Curso de Secado y Aireación de Granos y Semillas
UNC - Facultad de Ciencias Agropecuarias
Inicio: 19 de mayo de 2008 - CURSO A DISTANCIA
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Ing. Javier D. Scheiner


Experiencias de Fertilización de Soja en el Centro Norte de Buenos Aires

Autores: Javier D. Scheiner, Flavio H. Gutiérrez Boem y Raúl S. Lavado
Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes, Facultad de Agronomía, U.B.A.
Av. San Martín 4453, 1417 Buenos Aires. Tel/Fax: 4524-8076.

 

Introducción

Con el objetivo de evaluar distintas alternativas de fertilización en el cultivo de soja se realizaron varios ensayos en centro norte de la Pcia. de Buenos Aires. Específicamente se consideraron tres nutrientes, nitrógeno, fósforo y azufre.

 

Nitrógeno

Varias experiencias indican que con una buena inoculación, la soja no responde a la fertilización nitrogenada (Bodrero et al., 1984; 1985). Dado que los mecanismos asociados a la fijación biológica se encuentran en estado de desarrollo durante las primeras etapas del ciclo vegetativo, aún con una inoculación de máxima eficacia, la soja podría desenvolverse bajo déficit de nitrógeno. Esta es una de las razones por las que se señalan respuestas positivas al agregado de pequeñas dosis de nitrógeno a la siembra (Asanuma et al. 1992). El uso de fosfato amónico, podría proveer esa mínima dosis inicial de nitrógeno sin alterar la nodulación, proveyendo al tiempo el nivel requerido de fósforo.

Las figuras 1 y 2 muestran los resultados de dos ensayos donde se aplicaron 18 kg/ha de N a la siembra, tanto sólo (uréa) como con fósforo (fosfato diamónico, PDA). En ninguno de los casos se observó respuesta a la aplicación de N como arrancador. En Junin, el agregado de 100 kg/ha de PDA aumentó significativamente los rendimientos, pero el efecto se debió al agregado de fósforo y no de N. Si bien el agregado de N a la siembra no tuvo ningún efecto sobre los rendimientos, en el experimento realizado en Gral. Viamonte, se observó a floración una mayor área foliar en los tratamientos con agregado de N (13% mayor que el testigo), y en consecuencia una mayor intercepción de la radiación (10% mayor que el testigo). Esta diferencia había desaparecido dos semanas después, lo que sugiere que hubo un pequeño efecto del N como arrancador que se manifestó en especial durante el período vegetativo, etapa que no tiene mayor incidencia en la formación del rendimiento en el cultivo de soja.

 

Figura 1: Rendimiento en grano. Localidad Junín (Bs. As.) 

Tratamientos: T=testigo no fertilizado, P20=20 kg/ha de fósforo (superfosfato triple), N18=18 kg/ha de nitrógeno (urea), P20+N18 =20 kg/ha de fósforo y 18 kg/ha de nitrógeno (fosfato diamónico). Los tratamientos con * son significativamente diferentes del testigo. Siembra directa. Distancia entre hileras: 35 cm. Textura (0-15 cm) franca arenosa. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 5 ppm.

  

Figura 2: Rendimiento en grano. Localidad Gral. Viamonte (Bs. As.).  

Tratamientos: T testigo no fertilizado, P20=20 kg/ha de fósforo (superfosfato triple), N18=18 kg/ha de nitrógeno (urea), P20+N18 =20 kg/ha de fósforo y 18 kg/ha de nitrógeno (fosfato diamónico). Labranza convencional. Distancia entre hileras: 70 cm. Textura (0-15 cm) franca. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 12 ppm.

 

Otra alternativa en la fertilización nitrogenada en el cultivo de soja es la aplicación de N durante el período reproductivo. La fijación simbiótica de N disminuye en forma importante durante el llenado de grano. Una aplicación tardía de N no afectaría la fijación simbiótica y proveería entonces el N necesario para alcanzar altos rendimientos. En EE. UU. se han encontrado respuestas positivas a este tipo de práctica (Wesley et al. 1998).

Para evaluar esta posibilidad, se realizó un ensayo en la localidad de Rafael Obligado. La figura 3 muestra los resultados del ensayo, donde se aplicaron 50 y 100 kg/ha de N como urea, en dos momentos del ciclo del cultivo: durante la formación de vainas (R3) y a comienzo del llenado de los granos (R5). En ninguno de los casos se observaron diferencias significativas en los rendimientos. Cabe señalar que los rendimientos obtenidos en este ensayo son menores que los casos en los que se encontraron respuestas positivas a la fertilización tardía. Es decir, que la fijación simbiótica parece ser suficiente para este nivel de rendimientos.

En resumen, en las experiencias realizadas, ninguna de las alternativas de fertilización nitrogenada afectó los rendimientos.

 

Figura 3: Rendimiento en grano. Localidad Rafael Obligado. 

Tratamientos: T testigo no fertilizado. N50 y N100 50 y 100 kg/ha de nitrógeno respectivamente (urea), R3 y R5 momento de aplicación. Labranza convencional. Distancia entre hileras: 70 cm. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 22 ppm. Textura (0-15 cm) franca.

 

Fósforo

A pesar de que los niveles de P disponible en el suelo en la region pampeana han disminuído en los últimos años, la fertilización fosforada no es una práctica común en el cultivo de soja.

Las respuestas que se pueden esperar a la fertilización en el cultivo de soja son menores que en otros cultivos debido al alto costo energético que tiene el producto que se cosecha. Los granos de soja tienen un alto contenido de proteína y aceite, compuestos que tienen un costo metabólico más alto que el de los hidratos de carbono (Sinclair y de Wit, 1975).

Las respuestas a la fertilización fosforada en el cultivo de soja se caracterizan, además, por su erraticidad. Esta puede ser una de las causas de la poca difusión de la fertilización en este cultivo. En soja se han realizado diversas experiencias de fertilización fosforada, en las que se analizan aspectos vinculados al efecto sobre el cultivo (Scheiner et al. 1996, Scheiner y Lavado, 1998, 1999) y la interacción entre la fertilización y el estrés hídrico (Gutierrez-Boem y Thomas, 1999). Sin embargo, una recopilación de ensayos de fertilización realizados en el país, mostró la falta de respuesta cuando los niveles de P disponible (Bray 1) son mayores de 15 ppm, pero la respuesta presentó gran erraticidad con valores de P del suelo menores de 9 ppm (Melgar et al., 1995).

Las figuras 1 y 2 muestran los resultados de dos ensayos realizados recientemente. No hubo diferencias entre la fuente de fósforo utilizada (SPT o PDA). En Gral. Viamonte no hubo respuesta al agregado de P, mientras que en Junin, el agregado de 20 kg/ha de fósforo aumentó los rendimientos en 300 kg/ha, un 12% de incremento sobre el testigo no fertilizado.

 

Azufre

Investigaciones realizadas por el INTA Casilda han llamado la atención sobre la importancia del azufre para la producción de soja en la región pampeana. Una deficiencia de S en soja puede reducir la fotosíntesis al disminuir la síntesis de las enzimas que forman parte del aparato fotosintético (Sexton et al., 1997). Como el metabolismo de N y S están vinculados, una deficiencia de S disminuye también la asimilación y concentración de N en hojas (Sexton et al., 1997).

Las figuras 4 y 5 muestran los resultados de dos ensayos de fertilización azufrada. En Gral. Viamonte se observó un incremento del rendimiento de 200 kg/ha (6% del testigo) con el agregado de 10 kg/ha de azufre. En Junin (donde también hubo respuesta al agregado de fósforo), el agregado de azufre+fósforo aumentó el rendimiento en más de 600 kg/ha comparado con el testigo (25 % del testigo), de los cuales casi 400 kg/ha se los podría atribuir al agregado de azufre (diferencia entre P20 y P20+S10).

 

 Figura 4: Rendimiento en grano. Localidad Junin (Bs. As.). 

Tratamientos: T testigo no fertilizado, P20=20 kg/ha de fósforo (superfosfato triple), S10=10 kg/ha de azufre (sulfato de calcio), P20+S10=20 kg/ha de fósforo y 10 kg/ha de azufre. Los tratamientos con r son significativamente diferentes del testigo. Siembra directa. Distancia entre hileras: 35 cm. Textura (0-15 cm) franca arenosa. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 5 ppm. Sulfatos 41,9 ppm.

 

Figura 5: Rendimiento en grano. Localidad Gral. Viamonte (Bs. As.).  

Tratamientos: T testigo no fertilizado, S10 10 kg/ha de azufre (sulfato de calcio), P20+S10 20 kg/ha de fósforo y 10 kg/ha de azufre. Los tratamientos con r son significativamente diferentes del testigo. Labranza convencional. Distancia entre hileras: 70 cm. Textura (0-15 cm) franca. Fósforo extractable (0-15 cm, Bray 1): 12 ppm. Sulfatos 52,4 ppm.

 

Conclusión

Evaluando tres momentos de aplicación, no se encontraron evidencia de respuesta a la fertilización nitrogenada, aunque en aplicación a la siembra se verificó un incremento en el área foliar a floración que no se trasladó al rendimiento.

Se encontró respuesta a la fertilización fosforada en el ensayo con menor disponibilidad inicial de fósforo. No se observaron diferencias en el comportamiento de los diferentes fertilizantes fosforados utilizados.

Por último, pudo observarse tanto en Junín como en Viamonte, respuesta a la fertilización con azufre. En el ensayo de Junín, la aplicación conjunta de fósforo y de azufre determinó un incremento en el rendimiento de un 25% respecto del testigo.

 

Referencias 

Asanuma, K., T.B. Bayorbor, K. Kogure, S.N. Ofosu-Anim. 1992. Studies on the response of nodulated soybean to nitrogen fertilizer. I. On the carbon dioxide exchange of shoots and underground organs. Japanese Journal of Crop Science, 61: 433-438.

Bodrero, M.L., R.A. Martignone y L. Macor. 1984. Efecto de la fertilización nitrogenada en soja. Ciencia del Suelo, 2: 212-214.

Bodrero, M.L., R.A. Martignone, F. Nakayama y L. Macor. 1985. Perspectiva de la fertilización nitrogenada en cultivos de soja. Revista de la Facultad de Agronomía (UBA), 6: 39-44.

Melgar, R.J., E. Frutos, M.L. Galetto y H. Vivas. 1995. El análisis de suelo como predictor de la respuesta de la soja a la fertilización fosfatada. I Congreso Nacional de Soja, II Reunión Nacional de Oleaginosos, octubre 1995, Pergamino, pp. 167-174.

Scheiner J.D. y R.S. Lavado. 1998. The role of fertilization on phosphorus stratification in non tilled soils. Communications in Soil Science and Plant Analysis. 29: 2705-2711.

Scheiner J.D., D.F. Alvarez Renzi, R.S. Lavado y S.I. Torri. 1997. Efecto de la fertilización fosforada y nitrogenada en soja en el centro-oeste bonaerense (Argentina). Ciencia del Suelo. 15 (1):36-38.

Scheiner, R.S. Lavado, and R. Alvarez. 1996. Difficulties in recommending phosphorus fertilizers for soybeans in Argentina. Commun. in Soil Science and Plant Analysis. 27(3&4):521-530.

Sexton, P.J., W.D. Batchelor y R. Shibles. 1997. Sulfur availability, rubisco content, and photosynthetic rate of soybean. Crop Science, 37: 1801-1806.

Sinclair,TR; C.T. de Wit. 1975. Photosynthate and nitrogen requirements for seed production by various crops. Science, 189: 565-567.

Wesley TL, Lamond RE, Martin VL, Duncan SR. 1998. Effects of late season nitrogen fertilizer on irrigated soybean yield and composition. J. Prod. Agric. 11:331-336.

Gutiérrez-Boem FH, Thomas GW. 1999. Phosphorus nutrition and water deficits in field-grown soybeans. Plant and Soil. 207:87-96.

 

Vea este y otros trabajos en el sitio oficial de INPOFOS Cono Sur.

  

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