Curso de Secado y Aireación de Granos y Semillas
UNC - Facultad de Ciencias Agropecuarias
Inicio: 19 de mayo de 2008 - CURSO A DISTANCIA
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La Fertilización de Doble Cultivo Trigo-Soja

Autores: Fernando O. García - INPOFOS Cono Sur fgarcia@ppi-ppic.org 
Hugo Fontanetto - EEA INTA Rafaela, Santa Fe hfontanetto@inta.gov.ar,
Hugo Vivas - EEA INTA Rafaela, Santa Fe hvivas@inta.gov.ar
Abril de 2001.

La mayor parte de los cultivos de trigo de la región pampeana norte son seguidos por cultivos de soja "de segunda" (aproximadamente un 70%). La dinámica de los nutrientes generalmente deficientes en los suelos de la región y los resultados de distintas experiencias realizadas en los últimos años indican que el manejo de la nutrición de la secuencia trigo/soja debe ser evaluado teniendo en cuenta los dos cultivos.

Los nutrientes generalmente deficientes en trigo son nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S), mientras que P y S son los mas frecuentemente deficientes en soja. Tanto P como S presentan residualidad cuando se aplican en suelos pampeanos, es decir que el P o el S aplicados que no son absorbidos por un primer cultivo, pueden ser utilizados por el cultivo o los cultivos siguientes (Albrecht et al, 2000). La residualidad de P ha sido observada por períodos de más de 8 años en experimentos realizados en INTA-FCA Balcarce por Angel Berardo y colaboradores. La residualidad de S sería de menor duración, en ensayos realizados por Fernando Martínez y Graciela Cordone (AER INTA Casilda) en el sur de Santa Fe se observaron respuestas residuales a S luego de un año de aplicación.

La posibilidad de manejar la fertilización de trigo/soja como un solo cultivo implica ventajas importantes desde el punto de vista operativo al reducirse el número de aplicaciones y disminuir los tiempos operativos de siembra de soja de segunda al no aplicar fertilizantes en ese momento.

El diagnóstico de la fertilización del doble cultivo sigue las mismas pautas que el diagnóstico de un único cultivo: evaluación de los requerimientos nutricionales de los cultivos según rendimiento esperado y análisis de suelo para determinar la oferta de nutrientes del mismo. La Tabla 1 muestra los requerimientos nutricionales para producir 3000 kg/ha de trigo y 3000 kg/ha de soja.

Tabla 1. Requerimientos nutricionales (absorción total y extracción en grano) para 3000 kg/ha de trigo y 3000 kg/ha de soja.

Nutriente

Trigo 3000 kg/ha

Soja 3000 kg/ha

Trigo/Soja

 

Necesidad 1

Extracción 2

Necesidad

Extracción

Necesidad

Extracción

 

---------------------------------------- kg/ha ----------------------------------------

Nitrógeno

90

59

240 3

180

330

239

Fósforo

15

11

24

20

39

31

Potasio

57

10

99

58

156

68

Calcio

9

1

48

9

57

10

Magnesio

9

5

27

8

36

13

Azufre

14

3

21

14

35

17

 

---------------------------------------- g/ha ----------------------------------------

Boro

75

 

75

 

150

 

Cobre

30

23

75

40

105

62

Hierro

411

 

900

 

1311

 

Manganeso

210

76

450

149

660

224

Zinc

156

69

180

126

336

195

1 Necesidad indica cantidad total de nutriente absorbido.
2 Extracción indica cantidad total de nutriente exportada en grano.
3 Las necesidades de N de soja son cubiertas en gran parte por la fijación biológica de N.

El diagnóstico de la fertilización nitrogenada debe realizarse en función del cultivo de trigo de acuerdo a las distintas metodologías conocidas:

  1. Balances de N simplificados a escala regional y/o zonal que incluyen la evaluación de niveles de N disponible en pre-siembra, el manejo previo del lote, las precipitaciones y el rendimiento objetivo (Barberis et al., 1983; Berardo, 1994).
  2. N disponible en pre-siembra que relaciona la respuesta a N con la disponibilidad de N-NO3- (N suelo + N fertilizante) a la siembra (González Montaner et al., 1991; García et al., 1998).
  3. Los análisis de planta que evalúan la concentración de N- NO3- en jugo de base de tallos o en seudotallos de trigo (González Montaner et al., 1987; Vigliezzi et al., 1996).
  4. Modelos de simulación que integrar los factores de suelo, clima y manejo que afectan la dinámica de N y el crecimiento y rendimiento del cultivo (González Montaner et al., 1997; Maddoni, 1997).

 

El diagnóstico de la fertilización fosfatada se basa en el análisis de muestras de suelo del horizonte superficial. En la Región Pampeana, en general, el extractante utilizado es Bray 1 (Bray y Kurtz, 1945). Utilizando este método de extracción se ha ajustado la calibración correspondiente para diagnosticar la fertilización fosfatada de trigo y soja (Tablas 2 y 3).

Tabla 2. Recomendaciones de fertilización fosfatada para trigo según nivel de P Bray y rendimiento esperado (Echeverría y Garcia, 1998).

Rendimiento

Concentración de P disponible en el suelo (mg/kg)

 

Menos 5

5-7

7-9

9-11

11-13

13-16

16-20

ton/ha

----------------------------------- kg P2O5/ha -----------------------------------

2

45

34

30

25

21

17

 

3

53

43

38

34

29

25

 

4

62

51

47

42

38

33

23

5

70

59

55

51

46

42

31

6

78

68

63

59

55

50

39

7

87

76

72

67

63

59

48

 

Tabla 3. Recomendaciones de fertilización fosfatada para soja según nivel de P Bray y rendimiento esperado (Echeverría y Garcia, 1998).

Rendimiento

Concentración de P disponible en el suelo (mg/kg)

 

Menos 4

4-6

6-8

8-11

11-16

ton/ha

----------------------------------- kg P2O5/ha -----------------------------------

2

43

33

28

24

 

2.5

49

39

34

30

 

3

55

45

40

36

25

3.5

61

51

46

42

31

4

67

57

52

48

37

4.5

73

63

58

54

43

 

Si se aplica la dosis de P requerida para trigo, la residualidad de P permitirá obtener respuestas en la soja de segunda. Sin embargo, las dosis recomendadas para trigo no son suficientes para cubrir los requerimientos del doble cultivo trigo/soja. Por ejemplo, cultivos de trigo de 3000 kg/ha y de soja de 3000 kg/ha extraen en grano 31 kg/ha de P (trigo 11 kg/ha más soja 20 kg/ha, Tabla 1). Si el suelo presenta un nivel de P Bray de 8 ppm, la recomendación para trigo es de 38 kg/ha de P2O5 (17 kg/ha de P, Tabla 2), es decir que se estaría extrayendo P del suelo por sobre el P aplicado como fertilizante.

La dosis de fertilizante fosfatado a utilizar debería ser la suma de lo necesario para ambos cultivos. Por ejemplo, si el suelo tiene 8 ppm P Bray, la dosis a utilizar sería de 78 kg/ha de P2O5, equivalentes a 169 kg/ha de fosfato diamónico (FDA) o superfosfato triple (SFT). Esta dosis de P permite llegar a cubrir la extracción de P de ambos cultivos.

Aún no se cuenta con un método de diagnóstico calibrado para determinar las necesidades de fertilización azufrada. Las respuestas al S se han observado fundamentalmente en lotes con bajo nivel de materia orgánica, prolongada historia agrícola, elevada respuesta a N, y/o con niveles de S-sulfatos menores de 5 ppm. En caso de no disponer de información local sobre la respuesta a la fertilización azufrada, es conveniente realizar evaluaciones exploratorias en lotes con las características indicadas. Las dosis de respuesta para el doble cultivo trigo/soja varian entre 10 y 20 kg/ha de S (Fernando Martínez y Graciela Cordone, comunicación personal).

 

Experiencias de fertilización en trigo/soja

Las Fig. 1 y 2 muestran los rendimientos de trigo y soja de segunda con distintos tratamientos de fertilización con N, P y S aplicados a la siembra del trigo en ensayos realizados en Corral de Bustos (Córdoba) por C. Galarza y col. (EEA INTA Marcos Juárez) y en Bernardo de Irigoyen (Santa Fe) por R. Albrecht y col. (EEA INTA Rafaela).

Fig. 1. Rendimientos de trigo y soja de segunda con distintas fertilizaciones NPS realizadas a la siembra del trigo en Corral de Bustos (Córdoba). Campaña 1998/99. Fuente: Carlos Galarza y colaboradores (EEA INTA Marcos Juárez).

Fig. 2. Rendimientos de trigo y soja de segunda con distintas fertilizaciones NPS realizadas a la siembra del trigo en Bernardo de Irigoyen (Santa Fe). Campaña 1999/00. Fuente: Albrecht, Vivas, Fontanetto y Hotian (EEA INTA Rafaela).

 

En ambos ensayos se observan respuestas significativas a la fertilización balanceada a NPS en los dos cultivos. La aplicación de NPS produjo aumentos del rendimiento en granos de 1385 kg/ha en trigo y de 1028 kg/ha en soja en el ensayo de Corral de Bustos, y de 946 kg/ha de trigo y 748 kg/ha de soja en el ensayo de Irigoyen. Estas respuestas fueron superiores, tanto en rendimiento en grano como en resultado económico, a los aumentos individuales de los tres nutrientes. Esto demuestra la importancia del uso de una fertilización balanceada que incluya todos los nutrientes deficientes (Tabla 4). De los resultados de margen bruto se puede observar que la aplicación de P sólo resultó en beneficios muy bajos (1 a 14 $/ha); sin embargo, los efectos de la aplicación de P deben ser medidos por el incremento de márgenes del tratamiento NPS con relación al tratamiento NS. Esto significa que el beneficio real de la aplicación de P fue de 47 y 37 $/ha en Irigoyen y Corral de Bustos, respectivamente.

 

Tabla 4. Respuesta en rendimiento, ingreso bruto, costo de fertilización y márgenes brutos para los tratamientos P, NS y NPS en los ensayos de Corral de Bustos y Bernardo de Yirigoyen. Adaptado de Carlos Galarza y colaboradores (EEA INTA Marcos Juárez), y Albrecht, Vivas, Fontanetto y Hotian (EEA INTA Rafaela).

Tratamiento

Respuesta en rendimiento

Ingreso bruto

Costo

Margen bruto

 

Trigo

Soja II

Trigo

Soja II

   

 

----- kg/ha -----

------------------------- $/ha -------------------------

 

Ensayo Bernardo de Yrigoyen (Santa Fe)

P

92

143

7.4

17.2

23.6

1

NS

431

503

34.5

60.4

39.6

55

NPS

946

748

75.7

89.8

63.2

102

  

Ensayo Corral de Bustos (Córdoba)

P

190

212

15.2

25.4

27.0

14

NS

445

1123

35.6

134.8

39.0

131

NPS

1385

1028

110.8

123.4

66.0

168

 

Con respecto al momento de aplicación del S en la secuencia trigo/soja, las evaluaciones realizadas indican que la aplicación de este nutriente al cultivo de trigo, preferentemente a la siembra, permite obtener respuestas significativas en la producción tanto en trigo como en soja. La Fig. 3 muestra los resultados de un ensayo realizado en San Martin de las Escobas (Santa Fe) donde se observan respuestas similares a S en soja con aplicaciones a la siembra del trigo o a la siembra de soja (H. Fontanetto y col., EEA INTA Rafaela). La aplicación del S a la siembra del trigo permite obtener una respuesta adicional de 532 kg/ha.

Fig. 3. Rendimientos de trigo y soja de segunda con fertilizaciones azufradas realizadas a la siembra del trigo y de la soja en San Martn de las Escobas (Santa Fe). El N siempre fue aplicado a la siembra del trigo. Campaña 1999/00. Fuente: Hugo Fontanetto y colaboradores (EEA INTA Rafaela).

 

Consideraciones finales

La fertilización de cultivos debe ser planificada a partir del diagnóstico de cada lote en particular incluyendo el análisis de suelos y la estimación de la demanda nutricional de acuerdo a los rendimientos esperados. Es conveniente planificar la fertilización de la secuencia ó de la rotación de cultivos y no sólo contemplar la fertilización de un cultivo en particular, ya que la residualidad de nutrientes como P y S en el suelo debe ser aprovechada al máximo.

En la secuencia trigo-soja, se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • Evaluar las necesidades de fertilización nitrogenada del trigo
  • Los suelos con niveles medios a bajos de fósforo disponible presentan respuesta a la fertilización fosfatada
  • En lotes con bajos niveles de materia orgánica y/o prolongada historia agrícola debe considerarse la aplicación de azufre
  • Las aplicaciones de fósforo y azufre, y de otros nutrientes deficientes, se pueden realizar en el cultivo de trigo para obtener beneficios en ambos cultivos.

 

Referencias

Albrecht, R. ; H. Vivas y H. Fontanetto. 2000. Residualidad del fósforo y del azufre en soja sobre dos secuencias de cultivos. Campaña 1999/2000. INTA, Estación Experimental Agropecuaria Rafaela; Centro Regional Santa Fe. Publicación Miscelánea Nº 93, Nº 6 : 1-5.

Barberis L., A. Nervi, H. del Campo, S. Urricariet, J. Sierra, P. Daniel, M. Vázquez y D. Zourarakis. 1983. Análisis de la respuesta del trigo a la fertilización nitrogenada en la Pampa Ondulada y su predicción. Ciencia del suelo 1:51-64.

Berardo A. 1994. Aspectos generales de fertilización y manejo del trigo en el area de influencia de la Estación Experimental INTA-Balcarce. Boletín Técnico No. 128. EEA INTA Balcarce.

Bray R. y L.T. Kurtz. 1945. Determination of total, organic and available forms of phosphorus in soils. Soil Sci. 59:39-45.

Echeverría H. y F. Garcia. 1998. Guía para la fertilización fosfatada de trigo, maíz, girasol y soja. Boletín Técnico No. 149. EEA INTA Balcarce. Buenos Aires, Argentina.

García F. O., K. P. Fabrizzi, A. Berardo y F. Justel. 1998. Fertilización nitrogenada de trigo en el sudeste bonaerense: Respuesta, fuentes y momentos de aplicación. XVI Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. AACS. Carlos Paz, Córdoba.

González Montaner J., G. Maddoni y M. R. Di Napoli. 1997. Modeling grain yield and grain yield response to nitrogen in spring wheat crops in the Argentinean Southern Pampa. Field Crops Research 51:241-252.

González Montaner J., G. Maddonni, N. Mailland y M. Posborg. 1991. Optimización de la respuesta a la fertilización nitrogenada en el cultivo de trigo a partir de un modelo de decisión para la Subregión IV (Sudeste de la Provincia de Buenos Aires). Ciencia del Suelo 9 (1-2):41-51.

González Montaner J., J. M. Meynard y B. Mary. 1987. Controle de la nutrition azotee du blé par lánalyse des teneurs en nitrates dans la plante. C.R. Acad. Agruic. Fr. 73 (3):105-115.

Maddoni G. 1997. Los requerimientos de nitrógeno y la fertilización del cultivo de trigo. Fertilizar, Suplemento Trigo p. 1-9. Mayo 1997.

Vigliezzi A., H. Echeverría y G. Studdert. 1996. Nitratos en seudotallos de trigo como indicador de la disponibilidad de nitrógeno. Ciencia del Suelo 14 (2):57-62.

 

Biblioteca


(*) Director Regional del Instituto de la Potasa y el Fósforo (INPOFOS) para el Cono Sur desde Mayo 1998. INPOFOS Cono Sur es la oficina regional del Potash and Phosphate Institute (PPI) y el Potash and Phosphate Institute of Canada (PPIC).

Previamente, Investigador en Fertilidad y Manejo de Suelos del Departamento Agronomía de la EEA INTA Balcarce y Profesor Invitado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Ingeniero Agrónomo (UBA), 1980. Master of Science (Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1989. Ph.D. (Microbiología y Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1992.

 
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