Introducción:
Las Rutas Alimentarias son itinerarios turísticos que ofrecen servicios y productos que
permiten recorrer y explorar lúdicamente la cultura y la historia de aquellos
alimentos embebidos de la identidad de la región que representan; conllevan sin
embargo un propósito más profundo; exponer en primer plano el significado simbólico
de los alimentos y mudarlos de facilitadores de la experiencia turística a recursos
culturales de carácter focal.
Desde una perspectiva menor las rutas alimentarias pueden categorizarse como un
producto turístico pero su mayor potencial se localiza en el ámbito de las políticas
agrarias; circunstancia que suele ser dejada de lado en el diseño de las políticas
regionales debido a que turismo y agro transitan por carriles separados en la rutina
intelectual que predomina en ambos sectores. Consideramos a las rutas alimentarias
como un instrumento, con apariencia turística, que promueve el desarrollo rural a
través del posicionamiento de los alimentos con identidad territorial.
En América Latina, especialmente a partir del año 2000, han comenzado a promocionarse como rutas alimentarias (ó gastronómicas) productos turísticos con
pretensiones de novedosos pero que sólo cumplen un rol turístico. En Europa y
especialmente en Francia, la finalidad más importante de las rutas alimentarias –
aunque sin formalizar- se relaciona más con la industria de la alimentación y con el
desarrollo de marcas que con el turismo.
En éste artículo se realiza un análisis comparado de las diversas estrategias de
desarrollo de las rutas alimentarias; tanto las seguidas en América Latina como en
Europa, confrontándose también para ambas regiones la fisiología de agregación de
valor a través del vínculo Turismo - Denominaciones de Origen Protegido.