1/11/2014   Eventos   Vínculos    Registración      Trigo     Soja      Maíz     Girasol      Guía Agropecuaria    Inicio

Ing. Agr. Ricardo Melgar (*)


Fertilización en Trigo

Autor: Ing. Agr. Ph.D. Ricardo Melgar
 

Producir commodities en el mundo enfrenta el paradigma de cualquier actividad económica en estos días, el cambio y las exigencias de rentabilidad son cada vez mayores. La presión por lograr una mayor eficiencia es creciente ya que los márgenes son cada vez más estrechos. Se necesita ganar en escala, en productividad y en calidad, y todo ello en el usual escenario de incertidumbre de clima y mercados que enfrenta todo productor agropecuario. Se piensa que no es posible producir un alto rendimiento de trigo sin caer en castigos por baja calidad, sea por bajo porcentaje de proteína como otros factores. En el artículo intentamos demostrar que con las actuales tecnologías de procesos, que nos permiten ir tomando decisiones a medida que el cultivo se desarrolla, es posible perfectamente lograr una alta producción de calidad superior con las actuales restricciones económicas.
  

Los métodos de balances ofrecen un marco muy adecuado para realizar las recomendaciones de fertilizantes, pero también ofrecen un importante error asociado a varios factores que se acumulan, tanto por el lado de la oferta, como ser: la estimación del N disponible a la siembra, y la del N entregado por mineralización durante el ciclo de cultivo, así como por el lado de la demanda de N por el trigo, sujeto a las variabilidades espaciales e interanuales. Esta variabilidad conduces a errores en la dosis a utilizar, muchas veces superior a la dosis económica, aun a pesar de la amplia propaganda realizada en los últimos 15 años. Este método se desarrolló y se adoptó en un contexto donde el costo de los fertilizantes era relativamente barato y con frecuencia se lo asumen como un seguro contra la disminución de rindes por deficiencia de N. Aún así, con las exageradas relaciones N: Trigo presentes, dicho seguro puede fallar induciendo una sub-fertilización cuando tenemos soja como antecesor.

Mas aún, las tecnologías de procesos, que exigen monitoreo del proceso de producción han superado por lejos a las tecnologías basadas en insumos. En otras palabras, todos los productores usan N (como urea, UAN, u otra forma), y en general, más N implica más rendimiento y mayor porcentaje de proteína. Pero hay grandes diferencias en cuanto a su modo de uso, lo que resulta en grandes diferencias entre las respuestas, y por ende en la eficiencia de uso. Por ejemplo, las dosis promedio de N en maíz han permanecido constantes desde hace muchos años en EEUU, pero la eficiencia, es decir cuantos kg de maíz se obtienen por kg de N aplicado ha ido en aumento sistemáticamente. Con las relaciones de precios actuales es forzoso extremar nuestra capacidad de técnicos y empresarios agrícolas para hacer rendir la inversión en los fertilizantes aplicados.

Objetivo de la Fertilización Nitrogenada en Trigo: Compatibilizar la óptima nutrición nitrogenada con una alta eficiencia de uso del N

Para maximizar el retorno nuestra inversión y minimizar la variabilidad asociada con los resultados, por obra del clima y de los mercados, debemos maximizar la eficiencia en el uso de fertilizantes, ajustar dosis, decidir el momento óptimo de aplicación, el tipo de producto a aplicar, etc. ... es decir minimizar la aleatoriedad a la respuesta a nuestras aplicaciones basándonos en parámetros técnicos y de esta manera tener una elevada probabilidad de generar un resultado físico y por ende económico positivo. Para que esto sea posible es indispensable conocer como funciona el sistema cultivo-suelo-clima-fertilizante.

     

 1ra. Parte. Para obtener máximos rendimientos

Asumiendo que el fósforo y el azufre son aportados según el diagnóstico, en el primer caso por un análisis de suelo y en el segundo por una combinación de criterios que además del análisis de suelos de S-SO4 y materia orgánica interviene la historia, textura del suelo y otros componentes que el técnico integra incluyendo la necesidad de S por la soja subsiguiente si fuera el caso.

Las dosis así definidas son aplicadas a la siembra o en presiembra, incluyendo en algunos casos algo de N de los ingredientes del complejo o de la mezcla de fertilizantes. En cualquier caso, los criterios de suficiencia, además del criterio económico de la rentabilidad que debe tener el cultivo, se definen las dosis que no deben resultar limitantes para maximizar la eficiencia del N aplicado. El conocimiento detallado de este proceso es esencial para construir el rendimiento aplicando con éxito los factores de protección para optimizar la producción.

La producción final de grano en un sitio determinado es función de la combinación de los factores del rendimiento: genética, nutrición, precisión de la siembra (un problema importante en situaciones de siembra directa) y factores de protección del cultivo.

La nutrición no es un gran problema en situaciones sin labranza; determinar cuando sembrar y obtener la densidad necesaria, así como el manejo de las enfermedades y plagas son los principales desafíos.

En el caso del trigo el rendimiento en grano es función del producto del número de espigas por unidad de área (ha o m2), el numero de granos por espiga y el peso de los granos. La definición de estos componentes del rendimiento es secuencial siguiendo el desarrollo del cultivo y la demanda de nitrógeno varia a lo largo de la misma

Es necesario notar, que para maximizar la eficiencia del fertilizante nitrogenado debe sincronizarse la disponibilidad del N aplicado con la demanda del cultivo. Esta sincronización implica distintos momentos de aplicación, desde aquellos mas tempranos, cuando el horizonte de tiempo es mas largo e incierto, por ende las decisiones sobre dosis son mas riesgosas, hasta los momentos finales de definición de la calidad del grano, cuando se tiene bastante certeza del potencial de rinde del cultivo, del precio del grano, y por lo tanto las decisiones de fertilización son más seguras y mejores.

La densidad de espigas se define realizando una siembra precisa, apuntando a lograrla con la cantidad de semilla apropiada. Durante el periodo vegetativo se generan los macollos que tienen el potencial de desarrollar espigas con granos. El monitoreo de la densidad de macollos es critica para estimar las necesidades de fertilización suplementaria.

La elongación de los tallas marca el fin del macollaje y el comienzo del periodo reproductivo. La espiga embrionaria que se ha formado en la base del tallo comienza a emerger y en ese periodo se forma el máximo número posible de granos. Enseguida de este estadio, cuando el 1er. nudo se hace visible, y el daño por tráfico o pisoteo es irreversible. Un importante momento es cuando emerge la hoja bandera. Este produce una larga proporción de carbohidratos para el llenado de los granos. Debe protegerse de enfermedades e insectos y asegurarse un largo periodo operativo para desarrollar un alto potencial de producción.

El número de granos por ha se define alrededor de antesis y el peso al finalizar el período de llenado. La supervivencia de los primordios florales tendrá una gran incidencia en el número de granos/m2 logrados. El número de flores que se polinizan determina el número de granos por espiga.

El peso de los granos de la espiga puede expresarse como el producto entre la duración en días de su período de crecimiento y su tasa de crecimiento (el aumento de materia seca de espiga por m2 y por día). El período en que las espigas ganan el 95% del peso que alcanzarán una semana después de antesis (período de crecimiento de las espigas), comienza durante la encañazón. En el SE de la Pcia. de Buenos Aires, su duración es de 25 a 30 días, siendo algo menor en el N de Buenos Aires y S de Santa Fe. Se relaciona inversamente con la temperatura y el fotoperíodo (días más largos y cálidos generan una menor duración del período).

Normalmente no hay gran relación entre el rendimiento y el peso de los granos, ya que esta característica esta más bien determinada por la genética de la variedad. En cambio, hay una gran correlación entre el rendimiento y el número de granos/m2, es decir el producto de la densidad de espiga por m2 y el número de granos por espiga.  
 

  Nitrógeno

Las decisiones de la fertilización con N son cruciales para obtener los máximos resultados económicos. El exceso de N produce plantas que puedes ser susceptible de vuelco y de enfermedades que disminuirán el rendimiento y aumentarán el costo de fertilización y cosecha. Por el contrario, una deficiente disponibilidad de N reducirá el margen en relación a un cultivo bien fertilizado.

La dosis y el momento de la fertilización nitrogenada son las mejores herramientas disponibles para despensa de la siembra manipular el trigo y producir un alto rinde por hectárea. El N afecta los tres componentes mencionados del rendimiento. Espigas por hectáreas, granos por espiga y peso de grano, así como un importante componente de la calidad como es el porcentaje de proteína. El objetivo según la zona debería establecerse alrededor de obtener una densidad de espigas entre 500 y 600, con 25 a 35 granos por espiga.

El patrón de absorción de N es la base para desarrollar un eficiente y sensible programa de fertilización. Durante los primeros estadios la absorción de N es muy baja y aumenta sensiblemente al finalizar el macollaje. Sin embargo, es común que al evaluar el N disponible en el suelo a la siembra se juzgue como finalizado el proceso de generar una recomendación de dosis de N. Ello puede ser en algunas situaciones, pero si el periodo y volumen de lluvias es intenso, es posible que el N sea lavado fuera del perfil. Las condiciones hídricas subsecuentes pueden ser deficientes y resultar un rendimiento menor al promedio resultando en una sobre fertilización. No es posible tampoco estimar por esta vía cuanto del N se mineralizara para contribuir a las necesidades durante el llenado de granos, ya que dependerá de las condiciones de humedad y temperatura del suelo durante el mismo. Por esta razón una única decisión de dosis a la siembra puede resultar en un exceso o un defecto de N aplicado con consecuencias negativas sobre el resultado.

La partición de la dosis, aún cuando no haya una definición clara sobre la dosis total es la base de un manejo eficiente y destinado a lograr el máximo rinde económico y de calidad superior. Por esa razón la decisión mas difícil ronda en la cantidad a aplicarse tanto a la siembra (o presiembra) y previo a la elongación del tallo. La guía que brinda el balance es un buen punto de partida, pudiendo decidirse aplicar una cantidad a la siembra entre el 30 y el 70 % del total estimado por el balance, variando la fracción según el grado de aversión al riesgo o a otros factores subjetivos. La aplicación posterior, dependerá de las condiciones operativas, de la fuente disponible,

Por razones logísticas algunos productores deciden realizar una única aplicación. Las eficiencias de aplicaciones a la siembra o durante el macollaje no se han encontrado muy diferentes, siendo por lo tanto en general indistinto el momento si se ha decidido por una única aplicación.

Dividir las aplicaciones produce muchas veces rendimientos superiores que una única aplicación, y son recomendadas para cuando se desee la obtención de altos rendimientos, que exigen aplicaciones de dosis mas elevadas. No obstante es cierto que a veces el aumento marginal no es suficiente para compensar el costo de aplicación. El uso de fertilizantes líquidos usando grandes aplicadores y huellas pre-diseñadas1 es especialmente muy eficientes operativamente, ya que permiten cubrir una amplia superficie en poco tiempo sin dañar demasiado el cultivo por pisoteo y sin pérdidas apreciables por volatilización.

El diagrama de flujo de la figura siguiente resume la estrategia general para determinar dosis óptimas económicas a partir de una estimación de las necesidades de N. Estas según el nivel de rendimiento oscilan (considerando al N en el perfil del suelo mas el fertilizante a agregar) entre 160 y 170 kg/ha, y puede usarse una regla sencilla igual a la extracción del grano, igual a 25 kg de N por t de trigo. Los aspectos de manejo del N para mejorar la calidad se trataran en la 2da parte.
  

  Fósforo

El fósforo es esencial para un buen desarrollo radicular, para lograr una espigazón temprana y uniforme, y un rápido llenado de grano y madurez temprana. Adelantos en la cosecha implican siembras tempranas de soja de segunda, que aumentan el potencial de rinde y mejorando la performance del doble cultivo.

La aplicación de P se debe decidir sobre la base del análisis de suelo, exigiéndose cantidades variables por debajo de 15 ppm (Bray 1), crecientes a medida que el valor disminuye y el rendimiento esperado. También, a medida que el rendimiento aumenta, también se incrementa la extracción. Como el 80 % del P absorbido se encuentra en el grano la cantidad que se remueve con la cosecha es mayor. Altos niveles de P son difíciles de conseguir si éstos han caído mucho. Una vez que éstos se alcanzan, las aplicaciones pueden omitirse pero el nivel de P medido por análisis no deben dejarse caer, exigiendo por lo tanto un monitoreo periódico de los niveles de P disponible.
  

  Azufre

El azufre es esencial para lograr rendimientos en particular proteínas de calidad panadera. En general las regiones más deficientes de azufre coinciden con las de soja de segunda, no por coincidencia, ya que ambos cultivos son ampliamente extractivos.

La práctica usual determina que tanto el P como el S pueden aplicarse en una única vez al trigo, en cantidades suficientes para satisfacer los requerimientos de la secuencia. Normalmente, entre 10 a 15 kg/ha de S son suficientes para cubrir estas exigencias. Si bien se esta investigando exhaustivamente, no hay métodos de diagnóstico adecuados, bastando en general pruebas previas y el buen criterio del productor y el asesor.

  

  Conclusiones y recomendaciones

Las tecnologías de procesos como las descriptas en este informe son las que diferencian productores eficientes de los demás. En momentos de altos precios de insumos como los fertilizantes nitrogenados y en una economía global, es cuando más debe enfatizarse el uso de la tecnología para maximizar todo el proceso productivo.

La planificación de las operaciones y evaluaciones de campo que ayudaran a tomar decisiones sigue un claro camino marcado por el desarrollo del cultivo y el jalonamiento de las distintas fases fenológicas. Estos son los que deben usarse para determinar los futuros cursos de acción.

Precisamente también los ajustes específicos de cada sitio y estación deben implementarse sobre estos criterios ya que los suelos, el clima, las rotaciones y otros factores varían de lote en lote y de año en año.

  

Figura 1. Diagrama de flujo para el proceso de decisiones sitio específicas que definen el manejo del N en trigo.

   

 2da. Parte. Para producir trigos de calidad

 
  Mejorando los niveles de proteína

Una larga discusión en nuestro país se desarrolla alrededor de si el destino del trigo argentino debe asimilarse a los de aquellos países que producen grandes cantidades excedentarias, vendiéndolas a una calidad uniforme y multipropósito, explotando las ventajas de la cantidad a expensas de la calidad, o bien avanzar en un proceso de segregación de forma de separar los trigos panificables, de los correctores y los blandos, más aptos para industrialización.

En los últimos años algunas compañías líderes introdujeron en sus programas de mejoramiento genético materiales mucho mas productivos, y por ende mas exigentes en fertilizantes, lo que para el productor significó un quiebre en el potencial productivo en las variedades disponibles (Cuadro 2). Esta nueva genética, principalmente del grupo 3 ó de panificación directa, avanzó hacia aquellas regiones con mayor potencial productivo, con predominancia del área sembrada en la región del sudeste de Buenos Aires, que tiene más horas de luz en el periodo de llenado de granos, y condujo a varios récord de producción unitaria. Hoy son comunes rendimientos en lotes de producción de mas 7 t/ha y normalmente rinde 1 t/ha más sobre las variedades tradicionales, compensando el mayor costo de fertilizantes y funguicidas.

No obstante dicho proceso de adopción ha sido criticado por afectar la calidad del trigo en su conjunto en particular los porcentajes de proteína. Es conocido que es practica común de los cerealistas, acopiadores y productores mezclar materiales malos con los buenos para aproximarse al estándar y evitar el castigo en los precios. El proceso resultante llevó inclusive a quejas de importadores y molineros sobre la disminución de la calidad del trigo. Si bien se ha probado en numerosos ensayos de campo, de molinado industrial y panificación, que esta calidad puede mejorarse por el manejo, el hecho es que se ha asociado al fenómeno del mayor área sembrada con trigos del tipo 3 con la disminución en general de la calidad. Estas variedades van aumentando su participación y cubren más de un quinto del área triguera total, como lo muestra el cuadro 1

  

Cuadro 1. Área cubierta por variedades pertenecientes a grupos de aptitud panadera.

Grupo/definición 2003/04 2004/05
  Área ocupada

1. Correctores

47%

42%

2. Panificación tradicional

39%

38%

3. Panificación Directa

14%

20%

www.aaprotrigo.org 

  

Relación entre rendimiento y calidad: Una opción?

La realidad es que existe una relación general entre productividad y calidad, que lleva a un fenómeno de dilución del N aplicado en una mayor biomasa, y consecuentemente el mayor rendimiento se logra a expensas de la calidad. (Figura 1). No obstante, ello no implica ser determinante en absoluto, ya que es posible perfectamente por el manejo obtener buenos rendimientos y buena nivel de proteína ya sea con variedades del grupo 3 ó de otros orígenes. No hay una opción diletante: es posible obtener buena calidad y rendimiento, pero también es probable obtener bajos rendimientos y buena calidad. En estos casos, no obstante el premio por mayor calidad no compensa el menor beneficio de bajos rendimientos.

Figura 1. Relación entre productividad y calidad de trigo

  

  La fertilización suplementaria

La fuerza panadera o W del alveograma es el parámetro que mejor define la calidad industrial de un trigo. Durante la fermentación por las levaduras, la harina produce gases que son retenidos en la masa. La fuerza y la retención de estos gases están dadas por la tenacidad y la elasticidad de la masa, valores que están relacionados y en equilibrio. Estas cualidades dependen de la cantidad y calidad de las proteínas que conforman al gluten. Por ello, tanto el porcentaje de proteína como el de gluten están íntimamente relacionados con el valor W. Pero este es un valor de calificación para panificación, el trigo admite ademas otros usos, como galletitas, que interesa la elasticidad de la masa, o confitería, adonde no interesa que la masa se estire sino que quede densa.

Algunas variedades, en particular las de panificación tradicional (Grupo 1) presentan una mejor relación entre el valor W y los contenidos de proteína y gluten, por lo tanto responden mejor que otras como las de panificación directa (Grupo 3), al manejo del N para el aumento de la calidad. Por esta razón es indispensable elegir las variedades mas apropiadas para encarar una estrategia de mejora de la calidad. Esta asociación de algunas variedades con la calidad, reconoce que no todas las variedades tienen la misma calidad o responden de la misma manera ante un manejo determinado del programa de fertilización.

Sin duda además, es importante destacar que en el logro de una calidad superior está implícita la segregación. Es decir, almacenar por separado las partidas y no mezclar calidades superiores con trigos inferiores. Debe existir por lo tanto una infraestructura mínima de capacidad de almacenaje en origen y una logística que facilite la manipulación de diferentes calidades. Además, un proceso de segregación implica realizar rutinariamente muestreo y análisis de proteína, gluten, lote por lote, con hasta dos semanas de antelación a la cosecha.

  

Cuadro 2. Categorización del Comité de Cereales de Invierno de la CONASE (Comisión Nacional de Semilla). Variedades ordenadas alfabéticamente por Criaderos. * Categorización provisoria según la información provista por el obtentor.

GRUPO 1
Trigos Correctores
Panificación Industrial

GRUPO 2
Trigos para Panificación tradicional
(+ 8 horas de fermentación)

GRUPO 3
Trigos para Panificación directa
(- 8 horas de fermentación)

ACA 302 *
BONAERENSE PASUCO
BUCK PONCHO
BUCK PRONTO
BUCK PANADERO
BUCK ARRIERO
BUCK YATASTO
BUCK FAROL
BUCK GUAPO *
BUCK SUREÑO
BUCK BRASIL *
BUCK EXP. 20509 *
CAUDILLO 
COOPERACION LIQUEN
KLEIN DELFIN *
KLEIN SAGITARIO *
PROINTA NON. ALAZAN
PROINTA AMANECER
PROINTA 5 CERROS
PROINTA COLIBRI
PROINTA HUENPAN
PROINTA MOLINERO
PROINTA REAL
PROINTA BON. HURÓN

AGROVIC 2000 *
ACA 223
ACA 301 *
ACA 303 *
BAGUETTE PREMIUM 13 *
BON. PERICON
BUCK CHARRUA
BUCK ARRAYAN
BUCK OMBU
BUCK CATRIEL
BUCK GUATIMOZIN *
BUCK RAUDAL *
BUCK PINGO *
BUCK EXP. 19113 *
COOPERACION NAHUEL
COOPERACION CALQUIN
COOPERACION HUEMUL
GREINA
INIA BOYERO *
INIA TIJERETA *
INIA CHURRINCHE *
KLEIN BRUJO
KLEIN ESTRELLA
KLEIN VOLCAN
KLEIN DON ENRIQUE
KLEIN ESCORPION
KLEIN ESCUDO *
KLEIN CHAJÁ *
KLEIN JABALÍ *
MALAMBO
PROINTA PUNTAL
PROINTA FEDERAL
PROINTA IMPERIAL
PROINTA BON. CAUQUEN
PROINTA BON. REDOMON
PROINTA ELITE
PROINTA MILENIUM
PROINTA DON UMBERTO
PROINTA GRANAR
PROINTA GAUCHO *
TRIGUERO 230

BAGUETTE 10 *
BAGUETTE SUR 5 *
BAGUETTE SUR 15 *
BUCK GUARANI
BUCK CHAMBERGO
BUCK HALCON
COOPERACION MILLAN
COOPERACION NANIHUE
KLEIN PEGASO
KLEIN DRAGON
KLEIN CACIQUE
KLEIN MARTILLO *
LONA
NIDERA EXP. S 20021 *
NIDERA EXP. S 4912 *
NIDERA EXP. S 51565 *
PROINTA QUINTAL
THOMAS CHAPELCO *
TRIGUERO 100

  

Aplicaciones suplementarias de N

Aplicar alrededor de 10 a 20 kg/ha de N durante el periodo crítico de formación de los granos entre 20 días antes a 7 días después de floración asegura una disponibilidad importante de N para el cultivo en el momento de mayor exigencia. En este periodo la planta absorbe N a una tasa muy alta, que no siempre es suficiente para fijar un alto número de flores fértiles, determinantes del número de granos por espiga.

La aplicación al suelo puede realizarse tanto con fertilizantes sólidos como líquidos. Los fertilizantes líquidos chorreados tendrán una disponibilidad casi inmediata ya que una fracción del producto es nitrato. De la misma manera, fertilizantes sólidos a base de nitrato tendrán una alta eficiencia ya que no se volatilizan, y aun cuando no existan lluvias inmediatamente posteriores a la aplicación, la misma humedad ambiente es suficiente para disolver el fertilizante y ponerlo al alcance de las raíces.

Una forma fácil, rápida y segura para realizar una nutrición nitrogenada suplementaria, con efectos sobre el porcentaje de proteína es por medio de una fertilización foliar, El problema de esta técnica es la escasa cantidad de N que es posible aplicar aún mojando completamente el cultivo.

Existen varios productos diseñados para tal efecto, y se basan en general en urea re-cristalizada, sin biuret. Es posible lograr efectos similares con urea común, pero con riesgos de fitotoxicidad por el biuret (no debe ser superior a 0,05 %). No es apropiado usar UAN o soluciones a base de éste ya que el daño es importante con las dosis de N necesarias para lograr efectos significativos. Las dosis recomendables dependen de dependen de la concentración de N. Gran parte de los ensayos realizados en las distintas regiones trigueras emplearon entre 10 y 30 l/ha de productos con concentraciones entre 10 y 20 % de N (Ver Resultados Módulo de Investigación).

El indudable factor que potencia esta practica es la posibilidad de realizar simultáneamente una aplicación de funguicidas, que posibilite aumentar la duración de las hojas fotositenticmente activas y contribuyendo así a aumentar el rinde. Por eso, muchas veces el efecto de las aplicaciones complementarias muchas veces es doble, tanto afectando a la calidad como al rendimiento. Muchos ensayos de campo confirman el efecto aditivo de la aplicación de funguicidas y de N por vía foliar.

Es posible utilizar métodos de diagnóstico para anticipar de alguna manera la eficiencia agronómica y económica de la práctica. Lo más importante es el criterio y el conocimiento del lote, ya que estas aplicaciones complementarias son sitio-específicas y año-especificas. Un ejemplo puede ilustrar mejor esto. Si se ha aplicado suficiente N previamente y el año ha resultado relativamente seco, es posible que la misma altura de las plantas luego de la encañazón de un indicio claro que el objetivo de rinde no se vaya a alcanzar. Por el contrario, un año muy bueno en lluvias define si va a quedar sobrepasado. En el primer caso, el N todavía presente en el suelo puede ser mas que suficiente para nutrir los granos en formación asegurando un buen porcentaje de proteína, el segundo, en cambio indicaría un potencial de respuesta o al menos que el porcentaje no descienda.

Se ha usado el índice de verdor (por el clorofilómetro Minolta) como un claro correlato del % de proteína en la hoja bandera, (Figura 2) y consecuentemente con posibilidades de diagnostico de respuesta a aplicaciones complementarias de N. El Ing. Tomas Loewy sugiere la siguiente tabla, basada en las correlaciones aludidas.

Cuadro 3. Valores interpretativos de lectura del clorofilómetro SPAD Minolta, recomendaciones y efectos probables sobre el rendimiento y la calidad de trigo. 

NUTRICIÓN N

VALOR SPAD

INDICACIÓN FOLIAR

Muy deficiente

< 30

No aplicar

Deficiente

30 a 35

Aplicar, con alta biomasa y sanidad

Mod. Deficiente

35 a 40

Rendimiento y calidad, según biomasa

Mod. Provisto

40 a 45

Rendimiento y calidad

Provisto

45 a 47.5

Calidad y rendimiento

Bien proviso

47.5 a 50

Calidad

Muy provisto

> 50

No aplicar

   

Manejo de la cosecha

Este factor muchas veces subestimado puede conducir a un retroceso de la calidad si no es atendido con eficiencia. Es probable que se haya alcanzado un excelente nivel de proteína y otros atributos de calidad a la madurez fisiológica. Sin embargo, demoras en la cosecha conducen principalmente a disminuciones en el peso hectolítrico, ya que el grano respira y consume carbohidratos en el proceso. Si por alcanzar determinada humedad comercial ésta se demora, se corren riesgos de disminución de la calidad por este factor. También aumenta los riesgos de lluvias, que son frecuentes en la época de cosecha, demorando y agravando más aun el efecto. Estas demoras afectan subsecuentemente el rendimiento potencial de la soja de 2da., al atrasar la fecha de siembra. A veces, unos pocos centavos de secado adicional pueden echar abajo todo un programa de calidad.
  

  Conclusiones y recomendaciones

Aumentar la calidad promedio implica un manejo sitio específico que comienza con la elección de la variedad.

La gestión comercial es esencial para asegurarse el recupero de la implementación de un programa de manejo. Los contratos con compradores de trigos especiales sean molinos o exportadores, y la separación de los lotes con mejor calidad son la base de estos sistemas de gestión.

El manejo del N es además especifico del año, si las condiciones de la estación inducen a pensar que se tendrán trigos muy rendidores exigirán un monitoreo mas cuidadoso para realizar las aplicaciones complementarias de N y asegurar una mejor calidad de grano.

Estas deben comenzar a planificarse antes de la encañazón, y en lo posible anticiparse y coincidirlas con las aplicaciones de funguicidas. Implementar desde temprano un sistema de huellas para disminuir el pisoteo.

Organizar y planificar a la cosecha de modo de poder realizarla oportunamente a la madurez fisiológica. Anticiparse cosechando con humedad levemente superiores y secar el grano eventualmente.

  

Figura 2. Relación entre el índice de verdor en hoja bandera y el porcentaje de proteína. Campañas 1998/99, 1999/00 y 2000/01 (Bergh. R. 2003).

  

1 El Uso de Huellas en trigos y otros cultivos densos. Fertilizar Nº 26, 2002.

  

  

Vea este y otros artículos de Fertilización en www.fertilizando.com  

  

Biblioteca


(*) Ingeniero Agrónomo, Ph. D en Ciencias del Suelo. Efectuó su trabajo doctoral en la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU). Se desempeñó como Coordinador del Sub-Programa de ámbito Nacional de Manejo de suelos para Zonas Húmedas, con sede en la Estación Experimental Pergamino.

Desde 1996, es Coordinador del Proyecto Fertilizar y editor de la Revista Fertilizar, publicada por el proyecto. En su actividad profesional ha publicado más de 50 artículos en revistas científicas y más de 100 de divulgación técnica en el área de suelos y fertilización de cultivos.

 

 
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