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Fertilización fosfatada del cultivo de soja:
Experiencias en el sudeste de Santa Fe |
Autores: Gabriel
M. Prieto - AER INTA A. Seco. Arroyo Seco, Santa Fe, Argentina,
Marcelo Bodrero - EEA INTA Oliveros. Santa Fe, Argentina,
María del Carmen Lamas - Facultad de Agronomía (UBA). Capital Federal,
Argentina,
Luis Macor - EEA INTA Oliveros. Santa Fe, Argentina
Introducción
Los niveles hallados de
fósforo extractable a través del método propuesto por Bray y Kurtz, son
preocupantes en los departamentos del sudeste de la provincia de Santa Fe, y en
los partidos del norte de Buenos Aires. Demmi et al. (1992) detectaron que,
sobre un total de 227 muestras de suelo provenientes del área citada, el 34%
arrojó valores de fósforo extractable (Bray 1) menores a 15 ppm.
La soja es un cultivo
que responde a la fertilización fosforada, ya sea cuando el fertilizante es
aplicado directamente al cultivo, o cuando es aplicado al cultivo antecesor
(Darst, 1986). Kaspar et al. (1989) concluyen que la soja responde al agregado
de fertilizante fosforado, siempre y cuando el cultivo no sufra un excesivo
déficit hídrico, en cuyo caso se vería afectado la absorción de fósforo y
el rendimiento de granos.
En el país, los
primeros trabajos fueron conducidos por Amma y González (1985, 1986, y 1987),
quienes trabajando con suelos cuyos niveles de fósforo estaban entre 5 y 15
ppm, no encontraron diferencias significativas en el rendimiento cuando el
fertilizante fosforado era aplicado al voleo; sólo en un caso la respuesta fue
de 218 kg/ha de grano. En el caso en los que el fósforo era aplicado al cultivo
antecesor (trigo), encontraron respuestas en el rendimiento de 240 a 350 kg/ha
de grano, en tres de los treinta y un ensayos analizados.
Fariña y Darwich
(1993), encontraron respuestas al rendimiento de hasta 825 kg/ha de grano en
Balcarce cuando el fertilizante era colocado en bandas al costado de la línea
de siembra.
Sobre un muestreo de 12
lotes, Lamas et al. (1993), encontraron que el fósforo en suelo correlacionaba
positiva y significativamente con el fósforo en hojas en el estado R2, y éste
hacía lo mismo con el rendimiento en grano de soja.
Para evaluar la
respuesta del cultivo de soja al agregado de fertilizante fosforado, se llevaron
a cabo 6 experiencias en el área sudeste de la provincia de Santa Fe durante
las campañas 1993/1994, 1994/1995, y 1995/1996.
Metodología
Se escogieron suelos con
niveles medios a bajos en fósforo extractable, y se evaluaron tres niveles de
fertilización: 0, 20 y 40 kg/ha de P, bajo la forma de superfosfato triple de
calcio, colocado en líneas al costado de las hileras de siembra. La variedad
empleada en todos los ensayos fue Asgrow 6381, y en siembras de primera época.
Todos los ensayos
estaban sembrados sobre suelo argiudol vértico, serie Peyrano. Las
características de los lotes se describen en la Tabla 1. El diseño fue en
bloques completos aleatorizados, con tres repeticiones.
Tabla 1. Sitios y
características de los ensayos.
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Sitio |
Localidad |
P Bray
(ppm)
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Fecha siembra |
Fecha R2 |
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E 1 |
Villa Amelia |
11.5 |
22/11/1993 |
08/02/1994 |
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E 2 |
Villa Amelia |
5.8 |
22/11/1993 |
08/02/1994 |
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E 3 |
Sgto. Cabral |
5.3 |
02/12/1993 |
15/02/1994 |
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E 4 |
Arroyo Seco |
9.8 |
23/11/1994 |
05/02/1996 |
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E 5 |
Molina |
5.6 |
23/11/1995 |
07/02/1996 |
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E 6 |
Molina |
9.5 |
17/11/1995 |
07/02/1996 |
Resultados
En el estado R2 se
realizó una medición de la materia seca acumulada (excepto en E4), la cual
arrojó como resultado un incremento de la biomasa total por el agregado del
fertilizante fosforado, que varió entre 700 y 1120 kg MS/ha (Fig. 1). En la
campaña 1993/1994, esta medición se realizó en E1, E2 y E3 en estados
avanzados (R6), registrándose aumentos de la producción de materia seca de
alrededor de los 1000 kg/ha. Estos incrementos son de gran importancia porque
permiten una mas rápida acumulación de materia seca. Esto puede ser
particularmente útil en siembras tardías o en siembras de segunda.
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Figura 1 |
En cuantos a los
incrementos logrados en el rendimiento en grano, se midieron diferencias
significativas entre las dosis de 0 y 20 kg/ha de P en 4 de los 6 ensayos, no
encontrándose una mayor respuesta por el agregado de 40 kg/ha de P, excepto en
E 6 (Fig. 2).
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Figura 2 |
No se pudo establecer un
valor de fósforo extractable a partir del cual se pueda asegurar la existencia
de respuesta. Esto se confirma en el caso de E3, en el cual el nivel de fósforo
inicial fue el menor y no se consiguió un incremento de rendimiento acorde a lo
esperado. La causa probable es que en E3, el suelo era más erosionado, con
menor capacidad de retención hídrica, y como consecuencia el fósforo aplicado
con el fertilizante estaría en contacto con raíces envejecidas (Raper y
Barber, 1970)
Las diferencias de
rendimiento en grano, del orden de los 200 hasta los 476 kg/ha, pagarían el
costo adicional de la práctica de la fertilización.
Conclusiones
Se logró un incremento
de la acumulación de materia seca por el agregado de fósforo en el estado R2.
Como consecuencia de esto, se logra una mayor producción de granos.
En aquellos casos en que
por alguna causa no se pueda llevar a cabo una rotación con gramíneas, sería
necesario fertilizar el cultivo de soja, cuando se detecten valores de fósforo
extractable según Bray 1 iguales o menores a los ensayados en este informe. En
los establecimientos en los que se practica la rotación con gramíneas (trigo,
sorgo o maíz), convendría fertilizar bien a éstos, por su mayor nivel de
respuesta, y así elevar el nivel de fósforo en el suelo para la soja que
suceda a dichos cultivos.
Dado que estas
experiencias se llevaron a cabo con labranza convencional y con variedades de
soja de grupo de madurez VI y hábito de crecimiento determinado, queda
pendiente evaluar variedades grupo IV, indeterminadas, en fechas de siembra
anticipadas.
Bibliografía
Amma, A.; González,
J. 1985. Fertilización del cultivo de soja. Ciclo 1981/1982. Información
para extensión. Suelo y Clima N° 4. EEA INTA San Pedro, Bs. As.
Amma, A.; González,
J. 1986. Resultados de ensayos de fertilización en soja. Ciclo 1984/1985.
Información para extensión. Suelo y Clima N° 8. EEA INTA San Pedro, Bs. As.
Amma, A.; González,
J. 1987. Efecto residual del fertilizante fosfatado. EEA INTA San Pedro
período 1985/86; 1986/1987. Jornada de actualización en soja, 8/10/87. EEA
INTA San Pedro, Bs. As.
Darst, B. C. 1986.
Crop yield response to phosphorus. En "Phosphorus for Agriculture: A
situation analysis". Potash and Phosphate Institute, Athens, Georgia,
USA.
Demmi, M. A.; Prieto,
J. L.; Vernizzi, A.; González, C. 1992. Niveles de fósforo disponible en
suelos agrícolas del sur de la provincia de Santa Fe. Informe para extensión
N° 61. EEA INTA Oliveros, Santa Fe.
Fariña, J. R.;
Darwich, N. A. 1993. Fertilización fosforada en el cultivo de soja.
Presentado en el III Curso Internacional de Ecofisiología y manejo del
cultivo de la soja. EEA INTA Oliveros, Santa Fe.
Lamas, M. C.; Prieto,
G. M.; Ras, C. H. 1993. Relación entre el nivel de P en suelo y planta con el
rendimiento de soja en el sur de la provincia de Santa Fe. Actas XIV Congreso
Argentino de la Ciencia del Suelo. pp 199.
Kaspar, T. C.; Zahler,
B. J.; Timmons, B. R. 1989. Soybean response to phosphorus and potassium
fertilizers as affected by soil drying. Soil Sci. Soc. Am. J. Vol 53:
1448-1454.
Raper, C. D.; Barber,
S. A. 1970. Rooting systems of soybeans. I Differences in root morphology
among varieties. Agronomy Journal, 62. pp 581-584.
Biblioteca
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