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La Fertilización de Doble Cultivo Trigo-Soja |
Autores: Fernando O.
García - INPOFOS Cono Sur fgarcia@ppi-ppic.org
Hugo Fontanetto - EEA INTA Rafaela, Santa Fe hfontanetto@inta.gov.ar,
Hugo Vivas - EEA INTA Rafaela, Santa Fe hvivas@inta.gov.ar
Abril de 2001.
La mayor parte de los
cultivos de trigo de la región pampeana norte son seguidos por cultivos de soja
"de segunda" (aproximadamente un 70%). La dinámica de los nutrientes
generalmente deficientes en los suelos de la región y los resultados de
distintas experiencias realizadas en los últimos años indican que el manejo de
la nutrición de la secuencia trigo/soja debe ser evaluado teniendo en cuenta
los dos cultivos.
Los nutrientes
generalmente deficientes en trigo son nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S),
mientras que P y S son los mas frecuentemente deficientes en soja. Tanto P como
S presentan residualidad cuando se aplican en suelos pampeanos, es decir que el
P o el S aplicados que no son absorbidos por un primer cultivo, pueden ser
utilizados por el cultivo o los cultivos siguientes (Albrecht et al, 2000). La
residualidad de P ha sido observada por períodos de más de 8 años en
experimentos realizados en INTA-FCA Balcarce por Angel Berardo y colaboradores.
La residualidad de S sería de menor duración, en ensayos realizados por
Fernando Martínez y Graciela Cordone (AER INTA Casilda) en el sur de Santa Fe
se observaron respuestas residuales a S luego de un año de aplicación.
La posibilidad de
manejar la fertilización de trigo/soja como un solo cultivo implica ventajas
importantes desde el punto de vista operativo al reducirse el número de
aplicaciones y disminuir los tiempos operativos de siembra de soja de segunda al
no aplicar fertilizantes en ese momento.
El diagnóstico de la
fertilización del doble cultivo sigue las mismas pautas que el diagnóstico de
un único cultivo: evaluación de los requerimientos nutricionales de los
cultivos según rendimiento esperado y análisis de suelo para determinar la
oferta de nutrientes del mismo. La Tabla 1 muestra los requerimientos
nutricionales para producir 3000 kg/ha de trigo y 3000 kg/ha de soja.
Tabla 1. Requerimientos nutricionales
(absorción total y extracción en grano) para 3000 kg/ha de trigo y 3000 kg/ha
de soja.
|
Nutriente |
Trigo 3000 kg/ha |
Soja 3000 kg/ha |
Trigo/Soja |
|
|
Necesidad 1 |
Extracción 2 |
Necesidad |
Extracción |
Necesidad |
Extracción |
|
|
----------------------------------------
kg/ha ---------------------------------------- |
|
Nitrógeno |
90 |
59 |
240 3 |
180 |
330 |
239 |
|
Fósforo |
15 |
11 |
24 |
20 |
39 |
31 |
|
Potasio |
57 |
10 |
99 |
58 |
156 |
68 |
|
Calcio |
9 |
1 |
48 |
9 |
57 |
10 |
|
Magnesio |
9 |
5 |
27 |
8 |
36 |
13 |
|
Azufre |
14 |
3 |
21 |
14 |
35 |
17 |
|
|
----------------------------------------
g/ha ---------------------------------------- |
|
Boro |
75 |
|
75 |
|
150 |
|
|
Cobre |
30 |
23 |
75 |
40 |
105 |
62 |
|
Hierro |
411 |
|
900 |
|
1311 |
|
|
Manganeso |
210 |
76 |
450 |
149 |
660 |
224 |
|
Zinc |
156 |
69 |
180 |
126 |
336 |
195 |
1 Necesidad
indica cantidad total de nutriente absorbido.
2 Extracción indica cantidad total de nutriente exportada en grano.
3 Las necesidades de N de soja son cubiertas en gran parte por la
fijación biológica de N.
El diagnóstico de la fertilización
nitrogenada debe realizarse en función del cultivo de trigo de acuerdo
a las distintas metodologías conocidas:
- Balances de N simplificados
a escala regional y/o zonal que incluyen la evaluación de niveles de N
disponible en pre-siembra, el manejo previo del lote, las precipitaciones y el
rendimiento objetivo (Barberis et al., 1983; Berardo, 1994).
- N disponible en pre-siembra
que relaciona la respuesta a N con la disponibilidad de N-NO3-
(N suelo + N fertilizante) a la siembra (González Montaner et al., 1991;
García et al., 1998).
- Los análisis de planta que
evalúan la concentración de N- NO3- en jugo de base
de tallos o en seudotallos de trigo (González Montaner et al., 1987;
Vigliezzi et al., 1996).
- Modelos de simulación
que integrar los factores de suelo, clima y manejo que afectan la dinámica de
N y el crecimiento y rendimiento del cultivo (González Montaner et al., 1997;
Maddoni, 1997).
El diagnóstico de la fertilización
fosfatada se basa en el análisis de muestras de suelo del horizonte
superficial. En la Región Pampeana, en general, el extractante utilizado es
Bray 1 (Bray y Kurtz, 1945). Utilizando este método de extracción se ha
ajustado la calibración correspondiente para diagnosticar la fertilización
fosfatada de trigo y soja (Tablas 2 y 3).
Tabla 2. Recomendaciones
de fertilización fosfatada para trigo según nivel de P Bray y rendimiento
esperado (Echeverría y Garcia, 1998).
|
Rendimiento |
Concentración de P
disponible en el suelo (mg/kg) |
|
|
Menos 5 |
5-7 |
7-9 |
9-11 |
11-13 |
13-16 |
16-20 |
|
ton/ha |
-----------------------------------
kg P2O5/ha ----------------------------------- |
|
2 |
45 |
34 |
30 |
25 |
21 |
17 |
|
|
3 |
53 |
43 |
38 |
34 |
29 |
25 |
|
|
4 |
62 |
51 |
47 |
42 |
38 |
33 |
23 |
|
5 |
70 |
59 |
55 |
51 |
46 |
42 |
31 |
|
6 |
78 |
68 |
63 |
59 |
55 |
50 |
39 |
|
7 |
87 |
76 |
72 |
67 |
63 |
59 |
48 |
Tabla 3. Recomendaciones
de fertilización fosfatada para soja según nivel de P Bray y rendimiento
esperado (Echeverría y Garcia, 1998).
|
Rendimiento |
Concentración de
P disponible en el suelo (mg/kg) |
|
|
Menos 4 |
4-6 |
6-8 |
8-11 |
11-16 |
|
ton/ha |
-----------------------------------
kg P2O5/ha ----------------------------------- |
|
2 |
43 |
33 |
28 |
24 |
|
|
2.5 |
49 |
39 |
34 |
30 |
|
|
3 |
55 |
45 |
40 |
36 |
25 |
|
3.5 |
61 |
51 |
46 |
42 |
31 |
|
4 |
67 |
57 |
52 |
48 |
37 |
|
4.5 |
73 |
63 |
58 |
54 |
43 |
Si se aplica la dosis de
P requerida para trigo, la residualidad de P permitirá obtener respuestas en la
soja de segunda. Sin embargo, las dosis recomendadas para trigo no son
suficientes para cubrir los requerimientos del doble cultivo trigo/soja. Por
ejemplo, cultivos de trigo de 3000 kg/ha y de soja de 3000 kg/ha extraen en
grano 31 kg/ha de P (trigo 11 kg/ha más soja 20 kg/ha, Tabla 1). Si el suelo
presenta un nivel de P Bray de 8 ppm, la recomendación para trigo es de 38
kg/ha de P2O5 (17 kg/ha de P, Tabla 2), es decir que se
estaría extrayendo P del suelo por sobre el P aplicado como fertilizante.
La dosis de fertilizante
fosfatado a utilizar debería ser la suma de lo necesario para ambos cultivos.
Por ejemplo, si el suelo tiene 8 ppm P Bray, la dosis a utilizar sería de 78
kg/ha de P2O5, equivalentes a 169 kg/ha de fosfato
diamónico (FDA) o superfosfato triple (SFT). Esta dosis de P permite llegar a
cubrir la extracción de P de ambos cultivos.
Aún no se cuenta con un
método de diagnóstico calibrado para determinar las necesidades de fertilización
azufrada. Las respuestas al S se han observado fundamentalmente en lotes con
bajo nivel de materia orgánica, prolongada historia agrícola, elevada
respuesta a N, y/o con niveles de S-sulfatos menores de 5 ppm. En caso de no
disponer de información local sobre la respuesta a la fertilización azufrada,
es conveniente realizar evaluaciones exploratorias en lotes con las
características indicadas. Las dosis de respuesta para el doble cultivo
trigo/soja varian entre 10 y 20 kg/ha de S (Fernando Martínez y Graciela
Cordone, comunicación personal).
Experiencias de fertilización en trigo/soja
Las Fig. 1 y 2 muestran los rendimientos
de trigo y soja de segunda con distintos tratamientos de fertilización con N, P
y S aplicados a la siembra del trigo en ensayos realizados en Corral de Bustos
(Córdoba) por C. Galarza y col. (EEA INTA Marcos Juárez) y en Bernardo de
Irigoyen (Santa Fe) por R. Albrecht y col. (EEA INTA Rafaela).
Fig. 1. Rendimientos
de trigo y soja de segunda con distintas fertilizaciones NPS realizadas a la
siembra del trigo en Corral de Bustos (Córdoba). Campaña 1998/99. Fuente:
Carlos Galarza y colaboradores (EEA INTA Marcos Juárez).
Fig. 2. Rendimientos
de trigo y soja de segunda con distintas fertilizaciones NPS realizadas a la
siembra del trigo en Bernardo de Irigoyen (Santa Fe). Campaña 1999/00.
Fuente: Albrecht, Vivas, Fontanetto y Hotian (EEA INTA Rafaela).
En ambos ensayos se
observan respuestas significativas a la fertilización balanceada a NPS en los
dos cultivos. La aplicación de NPS produjo aumentos del rendimiento en granos
de 1385 kg/ha en trigo y de 1028 kg/ha en soja en el ensayo de Corral de Bustos,
y de 946 kg/ha de trigo y 748 kg/ha de soja en el ensayo de Irigoyen. Estas
respuestas fueron superiores, tanto en rendimiento en grano como en resultado
económico, a los aumentos individuales de los tres nutrientes. Esto demuestra
la importancia del uso de una fertilización balanceada que incluya todos los
nutrientes deficientes (Tabla 4). De los resultados de margen bruto se puede
observar que la aplicación de P sólo resultó en beneficios muy bajos (1 a 14
$/ha); sin embargo, los efectos de la aplicación de P deben ser medidos por el
incremento de márgenes del tratamiento NPS con relación al tratamiento NS.
Esto significa que el beneficio real de la aplicación de P fue de 47 y 37 $/ha
en Irigoyen y Corral de Bustos, respectivamente.
Tabla 4. Respuesta en
rendimiento, ingreso bruto, costo de fertilización y márgenes brutos para los
tratamientos P, NS y NPS en los ensayos de Corral de Bustos y Bernardo de
Yirigoyen. Adaptado de Carlos Galarza y colaboradores (EEA INTA Marcos Juárez),
y Albrecht, Vivas, Fontanetto y Hotian (EEA INTA Rafaela).
|
Tratamiento |
Respuesta en rendimiento |
Ingreso bruto |
Costo |
Margen bruto |
|
|
Trigo |
Soja II |
Trigo |
Soja II |
|
|
|
|
----- kg/ha ----- |
-------------------------
$/ha ------------------------- |
|
|
Ensayo Bernardo de
Yrigoyen (Santa Fe) |
|
P |
92 |
143 |
7.4 |
17.2 |
23.6 |
1 |
|
NS |
431 |
503 |
34.5 |
60.4 |
39.6 |
55 |
|
NPS |
946 |
748 |
75.7 |
89.8 |
63.2 |
102 |
|
|
Ensayo Corral de Bustos
(Córdoba) |
|
P |
190 |
212 |
15.2 |
25.4 |
27.0 |
14 |
|
NS |
445 |
1123 |
35.6 |
134.8 |
39.0 |
131 |
|
NPS |
1385 |
1028 |
110.8 |
123.4 |
66.0 |
168 |
Con respecto al momento de aplicación del S en la secuencia trigo/soja, las
evaluaciones realizadas indican que la aplicación de este nutriente al cultivo
de trigo, preferentemente a la siembra, permite obtener respuestas
significativas en la producción tanto en trigo como en soja. La Fig. 3 muestra
los resultados de un ensayo realizado en San Martin de las Escobas (Santa Fe)
donde se observan respuestas similares a S en soja con aplicaciones a la siembra
del trigo o a la siembra de soja (H. Fontanetto y col., EEA INTA Rafaela). La
aplicación del S a la siembra del trigo permite obtener una respuesta adicional
de 532 kg/ha.
Fig. 3. Rendimientos
de trigo y soja de segunda con fertilizaciones azufradas realizadas a la
siembra del trigo y de la soja en San Martn de las Escobas (Santa Fe). El N
siempre fue aplicado a la siembra del trigo. Campaña 1999/00. Fuente: Hugo
Fontanetto y colaboradores (EEA INTA Rafaela).
Consideraciones finales
La fertilización de
cultivos debe ser planificada a partir del diagnóstico de cada lote en
particular incluyendo el análisis de suelos y la estimación de la demanda
nutricional de acuerdo a los rendimientos esperados. Es conveniente planificar
la fertilización de la secuencia ó de la rotación de cultivos y no sólo
contemplar la fertilización de un cultivo en particular, ya que la residualidad
de nutrientes como P y S en el suelo debe ser aprovechada al máximo.
En la secuencia
trigo-soja, se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
- Evaluar las necesidades de
fertilización nitrogenada del trigo
- Los suelos con niveles medios a bajos
de fósforo disponible presentan respuesta a la fertilización fosfatada
- En lotes con bajos niveles de materia
orgánica y/o prolongada historia agrícola debe considerarse la aplicación
de azufre
- Las aplicaciones de fósforo y
azufre, y de otros nutrientes deficientes, se pueden realizar en el cultivo
de trigo para obtener beneficios en ambos cultivos.
Referencias
Albrecht, R. ; H.
Vivas y H. Fontanetto. 2000. Residualidad del fósforo y del azufre en soja
sobre dos secuencias de cultivos. Campaña 1999/2000. INTA, Estación
Experimental Agropecuaria Rafaela; Centro Regional Santa Fe. Publicación
Miscelánea Nº 93, Nº 6 : 1-5.
Barberis L., A. Nervi,
H. del Campo, S. Urricariet, J. Sierra, P. Daniel, M. Vázquez y D.
Zourarakis. 1983. Análisis de la respuesta del trigo a la fertilización
nitrogenada en la Pampa Ondulada y su predicción. Ciencia del suelo 1:51-64.
Berardo A. 1994.
Aspectos generales de fertilización y manejo del trigo en el area de
influencia de la Estación Experimental INTA-Balcarce. Boletín Técnico No.
128. EEA INTA Balcarce.
Bray R. y L.T. Kurtz.
1945. Determination of total, organic and available forms of phosphorus in
soils. Soil Sci. 59:39-45.
Echeverría H. y F.
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y soja. Boletín Técnico No. 149. EEA INTA Balcarce. Buenos Aires, Argentina.
García F. O., K. P.
Fabrizzi, A. Berardo y F. Justel. 1998. Fertilización nitrogenada de trigo en
el sudeste bonaerense: Respuesta, fuentes y momentos de aplicación. XVI
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González Montaner J.,
G. Maddoni y M. R. Di Napoli. 1997. Modeling grain yield and grain yield
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Field Crops Research 51:241-252.
González Montaner J.,
G. Maddonni, N. Mailland y M. Posborg. 1991. Optimización de la respuesta a
la fertilización nitrogenada en el cultivo de trigo a partir de un modelo de
decisión para la Subregión IV (Sudeste de la Provincia de Buenos Aires).
Ciencia del Suelo 9 (1-2):41-51.
González Montaner J.,
J. M. Meynard y B. Mary. 1987. Controle de la nutrition azotee du blé par
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(3):105-115.
Maddoni G. 1997. Los
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Fertilizar, Suplemento Trigo p. 1-9. Mayo 1997.
Vigliezzi A., H.
Echeverría y G. Studdert. 1996. Nitratos en seudotallos de trigo como
indicador de la disponibilidad de nitrógeno. Ciencia del Suelo 14 (2):57-62.
Biblioteca
(*) Director Regional del Instituto de la Potasa y el Fósforo
(INPOFOS) para el Cono Sur desde Mayo 1998. INPOFOS Cono Sur es la oficina
regional del Potash and Phosphate Institute (PPI) y el Potash and Phosphate
Institute of Canada (PPIC).
Previamente, Investigador en Fertilidad y Manejo de Suelos
del Departamento Agronomía de la EEA INTA Balcarce y Profesor Invitado de la
Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Ingeniero Agrónomo (UBA), 1980. Master of Science
(Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1989. Ph.D. (Microbiología
y Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1992.
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