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Fertilización Fosforada de Cebada Cervecera en la Región Pampeana |
Autores: Pablo
Prystupa y Raúl S. Lavado
Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes, Facultad de Agronomía, Universidad de
Buenos Aires
Av. San Martín 4453, (1417) Buenos Aires, Argentina
La producción de cebada
cervecera de nuestro país ha crecido notablemente en los últimos años. A
mediados de la década del 80, la producción oscilaba entre 100.000 y 200.000
toneladas por año mientras que en la última cosecha se superaron las 800.000
toneladas. Sin embargo, aún con estos incrementos la producción de cebada
sigue siendo una pequeña proporción de la producción total de la cosecha
fina. Consecuentemente, la información técnica disponible para el cultivo de
cebada es mucho más acotada que la que se dispone para el trigo.
El crecimiento de la
producción de cebada en los últimos veinte años estuvo acompañado por una
ampliación de la distribución geográfica: además de la zona tradicional de
cultivo del sudoeste de la provincia de Buenos Aires (Partidos de Puán, Adolfo
Alsina, Saavedra, etc.) se incrementaron la superficie sembrada en el sur (Tres
Arroyos, Dorrego) y centro-oeste de la provincia de Buenos Aires (Bragado,
Lincoln, Trenque Lauquen, etc.). En gran parte del área de distribución actual
de este cultivo existen deficiencias de fósforo determinados por el material
original o la extracción ocasionada por la actividad agrícola (García, 2001).
Sin embargo, la información disponible para realizar un diagnóstico de esta
deficiencia y recomendar racionalmente una fertilización fosforada en cebada
cervecera es todavía muy escasa.
En la Argentina, la
cebada es utilizada casi exclusivamente para la fabricación de malta. Para este
uso, debe tener un bajo contenido de proteínas y un tamaño (calibre) de grano
grande. Los estándares de comercialización vigentes incluyen a estas
características. Por consiguiente, en la producción de este cereal cobra una
importancia fundamental cumplir con el doble objetivo de obtener el máximo
rendimiento posible y una calidad industrial aceptable. Al analizar los efectos
de la fertilización fosforada se debe entonces tener en cuenta ambos aspectos.
La fertilización
fosforada y el rendimiento
Todos los modelos para
la fertilización fosforada del trigo y otros cereales que han sido
desarrollados en la región pampeana emplean al fósforo extractable según el
método de Bray y Kurtz como estimador de la disponibilidad de fósforo en el
suelo. Es por ello que los estudios realizados en cebada también han empleado
esta metodología. Los planes de investigación sobre este tema se han
desarrollados en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en el noreste de
La Pampa y en el noroeste de Buenos Aires con distinto grado de profundidad.
a) Sudoeste de la
provincia de Buenos Aires
Entre los años 1993 y
1996 investigadores del INTA Bordenave y del Depto. de Agronomía de la U.N.S.
condujeron una red de once ensayos estudiando los efectos de la fertilización
fosforada y nitrogenada en los Partidos de Puán y Saavedra (Loewy y Ron, 1994;
Ron y Loewy, 1996; Loewy y Ron, 2000; Ron y Loewy, 2000). Los niveles de
fósforo disponible en los lotes empleados variaron entre 5 y 10 ppm. En siete
ensayos, la fertilización fosforada determinó incrementos significativos en
los rendimientos. En la Figura 1 se puede observar el incremento en el
rendimiento a medida que aumenta la dosis de fertilizante aplicado en 3 ensayos
de esta red.
Figura 1: Rendimiento
de cebada cervecera en función de la dosis de fertilizante fosforado en tres
ensayos realizados en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Datos
obtenidos de Loewy y Ron (2000).
Se ajustaron ecuaciones
para describir la respuesta a la fertilización fosforada. Es interesante
destacar que las variables que explicaron la respuesta a la fertilización
fosforada fueron el uso agrícola previo del lote y la textura y no el contenido
de fósforo extractable del suelo o el contenido de materia orgánica. En la
Figura 2 puede observarse que la respuesta del rendimiento a la fertilización
fosforada no varía con el nivel de fósforo extractable a la siembra. Los
autores propusieron que este hecho se debió al estrecho rango de valores de
fósforo extractable observado en los lotes empleados. La falta de correlación
entre la respuesta y el nivel de fósforo extractable también puede adjudicarse
a los bajos niveles de fósforo explorados.
Figura 2: Respuesta a
la fertilización fosforada (dosis de 10 u 11 kg de P.ha-1) en
función del fósforo disponible a la siembra en nueve ensayos realizados en
el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Datos obtenidos de Loewy y Ron
(2000).
En forma paralela a
estos ensayos en cebada, se realizaron similares con trigo. Se observó que la
respuesta a la fertilización fosforada de ambos cultivos coincidió. Por ello,
estos autores sugieren emplear los modelos de fertilización fosforada
existentes para trigo en el diagnóstico de los cultivos de cebada, mientras no
se dispongan de herramientas más ajustadas.
b) Noreste de la
provincia de La Pampa
Un grupo de
investigadores del Depto. de Agronomía de la U.N.S. y del I.N.T.A. Anguil
condujo una red de cuatro ensayos con el objetivo principal de evaluar la
precisión del método Bray-Kurtz I para predecir el rendimiento del cultivo de
cebada en condiciones de baja disponibilidad de este nutriente (Zalba et. al.,
2000). Los experimentos incluían tratamientos con y sin fosfato diamónico
(PDA) combinados con tratamientos de fertilización sulfonitrogenada. Los
valores de P extractable a la siembra eran bajos, entre 1.4 y 4.4 ppm. La
respuesta al PDA varió entre el 5 y el 65%. En uno de los ensayos no hubo
respuesta a la aplicación de PDA, a pesar de tener bajos valores de
disponibilidad de P a la siembra (4,4 ppm de P). A partir de estimaciones del
total de fósforo disponible a la siembra, los autores concluyeron que el
método de Bray y Kurtz subestima el fósforo realmente disponible para el
cultivo en esta zona
c) Noroeste de la
provincia de Buenos Aires
En la Cátedra de
Fertilidad y Fertilizantes de la Facultad de Agronomía (U.B.A.) se realizó un
estudio exploratorio sobre la variables edáficas y de manejo que regularon el
rendimiento de la cebada cervecera en los partidos de Junín, Gral. Arenales y
Gral. Viamonte durante 1997 (Prystupa et al., 2000). Se tomaron muestras de
suelo de 62 lotes destinados a la producción de cebada. El contenido de P
extractable a la siembra varió entre 6 y 24 ppm. Los productores condujeron los
cultivos de acuerdo a su criterio, incluso decidieron la dosis y el fertilizante
aplicado. Se realizó un análisis de regresión múltiple considerando como
variables independiente: contenido de nitratos, de P extractable y de carbono
del suelo a la siembra, el pH del suelo, las dosis de nitrógeno y de fósforo
aplicadas y el antecesor soja. Las ecuaciones que mejor explican el rendimiento
(seleccionado según el coeficiente Cp de Mallows) fueron:
Rend. (kg/ha) = -1519
+ 7.47 FertN + 226.65C + 596.8 pH (r2 = 33.89%)
Rend. (kg/ha) = -1524 + 5.31 FertN + 246.59C + 582 pH + 14.12 FertP (r2 =
35.95%)
Donde
FertN : dosis de N en
los fertilizantes aplicados (kgN/ha)
FertP : dosis de P en los fertilizantes aplicados (kgP/ha);
pH: pH del suelo (1:2,5);
C: carbono total en el suelo de 0 a 20 cm antes de la siembra.
La fertilización
fosforada tuvo una importancia marginal y la disponibilidad inicial de fósforo
del cultivo no fue seleccionada como una variable importante para describir el
rendimiento. Teniendo en cuenta la amplia variabilidad en la disponibilidad
inicial de fósforo explorada, es llamativo que no haya resultado una variable
clave en la definición del rendimiento. Dado que los productores decidieron en
cada caso la necesidad o no de fertilizar, pudo haber ocurrido que se haya
aplicado fertilizante fosforado siempre que la disponibilidad inicial de
fósforo fue baja. En tal caso, una posible explicación a la falta de
asociación entre rendimientos y disponibilidad inicial sería que, como
consecuencia de la fertilización fosforada, fueron pocos los casos de
deficiencia de este nutriente en los cultivos estudiados.
Situación general
La información
descripta en estos tres programas de investigación con distinto grado de avance
dista mucho de proveer herramientas suficientes para la toma de decisiones
adecuadas al momento de decidir la dosis para fertilizar con fósforo. Es
interesante destacar que en algunos casos no se observaron respuesta a la
fertilización fosforada con niveles iniciales de P extractable muy bajos (menor
a 5 ppm). Puede ser que en este cultivo la medición por Bray y Kurtz I no
represente fielmente la disponibilidad de fósforo del suelo tal como lo
sugerido por Zalba et. al. (2000).
No existiendo aún un
método de diagnóstico específico para la cebada, la sugerencia de utilizar
los métodos de diagnóstico empleados para trigo parece ser la mejor opción.
Las respuestas concordantes de los ensayos realizados en trigo y cebada en el
sudoeste de la provincia de Buenos Aires (Loewy y Ron, 2000) dan un respaldo
racional a este criterio.
Dada la gran importancia
de obtener un cereal de buena calidad industrial en esta especie, se analiza a
continuación la información disponible acerca del impacto de la fertilización
fosforada sobre este aspecto.
La fertilización
fosforada y la calidad industrial
El contenido proteico de
los granos de cebada debe ser menor al 12%. Las partidas de cereal que superan
este umbral suelen ser rechazadas y vendidas luego como forrajera con un precio
muy inferior. Dentro del marco del plan de investigación realizado en sudoeste
de la provincia de Buenos Aires, que ya fue descripto previamente, se
presentaron las medidas de calidad correspondientes a tres ensayos realizados
durante 1993 (Loewy y Ron, 1994). En dos ensayos la fertilización fosforada
determinó disminuciones del contenido proteico de los granos. Particularmente
las parcelas que recibieron fertilización nitrogenada sin fertilización
fosforada fueron las que tendieron a tener los mayores valores de proteínas. El
contenido proteico de los granos surge de la relación entre la cantidad de
nitrógeno y la biomasa acumulada en los granos. La fertilización fosforada
puede incrementar la biomasa de los granos sin afectar en forma marcada la
cantidad de nitrógeno acumulado. Por consiguiente, siempre que haya respuesta
del rendimiento a la fertilización fosforada puede haber disminuciones en el
contenido proteico.
El tamaño de los granos
de cebada debe ser grande. Esta característica se evalúa pasando muestras por
tamices calibrados. La fracción que queda retenida sobre un tamiz de 2.5mm
(Fracción I-II) debe ser mayor que 85% y la fracción que no queda retenida en
un tamiz de 2.2mm (Fracción IV) debe ser menor que 5%. Las partidas que no
cubren estos requisitos deben ser zarandeadas en la planta de silo y por lo que
sufren importantes descuentos en el precio. En el relevamiento de campos de
productores realizado en el noroeste de la provincia de Buenos Aires descripto
previamente se lograron detectar los factores relacionados a la Fracción IV
(Prystupa et al., 2000). La ecuación que mejor la explicó fue:
Fracción IV (%) =
-2.06 + 0.047 FertN + 0.212 FertP + 0.157 Pe + 2.677 S (r2 = 58.8%)
donde
FertN : dosis de N en
los fertilizantes aplicados (kgN/ha)
FertP : dosis de P en los fertilizantes aplicados (kgP/ha)
Pe: concentración de P extractable en el suelo de 0 a 20 cm antes de la
siembra;
S: variable "dummy" indicando antecesor soja (1) u otro antecesor
(0)
La alta disponibilidad
de fósforo, ya sea inicial o por la fertilización, determinó un incremento de
la fracción de granos más pequeños. Esto podría deberse a que una mayor
disponibilidad de fósforo haya determinado un mayor macollaje. Los granos de
los macollos suelen ser más pequeños que los del vástago principal.
Conclusiones
La información
disponible confirma la relevancia de la fertilización fosforada como una
herramienta para mejorar los rendimientos de la cebada. Falta avanzar mucho aún
para alcanzar el objetivo de disponer de un método de diagnóstico confiable
para la fertilización fosforada específico para cebada. La respuesta del
rendimiento se podría asociar a las muy deseables disminuciones del contenido
proteico.
Bibliografía
García F. 2001.
Balance de fósforo en los suelos de la región pampeana. Informaciones
Agronómicas del Cono Sur 9: 1-3.
Loewy T. y M.M. Ron.
1994. Fertilización de cebada cervecera en el S.O. bonaerense.
Características de la respuesta (Campaña 1993). I Jornada de Actualización
Técnica en Cebada Cervecera. Buenos Aires: 90-99
Loewy T. y M.M. Ron.
2000. Fertilización de cebada cervecera con nitrógeno y fósforo en el S.O.
bonaerense. I Comparación directa con el trigo. XVII Congreso Argentino de la
Ciencia del Suelo. Mar del Plata.
Prystupa P., D.
Martínez, J.D. Scheiner y R.S. Lavado. 2000. Disponibilidad de nitrógeno y
fósforo, rendimiento y calidad industrial de cebada cervecera en lotes de
producción. XVII Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. Mar del Plata.
Ron M.M. y T. Loewy.
1996. Análisis de la respuesta de cebada cervecera a nitrógeno y fósforo en
tres suelos del Sudoeste Bonaerense (Argentina). Ciencia del Suelo 14: 47-49.
Ron M.M. y T. Loewy.
2000. Fertilización de cebada cervecera con nitrógeno y fósforo en el S.O.
bonaerense. II Factores de rendimiento y respuesta. XVII Congreso Argentino de
la Ciencia del Suelo. Mar del Plata.
Zalba P., A. Quiroga,
M.B. Villamil y N. Peinemann. 2000. Subestimación de las disponibilidades de
fósforo utilizando la metodología habitual. XVII Congreso Argentino de la
Ciencia del Suelo. Mar del Plata.
Vea este y otros
trabajos en el sitio oficial de INPOFOS
Cono Sur.
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