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Experiencias de Fertilización de Soja en el Centro
Norte de Buenos Aires |
Autores: Javier
D. Scheiner, Flavio H. Gutiérrez
Boem y Raúl S. Lavado
Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes, Facultad de Agronomía, U.B.A.
Av. San Martín 4453, 1417 Buenos Aires. Tel/Fax: 4524-8076.
Introducción
Con el objetivo de
evaluar distintas alternativas de fertilización en el cultivo de soja se
realizaron varios ensayos en centro norte de la Pcia. de Buenos Aires.
Específicamente se consideraron tres nutrientes, nitrógeno, fósforo y azufre.
Nitrógeno
Varias experiencias
indican que con una buena inoculación, la soja no responde a la fertilización
nitrogenada (Bodrero et al., 1984; 1985). Dado que los mecanismos asociados a la
fijación biológica se encuentran en estado de desarrollo durante las primeras
etapas del ciclo vegetativo, aún con una inoculación de máxima eficacia, la
soja podría desenvolverse bajo déficit de nitrógeno. Esta es una de las
razones por las que se señalan respuestas positivas al agregado de pequeñas
dosis de nitrógeno a la siembra (Asanuma et al. 1992). El uso de fosfato
amónico, podría proveer esa mínima dosis inicial de nitrógeno sin alterar la
nodulación, proveyendo al tiempo el nivel requerido de fósforo.
Las figuras 1 y 2
muestran los resultados de dos ensayos donde se aplicaron 18 kg/ha de N a la
siembra, tanto sólo (uréa) como con fósforo (fosfato diamónico, PDA). En
ninguno de los casos se observó respuesta a la aplicación de N como
arrancador. En Junin, el agregado de 100 kg/ha de PDA aumentó
significativamente los rendimientos, pero el efecto se debió al agregado de
fósforo y no de N. Si bien el agregado de N a la siembra no tuvo ningún efecto
sobre los rendimientos, en el experimento realizado en Gral. Viamonte, se
observó a floración una mayor área foliar en los tratamientos con agregado de
N (13% mayor que el testigo), y en consecuencia una mayor intercepción de la
radiación (10% mayor que el testigo). Esta diferencia había desaparecido dos
semanas después, lo que sugiere que hubo un pequeño efecto del N como
arrancador que se manifestó en especial durante el período vegetativo, etapa
que no tiene mayor incidencia en la formación del rendimiento en el cultivo de
soja.
Figura 1:
Rendimiento en grano. Localidad Junín (Bs. As.)
Tratamientos: T=testigo
no fertilizado, P20=20 kg/ha de fósforo (superfosfato triple), N18=18 kg/ha de
nitrógeno (urea), P20+N18 =20 kg/ha de fósforo y 18 kg/ha de nitrógeno
(fosfato diamónico). Los tratamientos con * son significativamente diferentes
del testigo. Siembra directa. Distancia entre hileras: 35 cm. Textura (0-15 cm)
franca arenosa. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 5 ppm.
Figura 2: Rendimiento
en grano. Localidad Gral. Viamonte (Bs. As.).
Tratamientos: T testigo
no fertilizado, P20=20 kg/ha de fósforo (superfosfato triple), N18=18 kg/ha de
nitrógeno (urea), P20+N18 =20 kg/ha de fósforo y 18 kg/ha de nitrógeno
(fosfato diamónico). Labranza convencional. Distancia entre hileras: 70 cm.
Textura (0-15 cm) franca. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 12 ppm.
Otra alternativa en la
fertilización nitrogenada en el cultivo de soja es la aplicación de N durante
el período reproductivo. La fijación simbiótica de N disminuye en forma
importante durante el llenado de grano. Una aplicación tardía de N no
afectaría la fijación simbiótica y proveería entonces el N necesario para
alcanzar altos rendimientos. En EE. UU. se han encontrado respuestas positivas a
este tipo de práctica (Wesley et al. 1998).
Para evaluar esta
posibilidad, se realizó un ensayo en la localidad de Rafael Obligado. La figura
3 muestra los resultados del ensayo, donde se aplicaron 50 y 100 kg/ha de N como
urea, en dos momentos del ciclo del cultivo: durante la formación de vainas
(R3) y a comienzo del llenado de los granos (R5). En ninguno de los casos se
observaron diferencias significativas en los rendimientos. Cabe señalar que los
rendimientos obtenidos en este ensayo son menores que los casos en los que se
encontraron respuestas positivas a la fertilización tardía. Es decir, que la
fijación simbiótica parece ser suficiente para este nivel de rendimientos.
En resumen, en las
experiencias realizadas, ninguna de las alternativas de fertilización
nitrogenada afectó los rendimientos.
Figura 3: Rendimiento
en grano. Localidad Rafael Obligado.
Tratamientos: T testigo
no fertilizado. N50 y N100 50 y 100 kg/ha de nitrógeno respectivamente (urea),
R3 y R5 momento de aplicación. Labranza convencional. Distancia entre hileras:
70 cm. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 22 ppm. Textura (0-15 cm) franca.
Fósforo
A pesar de que los
niveles de P disponible en el suelo en la region pampeana han disminuído en los
últimos años, la fertilización fosforada no es una práctica común en el
cultivo de soja.
Las respuestas que se
pueden esperar a la fertilización en el cultivo de soja son menores que en
otros cultivos debido al alto costo energético que tiene el producto que se
cosecha. Los granos de soja tienen un alto contenido de proteína y aceite,
compuestos que tienen un costo metabólico más alto que el de los hidratos de
carbono (Sinclair y de Wit, 1975).
Las respuestas a la
fertilización fosforada en el cultivo de soja se caracterizan, además, por su
erraticidad. Esta puede ser una de las causas de la poca difusión de la
fertilización en este cultivo. En soja se han realizado diversas experiencias
de fertilización fosforada, en las que se analizan aspectos vinculados al
efecto sobre el cultivo (Scheiner et al. 1996, Scheiner y Lavado, 1998, 1999) y
la interacción entre la fertilización y el estrés hídrico (Gutierrez-Boem y
Thomas, 1999). Sin embargo, una recopilación de ensayos de fertilización
realizados en el país, mostró la falta de respuesta cuando los niveles de P
disponible (Bray 1) son mayores de 15 ppm, pero la respuesta presentó gran
erraticidad con valores de P del suelo menores de 9 ppm (Melgar et al., 1995).
Las figuras 1 y 2
muestran los resultados de dos ensayos realizados recientemente. No hubo
diferencias entre la fuente de fósforo utilizada (SPT o PDA). En Gral. Viamonte
no hubo respuesta al agregado de P, mientras que en Junin, el agregado de 20
kg/ha de fósforo aumentó los rendimientos en 300 kg/ha, un 12% de incremento
sobre el testigo no fertilizado.
Azufre
Investigaciones
realizadas por el INTA Casilda han llamado la atención sobre la importancia del
azufre para la producción de soja en la región pampeana. Una deficiencia de S
en soja puede reducir la fotosíntesis al disminuir la síntesis de las enzimas
que forman parte del aparato fotosintético (Sexton et al., 1997). Como el
metabolismo de N y S están vinculados, una deficiencia de S disminuye también
la asimilación y concentración de N en hojas (Sexton et al., 1997).
Las figuras 4 y 5
muestran los resultados de dos ensayos de fertilización azufrada. En Gral.
Viamonte se observó un incremento del rendimiento de 200 kg/ha (6% del testigo)
con el agregado de 10 kg/ha de azufre. En Junin (donde también hubo respuesta
al agregado de fósforo), el agregado de azufre+fósforo aumentó el rendimiento
en más de 600 kg/ha comparado con el testigo (25 % del testigo), de los cuales
casi 400 kg/ha se los podría atribuir al agregado de azufre (diferencia entre
P20 y P20+S10).
Figura 4: Rendimiento
en grano. Localidad Junin (Bs. As.).
Tratamientos: T testigo
no fertilizado, P20=20 kg/ha de fósforo (superfosfato triple), S10=10 kg/ha de
azufre (sulfato de calcio), P20+S10=20 kg/ha de fósforo y 10 kg/ha de azufre.
Los tratamientos con r son significativamente diferentes del testigo. Siembra
directa. Distancia entre hileras: 35 cm. Textura (0-15 cm) franca arenosa.
Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 5 ppm. Sulfatos 41,9 ppm.
Figura 5:
Rendimiento en grano. Localidad Gral. Viamonte (Bs. As.).
Tratamientos: T testigo
no fertilizado, S10 10 kg/ha de azufre (sulfato de calcio), P20+S10 20 kg/ha de
fósforo y 10 kg/ha de azufre. Los tratamientos con r son significativamente
diferentes del testigo. Labranza convencional. Distancia entre hileras: 70 cm.
Textura (0-15 cm) franca. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 12 ppm.
Sulfatos 52,4 ppm.
Conclusión
Evaluando tres momentos
de aplicación, no se encontraron evidencia de respuesta a la fertilización
nitrogenada, aunque en aplicación a la siembra se verificó un incremento en el
área foliar a floración que no se trasladó al rendimiento.
Se encontró respuesta a
la fertilización fosforada en el ensayo con menor disponibilidad inicial de
fósforo. No se observaron diferencias en el comportamiento de los diferentes
fertilizantes fosforados utilizados.
Por último, pudo
observarse tanto en Junín como en Viamonte, respuesta a la fertilización con
azufre. En el ensayo de Junín, la aplicación conjunta de fósforo y de azufre
determinó un incremento en el rendimiento de un 25% respecto del testigo.
Referencias
Asanuma, K., T.B.
Bayorbor, K. Kogure, S.N. Ofosu-Anim. 1992. Studies on the response of
nodulated soybean to nitrogen fertilizer. I. On the carbon dioxide exchange of
shoots and underground organs. Japanese Journal of Crop Science, 61: 433-438.
Bodrero, M.L., R.A.
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Ciencia del Suelo, 2: 212-214.
Bodrero, M.L., R.A.
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Melgar, R.J., E.
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la respuesta de la soja a la fertilización fosfatada. I Congreso Nacional de
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167-174.
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Lavado. 1998. The role of fertilization on phosphorus stratification in non
tilled soils. Communications in Soil Science and Plant Analysis. 29:
2705-2711.
Scheiner J.D., D.F.
Alvarez Renzi, R.S. Lavado y S.I. Torri. 1997. Efecto de la fertilización
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27(3&4):521-530.
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Sinclair,TR; C.T. de
Wit. 1975. Photosynthate and nitrogen requirements for seed production by
various crops. Science, 189: 565-567.
Wesley TL, Lamond RE,
Martin VL, Duncan SR. 1998. Effects of late season nitrogen fertilizer on
irrigated soybean yield and composition. J. Prod. Agric. 11:331-336.
Gutiérrez-Boem FH,
Thomas GW. 1999. Phosphorus nutrition and water deficits in field-grown
soybeans. Plant and Soil. 207:87-96.
Vea este y otros
trabajos en el sitio oficial de INPOFOS
Cono Sur.
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