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Fertilización en Colza-Canola |
Autores: Javier
D. Scheiner, Flavio H. Gutiérrez
Boem y Raúl S. Lavado
Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes, Facultad de Agronomía, Universidad de
Buenos Aires
Av. San Martín 4453, (1417) Buenos Aires, Argentina
En la Argentina, los
rendimientos medios de colza-canola se encuentran por debajo del potencial de
los cultivares utilizados. Una de las causas principales que podrían explicar
este fenómeno es la disponibilidad de nutrientes. La colza es reconocida como
un cultivo de elevados requerimientos nutricionales, pero los conocimientos
sobre la fertilización de este cultivo son puntuales. Una característica
distintiva de este cultivo es la importancia que adquiere el azufre (S) entre
los macronutrientes sumándose al nitrógeno (N) y fósforo (P), que usualmente
limitan los rendimientos. El S es especialmente crítico, ya que sus
deficiencias frecuentemente restringen la producción del cultivo. Los
requerimientos de S de la colza son de aproximadamente el doble que para el
trigo (Pedersen et al., 1998). Experiencias realizadas en otros países indican
que suele existir respuesta a la aplicación de S para la colza, en áreas donde
no aparecen respuestas a este nutriente en cereales (Schnug y Haneklaus, 1998).
En nuestro país no se ha dado a este nutriente la importancia que merece, pero
hay observaciones que confirman esta situación.
En el Oeste Bonaerense,
trabajando sobre un Hapludol Típico en la EEA INTA "Gral. Villegas",
se estudió el efecto de la fertilización nitrogenada sola y en combinación
con S, y su momento de aplicación (Díaz Zorita y col., 1998). Los resultados,
como pueden observarse en la Figura 1, muestran que el agregado de N,
acompañado fundamentalmente con S, generó respuestas a la fertilización, con
independencia del momento de aplicación.
Figura 1: Producción media de grano
(kg/ha) en cultivos de canola fertilizados en el oeste bonaerense
(Díaz-Zorita y col.,1998).
Investigadores de la
Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes de la Facultad de Agronomía de la U.B.A.
realizaron experimentos en el partido de Venado Tuerto (Provincia de Santa Fe)
sobre un suelo representativo de la zona (Argiudol típico) (Rubio y col.,
1996). Algunas de sus características eran: pH: 6, materia orgánica: 3%,
nitrógeno total: 0.15%. A la siembra el nivel de nitratos, amonio, fósforo
(Bray 1) y sulfatos fueron 89, 11, 11 y 17 ppm, respectivamente. Se trabajó con
girasol como cultivo antecesor, luego de labores convencionales. La aplicación
de fertilizantes se efectuó a la siembra y en el momento de elongación de
tallos.
Los tratamientos
ensayados fueron:
Control :
sin agregado de fertilizantes.
P:
aplicación de P a la siembra (60 kg/ha superfosfato triple).
P + N:
aplicación de P y N a la siembra (60 kg/ha superfosfato triple y 163 kg/ha
urea).
P + S:
aplicación de P y S a la siembra (60 kg/ha superfosfato triple y 163 kg/ha
sulfato de calcio).
P + N + S:
aplicación de P y S a la siembra y N a la siembra y en el momento de
elongación de tallos (60 kg/ha superfosfato triple, 49 kg/ha urea, y 163
kg/ha sulfato de calcio a la siembra, 114 kg/ha urea en el momento de
elongación de tallos).
Las fertilizaciones con
superfosfato triple y urea, se efectuaron en bandas incorporadas al costado de
la semilla. La aplicación de sulfato de calcio se efectuó al voleo con
incorporación superficial. El S se aplicó como sulfato de calcio, en lugar de
sulfato de amonio, para evitar dificultades en la interpretación de los
resultados de los tratamientos con N. Por la misma razón, el P se aplicó como
superfosfato.
Los rendimientos en grano variaron entre
1270 kg/ha (Control) y 2765 kg/ha (Tratamiento P + N + S) (Figura 2). Se
observó una importante respuesta al agregado de P: la diferencia entre la
aplicación de P y el control sin fertilizar, que alcanzó el 48%. No se
observaron diferencias entre el tratamiento P y los tratamientos que incluían
el agregado de P sumado al agregado de N o S por separado (tratamientos P + N y
P + S).
Figura 2: Producción
media de grano (kg/ha) en cultivos de canola fertilizados en la zona de Venado
Tuerto (Rubio y col., 1996).
La aplicación conjunta
de los 3 nutrientes (tratamiento P + N + S), causó un notorio impacto en el
rendimiento del cultivo. La diferencia en rendimiento entre este tratamiento y
el control no fertilizado fue de un 117% y respecto del promedio de los
tratamientos fue de un 40%. Este incremento de rendimiento se debió
principalmente a un aumento del número de ramificaciones fértiles/m2.
La absorción total de N
en el tratamiento P + N + S duplicó la correspondiente al tratamiento control,
mientras que para el P y el S el incremento fue de menor magnitud (Figura 3).
Las diferencias en la absorción de N y P entre ambos tratamientos fueron de 76
kg N/ha y 14 kg P/ha, superando a la cantidad de nutrientes aplicadas por la
fertilización (75 kg N/ha y 12 kg P/ha). Este resultado indica que la
aplicación conjunta de los tres elementos ejerció un importante efecto
promotor de la demanda de nutrientes, lo cual condujo a incrementar la habilidad
de la planta en adquirir nutrientes provenientes del suelo y del fertilizante
aplicado.
Figura 3: Absorción de nutrientes por
parte del cultivo, en el tratamiento control y fertilizado con N + P + S
(Rubio y col., 1996).
En conclusión, el
cultivo presentó una respuesta importante al agregado de P, aún considerando
limitantes hídricas que soportó al principio del ciclo. La aplicación de
superfosfato o fosfato diamónico a la siembra en suelos con valores bajos de P
disponible es de segura rentabilidad económica. La aplicación conjunta de N, P
y S fue notoriamente el tratamiento más efectivo para lograr incrementos en el
rendimiento de la colza.
El agregado de N o de S
en forma individual no causó efectos sobre el rendimiento del cultivo, por
sobre el logrado con la aplicación de P. La escasa diferencia observada entre
los tratamientos permite inferir que la aplicación individual de N y S (sin P)
no fue una alternativa recomendable para incrementar el rendimiento del cultivo
en este ensayo. No obstante, en la Chacra Experimental de Barrow en Tres
Arroyos, se observó que en lotes sometidos a agricultura permanente hay, con
mayor frecuencia, respuesta significativa a la fertilización nitrogenada
(Forján e Iriarte, 1998).
Los datos de absorción
de nutrientes indican que para un rendimiento de 2765 kg/ha, el cultivo
absorbió 150 kg de N, 36 kg de P y 33 kg de S. Esta información constituye una
base para establecer dosis de fertilización en función de criterios de
balance.
El momento de
aplicación también fue objeto de análisis. En ensayos conducidos en la
localidad de Paraná, investigadores de la Universidad Nacional de Entre Ríos
(UNER) compararon momentos de aplicación con diversas dosis de fertilización
con urea (Valenzuela y Gallardo, 1995). Los momentos ensayados han sido a la
siembra, en estado de roseta y a floración, siendo la aplicación en estado de
roseta la que permitió obtener los mayores rendimientos. La urea fue menos
eficiente en la aplicación a la siembra debido a la sequía posterior a la
misma. La fertilización a floración en cambio, debió su falta de eficiencia a
que en este momento las componentes del rendimiento están en su mayoría
definidas.
Referencias
-
Díaz-Zorita, M., G.A.
Grosso, y O. Peralta. 1998. Nitrógeno y Azufre en cultivos de canola en el
oeste bonaerense. Actas III Reunión Nacional de Oleaginosos. Bahía
Blanca.203-204.
-
Forján, H.J. y L.
Iriarte. 1998. Influencia de la historia del lote y el cultivo antecesor sobre
el rendimiento y algunos parámetros de calidad en colza. Actas de la III
Reunión nacional de oleaginosos, Bahía Blanca, pp. 205-206.
-
Pedersen, C.A., L.
Knudsen y E. Schnug. 1998. Sulphur fertilization. En: E. Schnug (ed.) Sulphur
in Agroecosystems, Kluwer Academic Publishers, 115-134 pp.
-
Rubio G., R.S. Lavado,
M.A. Taboada, J.D. Scheiner, M.M. Zubillaga, G. Vrdoljak. 1996. Ventajas de la
fertilización combinada en Colza-Canola. Oleaginosos. 14:16-19.
-
Schnug, E. y S.
Haneklaus. 1998. Diagnosis of sulphur nutrition. En: E. Schnug (ed.) Sulphur
in Agroecosystems, Kluwer Academic Publishers, 1-38 pp.
-
Valenzuela O.R. y C.S.
Gallardo. 1995. Respuesta a la fertilización nitrogenada en diferentes
estadíos fenológicos del cultivo de canola. Actas II Reunión Nacional de
Oleaginosos. Pergamino. 154-159.
Vea este y otros
trabajos en el sitio oficial de INPOFOS
Cono Sur.
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