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Stoller Argentina, Dpto. Técnico - Comercial |
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Importancia del Boro en el Cultivo del Girasol
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Autor:
Dpto. Técnico - Comercial
Stoller Argentina S.A.
info@stoller.com.ar
El Boro existe en rocas y minerales, adsorbido a los
coloides y como ácido bórico en la solución del suelo, con alta
vulnerabilidad a lixiviar en suelos de texturas gruesas. Las deficiencias de B
son frecuentes en suelos con pH mayor a 6.5, ya que este es adsorbido. Los
contenidos de materia orgánica también influencian la disponibilidad de B,
esta es considerada la principal fuente a través del proceso de
mineralización. Se debe tener en cuenta que la afinidad de la MO por el B puede
afectar su concentración en la solución del suelo, estableciéndose un
equilibrio entre el B en solución y el adsorbido. Las plantas responden al B
presente en la solución del suelo.
El girasol es una planta particularmente sensible a las
deficiencias de boro, esta característica ha sido empleada para el análisis de
niveles edáficos de este elemento. Las deficiencias se manifiestan al emerger
las plántulas (fallas en el desarrollo y expansión de cotiledones), al
aparecer las hojas (pequeñas y deformadas, manchas pardo-rojizas) y durante el
desarrollo del cultivo (rotura del tallo y caída de los capítulos, mal llenado
de los capítulos, adelantamiento de la madurez, etc.). El sistema radical de
las plantas también es afectado, la elongación de las raíces se detiene en
condiciones de deficiencias severas de este nutriente.
Los suelos de textura más fina presentan valores de boro
soluble más altos que los de textura gruesa, relacionado en parte con las
pérdidas por lavado. También la materia orgánica contribuye al aporte de este
nutriente a la solución del suelo, por lo tanto es más probable que ocurran
deficiencias en suelos de bajo tenor de materia orgánica. Las deficiencias de
boro dependen no sólo de la disponibilidad de este elemento en el suelo sino
también de la ocurrencia de situaciones extremas de temperatura y de
deficiencias hídricas que alteran su normal provisión a las plantas. Altas
temperaturas y sequías regulan la provisión de boro e intensifican los riesgos
de aparición de síntomas de carencia. Suelos neutros-alcalinos limitan en
cierto grado la disponibilidad de este nutriente. Estudios en el oeste
bonaerense describen mayores niveles de respuesta en campañas con baja
provisión de agua que en campañas con adecuadas condiciones de provisión de
agua para los cultivos (Fig. 1).
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Fig.1: Producción de
grano de cultivos de girasol fertilizados con boro en la región de la
pampa arenosa. Promedio de 13 sitios en 1995-96 (Díaz-Zorita y Duarte,
1996) b) y de 8 sitios en 1996-97 (Díaz-Zorita, 1997) |
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Fig. 2: Producción
relativa de grano de 13 cultivos de girasol en siembra directa en el
oeste bonaerense fertilizados con B en estadios de desarrollo vegetativo
(Duarte y Díaz-Zorita, inédito) |
Existen diversas metodologías de evaluación de la
susceptibilidad del cultivo a carencias de boro. Los métodos de diagnóstico
por análisis de suelos son relativamente sensibles si se consideran los tipos
de suelos y otras propiedades ambientales. Por ejemplo, sobre la base de 13
lotes de experimentación en el oeste de Buenos Aires, el 70 % de las
diferencias en la respuesta a la aplicación foliar de boro fueron explicados
por las variaciones en los contenidos de B en los suelos extraídos por el
método de Mehlich III (Fig. 2). Otros estudios sugieren que el reconocimiento
visual y la cuantificación de síntomas se relacionan estrechamente con los
incrementos en la producción por agregado de este elemento (Diggs y col.1992).
Funciones del Boro en la planta:
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Metabolismo de los carbohidratos.
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Transporte de azucares a través de las membranas
(complejo boro-azúcares).
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Síntesis de ácidos nucleicos. (DNA y RNA) y de
fitohormonas.
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Formación de paredes celulares junto con el calcio.
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División celular.
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Germinación del grano de polen y desarrollo del tubo
polínico.
-
Confiere estabilidad a membranas celulares.
Las deficiencias de boro pueden ser prevenidas o corregidas
tanto por aplicaciones del nutriente al suelo como foliares. Una correcta
interpretación de los niveles del nutriente y la ocurrencia de factores que
pudieran afectar su provisión, son los parámetros a considerar en la
recomendación de la cantidad, momento y forma del agregado del nutriente al
cultivo. En la región pampeana se han descrito aumentos medios del 20 % (Diggs y
col. 1992) y de hasta el 33 % en el oeste bonaerense (Díaz-Zorita y Duarte,
1998 b) en la producción de cultivos de girasol mediante aplicaciones foliares.
En la mejora de la productividad de los cultivos no sólo se observan
incrementos en los rendimientos en grano, sino también en el crecimiento de las
plantas y en algunos casos en la concentración de materia grasa de los granos.
El INTA Las Breñas realizó un ensayo en girasol en la
campaña 2005/2006 con dos productos de la empresa de fertilizantes líquidos
STOLLER ARGENTINA, aplicados en el estadío R1. Los productos utilizados fueron
Stoller Boro (10% de boro) y CaB (8% de calcio y 0.5 % de boro). El híbrido
utilizado fue MG50, con una densidad de 4,2 semillas/metro lineal.
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Testigo |
2195.2 |
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Stoller Boro (1 l/ha) +
CaB (2 ls/ha) |
2565.3 |
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CaB (3 ls/ha) |
2687.3 |
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En el primer caso se produjo un incremento de 370,1 kgs/ha
(+16.9%) de rendimiento con respecto al testigo, y en el segundo caso el
incremento de rendimiento fue de 492.1 kgs/ha (+22,4 %).
Consideraciones finales:
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El boro aplicado al inicio de floración del girasol
produjo un incremento significativo de rendimiento.
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Las aplicaciones foliares nos facilitan el suministro en
tiempo y forma de micronutrientes, ya que son requeridos en pequeñas
cantidades y momentos específicos del cultivo.
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Suelos pobres en materia orgánica, arenosos, neutros o
alcalinos y con exceso de lluvias o sequía son los principales que pueden
presentar situaciones de deficiencia de boro para el cultivo presente.
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La interacción entre el B y el Ca2+ es un
aspecto importante en la de nutrición mineral de plantas. Ambos nutrientes
poseen características comunes: baja movilidad, reducida concentración
citoplasmática, alteración del crecimiento en la deficiencia, función
estructural en pared. Es así que deben considerarse sus valores relativos
al realizar la recomendación de corrección.
Por estas razones es imprescindible realizar un seguimiento
de los parámetros que pudieran afectar la disponibilidad del boro en el suelo,
condiciones climáticas y condición del cultivo para evitar la caída en el
potencial productivo debido a una deficiencia de este nutriente en el cultivo
del girasol.
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