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Red del Proyecto Fertilizar-INTA |
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Soja: Respuesta a la Fertilización en la Región Pampeana
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Resultados Campaña
2000-01 de la Red de Ensayos del Proyecto Fertilizar-INTA
Coordinación:
Fernando García (INPOFOS) y Ricardo Melgar (EEA INTA Pergamino)
Participantes: Alfredo
Bono (EEA INTA Anguil), Héctor Carta (INTA 9 de Julio), Julio Castellarin (EEA
INTA Oliveros), Graciela Cordone (INTA Casilda), Martín Díaz Zorita (EEA INTA
Villegas), Gustavo Duarte (EEA INTA Villegas), Hernán Echeverría (EEA INTA
Balcarce), Manuel Ferrari (EEA INTA Pergamino), Gustavo Ferraris (EEA INTA
Pergamino), Hugo Fontanetto (EEA INTA Rafaela), Carlos Galarza (EEA INTA Marcos
Juárez), Guillermo Gerster (INTA Cañada de Gomez) Néstor González (EEA INTA
Pergamino), Vicente Gudelj (EEA INTA Marcos Juárez), Pedro Vallone (EEA INTA
Marcos Juarez), Edgardo Guevara (EEA INTA Pergamino), Flavio Gutierrez Boem
(FA-UBA), Alberto Quiroga (EEA INTA Anguil), Fernando Martinez (INTA Casilda),
Santiago Meira (EEA INTA Pergamino), Ricardo Melchiori (EEA INTA Paraná),
Fernando Mousegne (INTA S.A. de Areco), Juan Ostojic (EEA INTA Pergamino),
Osvaldo Paparotti (EEA INTA Paraná), Hugo Pedrol (EEA INTA Oliveros), Fernando
Salvagiotti (EEA INTA Oliveros), Sergio Rillo (INTA 9 de Julio), Hernán Sainz
Rozas (FCA Balcarce), Néstor Trentino (INTA Las Rosas), Luis Ventimiglia (INTA
9 de Julio), Hugo Vivas (EEA INTA Rafaela)
Preparación informe: Hernán
Echeverría (EEA INTA Balcarce), Gustavo Ferraris (EEA INTA Pergamino), Flavio
Gutierrez Boem (FA-UBA), Fernando Salvagiotti (EEA INTA Oliveros).
El incremento de la
producción de cereales y oleaginosas en el mediano plazo deberá realizarse en
base a una mejora en la eficiencia de utilización de la superficie dedicada a
tal fin, en consideración de que es poco probable que se incremente
sustancialmente la superficie dedicada a dichos cultivos. No obstante, los
suelos de la región pampeana otrora caracterizados por su fertilidad, han
sufrido un importante proceso de degradación, lo que hace peligrar su capacidad
productiva (Andriulo et al., 1996). Es a través de la conservación del recurso
suelo, con la adopción de adecuadas prácticas de manejo y una correcta
nutrición de los cultivos, como se podrá superar la actual situación,
generando sistemas sustentables.
La soja es uno de los
productos agrícolas más valiosos y rentables por poseer buena adaptabilidad
sobre un amplio rango de condiciones edáficas y climáticas, pudiendo ser
cultivada en la mayoría de las áreas agrícolas del mundo, gracias a su
habilidad de fijar nitrógeno (N) atmosférico. Además, el grano de soja tiene
aproximadamente 40% de proteína y 20% de aceite, que lo ubica primero en
contenido proteico entre los cultivos alimenticios y segunda luego del maní en
contenido oleoso (Hartwig y Kilen, 1991).
La Argentina es el
principal exportador mundial de aceite de soja y es el segundo de harina de
soja, debido a esto el complejo exportador de soja es el más relevante para la
economía del país, lo que significa unos 3.500 millones de dólares (Giorda,
1998). La superficie dedicada al cultivo de soja en la Argentina continúa
creciendo y con la aparición de los materiales transgénicos, parecería no
existir un techo a la producción de la misma. Los 20 millones de toneladas
producidas en 1999/00 y los 21,2 millones de toneladas producidas en 2000/01,
serán ampliamente superados por una producción cercana a los 26 millones de
toneladas, si se cumplen los pronósticos del informe de abril del Servicio de
Agricultura de los EEUU.
Por otra parte, el
cultivo de soja es uno de los más extractivos puesto que devuelve muy pocos
nutrientes al suelo, exportándose la mayor parte de los mismos en el grano. La
exportación de nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), calcio (Ca), magnesio
(Mg) y azufre (S) para producir cuatro toneladas de grano es de 240, 27, 78, 12,
11 y 19 kg/ha, respectivamente. Además, para dicha producción, se exportan 31,
446, 53, 300, 198, 17 y 168 g/ha de boro (B), cloro (Cl), cobre (Cu), hierro
(Fe), manganeso (Mn), molibdeno (Mo) y zinc (Zn) (García, 2000). No obstante
esto, los nutrientes repuestos por fertilización son generalmente una pequeña
proporción de lo que exporta el grano, lo que genera balances negativos en la
disponibilidad de nutrientes del sistema suelo. Esta situación a provocado que
la deficiencia de N y P se haya generalizado en la región pampeana y que en
algunas situaciones se encuentren respuestas al agregado de S (Martinez y
Cordone, 2000).
El diagnóstico de los
requerimientos de P para el cultivo de soja se efectúa en base al análisis de
muestras de suelo por el método de extracción de Bray 1 (1945), el cual fue
calibrado satisfactoriamente para cereales (Berardo, 1994; Echeverría y
García, 1998). No obstante, ha sido reportado que a igual disponibilidad de P
en el suelo, la soja responde en menor magnitud que los cereales al agregado de
P (Fixen y Grove, 1990). Esto parecería confirmarse para los suelos de la
región pampeana en los que se han determinado respuestas al agregado de P,
sólo a muy bajas concentraciones de Bray 1 (Melgar y Lavandera, 1999; Gutierrez
Boem et al., 1999). Por lo tanto, parecería conveniente desarrollar acciones
tendientes a validar las bondades de dicho método de diagnóstico para el
cultivo de soja.
Para los suelos con
prolongada historia agrícola del sur de la provincia de Santa Fe, se ha
registrado respuesta al agregado de S y se han definido como "ambientes
deficientes" y con elevada probabilidad de respuesta a la fertilización a
sitios con: bajo contenido de materia orgánica (MO), erosión, monocultivo de
soja y trigo-soja, siembra directa y altos rendimientos acumulados con fuerte
fertilización con N o N+P (Martinez y Cordone, 1998). No obstante, en algunas
situaciones cuando se cumplen estos requisitos, no se han determinado respuestas
al agregado de fertilizantes azufrados o no es posible discriminar el efecto de
respuesta a S de la de N (Melgar y Lavandera, 1999). Por lo tanto, en la
actualidad no se dispone de métodos de diagnóstico de requerimiento de S,
rápidos, reproducibles, confiables y de bajo costo (Gutierrez Boem et al.,
1999).
Por último, en algunos
ensayos se ha determinado cierta tendencia a mayor rendimiento en los
tratamientos que incluyen el agregado de mezclas de otros nutrientes además de
P y S (Melgar y Lavandera, 1999). No obstante, con un criterio más estricto, es
válido reconocer que ninguno de estos ensayos manifestó diferencias
estadísticamente significativas. Esta situación constituye un incentivo a
continuar las investigaciones en la temática, a fin de determinar si algún
otro nutriente de los denominados no convencionales, como potasio (K), magnesio
(Mg), zinc (Zn), cobre (Cu) o boro (B), afecta el rendimiento del cultivo de
soja en la región pampeana.
Por lo tanto, en el
marco del proyecto Fertilizar, se consideró conveniente establecer una red de
ensayos de fertilización en la región pampeana con los siguiente objetivos:
-
Evaluar el
rendimiento del cultivo de soja en distintas áreas agroecológicas.
-
Evaluar la
respuesta a la fertilización fosfatada y calibración de métodos de
diagnóstico.
-
Evaluar la
respuesta a la fertilización azufrada y desarrollo de métodos de
diagnóstico.
-
Evaluar la
respuesta a la fertilización con otros nutrientes de aplicación no
convencional.
Materiales y Métodos
La red estuvo
constituida por un total de 28 ensayos, los que se implantaron en sitios con
suelos representativos de las distintas áreas de trabajo de la región pampeana
y presentaron diferencias marcadas en su clasificación y sistema de labranza
(Cuadro 1). En la mayoría de los ensayos se siguió el manejo del cultivo
adoptado por el productor. El espaciamiento entre surcos varió entre sitios, no
obstante, es factible generalizar que el mayor espaciamiento (70 cm) fue más
frecuente en la zona norte y el menor espaciamiento (35 cm) en el sudeste de la
región pampeana.
Cuadro
1: Ubicación y características destacadas de los sitios experimentales
|
Sitio |
Partido-
Departamento |
Provincia |
Unidad
Ejecutora |
Serie
de
Suelos |
Tipo
de
Suelos |
Sistema
de
labranza |
|
1. |
San
Jerónimo |
Santa
Fe |
INTA
Rafaela |
Clason |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
2. |
Las
Colonias |
Santa
Fe |
INTA
Rafaela |
Esperanza |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
3. |
Belgrano |
Santa
Fe |
INTA
Oliveros |
Los
Cardos |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
4. |
Paraná
1 |
Entre
Ríos |
INTA
Paraná |
|
|
|
|
5. |
Paraná
2 |
Entre
Ríos |
INTA
Paraná |
|
|
|
|
6. |
Río
Cuarto |
Córdoba |
INTA
M. Juárez |
Olaeta |
Haplustol
údico |
L.
C. |
|
7. |
Marcos
Juárez 1 |
Córdoba |
INTA
M. Juárez |
M.
Juárez (Comp. 8) |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
8. |
Marcos
Juárez 2 |
Córdoba |
INTA
M. Juárez |
Marcos
Juárez |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
9. |
Iriondo |
Santa
Fe |
INTA
C. de Gómez |
Marcos
Juárez |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
10. |
General
López |
Santa
Fe |
INTA
Pergamino |
Hughes |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
11. |
Colón |
Bs.
As. |
INTA
Pergamino |
Rojas |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
12. |
Pergamino
1 |
Bs.
As. |
INTA
Pergamino |
Pergamino |
Argiudol
típico |
L.
C. |
|
13. |
Pergamino |
Bs.
As. |
INTA
Pergamino |
Pergamino
fase 2 |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
14. |
S.
A. de Areco |
Bs.
As. |
INTA
S.A. de Areco |
Capitán
Sarmiento |
Argiudol
típico |
L.
C. |
|
15. |
S.
A. de Areco |
Bs.
As. |
INTA
S.A. de Areco |
Capitán
Sarmiento |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
16. |
Rojas |
Bs.
As. |
INTA
Pergamino |
Rojas |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
17. |
Junín
1 |
Bs.
As. |
Fac.
Agron. UBA |
Junín |
Hapludol
típico |
L.
C. |
|
18. |
Junín
2 |
Bs.
As. |
Fac.
Agron. UBA |
O'Higgins |
Argiudol
típico |
S.
D. |
|
19. |
9
de Julio 1 |
Bs.
As. |
INTA
9 de Julio |
Norumbega |
Hapludol
éntico |
S.
D. |
|
20. |
9
de Julio 2 |
Bs.
As. |
INTA
9 de Julio |
La
Albina |
Hapl.
thapto nátrico |
S.
D. |
|
21. |
Tandil
1 |
Bs.
As. |
INTA
Balcarce |
Tandil |
Argiudol
típico |
S.D. |
|
22. |
Tandil
2 |
Bs.
As. |
INTA
Balcarce |
Tandil |
Argiudol
típico |
S.D. |
|
23. |
Rivadavia |
Bs.
As. |
INTA
Gral. Villegas |
|
|
|
|
24. |
Trenque
Lauquen |
Bs.
As. |
INTA
Gral. Villegas |
|
|
|
|
25. |
Maracó |
La
Pampa |
INTA
Anguil |
|
Hapludol
éntico |
S.
D. |
|
26. |
Catriló
1 |
La
Pampa |
INTA
Anguil |
|
Hapludol
éntico |
L.
C. |
|
27. |
Catriló
2 |
La
Pampa |
INTA
Anguil |
|
Hapludol
éntico |
L.
M. |
|
28. |
Capital |
La
Pampa |
INTA
Anguil |
|
Hapludol
éntico |
S.
D. |
S.D.:
Siembra Directa
L.C.: Labranza convencional
L.M.: Labranza mínima
Se empleó en cada
localidad un diseño en bloques completos aleatorizados con cuatro repeticiones,
con un tamaño de parcelas de una maquinada por al menos 20 m de largo. Se
definieron cinco tratamientos:
-
Testigo (T)
sin el agregado de fertilizantes,
-
Fósforo (P)
a razón de 20 kg P/ha (100 kg/ha de superfosfato triple de calcio),
-
Azufre (S) a
razón de 15 kg S/ha (62,5 kg/ha de sulfato de amonio),
-
Fósforo más azufre
(PS) a razón de 20 kg P/ha + 15 kg S/ha (iguales fuentes que los
tratamientos P y S) y
-
Completo (C)
a base de: fósforo (20 kg P/ha), azufre (15 kg S/ha), potasio (14 kg K/ha),
magnesio (12 kg Mg/ha), cobre (1 kg Cu/ha), zinc (2 kg Zn/ha) y boro (B).
Para ello se realizó una mezcla compuesta por 52,6 % de superfosfato triple
de calcio, 37,4% de sulpomag, 3,7% de oxisulfato de Zn, 4,5% de oxisulfato
de Cu y 1,8% B. De esta mezcla se aplicaron 190 kg/ha
Los fertilizantes fueron
aplicados a la siembra en banda al costado de la semilla y en todos los
tratamientos se inoculó la semilla (doble dosis de Nitragin Cell Tech).
Además, se agregó 20g de Comosol 2000/100 kg de semilla (10% de molibdeno y
0,5 % de cobalto) o se aplicó en forma foliar al estadío de V4.
Se realizó análisis de
suelo a la siembra a distintas profundidades y las muestras fueron analizadas en
el Laboratorio de Suelos de ACA en Pergamino. También se determinó la
disponibilidad de agua a la siembra hasta el metro de profundidad.
Cuadro
2: Precipitaciones mensuales durante el ciclo del cultivo de soja en algunas
de los sitios estudiados
|
Mes |
S.A.Areco |
Pergamino |
9
de Julio |
Oliveros |
Rafaela |
Paraná |
Tandil |
|
Setiembre |
98 |
85 |
34.2 |
8 |
76 |
96 |
108 |
|
Octubre |
94 |
156 |
187.2 |
174 |
195 |
142 |
187 |
|
Noviembre |
83 |
229 |
120.5 |
149 |
197 |
172 |
32 |
|
Diciembre |
70 |
35 |
72.1 |
129 |
97 |
132 |
60 |
|
Enero |
276 |
156 |
147.6 |
148 |
234 |
108 |
150 |
|
Febrero |
192 |
160 |
71.7 |
64 |
97 |
110 |
44 |
|
Marzo |
205 |
353 |
424.8 |
239 |
139 |
150 |
244 |
Se realizó un muestreo
de hojas en V4 y en R2 para análisis de nutrientes (ultimo foliolo
completamente desarrollado), resultados que se encuentran en etapa de análisis.
Durante el desarrollo del cultivo se efectuaron observaciones cualitativas de
nodulación, constatando buena presencia de nódulos sin diferencias entre los
tratamientos empleados. En madurez del cultivo se procedió a la cosecha para
estimar rendimiento a humedad de recibo y calidad de grano
.
Resultados
Las características
meteorológicas del año en estudio fueron muy favorables para el desarrollo del
cultivo, en prácticamente toda la región pampeana (Cuadro 2). En la mayoría
de los sitios evaluados, las precipitaciones y el agua almacenada en el perfil
del suelo a la siembra, permitió una buena implantación y desarrollo del
cultivo. De igual manera, las precipitaciones durante el período crítico del
cultivo (enero-febrero), fueron muy abundantes, salvo para la localidad de
Tandil.
Cuadro
3 a: Análisis químico de suelo: Elementos principales
|
|
Partido/
Departamento |
M.
O.
(%) |
N
total
(%) |
pH |
N-NO3
(ppm) |
P
Bray I
(ppm) |
S-SO4
(ppm)
(0-20 cm) |
S-SO4
(ppm)
(0-60 cm) |
|
1. |
San
Jerónimo |
2.84 |
0.143 |
5.6 |
14.3 |
12.7 |
11.25 |
10.50 |
|
2. |
Las
Colonias |
2.26 |
0.114 |
5.5 |
17.8 |
8.5 |
14.65 |
11.13 |
|
3. |
Belgrano |
2.98 |
0.149 |
5.7 |
10.3 |
36.3 |
10.20 |
9.07 |
|
4. |
Paraná
1 |
3.20 |
0.160 |
7.5 |
13.0 |
2.3 |
14.08 |
13.63 |
|
5. |
Paraná
2 |
2.68 |
0.134 |
7.1 |
11.0 |
6.4 |
10.78 |
15.17 |
|
6. |
Río
Cuarto |
2.67 |
0.134 |
5.5 |
19.8 |
40.0 |
12.60 |
11.67 |
|
7. |
Marcos
Juárez 1 |
2.84 |
0.142 |
5.8 |
15.4 |
11.7 |
8.90 |
8.23 |
|
8. |
Marcos
Juárez 2 |
2.84 |
0.142 |
5.9 |
11.3 |
33.8 |
10.20 |
9.00 |
|
9. |
Iriondo |
2.66 |
0.133 |
6.0 |
11.5 |
18.6 |
10.98 |
10.07 |
|
10. |
General
López |
3.16 |
0.158 |
5.5 |
10.6 |
8.5 |
10.03 |
8.50 |
|
11. |
Colón |
3.32 |
0.166 |
5.7 |
9.1 |
10.6 |
10.55 |
9.77 |
|
12. |
Pergamino
1 |
3.14 |
0.157 |
5.9 |
11.3 |
50.9 |
11.80 |
12.67 |
|
13. |
Pergamino |
2.44 |
0.122 |
5.8 |
8.8 |
57.2 |
10.13 |
10.10 |
|
14. |
S.
A. de Areco |
3.50 |
0.175 |
5.6 |
7.1 |
42.6 |
10.90 |
|
|
15. |
S.
A. de Areco |
3.95 |
0.198 |
5.5 |
17.9 |
102.9 |
7.98 |
8.50 |
|
16. |
Rojas |
3.14 |
0.157 |
5.6 |
15.5 |
12.9 |
12.80 |
11.20 |
|
17. |
Junín
1 |
1.90 |
0.095 |
5.9 |
8.7 |
4.6 |
10.35 |
10.80 |
|
18. |
Junín
2 |
2.70 |
0.135 |
5.8 |
7.1 |
4.3 |
11.90 |
12.77 |
|
19. |
9
de Julio 1 |
3.35 |
0.168 |
5.9 |
12.5 |
6.8 |
9.90 |
9.33 |
|
20. |
9
de Julio 2 |
4.05 |
0.203 |
6.0 |
11.5 |
18.0 |
9.78 |
9.47 |
|
21. |
Tandil
1 |
5.84 |
0.292 |
5.5 |
13.1 |
3.5 |
13.18 |
12.93 |
|
22. |
Tandil
2 |
6.49 |
0.325 |
5.6 |
10.2 |
18.2 |
13.35 |
11.90 |
|
23. |
Rivadavia |
1.90 |
0.095 |
5.8 |
30.2 |
14.3 |
7.80 |
9.00 |
|
24. |
Trenque
Lauquen |
2.62 |
0.131 |
5.8 |
32.8 |
40.0 |
9.10 |
8.80 |
|
25. |
Maracó |
1.10 |
0.08 |
6.0 |
11.2 |
23.8 |
|
|
|
26. |
Catriló
1 |
1.95 |
0.12 |
6.8 |
16.6 |
27.1 |
|
|
|
27. |
Catriló
2 |
1.51 |
0.08 |
6.1 |
17.1 |
26.7 |
|
|
|
28. |
Capital |
2.82 |
0.16 |
6.2 |
18.6 |
32.9 |
|
|
M.
O. (Materia Orgánica), N total, pH, N-NO3
y P cerrespondientes a 0 - 20 cm de profundidad.
N
total: Fue calculado como 5 % de Materia Orgánica.
Cuadro
3 b: Análisis químico de suelos: Otros nutrientes
|
|
Partido/
Departamento |
K
(ppm) |
Mg
(ppm) |
Ca
(ppm) |
Na
(ppm) |
Zn
(ppm) |
Mn
(ppm) |
Cu
(ppm) |
Fe
(ppm) |
B
(ppm) |
|
1. |
San
Jerónimo |
414.0 |
214.8 |
1302 |
33.5 |
7.97 |
62.6 |
1.63 |
68.9 |
0.20 |
|
2. |
Las
Colonias |
361.5 |
176.5 |
1019 |
47.0 |
2.75 |
62.7 |
1.79 |
71.0 |
0.28 |
|
3. |
Belgrano |
502.0 |
244.8 |
1691 |
35.0 |
0.61 |
44.2 |
1.36 |
52.6 |
0.19 |
|
4. |
Paraná
1 |
402.4 |
302.3 |
9179 |
40.3 |
0.55 |
6.1 |
0.88 |
7.1 |
0.16 |
|
5. |
Paraná
2 |
451.2 |
622.5 |
5316 |
87.9 |
2.82 |
37.5 |
0.97 |
33.7 |
0.34 |
|
6. |
Río
Cuarto |
787.0 |
181.0 |
1262 |
31.0 |
1.24 |
34.6 |
0.93 |
69.0 |
0.36 |
|
7. |
Marcos
Juárez 1 |
595.0 |
308.0 |
1263 |
48.0 |
1.44 |
33.1 |
1.20 |
65.6 |
0.27 |
|
8. |
Marcos
Juárez 2 |
707.0 |
380.0 |
1856 |
35.0 |
1.01 |
55.4 |
1.77 |
61.2 |
0.20 |
|
9. |
Iriondo |
589.9 |
260.4 |
1669 |
33.4 |
0.51 |
31.5 |
1.16 |
36.4 |
0.27 |
|
10. |
General
López |
580.1 |
254.9 |
1403 |
40.3 |
0.73 |
43.9 |
0.95 |
79.6 |
0.18 |
|
11. |
Colón |
586.0 |
259.8 |
1751 |
23.0 |
1.10 |
44.6 |
1.12 |
68.8 |
0.24 |
|
12. |
Pergamino
1 |
601.6 |
213.3 |
1461 |
75.9 |
1.47 |
44.6 |
1.18 |
78.8 |
0.28 |
|
13. |
Pergamino |
605.5 |
186.6 |
1365 |
29.9 |
0.91 |
44.2 |
1.33 |
80.8 |
0.20 |
|
14. |
S.
A. de Areco |
640.6 |
214.7 |
1993 |
39.1 |
1.44 |
70.8 |
2.10 |
131.0 |
0.20 |
|
15. |
S.
A. de Areco |
703.2 |
213.7 |
2100 |
28.8 |
2.24 |
32.3 |
1.78 |
126.7 |
0.52 |
|
16. |
Rojas |
464.9 |
226.5 |
1804 |
25.9 |
1.02 |
44.0 |
1.18 |
72.9 |
0.29 |
|
17. |
Junín
1 |
394.5 |
183.4 |
1031 |
31.6 |
0.86 |
28.2 |
0.90 |
55.4 |
0.19 |
|
18. |
Junín
2 |
513.7 |
255.0 |
1200 |
71.9 |
0.93 |
38.8 |
1.18 |
83.8 |
0.29 |
|
19. |
9
de Julio 1 |
543.0 |
221.0 |
1472 |
36.8 |
1.01 |
14.1 |
0.55 |
65.4 |
0.35 |
|
20. |
9
de Julio 2 |
872.8 |
270.5 |
1464 |
31.6 |
2.38 |
18.2 |
0.68 |
86.7 |
0.43 |
|
21. |
Tandil
1 |
709.0 |
315.5 |
1223 |
80.8 |
2.62 |
41.8 |
1.30 |
188.3 |
0.54 |
|
22. |
Tandil
2 |
804.5 |
302.5 |
2399 |
47.0 |
2.12 |
55.9 |
1.16 |
142.4 |
0.48 |
|
23. |
Rivadavia |
641.0 |
206.0 |
733 |
30.0 |
0.73 |
11.4 |
0.93 |
58.2 |
0.20 |
|
24. |
Trenque
Lauquen |
688.0 |
211.0 |
896 |
41.0 |
2.06 |
17.5 |
1.00 |
78.9 |
0.17 |
|
25. |
Maracó |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
26. |
Catriló
1 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
27. |
Catriló
2 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
28. |
Capital |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Todas
las determinaciones corresponden a 0 - 20 cm de profundidad.
Rendimientos en
distintas áreas agro ecológicas de la región pampeana
Para el conjunto de los
rendimientos obtenidos en la red, descontando el sitio 6 y 25 por sufrir daño
de granizo, se determinó un valor de rendimiento promedio de 3455 kg/ha. El sur
de Santa Fe y el norte y oeste de Buenos Aires, presentaron los sitios con
rendimientos promedios mas elevados (3760 kg/ha), seguidos por la zona centro de
Santa Fe y este de La Pampa (3525 kg/ha), centro de Buenos Aires (3391 kg/ha),
Córdoba (3142 kg/ha) y por último sudeste de Buenos Aires y Entre Ríos (2753
kg/ha). Problemas de disponibilidad hídrica durante el mes de febrero en el
sudeste de Buenos Aires y sanitarios en madurez del cultivo en Entre Ríos
(virosis, cercospora, phomosis), explicarían los menores rendimientos obtenidos
en estas localidades.
El análisis conjunto de
los rendimientos puso de manifiesto interacción entre sitio y tratamiento
estadísticamente significativa (P>0.027), es decir que el cultivo se
comporto de manera diferente frente a la fertilización según el ambiente en
que se desarrollo. Por el contrario, la interacción entre P y S no fue
estadísticamente significativa (P>0.2), esto quiere decir que la respuesta
por la aplicación de P no difirió entre los niveles de S evaluados..
Respuesta al agregado de
fósforo
El contenido de P en el
suelo de los ensayos conducidos en la red presento una amplia variación que
permitió que se expresara diferente magnitud de respuesta. El rango del
contenido de P en el suelo oscilo entre 2 y 103 ppm. Los valores más bajos se
registraron en los ensayos conducidos en el área del Centro y Sudeste de Bs.
As, Entre Ríos, La Pampa y Centro de la provincia de Santa Fe, oscilando la
respuesta en estos sitios entre 86 y 499 kg/ha. Los niveles más altos de P se
registraron en los ensayos llevados a cabo en el Norte de Buenos Aires y en la
provincia de Córdoba. Se encontraron diferencias estadísticamente
significativas por efecto de la fertilización con P en ocho de los veintiocho
sitios evaluados (29 % de los casos).
El aumento en el
rendimiento por la aplicación de P (calculada como diferencia entre el
tratamiento P y el T, excluyendo a los sitios de La Pampa por la elevada
variabilidad) se asoció negativamente con el contenido de este en el suelo
(Figura 1). Se efectuó un ajuste de tipo lineal-meseta el que indica que la
respuesta del cultivo disminuye en 25 kg/ha por cada incremento de P Bray,
partiendo de un valor máximo de respuesta de 522 kg/ha. El ajuste de esta
relación explicó el 59 % de la variación de la respuesta en función del
contenido de P en el suelo. Se puede notar que a 21 ppm de P en los primeros
veinte cm de suelo, la respuesta es igual a cero.
Figura 1 - Respuesta a la fertilización fosfatada de acuerdo al nivel de P en el suelo (20 cm)
Se utilizo el método de
Cate y Nelson (1971) para determinar el nivel de P en el suelo a la siembra a
partir del cual el incremento en la respuesta por la fertilización fosforada
fue menor. En la Figura 2 se representa la relación entre el nivel de P en el
suelo y el rendimiento relativo de cada sitio (calculado como la relación entre
el rendimiento de la parcela testigo y el promedio de P y PS). Se puede observar
que el nivel critico de P por debajo del cual la respuesta a la fertilización
es importante se encuentra en 13 ppm de P.
Para los mismos
resultados se ajustó una relación lineal–meseta (Figura 2). En la misma se
observa que por encima de 21,4 ppm de P el rendimiento es máximo (100%).
También se observa que por cada 10 ppm de aumento en P Bray se logra un aumento
en el rendimiento relativo de 6,9%. De acuerdo con estos resultados, un
rendimiento relativo del 90 y 95 % se lograría con valores de 8 y 15 ppm,
respectivamente.
Figura 2: Relación entre el
rendimiento relativo y el contenido de P Bray en el suelo.
Determinado por el método de Cate y Nelson
Estos umbrales se
encuentra cercanos a los valores reportados para soja por Melgar y colaboradores
(1995) quienes señalaron alta probabilidad de respuesta cuando los valores de P
Bray son inferiores a 9 ppm. El valor crítico determinado en este trabajo se
ubicaría dentro del rango de probabilidad media de respuesta a la
fertilización reportada por estos autores. Otras experiencias en el norte del
país (Mejail et al., 1998) determinaron un valor crítico aun menor de
respuesta a la fertilización (7 ppm).
El umbral determinado
con esta red de ensayos puede ser considerado relativamente alto, teniendo en
cuenta que el cultivo de soja presenta una menor respuesta a la fertilización
con P respecto del maíz (Fixen and Grove, 1990). Es de destacar, que los
resultados de esta red señalan que la máxima respuesta del cultivo expresada
en rendimiento relativo fue de tan solo el 17%.
Teniendo en cuenta las
diferencias de umbrales para P determinados en esta red de ensayos y los
reportados por otros investigadores, la continuidad de la misma durante la
próxima campaña en la región permitirá hacer más robusta la determinación
del nivel crítico.
Respuesta al agregado de
azufre
Como se mencionó, la
respuesta a S se calculó como promedio de las diferencias entre PS-P y S-T,
dado que la interacción P x S no fue estadísticamente significativa. La
respuesta media a S de toda la red fue escasa (53,5 kg/ha). En dieciséis de los
sitios se observaron incrementos en los rendimientos como consecuencia de la
aplicación de S, y en seis de ellos esta respuesta superó los 200 kg/ha (21 %
de los ensayos). De estos, cinco fueron implantados en siembra directa y uno
mediante labranza mínima. Además, cinco de los ensayos presentaron menos de 3
% de MO, y el restante (San Antonio de Areco 2), aunque posee un elevado
contenido de MO, también presenta un alto tenor de arcilla, la cual por su
efecto protector podría disminuir la capacidad de mineralización de S de ese
suelo. En cuanto a la historia agrícola, cinco de los sitios con respuesta
superior a 200 kg/ha, tienen una prolongada historia bajo agricultura continua.
Respecto a su ubicación geográfica, tres de ellos se encuentran en el centro
de la provincia de Santa Fe, uno en Córdoba, uno en La Pampa y solamente uno en
el norte de la provincia de Buenos Aires.
Respecto a las variables
evaluadas con criterios de diagnóstico, sólo el contenido de S-Sulfatos (ppm,
0-60 cm)(Figura 3), S-Sulfatos (ppm, 20-40 cm), S-Sulfatos (ppm, 40-60 cm) y la
relación MO/arcilla (Figura 4) permitieron establecer un modelo de regresión
que explique significativamente la respuesta al S (P <0.05). La textura del
horizonte superficial, el contenido de MO per se (Figura 5), la relación
entre MO y limo o limo más arcilla y aún el contenido de S-Sulfatos en
superficie (Figura 6), no fueron indicadores apropiados para explicar la
respuesta a la fertilización azufrada.
Figura 3: Respuesta al agregado de S en soja en función del contenido de sulfato en los primeros 60 cm del suelo.
Figura 4: Respuesta al agregado de S en soja en función de la relación MO/arcilla del horizonte superficial.
Una ecuación lineal que
integra la relación MO/arcilla y el contenido de S-Sulfatos (ppm, 0-60 cm)
logró explicar un 46 % de la respuesta a la aplicación de S. Esta función
tiene sentido biológico y estimaría el contenido inicial de S en el perfil
(S-Sulfatos 0-60 cm) y la capacidad del suelo para mineralizarlo (relación
MO/arcilla). El análisis de regresión para esta ecuación se realizó sobre 21
ensayos, por carecer de los datos necesarios para su cálculo en los restantes.
Figura 5: Respuesta al agregado de S en soja en función del contenido de materia orgánica del suelo.
Figura 6: Respuesta al agregado de S en soja en función del contenido de sulfato en los primeros 20 cm del suelo.
Dado que la valoración
de la capacidad del suelo para mineralizar S aparece como un indicador
promisorio, una cuantificación más precisa de la mineralización mediante la
incubación de muestras de suelo, podría contribuir a explicar la respuesta del
cultivo a la fertilización azufrada.
Por último,
considerando que las variables evaluadas con criterio de predicción
contribuyeron a explicar sólo una parte de la respuesta a la fertilización
azufrada, y vista la necesidad de contar con un método de diagnóstico para
dicha práctica, se considera de interés evaluar otros extractantes para la
determinación de sulfato en suelos, así como también la aptitud de los
análisis foliares.
Respuesta al agregado de
otros nutrientes
Uno de los objetivos de
la red de ensayos de fertilización de soja fue determinar los rendimientos sin
limitaciones nutricionales en cada sitio. Para lograr este objetivo se incluyó
en el diseño de los experimentos el tratamiento completo (C), dónde
además de agregarle P y S en las mismas dosis que el tratamiento PS, se le
adicionó K, Mg, y tres micronutrientes (Zn, Cu y B).
En ningún sitio el
tratamiento C fue diferente al tratamiento PS. Esto fue así tanto en los
sitios en los que se observó una respuesta significativa al agregado de P o S,
como en los sitios donde no hubo diferencias entre el T y los tratamientos
fertilizados. Estos resultados sugieren que en los sitios experimentales estos
nutrientes adicionales (K, Mg, Zn, Cu y B) no fueron deficientes. En el caso de
los micronutrientes (Zn, Cu y B) cabe la posibilidad de que la forma de
aplicación (agregado al suelo) haya disminuido su aprovechamiento por el
cultivo.
La Figura 7 muestra que
las concentraciones de K disponible a la siembra en el suelo hasta 20 cm de
profundidad, variaron entre 362 y 804 ppm, en los distintos sitios
experimentales. La literatura internacional indica que los umbrales utilizados
para la recomendación de fertilización de cultivos de granos varían entre 40
y 270 ppm, dependiendo de la zona, suelo y cultivo (Haby et al., 1990).
Específicamente para el cultivo de soja, los servicios de extensión de varias
zonas de los Estados Unidos (Nebraska, Minnesota, Michigan, Ohio, Indiana, Iowa,
Kansas, Kentucky) no recomiendan fertilizar cuando el nivel de potasio
disponible es mayor que 120-200, dependiendo del Estado y del tipo de suelo
(Rehm et al., 1994; Penas y Wiese, 1987; Vitosh et al.,1995; Voss et al., 1999;
Whitney, 1997; UK, 1996). La falta de respuesta en nuestros sitios
experimentales es consistente con la experiencia internacional ya que están en
niveles de disponibilidad considerados "muy altos".
Figura 7: Potasio
disponible a la siembra en los sitios experimentales. Las líneas punteadas
representan el rango de valores críticos habitualmente usados para este
nutriente.
La Figura 8 muestra los
niveles de Mg en el suelo en los sitios experimentales de la red. Excluyendo un
sitio (Paraná 2) que tiene un valor de Mg disponible de 622 ppm, el rango de
valores de disponibilidad para el resto de los sitios fue de 177-380 ppm. El
rango de Mg intercambiable por encima del cual la fertilización no es
recomendada varía entre 25 y 60 ppm, dependiendo del tipo de suelo. Los
umbrales más bajos corresponden a suelos arenosos, mientras que los más altos
a suelos arcillosos (Haby et al., 1990). Es raro encontrar umbrales específicos
para un cultivo en particular, como soja. En general se dan recomendaciones
generales para todos los cultivos de granos, que establecen que no es probable
encontrar deficiencia cuando el suelo tiene más de 50 ppm (Knudsen y Frank,
1974; Vitosh et al., 1995). Los niveles de Mg disponible en los sitios de la red
de ensayos estaban muy por encima de estos umbrales.
Figura 8: Magnesio
disponible a la siembra en los sitios experimentales. Las líneas punteadas
representan el rango de valores críticos habitualmente usados para este
nutriente.
En el caso del Zn,
excluyendo un sitio con un valor de 7,96 ppm (San Jerónimo), el resto de los
sitios tuvo valores de entre 0.51–2.8 (Figura 9). La experiencia internacional
informa de valores umbrales de entre 0.4 y 1 ppm (usando DTPA como extractante,
que fue el que se usó en nuestro caso) (Brennan et al., 1993; Pais y Benton
Jones, 2000). Estos umbrales son generales, no específicos para el cultivo de
soja. De hecho, la mayor parte de los trabajos citados en la bibliografía de
los que surgen estos valores críticos se refieren a ensayos realizados con
maíz (Martens y Lindsay, 1990). Específicamente para soja, en el Estado de
Kansas recomiendan fertilizar con Zn cuando el nivel en el suelo es inferior a
0.5 ppm, con una dosis de entre 2 a 5 kg/ha (Whitney, 1997). Varios sitios de
nuestra red de ensayos estuvieron por debajo de 1 ppm, lo que haría presumir
una posible deficiencia de este nutriente, pero la falta de respuesta al
agregado del mismo es una evidencia en contrario.
Figura 9: Zinc
disponible a la siembra en los sitios experimentales. Las líneas punteadas
representan el rango de valores críticos habitualmente usados para este
nutriente.
El contenido de Cu
extractable en los sitios experimentales varió entre 0,54 y 2,1 ppm (Figura
10). Los niveles críticos para cultivos de granos por encima de los cuales no
se recomienda fertilizar varían entre 0,2 ppm (Buchholz et al., 1993; Knudsen y
Frank, 1974) y 0,5 (Martens y Lindsay, 1990). Sólo dos sitios de la red de
ensayos se acercan a estos valores (los dos de 9 de Julio, Bs.As.), pero en
ellos no se observaron diferencias significativas entre el tratamiento completo
y el que se agregó P y S.
Figura 10: Cobre
disponible a la siembra en los sitios experimentales. Las líneas punteadas
representan el rango de valores críticos habitualmente usados para este
nutriente.
Respecto del B, el rango
de valores en los sitios evaluados fue de 0,17-0,54 ppm (Figura 11). En general,
se considera que un suelo es deficiente cuando tiene valores inferiores a
0,25-0,5 ppm (usando como extractante agua caliente) (Pais y Benton Jones, 2000;
Knudsen y Frank, 1974). La gran mayoría de los sitios se encuentra por debajo
de estos valores, lo que haría pensar en una generalizada deficiencia de B. Sin
embargo, no hubo respuestas al agregado de este nutriente, lo que revela la
necesidad de desarrollar valores críticos basados en información local, para
cada cultivo en particular.
Figura
11: Boro disponible a la siembra en los sitios experimentales. Las líneas
punteadas representan el rango de valores críticos habitualmente usados
para este nutriente.
Conclusiones
Para un año de muy
buenas condiciones meteorológicas para el cultivo de soja en la región
pampeana, es factible concluir que:
-
Se determinaron
respuestas al agregado de P y S en el 29 y 21 % de los sitios evaluados,
respectivamente.
-
Se determinaron
umbrales de respuesta al agregado de P de 8 y 15 ppm de P en el suelo por el
método de Bray, para lograr el 90 o 95 % del rendimiento máximo,
respectivamente.
-
La determinación de
S-S04 en superficie no fue buen estimador de la respuesta a S. Dicha
estimación mejoró cuando la determinación de S-S04 integró los 60 cm de
profundidad y en especial cuando se asoció con la relación MO/arcilla.
-
No se determinó
respuesta en rendimiento por el agregado de K y Mg, lo que se explica por
los elevados contenidos de estos elementos en los suelos estudiados.
-
No se determinó
respuesta en rendimiento por el agregado de Zn, Cu y B en forma sólida al
suelo a la siembra del cultivo, a pesar de que los contenidos de Zn y de B
en algunos sitios se ubicaron por debajo de los umbrales citados en la
bibliografía.
Agradecimientos
A las empresas
participantes del proyecto Fertilizar, a los productores y personal de los
establecimientos donde se condujeron los ensayos.
Referencias
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Biblioteca
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