|
Ing. Agr. Ricardo Melgar (*)  |
Autor: Ing.
Agr. Ph.D. Ricardo Melgar
Producir commodities en el mundo enfrenta el paradigma de cualquier actividad
económica en estos días, el cambio y las exigencias de rentabilidad son cada
vez mayores. La presión por lograr una mayor eficiencia es creciente ya que los
márgenes son cada vez más estrechos. Se necesita ganar en escala, en
productividad y en calidad, y todo ello en el usual escenario de incertidumbre
de clima y mercados que enfrenta todo productor agropecuario. Se piensa que no
es posible producir un alto rendimiento de trigo sin caer en castigos por baja
calidad, sea por bajo porcentaje de proteína como otros factores. En el
artículo intentamos demostrar que con las actuales tecnologías de procesos,
que nos permiten ir tomando decisiones a medida que el cultivo se desarrolla, es
posible perfectamente lograr una alta producción de calidad superior con las
actuales restricciones económicas.
Los métodos de balances ofrecen un marco muy
adecuado para realizar las recomendaciones de fertilizantes, pero
también ofrecen un importante error asociado a varios factores que se
acumulan, tanto por el lado de la oferta, como ser: la estimación del N
disponible a la siembra, y la del N entregado por mineralización
durante el ciclo de cultivo, así como por el lado de la demanda de N
por el trigo, sujeto a las variabilidades espaciales e interanuales.
Esta variabilidad conduces a errores en la dosis a utilizar, muchas
veces superior a la dosis económica, aun a pesar de la amplia
propaganda realizada en los últimos 15 años. Este método se
desarrolló y se adoptó en un contexto donde el costo de los
fertilizantes era relativamente barato y con frecuencia se lo asumen
como un seguro contra la disminución de rindes por deficiencia de N.
Aún así, con las exageradas relaciones N: Trigo presentes, dicho
seguro puede fallar induciendo una sub-fertilización cuando tenemos
soja como antecesor.
Mas aún, las tecnologías de procesos, que exigen
monitoreo del proceso de producción han superado por lejos a las
tecnologías basadas en insumos. En otras palabras, todos los
productores usan N (como urea, UAN, u otra forma), y en general, más N
implica más rendimiento y mayor porcentaje de proteína. Pero hay
grandes diferencias en cuanto a su modo de uso, lo que resulta en
grandes diferencias entre las respuestas, y por ende en la eficiencia de
uso. Por ejemplo, las dosis promedio de N en maíz han permanecido
constantes desde hace muchos años en EEUU, pero la eficiencia, es decir
cuantos kg de maíz se obtienen por kg de N aplicado ha ido en aumento
sistemáticamente. Con las relaciones de precios actuales es forzoso
extremar nuestra capacidad de técnicos y empresarios agrícolas para
hacer rendir la inversión en los fertilizantes aplicados.
| Objetivo de la
Fertilización Nitrogenada en Trigo: Compatibilizar la óptima
nutrición nitrogenada con una alta eficiencia de uso del N |
Para maximizar el retorno nuestra inversión y
minimizar la variabilidad asociada con los resultados, por obra del
clima y de los mercados, debemos maximizar la eficiencia en el uso de
fertilizantes, ajustar dosis, decidir el momento óptimo de aplicación,
el tipo de producto a aplicar, etc. ... es decir minimizar la
aleatoriedad a la respuesta a nuestras aplicaciones basándonos en
parámetros técnicos y de esta manera tener una elevada probabilidad de
generar un resultado físico y por ende económico positivo. Para que
esto sea posible es indispensable conocer como funciona el sistema
cultivo-suelo-clima-fertilizante.
1ra. Parte. Para obtener
máximos rendimientos
Asumiendo que el fósforo y el azufre son aportados
según el diagnóstico, en el primer caso por un análisis de suelo y en
el segundo por una combinación de criterios que además del análisis
de suelos de S-SO4 y materia orgánica interviene la historia, textura
del suelo y otros componentes que el técnico integra incluyendo la
necesidad de S por la soja subsiguiente si fuera el caso.
Las dosis así definidas son aplicadas a la siembra
o en presiembra, incluyendo en algunos casos algo de N de los
ingredientes del complejo o de la mezcla de fertilizantes. En cualquier
caso, los criterios de suficiencia, además del criterio económico de
la rentabilidad que debe tener el cultivo, se definen las dosis que no
deben resultar limitantes para maximizar la eficiencia del N aplicado.
El conocimiento detallado de este proceso es esencial para construir el
rendimiento aplicando con éxito los factores de protección para
optimizar la producción.
|
La producción final de grano en un sitio
determinado es función de la combinación de los factores del
rendimiento: genética, nutrición, precisión de la siembra (un
problema importante en situaciones de siembra directa) y
factores de protección del cultivo.
La nutrición no es un gran problema en
situaciones sin labranza; determinar cuando sembrar y obtener la
densidad necesaria, así como el manejo de las enfermedades y
plagas son los principales desafíos. |
En el caso del trigo el rendimiento en grano es
función del producto del número de espigas por unidad de área (ha o
m2), el numero de granos por espiga y el peso de los granos. La
definición de estos componentes del rendimiento es secuencial siguiendo
el desarrollo del cultivo y la demanda de nitrógeno varia a lo largo de
la misma
Es necesario notar, que para maximizar la eficiencia
del fertilizante nitrogenado debe sincronizarse la disponibilidad del N
aplicado con la demanda del cultivo. Esta sincronización implica
distintos momentos de aplicación, desde aquellos mas tempranos, cuando
el horizonte de tiempo es mas largo e incierto, por ende las decisiones
sobre dosis son mas riesgosas, hasta los momentos finales de definición
de la calidad del grano, cuando se tiene bastante certeza del potencial
de rinde del cultivo, del precio del grano, y por lo tanto las
decisiones de fertilización son más seguras y mejores.
La densidad de espigas se define realizando una
siembra precisa, apuntando a lograrla con la cantidad de semilla
apropiada. Durante el periodo vegetativo se generan los macollos que
tienen el potencial de desarrollar espigas con granos. El monitoreo de
la densidad de macollos es critica para estimar las necesidades de
fertilización suplementaria.
La elongación de los tallas marca el fin del
macollaje y el comienzo del periodo reproductivo. La espiga embrionaria
que se ha formado en la base del tallo comienza a emerger y en ese
periodo se forma el máximo número posible de granos. Enseguida de este
estadio, cuando el 1er. nudo se hace visible, y el daño por tráfico o
pisoteo es irreversible. Un importante momento es cuando emerge la hoja
bandera. Este produce una larga proporción de carbohidratos para el
llenado de los granos. Debe protegerse de enfermedades e insectos y
asegurarse un largo periodo operativo para desarrollar un alto potencial
de producción.
El número de granos por ha se define alrededor de
antesis y el peso al finalizar el período de llenado. La supervivencia
de los primordios florales tendrá una gran incidencia en el número de
granos/m2 logrados. El número de flores que se polinizan determina el
número de granos por espiga.
El peso de los granos de la espiga puede expresarse
como el producto entre la duración en días de su período de
crecimiento y su tasa de crecimiento (el aumento de materia seca de
espiga por m2 y por día). El período en que las espigas ganan el 95%
del peso que alcanzarán una semana después de antesis (período de
crecimiento de las espigas), comienza durante la encañazón. En el SE
de la Pcia. de Buenos Aires, su duración es de 25 a 30 días, siendo
algo menor en el N de Buenos Aires y S de Santa Fe. Se relaciona
inversamente con la temperatura y el fotoperíodo (días más largos y
cálidos generan una menor duración del período).
Normalmente no hay gran relación entre el
rendimiento y el peso de los granos, ya que esta característica esta
más bien determinada por la genética de la variedad. En cambio, hay
una gran correlación entre el rendimiento y el número de granos/m2, es
decir el producto de la densidad de espiga por m2 y el número de granos
por espiga.
Nitrógeno
Las decisiones de la fertilización con N son
cruciales para obtener los máximos resultados económicos. El exceso de
N produce plantas que puedes ser susceptible de vuelco y de enfermedades
que disminuirán el rendimiento y aumentarán el costo de fertilización
y cosecha. Por el contrario, una deficiente disponibilidad de N
reducirá el margen en relación a un cultivo bien fertilizado.
La dosis y el momento de la fertilización
nitrogenada son las mejores herramientas disponibles para despensa de la
siembra manipular el trigo y producir un alto rinde por hectárea. El N
afecta los tres componentes mencionados del rendimiento. Espigas por
hectáreas, granos por espiga y peso de grano, así como un importante
componente de la calidad como es el porcentaje de proteína. El objetivo
según la zona debería establecerse alrededor de obtener una densidad
de espigas entre 500 y 600, con 25 a 35 granos por espiga.
El patrón de absorción de N es la base para
desarrollar un eficiente y sensible programa de fertilización. Durante
los primeros estadios la absorción de N es muy baja y aumenta
sensiblemente al finalizar el macollaje. Sin embargo, es común que al
evaluar el N disponible en el suelo a la siembra se juzgue como
finalizado el proceso de generar una recomendación de dosis de N. Ello
puede ser en algunas situaciones, pero si el periodo y volumen de
lluvias es intenso, es posible que el N sea lavado fuera del perfil. Las
condiciones hídricas subsecuentes pueden ser deficientes y resultar un
rendimiento menor al promedio resultando en una sobre fertilización. No
es posible tampoco estimar por esta vía cuanto del N se mineralizara
para contribuir a las necesidades durante el llenado de granos, ya que
dependerá de las condiciones de humedad y temperatura del suelo durante
el mismo. Por esta razón una única decisión de dosis a la siembra
puede resultar en un exceso o un defecto de N aplicado con consecuencias
negativas sobre el resultado.
La partición de la dosis, aún cuando no haya una
definición clara sobre la dosis total es la base de un manejo eficiente
y destinado a lograr el máximo rinde económico y de calidad superior.
Por esa razón la decisión mas difícil ronda en la cantidad a
aplicarse tanto a la siembra (o presiembra) y previo a la elongación
del tallo. La guía que brinda el balance es un buen punto de partida,
pudiendo decidirse aplicar una cantidad a la siembra entre el 30 y el 70
% del total estimado por el balance, variando la fracción según el
grado de aversión al riesgo o a otros factores subjetivos. La
aplicación posterior, dependerá de las condiciones operativas, de la
fuente disponible,
Por razones logísticas algunos productores deciden
realizar una única aplicación. Las eficiencias de aplicaciones a la
siembra o durante el macollaje no se han encontrado muy diferentes,
siendo por lo tanto en general indistinto el momento si se ha decidido
por una única aplicación.
Dividir las aplicaciones produce muchas veces
rendimientos superiores que una única aplicación, y son recomendadas
para cuando se desee la obtención de altos rendimientos, que exigen
aplicaciones de dosis mas elevadas. No obstante es cierto que a veces el
aumento marginal no es suficiente para compensar el costo de
aplicación. El uso de fertilizantes líquidos usando grandes
aplicadores y huellas pre-diseñadas1 es especialmente muy
eficientes operativamente, ya que permiten cubrir una amplia superficie
en poco tiempo sin dañar demasiado el cultivo por pisoteo y sin
pérdidas apreciables por volatilización.
El diagrama de flujo de la figura siguiente resume
la estrategia general para determinar dosis óptimas económicas a
partir de una estimación de las necesidades de N. Estas según el nivel
de rendimiento oscilan (considerando al N en el perfil del suelo mas el
fertilizante a agregar) entre 160 y 170 kg/ha, y puede usarse una regla
sencilla igual a la extracción del grano, igual a 25 kg de N por t de
trigo. Los aspectos de manejo del N para mejorar la calidad se trataran
en la 2da parte.
Fósforo
El fósforo es esencial para un buen desarrollo
radicular, para lograr una espigazón temprana y uniforme, y un rápido
llenado de grano y madurez temprana. Adelantos en la cosecha implican
siembras tempranas de soja de segunda, que aumentan el potencial de
rinde y mejorando la performance del doble cultivo.
La aplicación de P se debe decidir sobre la base
del análisis de suelo, exigiéndose cantidades variables por debajo de
15 ppm (Bray 1), crecientes a medida que el valor disminuye y el
rendimiento esperado. También, a medida que el rendimiento aumenta,
también se incrementa la extracción. Como el 80 % del P absorbido se
encuentra en el grano la cantidad que se remueve con la cosecha es
mayor. Altos niveles de P son difíciles de conseguir si éstos han
caído mucho. Una vez que éstos se alcanzan, las aplicaciones pueden
omitirse pero el nivel de P medido por análisis no deben dejarse caer,
exigiendo por lo tanto un monitoreo periódico de los niveles de P
disponible.
Azufre
El azufre es esencial para lograr rendimientos en
particular proteínas de calidad panadera. En general las regiones más
deficientes de azufre coinciden con las de soja de segunda, no por
coincidencia, ya que ambos cultivos son ampliamente extractivos.
La práctica usual determina que tanto el P como el
S pueden aplicarse en una única vez al trigo, en cantidades suficientes
para satisfacer los requerimientos de la secuencia. Normalmente, entre
10 a 15 kg/ha de S son suficientes para cubrir estas exigencias. Si bien
se esta investigando exhaustivamente, no hay métodos de diagnóstico
adecuados, bastando en general pruebas previas y el buen criterio del
productor y el asesor.
Conclusiones y recomendaciones
Las tecnologías de procesos como las descriptas en
este informe son las que diferencian productores eficientes de los
demás. En momentos de altos precios de insumos como los fertilizantes
nitrogenados y en una economía global, es cuando más debe enfatizarse
el uso de la tecnología para maximizar todo el proceso productivo.
La planificación de las operaciones y evaluaciones
de campo que ayudaran a tomar decisiones sigue un claro camino marcado
por el desarrollo del cultivo y el jalonamiento de las distintas fases
fenológicas. Estos son los que deben usarse para determinar los futuros
cursos de acción.
Precisamente también los ajustes específicos de
cada sitio y estación deben implementarse sobre estos criterios ya que
los suelos, el clima, las rotaciones y otros factores varían de lote en
lote y de año en año.
Figura 1. Diagrama de flujo para el proceso
de decisiones sitio específicas que definen el manejo del N en trigo.
2da. Parte. Para producir trigos
de calidad
Mejorando los niveles de proteína
Una larga discusión en nuestro país se desarrolla
alrededor de si el destino del trigo argentino debe asimilarse a los de
aquellos países que producen grandes cantidades excedentarias,
vendiéndolas a una calidad uniforme y multipropósito, explotando las
ventajas de la cantidad a expensas de la calidad, o bien avanzar en un
proceso de segregación de forma de separar los trigos panificables, de
los correctores y los blandos, más aptos para industrialización.
En los últimos años algunas compañías líderes
introdujeron en sus programas de mejoramiento genético materiales mucho
mas productivos, y por ende mas exigentes en fertilizantes, lo que para
el productor significó un quiebre en el potencial productivo en las
variedades disponibles (Cuadro 2). Esta nueva genética, principalmente
del grupo 3 ó de panificación directa, avanzó hacia aquellas regiones
con mayor potencial productivo, con predominancia del área sembrada en
la región del sudeste de Buenos Aires, que tiene más horas de luz en
el periodo de llenado de granos, y condujo a varios récord de
producción unitaria. Hoy son comunes rendimientos en lotes de
producción de mas 7 t/ha y normalmente rinde 1 t/ha más sobre las
variedades tradicionales, compensando el mayor costo de fertilizantes y
funguicidas.
No obstante dicho proceso de adopción ha sido
criticado por afectar la calidad del trigo en su conjunto en particular
los porcentajes de proteína. Es conocido que es practica común de los
cerealistas, acopiadores y productores mezclar materiales malos con los
buenos para aproximarse al estándar y evitar el castigo en los precios.
El proceso resultante llevó inclusive a quejas de importadores y
molineros sobre la disminución de la calidad del trigo. Si bien se ha
probado en numerosos ensayos de campo, de molinado industrial y
panificación, que esta calidad puede mejorarse por el manejo, el hecho
es que se ha asociado al fenómeno del mayor área sembrada con trigos
del tipo 3 con la disminución en general de la calidad. Estas
variedades van aumentando su participación y cubren más de un quinto
del área triguera total, como lo muestra el cuadro 1
Cuadro 1. Área cubierta por variedades
pertenecientes a grupos de aptitud panadera.
| Grupo/definición |
2003/04 |
2004/05 |
| |
Área
ocupada |
|
1. Correctores |
47% |
42% |
|
2. Panificación tradicional |
39% |
38% |
|
3. Panificación Directa |
14% |
20% |
www.aaprotrigo.org
Relación entre rendimiento y calidad: Una opción?
La realidad es que existe una relación general
entre productividad y calidad, que lleva a un fenómeno de dilución del
N aplicado en una mayor biomasa, y consecuentemente el mayor rendimiento
se logra a expensas de la calidad. (Figura 1). No obstante, ello no
implica ser determinante en absoluto, ya que es posible perfectamente
por el manejo obtener buenos rendimientos y buena nivel de proteína ya
sea con variedades del grupo 3 ó de otros orígenes. No hay una opción
diletante: es posible obtener buena calidad y rendimiento, pero también
es probable obtener bajos rendimientos y buena calidad. En estos casos,
no obstante el premio por mayor calidad no compensa el menor beneficio
de bajos rendimientos.
Figura 1. Relación entre productividad y
calidad de trigo
La fertilización suplementaria
La fuerza panadera o W del alveograma es el
parámetro que mejor define la calidad industrial de un trigo. Durante
la fermentación por las levaduras, la harina produce gases que son
retenidos en la masa. La fuerza y la retención de estos gases están
dadas por la tenacidad y la elasticidad de la masa, valores que están
relacionados y en equilibrio. Estas cualidades dependen de la cantidad y
calidad de las proteínas que conforman al gluten. Por ello, tanto el
porcentaje de proteína como el de gluten están íntimamente
relacionados con el valor W. Pero este es un valor de calificación para
panificación, el trigo admite ademas otros usos, como galletitas, que
interesa la elasticidad de la masa, o confitería, adonde no interesa
que la masa se estire sino que quede densa.
Algunas variedades, en particular las de
panificación tradicional (Grupo 1) presentan una mejor relación entre
el valor W y los contenidos de proteína y gluten, por lo tanto
responden mejor que otras como las de panificación directa (Grupo 3),
al manejo del N para el aumento de la calidad. Por esta razón es
indispensable elegir las variedades mas apropiadas para encarar una
estrategia de mejora de la calidad. Esta asociación de algunas
variedades con la calidad, reconoce que no todas las variedades tienen
la misma calidad o responden de la misma manera ante un manejo
determinado del programa de fertilización.
Sin duda además, es importante destacar que en el
logro de una calidad superior está implícita la segregación. Es
decir, almacenar por separado las partidas y no mezclar calidades
superiores con trigos inferiores. Debe existir por lo tanto una
infraestructura mínima de capacidad de almacenaje en origen y una
logística que facilite la manipulación de diferentes calidades.
Además, un proceso de segregación implica realizar rutinariamente
muestreo y análisis de proteína, gluten, lote por lote, con hasta dos
semanas de antelación a la cosecha.
Cuadro 2. Categorización del Comité de
Cereales de Invierno de la CONASE (Comisión Nacional de Semilla).
Variedades ordenadas alfabéticamente por Criaderos. * Categorización
provisoria según la información provista por el obtentor.
|
GRUPO 1
Trigos Correctores
Panificación Industrial |
GRUPO 2
Trigos para Panificación tradicional
(+ 8 horas de fermentación) |
GRUPO 3
Trigos para Panificación directa
(- 8 horas de fermentación) |
ACA
302 *
BONAERENSE PASUCO
BUCK PONCHO
BUCK PRONTO
BUCK PANADERO
BUCK ARRIERO
BUCK YATASTO
BUCK FAROL
BUCK GUAPO *
BUCK SUREÑO
BUCK BRASIL *
BUCK EXP. 20509 *
CAUDILLO
COOPERACION LIQUEN
KLEIN DELFIN *
KLEIN SAGITARIO *
PROINTA NON. ALAZAN
PROINTA AMANECER
PROINTA 5 CERROS
PROINTA COLIBRI
PROINTA HUENPAN
PROINTA MOLINERO
PROINTA REAL
PROINTA BON. HURÓN |
AGROVIC 2000 *
ACA 223
ACA 301 *
ACA 303 *
BAGUETTE PREMIUM 13 *
BON. PERICON
BUCK CHARRUA
BUCK ARRAYAN
BUCK OMBU
BUCK CATRIEL
BUCK GUATIMOZIN *
BUCK RAUDAL *
BUCK PINGO *
BUCK EXP. 19113 *
COOPERACION NAHUEL
COOPERACION CALQUIN
COOPERACION HUEMUL
GREINA
INIA BOYERO *
INIA TIJERETA *
INIA CHURRINCHE *
KLEIN BRUJO
KLEIN ESTRELLA
KLEIN VOLCAN
KLEIN DON ENRIQUE
KLEIN ESCORPION
KLEIN ESCUDO *
KLEIN CHAJÁ *
KLEIN JABALÍ *
MALAMBO
PROINTA PUNTAL
PROINTA FEDERAL
PROINTA IMPERIAL
PROINTA BON. CAUQUEN
PROINTA BON. REDOMON
PROINTA ELITE
PROINTA MILENIUM
PROINTA DON UMBERTO
PROINTA GRANAR
PROINTA GAUCHO *
TRIGUERO 230 |
BAGUETTE 10 *
BAGUETTE SUR 5 *
BAGUETTE SUR 15 *
BUCK GUARANI
BUCK CHAMBERGO
BUCK HALCON
COOPERACION MILLAN
COOPERACION NANIHUE
KLEIN PEGASO
KLEIN DRAGON
KLEIN CACIQUE
KLEIN MARTILLO *
LONA
NIDERA EXP. S 20021 *
NIDERA EXP. S 4912 *
NIDERA EXP. S 51565 *
PROINTA QUINTAL
THOMAS CHAPELCO *
TRIGUERO 100 |
Aplicaciones suplementarias de N
Aplicar alrededor de 10 a 20 kg/ha de N durante el
periodo crítico de formación de los granos entre 20 días antes a 7
días después de floración asegura una disponibilidad importante de N
para el cultivo en el momento de mayor exigencia. En este periodo la
planta absorbe N a una tasa muy alta, que no siempre es suficiente para
fijar un alto número de flores fértiles, determinantes del número de
granos por espiga.
La aplicación al suelo puede realizarse tanto con
fertilizantes sólidos como líquidos. Los fertilizantes líquidos
chorreados tendrán una disponibilidad casi inmediata ya que una
fracción del producto es nitrato. De la misma manera, fertilizantes
sólidos a base de nitrato tendrán una alta eficiencia ya que no se
volatilizan, y aun cuando no existan lluvias inmediatamente posteriores
a la aplicación, la misma humedad ambiente es suficiente para disolver
el fertilizante y ponerlo al alcance de las raíces.
Una forma fácil, rápida y segura para realizar una
nutrición nitrogenada suplementaria, con efectos sobre el porcentaje de
proteína es por medio de una fertilización foliar, El problema de esta
técnica es la escasa cantidad de N que es posible aplicar aún mojando
completamente el cultivo.
Existen varios productos diseñados para tal efecto,
y se basan en general en urea re-cristalizada, sin biuret. Es posible
lograr efectos similares con urea común, pero con riesgos de
fitotoxicidad por el biuret (no debe ser superior a 0,05 %). No es
apropiado usar UAN o soluciones a base de éste ya que el daño es
importante con las dosis de N necesarias para lograr efectos
significativos. Las dosis recomendables dependen de dependen de la
concentración de N. Gran parte de los ensayos realizados en las
distintas regiones trigueras emplearon entre 10 y 30 l/ha de productos
con concentraciones entre 10 y 20 % de N (Ver Resultados Módulo de
Investigación).
El indudable factor que potencia esta practica es la
posibilidad de realizar simultáneamente una aplicación de funguicidas,
que posibilite aumentar la duración de las hojas fotositenticmente
activas y contribuyendo así a aumentar el rinde. Por eso, muchas veces
el efecto de las aplicaciones complementarias muchas veces es doble,
tanto afectando a la calidad como al rendimiento. Muchos ensayos de
campo confirman el efecto aditivo de la aplicación de funguicidas y de
N por vía foliar.
Es posible utilizar métodos de diagnóstico para
anticipar de alguna manera la eficiencia agronómica y económica de la
práctica. Lo más importante es el criterio y el conocimiento del lote,
ya que estas aplicaciones complementarias son sitio-específicas y
año-especificas. Un ejemplo puede ilustrar mejor esto. Si se ha
aplicado suficiente N previamente y el año ha resultado relativamente
seco, es posible que la misma altura de las plantas luego de la
encañazón de un indicio claro que el objetivo de rinde no se vaya a
alcanzar. Por el contrario, un año muy bueno en lluvias define si va a
quedar sobrepasado. En el primer caso, el N todavía presente en el
suelo puede ser mas que suficiente para nutrir los granos en formación
asegurando un buen porcentaje de proteína, el segundo, en cambio
indicaría un potencial de respuesta o al menos que el porcentaje no
descienda.
Se ha usado el índice de verdor (por el
clorofilómetro Minolta) como un claro correlato del % de proteína en
la hoja bandera, (Figura 2) y consecuentemente con posibilidades de
diagnostico de respuesta a aplicaciones complementarias de N. El Ing.
Tomas Loewy sugiere la siguiente tabla, basada en las correlaciones
aludidas.
Cuadro 3. Valores interpretativos de
lectura del clorofilómetro SPAD Minolta, recomendaciones y efectos
probables sobre el rendimiento y la calidad de trigo.
| NUTRICIÓN
N |
VALOR SPAD |
INDICACIÓN FOLIAR |
|
Muy deficiente |
< 30 |
No aplicar |
|
Deficiente |
30 a 35 |
Aplicar, con alta biomasa y sanidad |
|
Mod. Deficiente |
35 a 40 |
Rendimiento y calidad, según
biomasa |
|
Mod. Provisto |
40 a 45 |
Rendimiento y calidad |
|
Provisto |
45 a 47.5 |
Calidad y rendimiento |
|
Bien proviso |
47.5 a 50 |
Calidad |
|
Muy provisto |
> 50 |
No aplicar |
Manejo de la cosecha
Este factor muchas veces subestimado puede conducir
a un retroceso de la calidad si no es atendido con eficiencia. Es
probable que se haya alcanzado un excelente nivel de proteína y otros
atributos de calidad a la madurez fisiológica. Sin embargo, demoras en
la cosecha conducen principalmente a disminuciones en el peso
hectolítrico, ya que el grano respira y consume carbohidratos en el
proceso. Si por alcanzar determinada humedad comercial ésta se demora,
se corren riesgos de disminución de la calidad por este factor.
También aumenta los riesgos de lluvias, que son frecuentes en la época
de cosecha, demorando y agravando más aun el efecto. Estas demoras
afectan subsecuentemente el rendimiento potencial de la soja de 2da., al
atrasar la fecha de siembra. A veces, unos pocos centavos de secado
adicional pueden echar abajo todo un programa de calidad.
Conclusiones y recomendaciones
Aumentar la calidad promedio implica un manejo sitio
específico que comienza con la elección de la variedad.
La gestión comercial es esencial para asegurarse el
recupero de la implementación de un programa de manejo. Los contratos
con compradores de trigos especiales sean molinos o exportadores, y la
separación de los lotes con mejor calidad son la base de estos sistemas
de gestión.
El manejo del N es además especifico del año, si
las condiciones de la estación inducen a pensar que se tendrán trigos
muy rendidores exigirán un monitoreo mas cuidadoso para realizar las
aplicaciones complementarias de N y asegurar una mejor calidad de grano.
Estas deben comenzar a planificarse antes de la
encañazón, y en lo posible anticiparse y coincidirlas con las
aplicaciones de funguicidas. Implementar desde temprano un sistema de
huellas para disminuir el pisoteo.
Organizar y planificar a la cosecha de modo de poder
realizarla oportunamente a la madurez fisiológica. Anticiparse
cosechando con humedad levemente superiores y secar el grano
eventualmente.
Figura 2. Relación entre el índice de
verdor en hoja bandera y el porcentaje de proteína. Campañas
1998/99, 1999/00 y 2000/01 (Bergh. R. 2003).
1 El Uso de Huellas en trigos y otros
cultivos densos. Fertilizar Nº 26, 2002.
Vea este y otros artículos de Fertilización en www.fertilizando.com
Biblioteca
(*) Ingeniero Agrónomo, Ph. D en Ciencias del Suelo. Efectuó
su trabajo doctoral en la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU). Se desempeñó
como Coordinador del Sub-Programa de ámbito Nacional de Manejo de suelos para
Zonas Húmedas, con sede en la Estación Experimental Pergamino.
Desde 1996, es Coordinador del Proyecto Fertilizar y editor
de la Revista Fertilizar, publicada por el proyecto. En su actividad profesional
ha publicado más de 50 artículos en revistas científicas y más de 100 de
divulgación técnica en el área de suelos y fertilización de cultivos.
|