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Prácticas de manejo de plagas insectiles para revisar
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INTA EEA Oliveros. Ruta 11 km 353 2206 – Oliveros
(Santa Fe). Tel 03476-498010/011
Mail: rmassaro@correo.inta.gov.ar
La técnica del “chorro de piretroide” produce efectos contraproducentes en el control de plagas insectiles y sobre los enemigos naturales. Así lo señalan distintas experiencias del Área de Protección Vegetal del Inta de Oliveros.
Las prácticas más comunes no siempre son las más adecuadas. Profesionales que trabajan sobre control de insectos plaga de la soja en INTA Oliveros, comprobaron después de varios ensayos, que la técnica denominada “chorro de piretroide” genera efectos contraproducentes en el control de plagas insectiles y sobre sus controladores naturales.
El uso temprano e innecesario de insecticidas piretroides al inicio del cultivo de soja (“chorro de piretroide”) acompañando a las aplicaciones del herbicida glifosato, es una práctica muy generalizada de los productores agrícolas en las áreas productoras sojeras. Generalmente se utiliza el insecticida piretroide cipermetrina por su costo relativamente bajo.
La creencia de que se logran efectos protectores con una prolongada “residualidad” (persistencia) en el cultivo, ha contribuido a adoptar esta práctica en forma casi masiva, haciéndolo un hábito constante con el uso de glifosato en los barbechos químicos previos al cultivo y durante los primeros estados de desarrollo de la soja en pulverizaciones del herbicida de post-emergencia.
Ya en la década del ´70, los entomólogos Barral y Sago, del INTA de Sáenz Peña, (Chaco), pioneros en control integrado de plagas, señalaron que la idea del “cultivo limpio” estaba instalada en las mentes de los productores de algodón. Esa misma idea está instalada como práctica beneficiosa en los productores agrícolas actuales. Sin embargo, pensar en cultivos “sanos, libres de plagas”, es contraproducente, ya que además de eliminarlas en el inicio del ataque (que parecería muy bueno) también está el efecto en aquellos controladores naturales, especialmente predadores, que son benéficos para el cultivo.
Los especialistas del INTA en la EEA Oliveros, estuvieron investigando esta práctica desde los años 80, arribando a la conclusión que después de la pulverización con el “chorro de piretroide”, se necesita un mes para que se recupere la población de predadores en los cultivos tratados en forma temprana o preventiva. Esto quiere decir, que se desprotege al cultivo durante ese tiempo, de manera que si se produce un ataque de la misma u otra plaga en ese mismo período, la población suele ser muy alta y requiere de un nuevo tratamiento con insecticida.
Los Ensayos
A través de los primeros ensayos que realizaron los técnicos del INTA Oliveros en la década del 80 se pudo verificar el efecto diferencial de insecticidas químicos y biológicos aplicados en etapas tempranas de la soja, sobre la fauna benéfica y la reinfestación del
“barrenador del brote”.
En cultivos de productores del sur de Santa Fe se evaluó el efecto de una aplicación temprana del insecticida piretroide beta-ciflutrina para el control de la “oruga bolillera”. Se comprobó la reinfestación del cultivo con oruga medidora en el término de 30 días, en forma diferencial entre el cultivo tratado y el cultivo sin insecticida (Tabla 1).
Tabla 1. Evolución de la población de "oruga medidora" en un cultivo de soja, de primera siembra con y sin insecticida químico. (*)
| Fecha |
Estado del cultivo |
Sector
1 (1)
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Sector
2 (2)
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N°
de orugas
|
%
de
Defoliación
|
N°
de orugas |
%
de
Defoliación
|
| Pequeñas
|
Grandes
|
Pequeñas
|
Grandes
|
| 25/01 |
Floración
|
11 |
12 |
12 |
5 |
57 |
17 |
| 29/01 |
Floración
|
5
|
12,5 |
20
|
2
|
35
|
30
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(*) Fuente: Massaro, R.A. y Trangoni G. INTA, EEA Oliveros, 1990.
Durante el ciclo 2001/02 se realizó otro ensayo donde se evaluó el impacto de cipermetrina acompañando al herbicida glifosato aplicado en el estado fenológico V4 del cultivo de soja. Se determinó el efecto de la cipermetrina sobre la mortalidad de los controladores naturales predadores, aunque no se produjo reinfestación inmediata posterior.
Otro ensayo sobre el tema se efectuó durante el ciclo 2004/05, donde se planificó un experimento a campo con la siguiente hipótesis de trabajo: “la aplicación del insecticida piretroide cipermetrina en estados tempranos de desarrollo del cultivo de soja afecta a las poblaciones de los controladores naturales predadores y favorece la reinfestación de los insectos plaga”.
Las conclusiones que arrojó esa experiencia señalan que la aplicación de cipermetrina en un estado temprano de desarrollo de la soja produjo una reducción de la población de los predadores totales durante los 30 días posteriores al tratamiento, mientras que la preservación de los controladores naturales en el cultivo sin cipermetrina no fue suficiente para regular la población de larvas de
“anticarsia” y, por lo tanto, poder evitar su control químico.
En el sur de Santa Fe se analizaron las poblaciones de “oruga medidora” en cultivos de productores. La información utilizada fue la del seguimiento para control de insectos plaga en soja de similares características (zona, época de siembra, cultivares, etc.), separándola por tratamientos tempranos o no (“chorro de piretroide”). La conclusión de los autores fue que “los picos poblacionales de larvas pequeñas de
“oruga medidora”, en los lotes con control con insecticidas fue 5 veces superior al de los lotes sin tratamiento previo, y el de larvas grande fue 4 veces superior al de los sin tratamiento previo” (Gráfico 1).
Es por eso que los especialista en Protección Vegetal recomiendan no utilizar esta técnica del
“chorro de piretroide” para el manejo de plagas insectiles, en las aplicaciones de post emergencia temprana de herbicidas.
Recomendaciones
Resultados similares se producen con otros insecticidas utilizados en forma temprana, particularmente con aquéllos de poca o baja selectividad, necesarios para controlar ataques tempranos de los insectos plaga. Es aquí donde se debe evaluar muy bien la necesidad del uso temprano y valorar la selectividad para preservar a los controladores naturales.
Por eso se aconseja proceder bajo las siguientes pautas, para un mejor control de los insectos plaga:
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Realizar el seguimiento periódico de las poblaciones de plagas insectiles durante el ciclo del cultivo. Durante los estados de desarrollo críticos esta tarea deberá ser intensificada. Para esto es necesario contar con recursos humanos capacitados y provistos de métodos de muestreo confiables y adaptados para el sistema de producción actual.
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No anticipar tanto las pulverizaciones de insecticidas en relación a los UT. Esta técnica contiene el anticipo a la pérdida de rendimiento.
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No utilizar “chorro de piretroide” en las aplicaciones de post-emergencia temprana de herbicidas.
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Seleccionar insecticidas eficaces y de alta selectividad para el control químico de las plagas, especialmente para las aplicaciones más tempranas. Cuanto mayor sea la presión de una especie plaga al principio del cultivo, más beneficio traerá un insecticida altamente selectivo.
-
Mejorar el criterio en el uso de los insecticidas (momento y selectividad) permite y favorece la manifestación de los controladores naturales.
Gráfico 1: Dinámica de la población de larvas pequeñas y grandes de Rachiplusia nu, con y sin control previo.
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