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Avances en la Determinación Rápida de Nitrógeno en
Planta para Cebada y Trigo para el Diagnóstico de Refertilización |
Autores: Alejandro Morón,
Daniel Cozzolino, Adriana García, Jorge Sawchik
INIA La Estanzuela, Uruguay
moron@inia.org.uy
El uso correcto del
nitrógeno (N) es una de las variables de manejo más importantes para lograr
altos rendimientos en cultivos. En nuestro país existe una larga tradición de
investigación en el tema lo que ha dado como fruto significativos avances en el
conocimiento de la dinámica de este nutriente.
Así, en base a los
conocimientos adquiridos, se han desarrollado herramientas de diagnóstico que
permiten predecir con ciertas limitaciones la respuesta al agregado de N, en
especial en los cultivos de trigo y cebada.
En general, los suelos
presentan una alta variación en la capacidad de aporte de N mineral. Esta está
afectada por dos tipos de factores: naturales y de manejo. Dentro de los
factores naturales, la textura del suelo y los factores climáticos entre otros
son los más importantes.
Los factores de manejo
engloban aquellos relacionados con el tipo de rotación de cultivos y el manejo
de los rastrojos. Los sistemas agrícolas - ganaderos de producción basados en
la rotación de cultivos y pasturas, introducen una gran variación en la
capacidad de suministro de N. De esta manera, son notoriamente menores las
necesidades de fertilizante nitrogenado en el 1er y 2do cultivo luego de
pasturas.
Resulta muy importante
caracterizar la capacidad de aporte de N de los suelos pues esta es una parte
principal del N constituyente de los cultivos. Como ejemplo, un cultivo de
cebada de 3000 kg de rendimiento retira 60 kg de N/ha en el grano y alrededor de
40 kg de N/ha en el resto de la planta, o sea un total de 100 kg de N/ha.
Considerando una fertilización promedio de 50 kg de N/ha y asumiendo una
recuperación media del 50 % en el cultivo, determinarían que 25 kg de N en
planta provengan del fertilizante. El suelo aportaría entonces un 75 % del N
existente en la planta. Estimaciones realizadas a nivel nacional para un ciclo
de un cultivo de invierno, registran variaciones de N en el cultivo proveniente
del suelo desde un mínimo de 25 kg de N/ha en chacras viejas hasta un máximo
de 150 kg de N/ha en situaciones después de praderas. De esto se deduce la
trascendencia de conocer o estimar la capacidad de aporte de N del suelo.
Podemos definir 2
grandes categorías de indicadores para estimar la capacidad de aporte de N del
suelo: indicadores de suelo e indicadores de planta.
1.1 Indicadores de suelo
Hoy en el país existen
disponibles 2 indicadores de suelo utilizables a nivel de cultivos. La
determinación del potencial de mineralización de N (PMN) por el método de
incubación anaeróbica y la determinación de la concentración de nitratos en
el suelo referido a determinados estadios fenológicos del cultivo. Ambos son
indicadores útiles y complementarios que permiten la toma de decisiones en
cuanto a las necesidades de fertilizante nitrogenado.
El PMN es un indicador
del N fácilmente mineralizable de un suelo en el corto y mediano plazo y
representa el pool más lábil de N. Este ha mostrado una fuerte
asociación con el manejo anterior de suelos y en menor medida con la
concentración de nitratos en el suelo debido a la variabilidad de las
condiciones ambientales.
Este agrega una medida
objetiva para su uso en la selección temprana de chacras de menor riesgo para
la calidad de la cebada (alto nivel de proteína en el grano). También es un
indicador complementario para la interpretación del valor de nitratos. Valores
inferiores a 30 mg de N-NH4+/kg representan chacras de
baja capacidad de aporte de N, mientras que valores superiores a 55-60 mg de
N-NH4+/kg son de alta capacidad de suministro,
interpretaciones válidas para muestras tomadas a 15 cm de profundidad.
Sus principales
limitantes son: a) representa un valor potencial que puede o no realizarse y b)
la técnica no considera las partículas orgánicas mayores a 2 mm.
La concentración de
nitratos en el suelo nos informa la cantidad de nitrógeno mineral en esta forma
presente en la solución del suelo y fácilmente asimilable por las plantas.
Además es un estimador relativo con limitaciones de la capacidad de aporte de N
del suelo.
La concentración de
nitratos en el suelo ha sido calibrado para el cultivo de trigo con laboreo
convencional en INIA La Estanzuela en siembra y fin de macollaje. Posteriormente
los trabajos de las Cátedras de Fertilidad y Cereales (Facultad de Agronomía)
han determinado los valores críticos de esta variable para el cultivo de
cebada.
Para el cultivo de trigo
bajo laboreo convencional, se encontraron valores críticos aproximados de 18-20
mg N-NO3- /kg para siembra y fin de macollaje. Para el
caso de cebada, los valores críticos se tomaron para 2 momentos: siembra y Z-22
(Zadocks 22), siendo los valores de 16 - 18 y 12-14 mg N-NO3-
/kg respectivamente.
1.2 Indicadores de
planta
El N total en
planta es una medida utilizable para los cultivos de trigo y cebada a fin de
macollaje. Este indicador informa sobre el estado nutricional de la planta y
además sobre la capacidad de aporte de N del suelo. En Uruguay ha sido
confirmado como un indicador confiable para los dos cultivos. Su interpretación
requiere de alguna forma de estimación del rendimiento potencial del cultivo en
cuestión.
Sin embargo ha sido una
herramienta de baja adopción en nuestro país. Una de las razones es que la
metodología que se utiliza para su determinación (Kjeldahl) requiere de varios
pasos (secado, molido, digestión, destilación y titulado) lo cual demora la
obtención de los resultados. En este momento, fin de macollaje, comienza la
etapa de mayor tasa de crecimiento y absorción de N por el cultivo. La toma de
decisiones debe ser ágil, por tanto la información debe llegar al técnico
asesor de forma rápida.
En el cuadro 1 se
esquematiza el uso de los indicadores de suelo y planta antes mencionados para
el ciclo tipo de un cultivo de cebada sembrado en fecha normal. Debe mencionarse
que estos no son alternativas excluyentes, se complementan, y de acuerdo a cada
situación deberá seleccionarse el o los indicadores mas apropiados.
Cuadro 1. Esquema
general de uso de indicadores para el manejo de la fertilización
nitrogenada en cultivos de invierno.
|
|
Momento en el
ciclo del cultivo |
|
Indicador |
Pre-siembra |
Siembra |
Z-22 |
Z-30 |
|
PMN |
X |
X |
|
|
|
Nitratos en
suelo |
|
X |
X |
X |
|
Nitrógeno total
en planta |
|
|
|
X |
1.3 Objetivo: Un Nuevo
Método Rápido en Planta
El objetivo del presente
trabajo fue el de ajustar una metodología rápida para la determinación de N
en planta para cebada y trigo, del cual existen antecedentes nacionales para su
utilización en recomendaciones de fertilización nitrogenada.
2. Materiales y Métodos
Para el presente trabajo
se seleccionaron plantas enteras de cebada y trigo de diferente origen. Se
tomaron 63 muestras frescas de plantas de cebada de la zafra 2000, provenientes
fundamentalmente de chacras comerciales. Estas se encontraban al estado
fenológico aproximado de Z-30, siendo las variedades más importantes Diamalta
y Perún.
Para trigo se
seleccionaron 135 muestras secas y molidas provenientes de distintos ensayos de
fertilización realizados en INIA La Estanzuela en diferentes años. La
selección incluyó las variedades INIA Mirlo, INIA Tijereta e INIA Caburé.
Para el caso de cebada
se llevaron a cabo análisis en muestras frescas y en muestras secadas a 60º C
y molidas. Sobre las muestras frescas se determinó el contenido relativo de
clorofila utilizando un equipo portátil (Minolta - Spad 502) como forma
indirecta de estimar el contenido de N total en planta. Para ello se efectuaron
30 lecturas por muestra en las hojas jóvenes desarrolladas, tomándose el valor
promedio de las lecturas. Por otro lado, las mismas muestras enteras y frescas
se "escanearon" y se determinó la absorbencia en un
equipo NIRS 6500 (espectroscopia de infrarrojo cercano) en un rango de
longitud de onda de 400 a 2500 nm tomado cada 2 nm.
Luego, las muestras
fueron secadas a 60º C, molidas para realizar un análisis convencional de N
total por Kjeldahl (digestión, destilación y titulación) y escaneadas
nuevamente en el NIRS. El análisis convencional de N total por Kjeldahl se
utilizó como patrón para la calibración del NIRS y de la lectura de
clorofila.
Para el caso de trigo
las muestras secas y molidas fueron analizadas para N total por Kjeldahl y luego
"escaneadas" en el NIRS como ya fue descripto.
Para cebada, el rango de
N total por análisis convencional de Kjeldahl varió desde un mínimo de 1.81 %
a un máximo de 4.01 % (Cuadro 2). La variación encontrada resulta interesante
en la medida que los valores críticos para rendimientos medios a altos (1500 a
3500 kg/ha) pueden variar de 2.8 a 3.5 % de N total. Como se observa en el
cuadro 2 (muestras tomadas en el año 2000) no son pocas las situaciones a nivel
comercial que presentan claras deficiencias de nitrógeno y limitan alcanzar
rendimientos medios a altos.
Cuadro 2.
Características de las muestras utilizadas (% N total) y resultados de la
calibración del NIRS (R2)
|
|
N |
Rango |
Promedio |
Desv. Std. |
R2 |
|
Cebada fresca |
63 |
1.81 - 4.01 |
2.71 |
0.53 |
0.600 |
|
Cebada seca |
63 |
1.81 - 4.01 |
2.71 |
0.53 |
0.997 |
|
Trigo seco |
135 |
1.85 - 4.61 |
3.13 |
0.67 |
0.972 |
Figura 1. Calibración
del NIRS con planta de cebada seca
La relación entre el
contenido relativo de clorofila y el contenido de N total en planta mostró una
pobre asociación, no significativa. Se entiende que si bien existe una
relación entre el color de hoja (clorofila) y el contenido de N total, existen
otros factores independientes del N que afectan el color de la hoja. A similares
contenidos de N total pueden existir diferencias de colores por las variedades.
Sin embargo, en otros trabajos nacionales, para una misma situación y variedad
la medición de clorofila reflejó satisfactoriamente el nivel de N en planta.
La calibración del NIRS
con muestra entera y fresca de cebada no fue satisfactoria. Parte de esto
podría ser explicado por el alto porcentaje de humedad de las muestras,
combinado con la presentación de la muestra entera al instrumento (no picado).
La ventaja de poder trabajar con muestra fresca (rapidez), podría lograrse con
secado con microondas. Se procura perfeccionar esta técnica con futuros
trabajos experimentales. En cambio, la calibración del NIRS con cebada seca y
molida muestra una excelente asociación con el método de análisis
convencional por Kjeldahl (Figura 1 y Cuadro 2)..
Figura 2. Calibración
del NIRS con planta de trigo seca
En el caso de trigo, el
rango de valores observados de N total en planta fue más amplio que en el caso
de cebada. Varió desde un mínimo de 1.85 % a 4.61 % de N total. La
calibración del NIRS con muestra seca y molida también mostró una excelente
asociación (Figura 2). Cabe mencionar que la información nacional generada
establece un valor crítico de N total en planta de trigo a fin de macollaje de
3.1 a 3.6 % para rendimientos medios a altos (2500 - 4500 kg/ha).
4. Conclusiones
Estos resultados
habilitan el uso de esta nueva herramienta, el NIRS, para la determinación
rápida y precisa del contenido de N total en planta para cebada y trigo. A
partir de la zafra 2001, INIA La Estanzuela a través del Laboratorio de Suelos,
Plantas y Agua y el Servicio de NIRS ha implementado su utilización como
servicio para empresas, cooperativas, técnicos asesores, etc.
Vea este y otros trabajos en el sitio
oficial de INPOFOS
Cono Sur.
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