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Calidad del Suelo como Respuesta a la Aplicación de
Prácticas de Implantación Forestal - 2002 |
Autores: Ana
María Lupi1; Roberto Fernández2; Marta Conti3
1 Instituto de Suelos,
INTA Castelar. Los Reseros y Las Cabañas S/N C.C. 25 (1712) Castelar, Bs.
As, Argentina. Tel: +541146212096. E-mail amlupi@cirn.inta.gov.ar.
2 INTA. EEA Montecarlo . El Libertador 2472 (3384) Montecarlo,
Misiones, Argentina. Facultad de Ciencias Forestales-UNaM, Eldorado,
Misiones.
3 Facultad de Agronomía UBA. Av. San Martín 4453 (1417) Buenos
Aires, Argentina
RESUMEN
En los últimos años ha
crecido la necesidad de conocer el impacto que producen las prácticas de manejo
sobre la las características y el funcionamiento de los suelos rojos que
iniciaron su segunda rotación. Por ello, en este estudio se analizó los
cambios en el carbono orgánico (CO), en el carbono liviano (CL) y en el tamaño
de los agregados, como consecuencia de la aplicación de los siguientes sistemas
de preparación del terreno: 1. extracción de los residuos forestales (ER),
quema y rastreada (PI), y la conservación de los residuos sobre el suelo (PC)
en una segunda rotación, comparado con un bosque nativo (MN). La eliminación
de los residuos provocó una caída en CO el cual resultó mayor en la fracción
liviana. La concentración de CO en PI y ER fue alrededor de 22 % (0-5 cm) y 37
% (5-15 cm) inferior a PC. En el espesor 0-5 cm la pérdida de CL fue del 35 % y
del 50 % en subsuperficie, respecto de lo encontrado en PC. Este tratamiento
conservó los niveles de CO y CL similares a MN. El diámetro medio ponderado de
los agregados fue afectado por la eliminación de los residuos, particularmente
cuando el tamizado fue en húmedo. Los agregados mas pequeños se presentaron
donde se aplicó la quema y el laboreo. PC mostró agregados similares al suelo
natural. El índice de inestabilidad estructural permitió observar el fuerte
proceso de desestabilización que sufre el suelo ante la preparación del
terreno con técnicas intensivas que no aportan materia orgánica (MO) fresca y
pierden MO estable.
Palabras Claves:
materia orgánica; estabilidad de agregados, Pinus, preparación de
sitio, residuos de cosecha.
SUMMARY
The last years increase
the interest to know the impact of silvicultural practices on the
characteristics and functionality of the red soils under second rotation. In
this study changes in soil organic carbon (OC), light fraction organic matter
(LF) and weight of the aggregate mean diameter (MWD) were analyzed in relation
to the following site preparation practices: a) manual extraction of litter and
residues (ME), b) burning of litter and residues and tillage with disc harrow
(BD) and c) litter and residues retained on the soil (RR), at the fourth year of
the second rotation. As witness was used the soil of a native forest (NF). The
residue extraction produce loss of soil OC, that was greater in the LF. The OC
concentration in BD and ME was a 22 % (0-5 cm) y 37 % (5-15 cm) lower than RR.
The loss of FL, in the 0-5 cm layer, was a 35 % and 50 % in the 5-15 cm layer,
in relation to RR. In this treatments the OC and LF level were similar to NF.
The MWD was affected with the residue extraction, specially when the wet sieving
was used. The smaller aggregates were found in the burning and tillage
treatment. RR showed similar aggregates to natural soil. The structural
instability index allows to observed the strong process of soil degradation when
intensive site preparation techniques were applied without supplying fresh OM
and loosing of stable OM.
Key words: organic
matter; stable aggregates, Pinus, site preparation, harvest residues.
INTRODUCCION
Existen propiedades
edáficas que pueden ser utilizadas como indicadores del estado o la calidad de
un suelo. Estos parámetros deben ser identificados y cuantificados en cada
ambiente en particular para poder documentar los cambios que se suceden en el
corto y largo plazo, como consecuencia de las prácticas de manejo que se
aplican. En ambientes tropicales o subtropicales, frágiles por naturaleza, la
determinación y el seguimiento de estos indicadores es fundamental para
comprender el funcionamiento del sistema suelo y así poder definir las
estrategias mas adecuadas para mantener la productividad del sitio en la
sucesivas rotaciones.
En una revisión
efectuada por Schoennholtz et al., (2000) se presenta una serie extensa de
características químicas, físicas y biológicas que son utilizadas como
indicadores de la calidad de suelos bajo uso agrícola y forestal. El carbono
orgánico (CO) es uno de los parámetros primarios y de uso frecuente
para detectar las alteraciones que se inducen por el manejo. Los cambios en el
stock del CO del suelo pueden ser el resultado de una alteración en los
ingresos de materia orgánica (MO) fresca o una modificación en la tasa de
mineralización de la MO estable, ambos aspectos relacionados con las prácticas
que se aplican.
Suele suceder que en
algunos ambientes las alteraciones en las cantidades de la MO total no son
detectados en el corto plazo, pero si lo hacen las fracciones mas lábiles, como
el carbono liviano (CL) (Haynes, 2000), transformándose esta variable en un
indicador temprano de los cambios en la MO (Theng et al., 1989). Entre los
parámetros físicos, la estabilidad estructural refleja la susceptibilidad de
un suelo a la degradación cuando es sometido a la acción de agentes externos.
En general, este parámetro muestra una relación estrecha con los niveles de MO
y varia de manera casi paralela a ella según las prácticas de manejo que se
aplican. La mayor proporción de macroagregados estables se corresponden con
áreas no cultivadas y mayores contenidos de CO, mientras que un comportamiento
opuesto normalmente puede encontrarse en las áreas bajo cultivo intensivo
(Tisdall y Oades,1980).
El objetivo de este
trabajo es mostrar los cambios que se suceden en el CO, el CL y la estabilidad
de los agregados cuando se aplicaron diferentes sistemas de manejo de residuos
de la cosecha.
MATERIALES Y METODOS
El estudio se
desarrolló en un lote de la empresa APSA SA, en el NO de la provincia de
Misiones, Argentina (26º 00 latitud Sur y 54º 30 de longitud Oeste). El suelo
es un Kandiudul, rojo, con arcillas del tipo de las caolinitas y óxidos
de Fe y Al (>65% de arcilla). Las características químicas y la
descripción del perfil represen-tativo se describen en Lupi (2001). El clima es
subtropical, con precipitaciones de alrededor de los 2000 mm anuales, de
distribución uniforme. La temperatura media anual es de alrededor de 20ºC y la
amplitud térmica media anual es de 11º . La vegetación natural es la selva
Subtropical.
En febrero de 1996 se
realizó la corta final de la plantación de Pinus de la primer
rotación. Los residuos de la cosecha -cantidad total de 41,1 Mg.ha-1-
(Fernández et al, 2000) fueron distribuidos sobre el terreno. En enero del 2000
(a 4 años de la cosecha) se tomaron 24 muestras de las siguientes situaciones,
establecidas en agosto de 1996, 1-Extracción manual de los residuos (ER), 2-
Preparación intensiva de sitio (PI) o tradicional, 3- Preparación cero de
sitio (PC). Detalles de la descripción de los tratamientos se presentan en
Fernández et al, (2000). Se tomó como testigo el suelo con bosque nativo (MN).
Las muestras de suelo
obtenidas del espesor 0-5 cm y 5-15 cm se secaron al aire y fueron pasadas por
tamices de 2,1 - 0,5 y de 0,25 mm de abertura. Se realizaron determinaciones de
carbono orgánico (CO) mediante Walkey-Black (1934); y carbono liviano (CL) por
Ritcher et al., (1975) . La determinación de la estabilidad estructural (De
Boodt y De Leehneer, 1958) se realizó solo en el espesor 0-5 cm. Las medias
entre tratamientos fueron comparadas mediante el test de Tukey a un nivel de
significancia del 0.05.
RESULTADOS Y
DISCUSION
Carbono orgánico
(CO).
A los 4 años de la
cosecha la concentración CO de los espesores 0-5 y 5-15 cm fue alterada según
el sistema de preparación del terreno aplicado (Figura 1). En los tratamientos
sin residuos (PI y ER) se presentaron las concentraciones más bajas, con
niveles inferiores a PC del orden de 22 % en superficie y del 37 % en
subsuperficie. La continua oxidación del CO nativo en aquellos tratamientos
excedió los ingresos que podrían generarse por transformación de raíces del
cultivo anterior y las malezas que se encuentran desarrolladas en el sitio
(Rasmussen y Parton 1994).
Figura 1:
Concentración media de carbono orgánico a los 4 años de la cosecha, en el
espesor 0-5 cm y 5-15 cm de un Ultisol con diferentes sistemas de manejo de
residuos forestales y en un bosque nativo.
Letras minúsculas y
mayúsculas distintas indican diferencias estadísticas entre tratamientos y
espesores a un nivel de significancia del 0,05 mediante test de Tukey. PI:
preparación intensiva, ER: extracción de residuos, PC: conservación de
residuos, MN: monte nativo.
La concentración de CO
en el tratamiento con residuos (PC) fue similar a la de MN en el espesor 0-5 cm
y significativamente mayores (P:0.05) a él (24%) en el espesor 5-15 cm.
N'dayegamiye y Anger (1993) también reportan un incremento en el CO del suelo
cuando se adicionaron cantidades crecientes de residuos forestales. El aumento
en el CO registrado en subsuperficie fue de tal manera que las concentraciones
resultaron estadísticamente homogéneas (P:0.05) en todo el espesor 0-15 cm.
Esto no se correspondería con lo comúnmente citado cuando se aplican estos
sistemas de manejo, donde la deposición superficial de los residuos
favorecería a un incremento del CO en los primeros centímetros de suelo. La
similitud en ambas capas indicaría que el proceso de descomposición e
incorporación desarrollado por los microorganismos se realiza de manera
uniforme.
Carbono liviano (CL).
El CL es un estado de
transición entre los residuos frescos y la MO estable. El aumento o
disminución de los aportes de residuos orgánicos normalmente se asocian a un
incremento o caída en los niveles de CL (Gregorich y Janzen 1996) y en
consecuencia un cambio en el mismo sentido de la MO estable. En nuestro estudio
pudimos observar este comportamiento. Los tratamientos sin residuos (PI y ER)
perdieron una parte considerable (P:0.05) de CL y presentaron un 35 % menos de
lo encontrado en el espesor 0-5 cm de PC, quien no fue estadísticamente
diferente (P:0.05) de MN en ambos espesores (Tabla 1). En subsuperficie los
cambios fueron notablemente mayores y del orden del 55 %. Aumentos en el CL como
en el CO fueron hallados por N'dayegamiye y Anger (1993).
Tabla 1:
Concentración media de carbono liviano a los cuatro años de la cosecha, en
los espesores 0-5 cm y 5-15 cm, de un Ultisol con diferentes sistemas de
manejo de residuos forestales y con bosque nativo.
| |
0-5
cm |
5-15
cm |
| PI |
0,46
(0,15)b A |
0,27
(0,15) b B |
| ER |
0,48
(0,16) bA |
0,39
(0,21)b A |
| PC |
0,73
(0,12)a A |
0,68
(0,09)a A |
| MN |
0,67
(0,07)a A |
0,61
(0,10)a A |
Letras minúsculas y
mayúsculas distintas indican diferencias estadísticas entre tratamientos y
espesores a un nivel de significancia del 0,05 mediante test de Tukey. Los
valores entre paréntesis indican el desvío estancar de la muestra. PI:
preparación intensiva, ER: extracción de residuos, PC: conservación de
residuos, MN: monte nativo.
El CL de este suelo
representó aproximadamente un cuarto del CO, un valor característico de suelos
de regiones tropicales debido a los acelerados procesos de transformación de la
MO (Duxbury et al., 1989). El impacto negativo de la eliminación de los
residuos se hace más evidente en este tratamiento PI cuando se advierte que el
CL es 17 % de su CO y el 44 % del CL medido MN. En cambio en ER, el CL
representa el 23 % su CO y el 64% del detectado en MN. Es probable que, a pesar
de la falta de residuos y mantillo, la ausencia de quema y remoción del suelo
haya contribuido a conservar parte del CL.
Diámetro medio
ponderado de los agregados (DMPA).
El DMPA fue alterado
significativamente (P:0.05) según el tipo de sistema de preparación aplicado,
siendo el efecto de mayor magnitud luego del tamizado en húmedo (Figura 2).El
tamaño de los agregados de este estudio es más grande que los encontrados por
Rojas (1997) en un suelo similar del sur de la provincia, clasificado como bien
estructurado. En estos suelos la presencia de Al y Fe tienen una gran influencia
sobre su estabilidad intrínseca (Oades, 1993, Muggler et al., 1999). Los
agregados mas pequeños se encontraron en los tratamientos sin residuos, pero
particularmente donde se aplicó PI (quema y laboreo). Mediante las labranzas
los agregados son fraccionados, esto provoca la exposición de la MO que no era
accesible a los microorganismos estimulando su oxidación. La fragilidad de los
agregados en ER y PI fue cuando fueron sometidos a la energía del tamizado en
agua.
En PC se encontraron
agregados estables, similares a MN. Esto puede ser atribuido a la acción de
agentes estructurantes de naturaleza transitoria (polisacáridos); o de
naturaleza temporaria (raíces e hifas de hongos) (Tisdall y Oades 1983, Haynes
2000) que se desarrollaron ante la presencia de residuos en superficie, o bien,
al aumento del CO debido a la descomposición de los residuos.
Figura 2: Diámetro
medio ponderado de los agregados luego del tamizado en seco (DMPS) y del
tamizado en agua (DMPH), en el espesor 0-5 cm de un Ultisol con diferentes
sistemas de manejo de residuos forestales y con bosque nativo.
Letras distintas
indican diferencias estadísticas entre tratamientos a un nivel de
significancia del 0,05 mediante test de Tukey. PI: preparación intensiva, ER:
extracción de residuos, PC: conservación de residuos, MN: monte nativo.
El índice de
inestabilidad estructural (CDMA): (DMPS-DMPH) mostró que PI (1.3 cm) >ER
(1.08 cm)>PC (0.67 cm)>MN (0.52 cm). PC fue estadísticamente similar
(P:0.05) a MN. Ambos sistemas sin residuos (PI y ER) fueron significativamente
mayores a PC y MN, y PI fue mayor (P:0.05) a ER. Esto muestra que la
eliminación de los residuos condujo a un fuerte proceso de desestabilización
ya que tanto en PI como en ER el CDMA fue el doble de MN. Es posible que la
falta de MO fresca, traducida en una caída en los tenores de CO, sea el
responsable de este proceso, particularmente mas acentuado en PI por la
labranza. La conservación de residuos promovió a la formación de agregados
más estables, con un comportamiento similar al suelo sin disturbio.
CONCLUSIONES
Transcurridos cuatro
años desde la cosecha la eliminación de los residuos como método de
preparación del sitio provocó una caída en el CO y en la fracción liviana
del carbono del suelo. El tratamiento PC mantuvo los niveles de CO y CL
similares a MN. Las alteraciones inducidas por la eliminación de residuos
fueron mas acentuadas en la fracción liviana. La eliminación de los residuos
se tradujo en una disminución en la estabilidad de los agregados, notablemente
mas acentuada en el tratamiento con quema y laboreo (PI). La conservación de
residuos en superficie promovió a la formación de agregados mas estables, en
comparación con las restantes practicas, y la estabilidad fue similar a MN.
AGRADECIMIENTOS
Al Proyecto Forestal de
Desarrollo SAGPyA-BIRF, por la financiación parcial del estudio. A APSA SA por
la instalación y el mantenimiento del área experimental y a Eduardo Vela por
las determinaciones analíticas.
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