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Estrategias de Fertilización en Trigo |
Autor: Ing. Agr. Fernando
Miguez
Trabajo presentado en la Jornada de Trigo Revista Agromercado. Mayo 2004
Para esta misma fecha el
año pasado muchos de los que sembramos trigo en el S de Santa Fe y N de Buenos
Aires nos preguntábamos si abandonábamos el cultivo o le dábamos otra
oportunidad. Las últimas cosechas no habían cubierto nuestras expectativas,
especialmente la última, en la que por mejor que hubiéramos aplicado el
paquete tecnológico los rendimientos apenas superaron los 25 q/ha. Los
principales motivos del "fracaso" de la cosecha fueron climáticos,
primeramente hubo 22 días de lluvias y lloviznas en el mes de Octubre,
coincidente con el período crítico del cultivo cuando se define el número de
granos/m2 –entre la presión de enfermedades y la baja radiación
se fijaron pocos granos-, y durante el llenado de los granos hubo una semana con
máximas de 35 grados que lo hizo terminar abruptamente con el consiguiente
menor peso de los granos.
Por suerte el año
pasado decidí darle otra oportunidad al cultivo, manteniendo el mismo paquete
técnico de años anteriores y como las condiciones ambientales fueron muy
favorables obtuve muchos lotes que superaron los 50 q/ha llegando en un caso a
los 63 q/ha. La principal diferencia fue que el año fue seco, con alta
heliofanía y bajas temperaturas durante el ciclo del cultivo y especialmente
durante la floración y el llenado de los granos. Al alto cociente fototermal se
le sumó la napa freática cercana que proveyó los 150 mm. de agua que le
hubieran faltado al trigo por las escasas lluvias.
Este cuento sirve para
corroborar lo que decía el Ing. Soriano en el sentido de que el rendimiento de
un cultivo es el resultado de la interacción de una serie de factores
abióticos (fertilidad física y química del suelo, radiación, temperatura,
agua, etc.); bióticos (plagas, enfermedades, malezas) con el genotipo y la
estructura del cultivo. La interacción entre estos factores no es lineal ni
aditiva, sino que hay retroalimentación entre ellos de modo que si nosotros
modificamos uno de esos factores estaremos modificando el equilibrio, pero no
necesariamente en la forma e intensidad buscada.
Cuando decidimos
fertilizar un cultivo lo hacemos en la esperanza de "comprar"
suficientes kilos extra de ese cultivo para obtener un beneficio económico por
la práctica. Cuanto más conozcamos del cultivo y de la interacción entre los
factores mencionados mayor probabilidad tendremos de obtener un rédito
económico. En realidad estaremos tratando de remover supuestas limitantes
nutricionales, en la esperanza de que el cultivo pueda expresar todo su
potencial genético.
Por lo tanto la
estrategia de fertilización puede buscar alguno de estos objetivos:
-
Obtener el máximo
beneficio económico de la práctica. Es el razonamiento habitual de un
arrendatario de corto plazo y lo mide como $ retornado/$ invertido.
-
Reponer los
nutrientes que extrae el cultivo. Aquí estaremos buscando terminar la
campaña con el mismo nivel de nutrición química en el suelo que teníamos
antes de realizar el cultivo.
-
Restablecer un
determinado nivel de algún nutriente en el suelo, buscando corregir
deficiencias genéticas del suelo o malos manejos anteriores.
-
Fertilizar la
rotación, buscando una estrategia de fertilización multianual, que
contemple la extracción de los cultivos, reponiendo los nutrientes en
aquellas especies que mejor respondan a la práctica.
Debemos tener en cuenta
que el fertilizante que aplicamos al suelo debe primero pasar a una forma
que esté disponible para el cultivo, no todo el fertilizante que ponemos
estará disponible para el cultivo ya que puede volatilizarse, lixiviarse a
capas fuera del alcance de las raíces, precipitar con algún compuesto del
suelo, fijarse fuertemente a los coloides, ser absorbido por microorganismos del
suelo, etc. Además debe estar disponible en el momento en que el cultivo
necesita absorberlo.
Del total de nutrientes
que están disponibles para el cultivo no todos son absorbidos ya pueden
no ser interceptados por las raíces, o alguna restricción a la transpiración
puede limitar la absorción lo los nutrientes que ingresan a la planta por flujo
masal.
Del total de nutrientes
absorbidos no todos los transforma en granos, el cultivo de trigo puede
presentar un "consumo de lujo" y quedar una parte importante de los
nutrientes aplicados en el rastrojo –especialmente cuando la principal
limitante al rendimiento no es el nutriente aplicado-.
Fósforo: El
diagnóstico de deficiencias de fósforo para el trigo es relativamente
sencillo. El análisis de fósforo disponible según el método de Bray I
correlaciona bastante bien con la respuesta esperable para la fertilización.
Según muchos ensayos podemos tomar un umbral medio de respuesta de 15 ppm.,
medidos en los primeros 20 cm., de suelo (según autores, zonas y rendimiento
esperado, puede variar entre 12 y 18 ppm.), cuanta menor provisión de P tenga
el suelo la respuesta a una misma dosis de fertilizante será mayor y la
probabilidad de respuesta económica también lo será.
En las tablas y cuadros
que siguen figuran los requerimientos, extracción y recomendaciones de
fertilización fosforada. Una forma empírica de decidir la dosis, que al menos
a mí me funciona bien tanto en el S de Santa Fe como en el SE de Buenos Aires,
para rendimientos de hasta 70 q/ha es llevar la "disponibilidad" de P
para el cultivo a 22 ppm. Digo que es empírica porque no todo el P que le
agrego con el fertilizante estará disponible para el cultivo, pero la falta de
correlación entre el Psuelo + el P fertilizante con el rendimiento indica que
el nutriente no es limitante para el rinde obtenido. (Figura # ).
Si pensamos en una
típica rotación de Sj, T/Sj2, M; resulta más rentable reponer el P que extrae
la rotación en el cultivo de trigo y en el de maíz ya que la soja responde
poco al P a menos que el suelo tenga tenores muy bajos del nutriente. Por ello
deberíamos agregarle al trigo al menos también lo que extrae la soja de 2da
para mantener el nivel de P en el suelo.
Nitrógeno: Es
bastante frecuente realizar las recomendaciones de fertilización utilizando el
balance de nitrógeno del cultivo. En función del rendimiento objetivo se
determina la demanda de N disponible que debería tener el cultivo. Se deben
medir los kg/ha de N contenido en los nitratos en los primeros 60 cm., de suelo
y le deberíamos agregar los Kg de N necesarios para llegar a una oferta cercana
a los 120 kg de N/ha para un rendimiento objetivo de 40 q/ha.
El N debe estar
disponible para el cultivo a fines de macollaje, principio de encañazón que es
el momento en que la absorción es más activa. Debemos tomar en cuenta que si
utilizamos urea como fuente de N, ésta necesita hidrolizarse y transformarse
microbiólogícamente en nitratos para poder ser absorbida por el cultivo. Un
invierno frío y seco como el pasado puede limitar la disponibilidad de N para
el trigo si aplicamos urea al macollaje. En las últimas campañas he
reemplazado la urea por fertilizantes nitrogenados foliares (Diamon 1), con muy
buenos resultados ya que se pueden aplicar hacia fines de macollaje, son
absorbidos directamente por las hojas en forma amoniacal y se integran
rápidamente a las cadenas carbonadas para formar aminoáciodos por lo que
tienen una eficiencia 5 a 6 veces mayor por unidad de N que los fertilizantes
aplicados al suelo. Una estrategia interesante para ajustar la fertilización N
es agregar una dosis algo menor a la siembra a la recomendada por el método del
balance, realizar análisis de jugo de base del tallo en espiga 1 cm., y agregar
en ese momento el N suficiente para cubrir la posible deficiencia que pudiera
existir. De esta forma obtengo información valiosa sobre el estado nutricional
del cultivo en ese momento y además está claro que calidad de cultivo he
obtenido (densidad de plantas, uniformidad, control de malezas, agua disponible
en el suelo, etc.), pudiendo mejorar la calidad de la decisión.
Los modelos de
simulación CERES agregan el factor climático y en función a la probabilidad
de ocurrencia de varios escenarios, el modelo simula fotosíntesis y predice la
probabilidad de respuesta a la fertilización nitrogenada.
Hay algunos indicios de
que un exceso de fertilización nitrogenada en siembra directa puede tener
algún "carry over" por mejor relación C:N del rastrojo, que
liberaría nitratos para el cultivo siguiente en mayor medida que el rastrojo de
un cultivo no fertilizado, pero todavía no hay datos consistentes en este
sentido.
Calidad de grano: Si
bien resulta bastante difícil obtener un mayor precio por trigo de calidad,
vender el trigo discriminado por calidad es una importante asignatura pendiente,
podemos tener una aproximación a la modificación en el tenor de proteína en
el grano esperable como efecto de una fertilización N tardía en el cultivo
(Figura )
De acuerdo al resultado
de una serie de ensayos que he conducido a lo largo de cuatro campañas con
distintas variedades de trigo es esperable un aumento en el porcentaje de
proteína de los granos si los testigos sin fertilizar tiene valores menores a
12 %. La ecuación de la figura indica la respuesta esperable, tomando solamente
la bonificación (o castigo) por tenor proteico la práctica resulta levemente
rentable, en especial para corregir deficiencias de proteínas en cultivos donde
se esperan altos rendimientos. La ecuación económica puede cambiar
drásticamente si logramos un sobreprecio razonable por trigo de mayor calidad.
Como resulta imposible
predecir el comportamiento del clima durante el llenado de los granos, que en
gran medida puede definir el tenor de proteína para una misma disponibilidad de
nitrógeno a floración, deberíamos tratar de buscar una correlación entre
alguna medición factible de ser hecha en Zadock 39 y el tenor de proteína en
los granos esperable, como ser el N Spad (ver Figura # ).
La aplicación de N
puede hacerse con fertilizantes foliares en hoja bandera junto con los
fungicidas por lo que no genera una complicación logística importante, ni un
costo extra de aplicación.
Azufre: Solamente
es esperable encontrar respuesta a la fertilización azufrada en suelos arenosos
o muy degradados por muchos años continuos de agricultura minera. Se indica 10
ppm de S-SO4 como umbral de respuesta, y que ella es esperable en
situaciones donde la respuesta al N es muy alta. El trigo por lo general
responde poco al S. Hay algunos ensayos que indican que en trigos con altos
rendimientos (y elevada fertilización con P y N) el rendimiento de la soja de
2ª se deprime, y en ese caso el agregado de S a la fertilización del trigo
genera una buena respuesta en soja. Se requieren más ensayos para poder
generalizar una recomendación.
Micronutrimentos: El
trigo es relativamente poco exigente respecto de los elementos menores, se han
indicado valores bajos de Boro tanto en suelo como en planta en algunas regiones
del SE de Buenos Aires, pero sin respuesta a su aplicación. La bibliografía
indica que el Cobre es el micronutrimento que requiere en mayor proporción,
pero tampoco se ha informado sobre respuesta consistente a su aplicación.
Conclusiones:
La
fertilización busca neutralizar posibles deficiencias nutricionales del cultivo
para no limitar la expresión de su potencial genético, pero el rendimiento
final es el resultado de la interacción de muchos factores lo que determina que
siempre exista un cierto grado de incertidumbre respecto del resultado.
Por medio de la
fertilización fosforada podemos mantener o restablecer un determinado nivel del
nutriente en el suelo, es por ello que debemos pensar en fertilizar la rotación
más que el cultivo, aprovechando la demostrada residualidad de la práctica.
Los diversos métodos de
diagnóstico disponibles para evaluar el estado nutricional del suelo y del
cultivo permiten ajustar la fertilización nitrogenada tanto para optimizar el
rendimiento en volumen, como para mejorar el tenor proteico de los granos.
Con la fertilización,
como en la mayoría de las cosas primero debemos tener en claro que queremos
hacer. En función de ese objetivo tenemos muchas herramientas disponibles para
implementar una estrategia correcta y lograr un buen ajuste de la práctica.
|
CULTIVO |
Rendimiento |
N |
P |
K |
|
Trigo |
3000 kg |
105 |
17.5 |
55 |
|
Soja |
3360 kg |
288 |
54 |
209 |
|
Maíz |
6000 kg |
175 |
77.5 |
130 |
|
Girasol |
1000 kg |
89 |
16 |
90 |
Cuadro 1: Kilogramos de
nutrientes absorbidos por varios cultivos en función de su rendimiento.
|
Nutriente |
Trigo de 3000
kilos |
|
Necesidad |
Extracción |
|
|
Kilos/hectárea |
|
Nitrógeno |
105 |
72 |
|
Fósforo |
17.5 |
12 |
|
Potasio |
55 |
10 |
|
Calcio |
9 |
1 |
|
Magnesio |
9 |
5 |
|
Azufre |
14 |
3 |
|
|
Gramos/hectárea |
|
Boro |
75 |
|
|
Cobre |
30 |
23 |
|
Hierro |
411 |
|
|
Manganeso |
210 |
76 |
|
Zinc |
156 |
69 |
Cuadro 2: Absorción y
exportación de nutrientes por parte del cultivo de trigo
|
Bray I (ppm) |
Rendimiento
objetivo q/ha |
Kg de 18-46-0 a
agregar kg/ha |
|
3 a 5 ppm |
30-35 |
110 |
|
35-40 |
120-130 |
|
40-50 |
140 |
|
6 a 9 ppm |
30-35 |
100 |
|
35-40 |
110 |
|
40-50 |
120-130 |
|
10 a 12 ppm |
30-35 |
60-70 |
|
35-40 |
80-90 |
|
40-50 |
100 |
|
55-60 |
120 |
|
13 a 15 ppm. |
30-35 |
50-60 |
|
35-40 |
65-70 |
|
40-50 |
75-80 |
|
55-60 |
90-100 |
|
16 a 18 ppm |
30-35 |
40-45 |
|
35-40 |
50-55 |
|
40-50 |
60-65 |
|
55-60 |
70-75 |
Cuadro 3: Dosis
de PDA a agregar en función del rendimiento objetivo.
Figura 1:
Relación entre el rendimiento y la fertilización fosforada, 100 lotes de trigo
durante 4 campañas en el S de Santa Fe.
Figura 2:
Relación entre el rendimiento y el P suelo más P fertilizante, 100 lotes de
trigo durante 4 campañas en el S de Santa Fe.
Figura 3:
Ecuación de respuesta al agregado de 20 y 40 kg de N en floración en función
del nivel de proteína de los testigos.
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