigación. El riego durante el
primer y segundo año de la plantación es muy importante para su rendimiento
futuro. Ya entrando en producción, las mayores exigencias de humedad en el año
están concentradas en el período de mayor crecimiento y durante la maduración
del fruto. De todas maneras, si las precipitaciones no acompañan, el riego
debería continuarse durante el verano tardío y otoño temprano, a fin de
favorecer el desarrollo de las yemas de flor, que han de fructificar en la
temporada siguiente.
La
adición de una cobertura orgánica superficial ayuda a reducir la frecuencia de
riegos, en tanto protege a las jóvenes raíces de la excesiva evaporación del
agua y del incremento de temperatura durante los días calurosos.
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