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Nutrición del Cultivo de Trigo: Nuevas Estrategias de
Fertilización |
Wheat Nutrition: New
Fertilization Strategies
Autor: Fernando O. García
INPOFOS Cono Sur - fgarcia@ppi-ppic.org
Palabras clave: Trigo, nitrógeno, fósforo,
azufre, fertilización; Key words: Wheat, nitrogen, phosphorus, sulfur,
fertilization
En la región triguera
argentina, los nutrientes generalmente deficientes son el nitrógeno (N) y el
fósforo (P) (Berardo, 1994; Senigagliesi, 1998). En los últimos años, el
azufre (S) se ha revelado como deficiente en numerosas zonas de la región
pampeana (Martínez et al., 2001). El objetivo de este escrito es presentar una
síntesis del estado actual del conocimiento del diagnóstico y manejo de la
nutrición del cultivo en la región pampeana.
1. Diagnóstico y manejo
de la fertilización nitrogenada
En las diferentes zonas
trigueras se han desarrollado distintos métodos de diagnóstico para la
fertilización nitrogenada de trigo: balances de N simplificados, evaluación de
N disponible en pre-siembra, análisis de planta y modelos de simulación
(González Montaner et al., 1987 y 1991; Loewy, 1990; Berardo, 1994; García et
al., 1998). Estas metodologías son permanentemente actualizadas y calibradas
para las distintas zonas. Entre ellas, los modelos de simulación constituyen
una herramienta muy promisoria para el manejo eficiente del N en el sistema
suelo-planta. Ejemplos de modelos de simulación calibrados y validados para
algunas áreas de la región pampeana son los generados por la Facultad de
Agronomía (UBA) y los grupos CREA para la zona norte de la región pampeana
(Satorre et al., 2001), y por González Montaner et al. (1997) para la zona sur.
Estos modelos de simulación, en la medida que se calibren y validen para las
distintas zonas, permitirán hacer un uso más eficiente del N del suelo y el N
aplicado, ya que integran los factores de suelo, clima y manejo que afectan la
dinámica de N y el crecimiento y rendimiento del cultivo
La obtención de altos
rendimientos de trigo, a través de variedades de alto potencial de rendimiento
y prácticas adecuadas de manejo, depende en gran medida de la nutrición
nitrogenada del cultivo. Trabajos recientes del CREA Tandil 1 han demostrado que
los niveles de N disponible a la siembra deben elevarse en la medida que se
alcancen rendimientos superiores a los históricos (Echeverría et al., 2001).
La eficiencia de uso del
N de los fertilizantes nitrogenados disponibles depende del método de
aplicación. Cuando el N es incorporado, todos los fertilizantes nitrogenados
presentan eficiencias de uso similares. Aplicaciones superficiales de urea o
fertilizantes que la contengan pueden resultar en reducciones significativas en
la eficiencia de uso del N aplicado por la ocurrencia de pérdidas por
volatilización de amoníaco. Estas pérdidas para aplicaciones a la siembra y/o
al macollaje de trigo se ven limitadas por las bajas temperaturas y, según las
zonas, en muchos casos por la falta de humedad en el suelo o sobre el rastrojo.
Para la zona sudeste de Buenos Aires, las pérdidas no superaron el 10% del N
aplicado superficialmente a la siembra o al macollaje bajo siembra directa
(García et al., 1999). Similares pérdidas fueron determinadas por H.
Fontanetto (EEA INTA Rafaela, comunicación personal) para el centro de Santa Fe
en aplicaciones superficiales de urea bajo siembra directa en el mes de
Septiembre.
La incorporación del
fertilizante nitrogenado junto con la semilla puede producir pérdidas de
plantas por fitotoxicidad debido a la emisión de vapores de NH3, el
aumento de la presión osmótica y cambios en el pH del suelo. El grado de
fitotoxicidad depende del tipo de fertilizante, la humedad del suelo y los
contenidos de arcilla y materia orgánica (Gudelj et al., 2001).
Respecto al momento de
aplicación, los requerimientos de N son mayores a partir del fin de macollaje
(Abbate et al., 1994), por lo que el nutriente debe estar disponible para ser
absorbido por el cultivo en ese momento. Los resultados de las evaluaciones de
distintos momentos de aplicación difieren según la zona. En el norte, oeste y
sudeste de Buenos Aires, las aplicaciones a la siembra han resultado en una
eficiencia de uso del N mayor o igual que la de las aplicaciones al macollaje
(Baumer, 1996; García et al., 1998; Díaz Zorita, 2000); en el sudoeste
de Buenos Aires, Ron y Loewy (2000) reportaron mayores eficiencias de uso de N
con aplicaciones divididas (siembra y macollaje); y en el norte de la Región
Pampeana no se han observado diferencias entre las aplicaciones a la siembra y
al macollaje (Gambaudo y Fontanetto, 1996; Melchiori y Paparotti, 1996). Sin
embargo, cuando se utilicen mayores dosis de N, para cultivos de rendimientos
superiores a los evaluados en estas experiencias, debería considerarse la
aplicación dividida de N.
El logro de altos
contenidos de proteína para trigos de calidad superior requiere de
disponibilidades de N adecuadas. Trabajos recientes en trigo pan (Echeverría y
Studdert, 2001) y en trigo candeal (Bergh et al., 2000) han demostrado que el
índice de verdor de la hoja bandera, determinado con el Minolta SPAD 502, puede
ser utilizado para predecir el contenido de proteína en grano y recomendar
fertilizaciones en floración cuyo objetivo es mejorar el contenido proteico del
grano.
2. Diagnóstico y manejo
de la fertilización fosfatada
El diagnóstico de la
fertilización fosfatada se basa en la disponibilidad de P en la capa
superficial, el nivel de rendimiento esperado y la relación de precios
grano/fertilizante (Berardo, 1994; Echeverría y García, 1998; Ron y Loewy,
2000). Bajo siembra directa, las evaluaciones de respuesta a la fertilización
fosfatada indican que el diagnostico (profundidad de muestreo y niveles
críticos) podría ser similar al utilizado bajo labranza convencional (Calviño
et al., 2000).
Un aspecto importante
para el manejo del P es la posibilidad de manejar la "fertilización de la
rotación o del suelo" y no solamente la "fertilización del
cultivo". Estudios realizados en el sudeste, sudoeste y centro de Buenos
Aires, centro-este de Santa Fe, y oeste de Entre Ríos indican una alta
residualidad y baja capacidad de fijación del P aplicado en suelos argiudoles
(Ron y Loewy 1987; Vivas et al., 1993; Boschetti et al., 1996;
Berardo y Grattone., 2000; L. Ventimiglia y col., com. personal).
En suelos con bajo nivel
de P disponible o con dosis bajas de fertilización, la aplicación en bandas
cerca de la semilla es más eficiente (Berardo et al., 1999). Investigaciones
realizadas en Iowa (EEUU) indican que, bajo siembra directa, la aplicación
anticipada de P al voleo puede resultar en respuestas similares a la aplicación
en bandas a la siembra de maíz y soja (Mallarino, 2001). Baumer et al. (2000),
en un suelo de Pergamino con P Bray de 9 ppm, reportan una mayor eficiencia de
uso del P en bandas que al voleo, aunque la diferencia entre los métodos de
aplicación se reduce cuando la aplicación al voleo se anticipa. Otros trabajos
exploratorios en la región pampeana han mostrado resultados auspiciosos para
las aplicaciones anticipadas de P al voleo.
3. Azufre
La dinámica de S en el
sistema suelo-planta es similar a la del N, siendo la mineralización neta a
partir de la materia orgánica y los residuos, la principal fuente de S para el
cultivo en suelos no fertilizados. Por lo tanto, las deficiencias de S se
observan en suelos arenosos con bajo contenido de materia orgánica, y en suelos
con disminuciones importantes de materia orgánica resultado de una agricultura
continua altamente extractiva, generalmente con abastecimiento adecuado de N y
P. Bajo estas condiciones se han observado respuestas a la aplicación de S en
trigo en el oeste de Buenos Aires (M. Díaz Zorita y colaboradores, EEA INTA
Gral. Villegas, com. personal; Carta et al., 2001), norte de Buenos Aires
(Melgar, 1997) y Sur y Centro de Santa Fe (Martínez et al., 2001; Vivas et al.,
2001).
El diagnóstico para la
fertilización azufrada está siendo evaluado en numerosas investigaciones
actualmente en curso. Los niveles de S-sulfatos en suelo en pre-siembra pueden
ser utilizados en forma orientativa con umbrales críticos del orden de 10-12
mg/kg S-SO42-. La evaluación de formas orgánicas
lábiles del S del suelo y la concentración de S en planta son elementos de
diagnóstico actualmente bajo estudio.
4. Otros nutrientes
En general, los suelos
de la Región Pampeana se consideran originalmente bien provistos de otros
nutrientes esenciales como potasio, calcio, magnesio y micronutrientes. Sin
embargo, la intensificación de la agricultura ha resultado en una disminución
importante en la disponibilidad de nutrientes (Urricarriet y Lavado, 1998). Por
lo tanto, las deficiencias de estos nutrientes están y estarán
fundamentalmente relacionadas con la historia de manejo de los suelos y cultivos
en un área en particular.
En ensayos exploratorios
se han reportado respuestas a boro en Alberti (Buenos Aires) (Roberto Klein,
comunicación personal) y a cloro en el norte y oeste de Buenos Aires (Melgar et
al., 2001; Duarte y Díaz Zorita, comunicación personal).
El muestreo de suelos y
el análisis foliar permiten identificar áreas con deficiencias potenciales de
nutrientes "no convencionales" (otros que no sean N, P y S). Estas
observaciones pueden ser complementadas con franjas exploratorias de
evaluación. Investigaciones futuras deberán abordar el estudio de las
deficiencias y respuestas a estos nutrientes "no convencionales"
incluyendo ensayos exploratorios así como también evaluaciones de la dinámica
de los mismos en el sistema suelo-planta, las interacciones con factores
bióticos y abióticos y con otros nutrientes, y la evaluación de distintas
fuentes o fertilizantes.
5. Consideraciones
generales
Las investigaciones y
experiencias realizadas en los últimos años demuestran que N y P son los
nutrientes más deficientes en los sistemas de producción pampeanos (Fig. 1).
La búsqueda de altos rendimientos de trigo debe incluir a estos dos elementos
como prioritarios en lo que hace a la nutrición del cultivo.
Las respuestas a S y otros nutrientes
deben ser evaluadas una vez cubiertas las necesidades de N y P, de acuerdo a lo
que frecuentemente se denomina "fertilización balanceada". La Fig. 2
muestra un ejemplo de los efectos de una fertilización balanceada. La
aplicación de P solo (P) resultó en una respuesta de 85 kg/ha sobre el Testigo
(T), pero cuando la respuesta a P se evaluó una vez cubiertas las deficiencias
de N y S , la misma fue de 367 kg/ha (NPS vs. NP).
Fig. 1. Rendimiento de
trigo con seis tratamientos de fertilización. Promedios de siete sitios en la
Región Pampeana. Ensayos AAPRESID-INTA-INPOFOS, Campaña 1999/00 (Ambrogio et
al., 2000).
Otro aspecto a destacar
es la importancia de considerar el manejo de la nutrición y la fertilización
dentro del sistema de producción y no solamente para un cultivo. En el caso del
doble cultivo trigo/soja, esto se ve claramente ejemplificado en la respuesta
residual observada en soja de segunda a la fertilización con P y S en el trigo
anterior (Tabla 1) (García et al., 2001). De la misma manera, como se mencionó
anteriormente, la fertilización fosfatada puede manejarse dentro de la
rotación de cultivos.
Fig. 2. Rendimiento de
trigo con distintos tratamientos de fertilización nitrogenada (N), fosfatada
(P) y azufrada (S). T=Testigo sin fertilizar. Inriville, Córdoba; Campaña
1999/00. Fuente: Hernán Bizet, comunicación personal.
Tabla 1. Rendimiento de trigo y soja
de segunda con diferentes tratamientos de fertilización con N, P y S
aplicados en el trigo. Fuente: INTA Marcos Juárez y Casilda (C. de Bustos);
INTA Galvez y Rafaela (B. de Yrigoyen).
|
Tratamiento |
Corral de Bustos |
B. de Yrigoyen |
|
|
Trigo |
Soja II |
Trigo |
Soja II |
|
|
------------------
kg/ha ------------------ |
|
Testigo |
1808 |
1919 |
2295 |
2489 |
|
P |
1998 |
2131 |
2387 |
2632 |
|
NP |
1948 |
1903 |
- |
- |
|
NS |
2253 |
3042 |
2726 |
2992 |
|
NPS |
3193 |
2947 |
3241 |
3237 |
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Fe). Informaciones agronómicas 10:1-4. INPOFOS Cono Sur, Acassuso, Buenos
Aires, Argentina.
Vea
este y otros trabajos en el sitio oficial de INPOFOS
Cono Sur.
Biblioteca
(*) Director Regional del Instituto de la Potasa y el Fósforo
(INPOFOS) para el Cono Sur desde Mayo 1998. INPOFOS Cono Sur es la oficina
regional del Potash and Phosphate Institute (PPI) y el Potash and Phosphate
Institute of Canada (PPIC).
Previamente, Investigador en Fertilidad y Manejo de Suelos
del Departamento Agronomía de la EEA INTA Balcarce y Profesor Invitado de la
Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Ingeniero Agrónomo (UBA), 1980. Master of Science
(Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1989. Ph.D. (Microbiología
y Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1992.
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