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Aplicación de la Metodología DRIS al Cultivo de Trigo
en la Región Semiárida Pampeana |
Autores: María
Rosa Landriscini (1) y Juan
Alberto Galantini (2)
(1) CONICET – CIC
(Pcia. Bs.As.), (2) CIC (Pcia. Bs.As.) - CONICET
Dpto. Agronomía - U.N.S., 8000 Bahía Blanca
1. Antecedentes
El análisis de planta o
foliar, es una técnica que relaciona el contenido de un elemento en toda la
planta, o una de sus partes, con su apariencia física, velocidad de
crecimiento, rendimiento o calidad del producto cosechado. Es un indicador más
sensible de la respuesta de los cultivos a los cambios ambientales que el
rendimiento, pero es mucho más dificultosa su interpretación.
Esto se debe a que la
concentración de los diferentes nutrientes en la planta varían durante su
crecimiento y, por lo tanto, el nivel optimo o rango de concentración optima
irá cambiando permanentemente, dificultando la comparación con valores de
referencia.
La técnica DRIS
(Diagnosis and Recommendation Integrated System) es una alternativa para evaluar
el análisis foliar de un cultivo, que usa las relaciones entre nutrientes para
interpretar el estado nutricional del mismo. La técnica confronta las
relaciones de concentración de nutrientes con aquellas obtenidas en poblaciones
de rendimiento máximo u óptimo, a las que denomina Normas DRIS para esos
nutrientes y cultivos. A partir de ellas, el método provee un medio para
ordenar las relaciones de nutrientes en expresiones llamadas Indices DRIS. Estos
índices permitirían clasificar los factores de rendimiento considerados según
su importancia relativa.
Matemáticamente, los
índices se basan en la desviación media de cada relación respecto a su valor
óptimo. Por ello, el Indice DRIS óptimo debería ser cero para cualquier
nutriente. Los índices negativos indican deficiencias relativas mientras que
los positivos excesos respecto a los nutrientes considerados en el diagnóstico
(Walworth y Sumner, 1987).
El Indice de Balance
Nutricional (IBN) se calcula a partir de la suma, en valor absoluto, de los
índices, el cual es una medida del balance relativo de los nutrientes
analizados. Este balance mejora cuando los IBN se acercan al valor cero.
Las principales ventajas
del sistema DRIS sobre otros métodos es su habilidad para realizar
diagnósticos foliares independientemente de la edad, variedad y parte de la
planta utilizada (Sumner, 2001). Esto se debería a la utilización de una
amplia base de datos (varios cientos a miles de análisis) en la obtención de
las normas DRIS. Sin embargo, para mejorar la precisión del diagnóstico DRIS
sería necesario establecer normas provenientes de estudios regionales y locales
que tomen en cuenta la variabilidad de los nutrientes y cultivos estudiados
(características climáticas, nivel de producción, etc.). Por otro lado, los
déficits hídricos que afectan el crecimiento o el rendimiento del cultivo
pueden interferir significativamente sobre los resultados obtenidos.
Desde 1987 se vienen desarrollando
estudios para evaluar la concentración de nutrientes en diferentes momentos del
ciclo del trigo en la región semiárida pampeana. Se han realizado evaluaciones
del balance nutricional aplicando la metodología DRIS relacionándolas con
diferentes pautas de manejo y niveles de rendimiento.
Los primeros estudios internacionales
aplicando las normas DRIS con N, P, K y S en trigo presentaron resultados
alentadores (Sumner, 1981). En nuestro país existe escasa información sobre
niveles de S en tejido vegetal y el balance con los otros nutrientes,
especialmente en la región semiárida pampeana. Estudios preliminares mostraron
diferencias en los patrones de absorción del S en varias rotaciones con trigo
(Galantini et al., 2000) y pusieron en evidencia algunos desbalances en
relación con el N, P y K (Rosell et al., 1987; Landriscini y Galantini, 1999).
A continuación se presentan algunos
resultados de la aplicación de la metodología DRIS para N, P, K y S, en
ensayos con niveles de P en el suelo variables y con aplicaciones de N-S, dentro
del área de influencia de Bahía Blanca.
2. Obtención de Normas
DRIS Regionales
Se utilizó una base de
datos de 700 análisis (N, P y K) de plantas de trigo provenientes de diferentes
ensayos publicados y no publicados llevados a cabo en la región de Bahía
Blanca en el período 1986-1992 (Rosell et al., 1987 y 1992; Landriscini et al.,
1990 y Landriscini, 1992).
Para la obtención de
las normas se aplicó la metodología propuesta por Sumner (1977 y 1981). Se
dividió a la población en dos subpoblaciones; una de bajos (menores de 2,6 Mg
ha-1, B) y otra de altos rendimientos (mayores de 2,6 Mg ha-1,
A).
Se realizaron todas las
combinaciones posibles de relaciones entre variables para verificar cuales de
ellas aportan significativamente a la variabilidad de las subpoblaciones. Para
cada subpoblación se calculó la media (X), el desvío standard (DS ), la
varianza (s ) y el coeficiente de variación (CV). Finalmente se seleccionaron
aquellas expresiones cuyas relaciones entre varianzas (s A/s B)
resultaron estadísticamente diferentes para ambas subpoblaciones (N/P, N/K y
K/P). Este grupo de expresiones seleccionadas coincidió con las utilizadas por
la bibliografía internacional. En nuestro caso, las relaciones inversas (P/N,
K/N y P/K) también mostraron una relación de varianzas significativas por lo
que fueron testeadas. Las fórmulas aplicadas, valores medios de las normas y
coeficientes de variación se encuentran publicados (Landriscini et al., 1997).
En la Tabla 1 se
presenta la aplicación de las Normas DRIS Regionales, las cuales produjeron
resultados semejantes a las Internacionales. Los índices obtenidos fueron más
balanceados y el orden de requerimientos nutricionales mostró alguna
variabilidad reflejando ciertos cambios producidos por el manejo diferencial del
cultivo y el momento de muestreo. En las parcelas testigo se observó un balance
nutricional al inicio del ciclo con deficiencia relativa de P y K, la
deficiencia de N se manifestó en las fechas intermedias de muestreo. Finalmente
la deficiencia de K fue más marcada, indicando un desbalance entre el
requerimiento del cultivo y la velocidad de liberación del K hacia la solución
del suelo.
Al aplicar
fertilizantes, los valores de los índices disminuyeron existiendo un mejor
balance pero con deficiencias relativas de K al comienzo y final del ciclo.
Nuevamente el N se manifestó deficiente en los muestreos intermedios. Los IBN
mostraron valores absolutos más pequeños acorde con los altos rendimientos
observados.
Al aplicar las Normas
Regionales a ensayos de diferentes partes de la planta (Tabla 2), se observaron
Indices DRIS con valores absolutos más bajos y ubicados generalmente dentro del
intervalo de balance nutricional (índices de ± 15). El P se presentó
generalmente como el nutriente más deficiente en forma relativa, seguido por el
N. Durante el 2° año comenzó a detectarse una deficiencia importante de K,
cuando se muestreó la 2° y 3° hoja. Esto podría deberse a la lenta movilidad
de este elemento a raíz de las escasas precipitaciones. Los IBN de la 2° y 3°
hoja mostraron valores absolutos más elevados indicando un probable desbalance
nutricional
Tabla 1: Efecto de la edad del cultivo
de trigo en dos sistemas de producción
|
Estado
Fenológico
Feekes |
Normas
Internacionales |
Normas Regionales |
|
Indices DRIS |
ORN |
IBN |
Indices DRIS |
ORN |
IBN |
|
N |
P |
K |
N |
P |
K |
|
TT (0-0-0) |
|
2 |
-26 |
24 |
2 |
N>K>P |
52 |
14 |
-12 |
-1 |
P>K>N |
27 |
|
6 |
-101 |
101 |
0 |
N>K>P |
201 |
-13 |
11 |
2 |
N>K>P |
27 |
|
9-10 |
-93 |
99 |
-6 |
N>K>P |
198 |
-10 |
11 |
-1 |
N>K>P |
22 |
|
10.5.4 |
-73 |
144 |
-71 |
N>K>P |
288 |
4 |
25 |
-29 |
K>N>P |
57 |
|
TL (0-0-0) |
|
2 |
-39 |
40 |
-2 |
N>K>P |
81 |
7 |
-5 |
-2 |
P>K>N |
14 |
|
6 |
-56 |
47 |
9 |
N>K>P |
111 |
0 |
-3 |
3 |
P>N>K |
6 |
|
9-10 |
-94 |
111 |
-17 |
N>K>P |
223 |
-10 |
15 |
-5 |
N>K>P |
29 |
|
10.5.4 |
-98 |
132 |
-35 |
N>K>P |
264 |
-9 |
21 |
-11 |
K>N>P |
41 |
|
TT (64-37-0) |
|
2 |
-58 |
97 |
-38 |
N>K>P |
194 |
4 |
12 |
-16 |
K>N>P |
32 |
|
6 |
-52 |
49 |
3 |
N>K>P |
104 |
1 |
-2 |
1 |
P>K>N |
4 |
|
9-10 |
-76 |
91 |
-15 |
N>K>P |
182 |
-4 |
9 |
-5 |
K>N>P |
19 |
|
10.5.4 |
-51 |
101 |
-50 |
N>K>P |
202 |
9 |
13 |
-22 |
K>N>P |
45 |
|
TL (64-37-0) |
|
2 |
-63 |
106 |
-43 |
N>K>P |
212 |
3 |
14 |
-17 |
K>N>P |
35 |
|
6 |
-86 |
90 |
-4 |
N>K>P |
180 |
-9 |
9 |
0 |
N>K>P |
18 |
|
9-10 |
-99 |
116 |
-18 |
N>K>P |
232 |
-11 |
16 |
-5 |
N>K>P |
32 |
|
10.5.4 |
-85 |
111 |
-26 |
N>K>P |
222 |
-6 |
15 |
-9 |
K>N>P |
30 |
ORN: Orden de Requerimientos
Nutricionales
IBN: Indice de Balance Nutricional
TT = Agricultura
permanente con trigo
TL = Rotación con
leguminosa
(0-0-0) y (64-37-0)=
Dosis NPK aplicada
Tabla 2: Evolución
regional de la concentración foliar de diferentes partes de la planta de trigo
durante tres años consecutivos.
|
Muestreo
|
|
Normas
Internacionales |
Normas Regionales |
|
Sitio |
Índices DRIS |
ORN |
IBN |
Índices DRIS |
ORN |
IBN |
|
|
N P K |
|
|
N P K |
|
|
|
AÑO 1 |
|
Planta entera |
(1) |
- 44 29 14 |
N>K>P |
87 |
4. .- 10 6 |
P>N>K |
19 |
|
(2) |
- 57 32 25 |
N>K>P |
114 |
-2 - 9 11 |
P>N>K |
23 |
|
(3) |
- 53 44 9 |
N>K>P |
106 |
0 - 4 3 |
P>N>K |
8 |
|
Hojas |
(1) |
- 2 13 - 11 |
K>N>P |
25 |
38 - 22 - 15 |
P>K>N |
76 |
|
(2) |
- 26 10 16 |
N>P>K |
51 |
14 - 21 7 |
P>K>N |
43 |
|
(3) |
- 38 12 26 |
N>P>K |
76 |
7 - 20 13 |
P>N>K |
40 |
|
AÑO 2 |
|
Planta entera |
(1) |
- 31 6 25 |
N>P>K |
62 |
11 - 24 13 |
P>N>K |
49 |
|
(2) |
- 52 16 36 |
N>P>K |
105 |
- 1 - 18 19 |
P>N>K |
37 |
|
(3) |
- 50 8 42 |
N>P>K |
101 |
0 - 23 23 23 |
P>N>K |
47 |
|
Hojas |
(1) |
- 13 2 10 |
N>K>P |
26 |
25 - 28 3 |
P>K>N |
57 |
|
(2) |
0 39 - 39 |
K>N>P |
77 |
44 - 10 - 34 |
K>P>N |
87 |
|
(3) |
- 27 21 6 |
N>K>P |
53 |
13 - 14 1 |
P>K>N |
28 |
|
AÑO 3 |
|
Planta entera |
(1) |
- 40 18 21 |
N>P>K |
79 |
6 - 16 10 |
P>N>K |
31 |
|
(2) |
- 36 35 1 |
N>K>P |
73 |
8 - 7 - 1 |
P>K>N |
16 |
|
Hojas |
(1) |
- 18 4 14 |
N>P>K |
36 |
20 - 26 6 |
P>K>N |
53 |
|
(2) |
- 37 - 8 45 |
N>P>K |
90 |
9 - 35 26 |
P>N>K |
71 |
ORN: Orden de Requerimientos
Nutricionales
IBN: Indice de Balance Nutricional
Sitios: (1) Bahía
Blanca-Cabildo (2): Bordenave (3) Puán
3. Efecto de la edad del
cultivo de trigo en tres sistemas de producción
El estudio se realizó
sobre un ensayo de Parcelas Demostrativas de Sistemas de Producción, en la
Estación Experimental Agropecuaria Bordenave del INTA. Mayores detalles
metodológicos en: Landriscini et al., 1990 y Galantini et al., 2000.
Se tomaron dos Sistemas
de Producción representativos de la región semiárida bonaerense: 1-
Agricultura permanente con trigo (TT): labores bajo cubierta de rastrojo,
barbecho y labranza conservacionista 2- Rotación con leguminosa (TL): tres
años de trébol subterráneo, tres años de trigo y así sucesivamente, con
labranza conservacionista. Las parcelas fueron divididas en dos tratamientos:
testigo y fertilizado. Este último recibió anualmente fosfato diamónico y
urea a razón de 37 kg de P2O5 ha-1 y 64 kg de
N ha-1. Se muestreó la parte aérea de la planta durante los
siguientes estadios fenológicos del trigo (Escala Internacional de Feekes)
(Miller, 2000): 5 hojas (F 2); 1er nudo visible (F 6); booting (F 9-10) y grano
acuoso (F 10.5.4).
La concentración de los
tres elementos estudiados disminuyó con el tiempo. Las diferencias entre
tratamientos se observaron en los primeros estadios del cultivo. Posteriormente,
la mayor producción de materia seca diluyó el nutriente llevando a
concentraciones semejantes en todos los tratamientos (datos no presentados).
En la Tabla 1 se
presentan los resultados de las parcelas sin fertilizar (0-0-0) y fertilizadas
(64-37-0). Se aplicaron las Normas DRIS Internacionales para la obtención de
los Indices DRIS, el Balance Nutricional y el IBN.
En base a las pautas
propuestas por Kelling y Schulte (1986) para la interpretación de los índices
y los datos en las parcelas testigo, podemos observar que la deficiencia de N
(índices entre –15 y –25) fue creciendo a medida que el cultivo se
desarrollaba, disminuyendo en el último muestreo (F 10.5.4). Los índices de P
se mantuvieron con valores altamente positivos reflejando un posible exceso
nutricional (índices mayores de +25) o consumo de lujo con relación a los
otros dos elementos considerados. El K mostró generalmente índices negativos
pero éstos se mantuvieron dentro del intervalo de normalidad o balance
(índices entre ± 15) a lo largo del ciclo a excepción del muestreo de grano
acuoso donde se observaron diferentes grados de deficiencia relativa (índices
menores de –25). Posiblemente la notoria disminución de la concentración
foliar y los déficits hídricos usuales en estos períodos podrían explicar en
parte estos resultados.
La aplicación anual de
fertilizantes produjo los siguientes efectos: la deficiencia inicial de N (F 2)
aumentó, siendo posteriormente menos marcada. Esta tendencia fue menos evidente
en el tratamiento TL, el cual acumuló mayor cantidad de agua útil en el perfil
que el tratamiento TT. Los valores de los índices de P fueron variables,
siempre dentro del intervalo de posible exceso nutricional. Los índices de K
mostraron un incremento inicial de la deficiencia relativa, comportándose
posteriormente como en los tratamientos testigo. En todos los casos, el balance
nutricional mostró que el N fue el nutriente más deficiente seguido por el K y
el P (N>K>P). El orden de requerimientos nutricionales permaneció
constante a lo largo del ciclo no observándose cambios por efecto de la
rotación de cultivos ni por la aplicación continuada de fertilizantes. El
Indice de Balance Nutricional (IBN) mostró valores muy variables y elevados,
los cuales no permitirían esperar rendimientos elevados en grano.
4. Evolución regional
de la concentración foliar de diferentes partes de la planta de trigo durante
tres campañas consecutivas.
Este estudio se realizó
en tres áreas de la región semiárida bonaerense (Bahía Blanca-Cabildo;
Bordenave y Puán), durante los años 1984, 1985 y 1986. Se aplicó el método
DRIS para la determinación del balance nutricional de N, P y K en plantas de
trigo muestreadas en encañazón (F 10) (planta entera) y en floración (F
10.5.1) (2° y 3° hoja). Los resultados obtenidos con la aplicación de las
Normas DRIS Internacionales se encuentran publicados (Rosell et al., 1987, 1992
y Landriscini, 1992).
El N fue en casi todos
los casos el nutriente más deficiente independientemente de la parte de la
planta o el momento en que fue muestreada (Tabla 2). En general, el muestreo de
hojas indicó mejor balance nutricional que el de planta entera, siendo este
último más representativo del estado nutricional del cultivo. Debido a que las
concentraciones nutricionales mostraron alta variabilidad, el orden de magnitud
de las deficiencias fue diferente y sin una tendencia definida. Probablemente la
irregularidad de las precipitaciones durante el ciclo del trigo fue uno de los
factores limitantes del diagnóstico DRIS.
5. Efecto de la
disponibilidad de P
En suelos
representativos de la región y con niveles de disponibilidad inicial de P
variable (medida a través del método de Bray-Kurtz al momento de la siembra)
se aplicaron diferentes dosis de P. La disponibilidad inicial de P fue
clasificada en: baja (5 ppm), media (12 ppm), alta (24 ppm) y muy alta (50 ppm).
Se aplicaron dosis equivalentes a 25, 50 y 100 kg de P ha-1 al
momento de la siembra del cultivo de trigo en cada uno de los suelos. Durante el
macollaje (F2) se tomaron muestras de plantas y se determinaron los contenidos
de N, P, K y S. Finalmente se aplicó la metodología DRIS, utilizando normas
internacionales (Sumner, 1981).
En la Tabla 3 se
muestran los índices DRIS y el orden relativo de deficiencias en cada una de
las situaciones. La metodología DRIS permitió detectar las variaciones de la
disponibilidad inicial de fósforo edáfico y de la aplicación de fertilizante.
El bajo nivel inicial de
P en el suelo se reflejó en el balance nutricional de las plantas de trigo
durante macollaje, a través valores de índices más negativos (mayor
deficiencia) y posiciones más deficientes en el orden de requerimientos
nutricionales (ubicados a la izquierda).
La aplicación de P como
fertilizante modificó este balance en forma diferente en cada uno de los suelos
considerados. Cuando la disponibilidad de P edáfico fue baja, la fertilización
produjo un cambio en los valores de los índices (de negativos a positivos) con
un desplazamiento en el orden relativo de deficiencia y una disminución del
IBN. Como se mencionó, el IBN es la suma de los valores absolutos de los
índices y refleja el grado general de desbalance nutricional. Con las dosis
más elevadas se supero la deficiencia y otros elementos (N y S) pasaron a ser
los limitantes.
Cuando la disponibilidad
fue media o alta, las diferencias en el valor de los índices y en el orden
relativo de requerimientos no fueron tan marcadas. El IBN disminuyó al aplicar
25 kg de P ha-1, mientras que dosis más elevadas no tuvieron una
influencia marcada, ya que otros elementos comenzaron a ser más deficientes.
Por ello, a dosis muy elevadas el IBN tendió a aumentar nuevamente, es decir se
superó una deficiencia y comenzó un nuevo desbalance.
En el suelo con elevada
disponibilidad inicial, el P foliar fue el último en el orden de
requerimientos, indicando un exceso relativo respecto de los otros tres
nutrientes. El P adicional, proveniente de la fertilización sirvió para
acentuar esta situación, que se reflejó en valores más elevados de IBN. Es
decir, las variaciones en la disponibilidad de P, sea del suelo como de la
fertilización, fueron detectadas adecuadamente mediante la aplicación de la
metodología DRIS utilizando normas internacionales para N, P, K y S.
Tabla 3: Indice DRIS,
orden de requerimientos nutricionales (ORN) e Indice de Balance Nutricional
(IBN) del trigo en suelos con diferente disponibilidad de P a la siembra y dosis
de P como fertilizante
|
|
Dosis P |
Indices |
ORN |
IBN |
|
Kg ha-1 |
N |
P |
K |
S |
|
|
|
|
Disponibilidad baja |
|
0 |
18 |
-75 |
61 |
-4 |
P>S>N>K |
157 |
|
25 |
16 |
-21 |
31 |
-26 |
S>P>N>K |
94 |
|
50 |
-5 |
20 |
34 |
-49 |
S>N>P>K |
108 |
|
100 |
-28 |
27 |
28 |
-27 |
N>S>P>K |
110 |
|
|
Disponibilidad media |
|
0 |
-18 |
-51 |
80 |
-11 |
P>N>S>K |
160 |
|
25 |
-24 |
-16 |
44 |
-4 |
N>P>S>K |
88 |
|
50 |
-24 |
6 |
32 |
-13 |
N>S>P>K |
75 |
|
100 |
-45 |
22 |
27 |
-4 |
N>S>P>K |
98 |
|
|
Disponibilidad alta |
|
0 |
-22 |
-20 |
45 |
-3 |
N>P>S>K |
90 |
|
25 |
-28 |
7 |
36 |
-15 |
N>S>P>K |
86 |
|
50 |
-28 |
3 |
34 |
-9 |
N>S>P>K |
74 |
|
100 |
-26 |
15 |
26 |
-14 |
N>S>P>K |
80 |
|
|
Disponibilidad muy alta |
|
0 |
-32 |
32 |
22 |
-23 |
N>S>K>P |
109 |
|
25 |
-44 |
51 |
22 |
-29 |
N>S>K>P |
146 |
|
50 |
-33 |
35 |
23 |
-25 |
N>S>K>P |
115 |
|
100 |
-36 |
39 |
17 |
-20 |
N>S>K>P |
112 |
|
6. Efecto de la
fertilización con N y S
Durante 1997 se
realizaron 17 ensayos de fertilización con N y S en el cultivo de trigo dentro
del área de influencia de Bahía Blanca. Se tomaron muestras de plantas en
diferentes momentos del ciclo, se determinaron las concentraciones foliares de
N, P, K y S, para finalmente aplicar la metodología DRIS utilizando las normas
internacionales. A continuación se detallan los resultados correspondientes a
uno de los ensayos (Tabla 4).
Se obtuvieron índices
balanceados (-15 a +15) en las primeras fechas, donde el P y, en algunos casos
el S, fueron los primeros en el orden de requerimientos, pero con IBN de escasa
relevancia.
En las fechas
posteriores aumentó la deficiencia de N, y en algunos casos, la de S. La
aplicación de N modificó los índices haciéndolos menos negativos. Por otro
lado, la fertilización con NS disminuyó el índice de S pero aumentó el de N.
El año del estudio fue climáticamente muy favorable para los cultivos de la
región. Abundantes lluvias y barbechos largos (por siembras tardías)
seguramente mejoraron el nivel de nutrientes disponibles para el cultivo en la
fase inicial de su ciclo. Esto puede ser una de las causas de los bajos valores
de IBN observados. Posteriormente, frente a la buena disponibilidad de agua, el
N fue el nutriente más requerido y, en algunos casos, el S.
Se puede observar en la
Tabla 4 que los diagnósticos nutricionales fueron balanceados durante las dos
primeras fechas de muestreo (F2 y F3). A partir de primer nudo visible (F6) se
detectaron diferencias variables en el balance nutricional, dependiendo de tipo
y dosis de fertilizante aplicado. La aplicación de la dosis más baja de N
aumentó la deficiencia relativa de este nutriente, como consecuencia de su
mayor desarrollo y de un aumento de los requerimientos no satisfecho por la
dosis aplicada. De esta forma, la aplicación de una cantidad mayor de N
resultó en un mejor balance nutricional.
Los dos niveles de
fertilización con S (24 y 48 kg de S ha-1) produjeron índices menos
negativos, es decir disminuyó la deficiencia y mejoró el balance relativo.
Además, la aplicación combinada de N100-S48 produjo el correcto balance entre
los elementos considerados en las plantas de trigo durante el estado de bota
(F10).
La aplicación de NS en
los diferentes ensayos produjo un efecto variable en el rendimiento y en algunos
casos negativo. Posiblemente, la relación entre la dosis de N y S aplicadas
haya jugado un papel importante en el tipo de respuesta obtenida.
Tabla 4: Balance
nutricional DRIS, orden de requerimientos nutricionales (ORN) e Indice de
Balance Nutricional (IBN) con normas internacionales durante el ciclo del
cultivo de trigo con aplicación de fertilizantes.
|
|
Estadio
Fenológico
|
Tratamiento
|
Indice
N P K S
|
Orden nutricional
|
IBN
|
|
|
F2 |
T |
7 -15 13 -5 |
P>S>N>K |
40 |
|
|
F3 |
T |
-11 8 14 -11 |
S>N>P>K |
44 |
|
|
N50 |
-5 -0 2 3 |
N>P>K>S |
11 |
|
|
N50-S24 |
0 -6 11 -5 |
P>S>N>K |
22 |
|
|
N100 |
5 -2 7 -10 |
S>P>N>K |
24 |
|
|
N100-S48 |
-5 -11 13 3 |
P>N>S>K |
33 |
|
|
F6 |
T |
-110 49 55 7 |
N>S>P>K |
220 |
|
|
N50 |
-85 37 40 7 |
N>S>P>K |
170 |
|
|
N50-S24 |
-108 15 46 47 |
N>P>K>S |
216 |
|
|
N100 |
-69 20 54 -5 |
N>S>P>K |
149 |
|
|
N100-S48 |
-41 -22 67 -4 |
N>P>S>K |
133 |
|
|
F10 |
T |
-55 18 65 -28 |
N>S>P>K |
166 |
|
|
N50 |
-102 14 120 -32 |
N>S>P>K |
268 |
|
|
N50-S24 |
-110 36 65 8 |
N>S>P>K |
220 |
|
|
N100 |
-24 -4 65 -37 |
S>N>P>K |
130 |
|
|
N100-S48 |
-4 -2 9 -3 |
N>S>P>K |
19 |
|
N50 y N100: aplicación de 50 y 100 kg
de N ha-1, respectivamente, en forma de urea y/o sulfato de amonio.
S24 y S48: aplicación de 24 y 48 kg de
S ha-1, respectivamente, en forma de sulfato de amonio.
7. Consideraciones finales
De los resultados
obtenidos podemos concluir que la aplicación de la metodología DRIS detecta
diferencias en la disponibilidad de los nutrientes analizados y los expresa en
relación con los otros. Permite superar las deficiencias por etapas, es decir,
detectando la deficiencia de un nutriente para corregirla posteriormente.
En la región semiárida
pampeana, donde la variabilidad de los rendimientos depende de condiciones
hídricas durante el período de llenado del grano, las características y
amplitud de la base de datos puede ser determinante de los resultados obtenidos.
La aplicación de la metodología DRIS en regiones amplias y variables (en
cuanto a sus características climáticas, edáficas y de manejo) requeriría de
normas calculadas a partir de amplias bases de datos (varios miles de
análisis). En situaciones donde no existe tanta variabilidad podrían
utilizarse normas DRIS locales obtenidas de bases de datos pequeñas.
Finalmente, la
metodología DRIS debe ser utilizada como una herramienta más de diagnóstico,
dentro de un contexto que considere el análisis de suelo, síntomas visuales e
información previa para diseñar las estrategias de fertilización más
adecuadas.
Los resultados obtenidos
de la aplicación de las normas DRIS para N, P, K y S permitieron plantear las
siguientes observaciones:
- La utilización de pequeñas bases de
datos tendió a resultados sesgados, permitieron mejorar la precisión en
situaciones específicas, pero limitaron la posibilidad de aplicación en
regiones diferentes.
- Las diferencias en el balance
nutricional comenzaron a hacerse más notorias avanzado el ciclo del
cultivo. Evidentemente, este aspecto condicionaría la posibilidad de
corrección de las deficiencias durante el ciclo del cultivo, al menos con
las prácticas de fertilización tradicionales. Sin embargo, considerando la
importancia del S para la calidad del producto final, sería factible el
diagnóstico foliar para la fertilización tardía tendiente a mejorar
cualitativamente la producción.
- En general, la relación entre el
desbalance y el rendimiento fue baja, principalmente como consecuencia de la
variabilidad de las condiciones climáticas durante la última etapa del
cultivo en la región semiárida. Como esta variabilidad fue tenida en
cuenta en el cálculo de los índices DRIS, influyó negativamente en el
potencial de las normas para discriminar desbalances de nutrientes.
- La incorporación del S en la
metodología DRIS resaltó las diferencias en el balance nutricional
originadas por la fertilización o el sistema de producción.
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Vea este y otros trabajos en el sitio
oficial de INPOFOS
Cono Sur.
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