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Fertilización de Pasturas y Verdeos |
Revisión
preparada por Fernando O. García, Matías L. Ruffo e Inés C. Daverede.
Informaciones Agronómicas del Cono Sur No. 1, Marzo 1999.
En los últimos años han ocurrido cambios en la política
económica argentina que generaron importantes modificaciones en los sistemas de
producción. Por un lado, ha aumentado la presión impositiva y algunos gastos
de estructura, mientras que los precios de los productos ganaderos (novillo,
ternero y grasa butirosa) se han mantenido constantes o disminuyeron. Estas
condiciones han llevado al productor a la necesidad de incrementar el ingreso de
la empresa para mantener un nivel de retiros aceptable acorde a su nivel de
vida. Por otro lado, el precio de algunos insumos (fundamentalmente
fertilizantes y herbicidas), se redujo como consecuencia de la apertura de la
economía. Esta combinación de precios determina una menor relación
insumo/producto que favorece la aplicación de tecnología con el fin de
incrementar el ingreso. En las condiciones agroecológicas de la región
pampeana argentina, el pasto es el forraje más económico. Un primer paso para
la intensificación productiva debería pasar por producir mayor volumen de
forraje utilizándolo eficientemente y reduciendo de esta forma los costos fijos
por kg de materia seca. La fertilización balanceada de pasturas y verdeos es
una de las mejores herramientas para incrementar la oferta forrajera y,
consecuentemente, la producción animal. La mayor disponibilidad de nutrientes
también mejora 1) la eficiencia del uso del agua y de la radiación, 2) la
calidad forrajera, 3) la duración del período de utilización, 4) la
persistencia de leguminosas en pasturas consociadas y el aporte de nitrógeno
(N) por fijación biológica, y 5) la producción agrícola al finalizar el
período bajo pastura, ya que se recuperan las propiedades físicas y
biológicas del suelo. En este artículo se discuten resultados de algunas
investigaciones en fertilización de pasturas y verdeos de la región pampeana
argentina y de Uruguay.
1. Requerimientos de nutrientes de especies forrajeras
Las especies forrajeras presentan diferentes requerimientos
de nutrientes. En las Tablas 1 y 2 se indican requerimientos promedio de 12
nutrientes esenciales para algunas especies forrajeras obtenidos de numerosas
referencias bibliográficas.
Tabla 1. Requerimientos de macronutrientes y nutrientes
secundarios expresados en kg/ton materia seca
|
Especie |
Nitrógeno |
Fósforo |
Potasio |
Azufre |
Calcio |
Magnesio |
| |
--------------
kg/ton MS -------------- |
|
Alfalfa
(Medicago sativa) |
25-30 |
2.2-3.3 |
18-25 |
2.5-5 |
11-12.5 |
2-3.7 |
|
Trébol
Rojo
(Trifolium pratense) |
22 |
2.7-3.2 |
27 |
5-6 |
|
|
|
Trébol
Blanco
(Trifolium repens) |
35 |
3.4 |
19 |
|
|
|
|
Pasto
Ovillo
(Dactylis glomerata) |
25 |
3.6 |
23-25 |
2.2 |
|
2.2 |
|
Festuca
(Festuca arundinacea) |
19 |
3.5-4 |
24-28 |
2 |
4.6 |
2 |
|
Raigrás
(Lolium sp.) |
20-35 |
2.4-3.7 |
24-28 |
2-3 |
5-6 |
2 |
Tabla 2. Requerimientos de
micronutrientes expresados en g/ton materia seca
|
Especie |
Zinc |
Boro |
Cobre |
Manganeso |
Hierro |
Molibdeno |
| |
------------------------------- g/ton MS
------------------------------- |
|
Alfalfa |
15 |
25-30 |
7 |
25 |
30-50 |
0.1-1 |
|
Trébol Rojo |
|
21-45 |
10-12 |
|
|
0.45 |
|
Festuca |
26 |
|
14 |
62 |
|
0.7 |
|
Gramíneas |
|
10-50 |
5-12 |
|
|
0.2-0.7 |
El balance de nutrientes de las pasturas dependerá en gran
medida de la forma de aprovechamiento de los recursos forrajeros. En el caso de
los sistemas de producción de forraje para corte, la extracción de nutrientes
es muy importante, ya que se está cortando toda la planta y llevando ese
material fuera de la pastura. Por ejemplo, la confección de 2 ton/ha de rollos
de alfalfa extrae entre 50 y 60 kg N ha-1, alrededor de 4.5 a 7 kg P
ha-1 y de
36 a 50 kg K ha-1. El aprovechamiento por pastoreo directo resulta en una menor
extracción de nutrientes del sistema. Por ejemplo, para una producción de
carne de 400 kg/ha, la extracción de fósforo (P) es del orden de 3 kg/ha.
2. Pasturas consociadas y forrajeras perennes
2.1. Fósforo
El fósforo es un nutriente fundamental para las pasturas
porque afecta la producción de las leguminosas, que aportan N al sistema y a
las gramíneas que las acompañan. La producción de pasturas está fuertemente
asociada a la presencia de leguminosas, siendo muchas veces su desaparición la
causante de la roturación de las praderas por baja productividad.
2.1.1. Diagnóstico y respuesta a la fertilización fosfatada
Las leguminosas presentan, en general, una mayor demanda de
P y respuesta a la fertilización que las gramíneas. En la Tabla 3 se presenta
un resumen con eficiencias agronómicas de uso de P aplicado en distintas
investigaciones.
Tabla 3. Eficiencia agronómica de uso del fósforo aplicado
en ensayos de fertilización realizados en la región pampeana.
|
Recurso
Forrajero |
Zona |
Comentarios |
Dosis
de Respuesta
(kg P/ha) |
Eficiencia
de Uso
(kg MS/kg P) |
Referencia |
|
Pradera |
Oeste
Entre Ríos |
Base
alfalfa L.corniculatus y festuca |
32 |
100 |
Quintero
et al., 1995 |
|
Refertilización |
Entre
Ríos |
2º
año |
8 |
113 |
Quintero
et al., 1997 |
|
Pradera |
Balcarce
(Bs.As.) |
3
años |
22
44 |
173
179 |
Berardo,
1996 |
|
Pradera |
Balcarce
(Bs. As.) |
Sin N
con 100N
(3 años) |
50
50 |
133
274 |
Berardo,
1998 |
|
Alfalfa |
Balcarce
(Bs. As.) |
Implantación
Residual Año 2
Año 3
Total 3 años |
100
|
102
65
39
206 |
Berardo,
1998 |
|
Trébol
rojo |
Este
Entre Ríos |
20
meses |
30
60 |
238
144 |
De
Battista y Costa, 1998 |
|
Pradera
Festuca y T. rojo |
Azul
(Bs. As.) |
Implantación |
16 |
294 |
Marchegiani
y Satorre, 1981 |
A continuación, se discuten resultados de
evaluaciones de respuestas y metodologías de diagnóstico en distintas zonas de
la región.
Sudeste de Buenos Aires
En los
primeros trabajos llevados a cabo en la Unidad Integrada INTA-FCA Balcarce, a
fines del ’60–principios del ’70, se encontraron respuestas a la
aplicación de P que duplicaban la producción del testigo. Se obtuvieron
rendimientos de 6000 a 12000 kg MS/ha con la aplicación de 120 a 150 kg de
superfosfato triple de calcio (SPT, 46% P2O5 o 20%P). Las
respuestas por kg de P aplicado estuvieron comprendidas en un rango entre 26 y
35 kg MS/kg P.
Investigaciones recientes (Berardo, 1998) en
pasturas consociadas muestran importantes respuestas a P con el agregado de N,
demostrando la importancia de una fertilización balanceada. En un ensayo de
tres años de duración, las eficiencias para la dosis de 50 kg P/ha para el
primer, segundo y tercer año de la pradera fueron 124, 100 y 48 kg MS/kg P para
los tratamientos con N y 36, 82 y 14 kg MS/kg P sin aplicación de N (Fig. 1).
El umbral crítico de respuesta a la fertilización resultó de 21 mg/kg de P
asimilable (Ps, Bray 1). Estos valores son superiores a los encontrados por
otros autores, debiéndose considerar la elevada productividad de la pastura y
las condiciones edafo-climáticas del área.
 |
Fig. 1. Producción acumulada de materia seca de una
pastura consociada en 3 años para
cuatro tratamientos de fertilización fosfatada sin (0N) y con (100N) el
agregado de N
en agosto en el Sudeste de Buenos Aires (Berardo, 1998). |
En la Tabla 4 se indican los rangos de
valoración de la disponibilidad de P y la dosis de SPT recomendada para lograr
incrementos de 3 ton MS/ha en pasturas consociadas (N. A. Darwich, com.pers.).
Tabla 4. Valoración agronómica según nivel de Ps y recomendación de
fertilización fosfatada para lograr incrementos de 3 ton materia seca por ha en
pasturas consociadas del Sudeste de Buenos Aires (N. A. Darwich, com. pers.).
|
Nivel
de Ps (Bray 1) |
Valoración
Agronómica |
Dosis |
|
---
mg/kg --- |
|
--- kg
SFT/ha --- |
|
0-5 |
Muy
Bajo |
120 |
|
6-10 |
Bajo |
85 |
|
11-15 |
Medio |
70 |
|
16-20 |
Medio
– Alto |
55 |
En alfalfares puros, Berardo (1998) encontró una importante respuesta a la
fertilización fosfatada (Fig. 2). La eficiencia promedio del primer año fue de
180 kg MS/kg P, siendo de 83 kg MS/kg P al segundo año y de 44 kg MS/kg P en el
tercero. Estos estudios permitieron estimar el umbral crítico de respuesta para
la fertilización fosfatada de alfalfa en 26 mg/kg de Ps (Bray 1), nivel similar
a los encontrados en numerosas referencias de la bibliografía internacional. En
este ensayo, la refertilización del tratamiento de 50 kg P/ha mejoró la
producción respecto de la dosis de 50P, pero recién en el tercer año la
refertilización del tratamiento de 50 kg P superó al de 100 kg P, mostrando un
importante efecto residual del P aplicado.
 |
Fig. 2. Producción de materia seca de alfalfa para 4
niveles de fertilización fosfatada
a la siembra y una refertilización anual sobre el tratamiento de 50 kg
P a la siembra
(50+100). Suelo Argiudol típico, Ps 13,3 mg/kg, MO 6,4% y pH 6,2.
Fuente SFT
(Berardo, 1998). |
Entre
Ríos
En el oeste de Entre Ríos, las pasturas consociadas tienen
respuestas importantes a la fertilización en implantación. Quintero y
colaboradores (1995), en suelos argiudoles vérticos y vertisoles y con pasturas
a base de alfalfa o lotus y festuca, obtuvieron los resultados que se presentan
en la Fig. 3. En suelos con menos de 12 mg/kg de P se observó un incremento del
24% en la producción de MS con aplicaciones de 8 kg de P/ha y del 90% con 64 kg
de P/ha. Por encima de 12 mg/kg, la respuesta no superó el 27%, aun con las
dosis más altas. Estas investigaciones permitieron definir un umbral de 12
mg/kg de Ps para encontrar respuestas importantes a la fertilización durante el
primer año. Los autores proponen la siguiente ecuación para calcular la dosis
de SPT a aplicar a la siembra:
Dosis SPT (kg
/ha) = (23 - P disponible (mg/kg)) x 12
23 mg/kg es el nivel óptimo de disponibilidad de Ps (90% de
la producción máxima) y 12 kg/ha es la cantidad de SPT que produce un
incremento de 1 mg/kg de P a los tres meses. La Tabla 5 indica los niveles de
producción promedio observados para cada clase de fertilidad.
 |
Fig. 3. Respuesta a la fertilización fosfatada en
pasturas consociadas. Media de 9 ensayos
con disponibilidad de P menor de 12 mg/kg. Entre Ríos (Quintero et al.,
1995). |
Tabla 5.
Producción de materia seca de pasturas consociadas de acuerdo a la clase de
fertilidad fosfatada. Entre Ríos (Quintero et al., 1995).
|
Nivel
de P (Bray 1) |
Clase
de Fertilidad |
Materia
Seca |
|
mg/kg |
|
kg/ha |
|
0-4,9 |
Muy
Baja |
3182 |
|
4,9 -
10,2 |
Baja |
4321 |
|
10,2 -
14,9 |
Media |
6067 |
|
14,9-
23,1 |
Alta |
6976 |
|
+ 23,1 |
Muy
Alta |
7112 |
Investigaciones realizadas en el este de
Entre Ríos en suelos vertisoles de bajo a muy bajo nivel de Ps, reportan
respuestas significativas a la fertilización fosfatada de trébol rojo (De
Battista y Costa, 1998) y en Lotus corniculatus (Arias, 1998).
Santa Fe
En la zona
centro de Santa Fe, Vivas y Guaita (1997) obtuvieron respuestas significativas a
la fertilización de alfalfa aún en un año con marcado estrés hídrico que
limitó el rendimiento potencial (Fig. 4). Estos autores señalan a la dosis de
120 kg P como el punto de inflexión de la respuesta. Por otro lado,
relacionando la producción de MS con el Ps en el mes de septiembre, encontraron
un incremento de 46.5 kg MS por mg/kg de Ps (MS= 5776,5 + 46.5*Ps ; r2=0,38 ;
p< 0,05).
 |
Fig. 4. Producción de materia seca de alfalfa con
distintas dosis de fertilización
fosfatada a la siembra en Pujato Norte, Departamento Las Colonias, Santa
Fe
(Vivas y Guaita, 1997). |
Uruguay
Las condiciones agroecológicas de Uruguay son similares a
algunas zonas de la región pampeana (p.e. Entre Ríos). La Cátedra de
Fertilidad de Suelos de la Facultad de Agronomía de Montevideo (Bordoli, 1998)
plantea rangos críticos para la implantación de diferentes especies en suelos
de texturas medias y finas (Hapludertes y Argiudoles) (Tabla 6). Los niveles
críticos de Ps para la refertilización de pasturas implantadas serían 2 a 3
mg/kg menores que para la implantación.
Tabla 6. Rangos críticos de Ps (Bray 1) para suelos de
texturas medias y pesadas en el sur y litoral oeste de Uruguay (Bordoli, 1998).
|
Especie |
Rango
Crítico Ps (Bray 1), 0-15 cm |
| |
----
mg/kg ---- |
|
Alfalfa |
20-25 |
|
Trébol
Blanco |
15-16 |
|
Trébol
Rojo |
12-14 |
|
Lotus
(Lotus corniculatus) |
10-12 |
|
Gramíneas |
8-10 |
De acuerdo al nivel crítico de la especie a fertilizar y a
la relación entre la cantidad de P aplicado y los cambios en P disponible en
suelo (7 a 15 kg P2O5 para elevar 1 mg/kg el nivel de Ps
Bray 1), se generan las recomendaciones de fertilización que, a modo de ejemplo
para alfalfa y trébol blanco, se indican en la Tabla 7.
Tabla 7. Recomendaciones de fertilización fosfatada para
alfalfa y trébol blanco para suelos de texturas medias y pesadas en el sur y
litoral oeste de Uruguay (Bordoli, 1998).
|
Ps
(Bray 1) |
Alfalfa |
Trébol
blanco |
|
mg/kg |
----
kg/ha P2O5 ---- |
|
< 6 |
150-200 |
100-120 |
|
7-11 |
100-150 |
50-70 |
|
12-15 |
80-100 |
30-40 |
|
16-20 |
40-80 |
0-20 |
|
>
20 |
0-40 |
0 |
2.1.2. Residualidad y Refertilización
Las fertilizaciones fosfatadas presentan un importante
efecto residual, manifestándose sus efectos sobre la producción de la pastura
por un período mínimo de dos a tres años. Este efecto residual se debe a las
características de la dinámica del P en el sistema suelo-planta y a su baja
movilidad, y varía según el tipo de suelo (contenido de arcilla, mineralogía,
materia orgánica) y sistema de manejo (rotación, especies, pastoreo o corte).
En el sudeste de Buenos Aires (Berardo, 1996), se encontró que la suma de la
respuesta a la aplicación de P en el segundo y tercer año posterior a la
fertilización es similar a la encontrada en el primer año. Las eficiencias de
uso para dosis de 50 kg/ha de P2O5 fueron de 35, 22 y 12 kg MS/kg P para el
primer, segundo y tercer año, respectivamente, resultando en una eficiencia
acumulada para los tres años de 69 kg MS/kg P aplicado a la siembra. La
refertilización al 2º y 3er año permite obtener respuestas similares a las
observadas con aplicaciones a dosis mayores en el año de implantación.
Quintero y colaboradores (1997) hallaron un nivel óptimo de disponibilidad de
Ps para refertilizar pasturas implantadas de 14 mg/kg de P. Este valor, inferior
a los 23 mg/kg para implantación, se debería a que las leguminosas de más de
un año tienen un sistema radical desarrollado que les permite alcanzar un
crecimiento óptimo con menos P en el suelo. Las respuestas a la
refertilización observadas son de 85-90 kg MS/kg P con Ps de 5 mg/kg y de 57-80
kg MS/kg P con Ps de 5 a 15 mg/kg. El uso de dosis altas de P a la siembra (160
o 320 kg/ha SFT) permitió alcanzar respuestas en el segundo año iguales o
superiores a las pasturas refertilizadas. La Fig. 5 muestra el efecto de
fertilizaciones a la siembra y al año de establecida una pastura en la
producción acumulada de tres años en el este de La Pampa en trabajos
realizados por INTA Anguil (Bono et al., 1997).
 |
Fig. 5. Producción acumulada de tres años para dos
dosis de fertilizante fosfatado (20 y 60 kg
P/ha para 100 y 300 respectivamente) con una base de 15 y 17 kg/ha de N
y azufre. S: Fertilización
al voleo incorporada a la siembra; SR: Fertilización a la siembra y a
año; P: Fertilización al año.
Este de La Pampa (Bono y col., 1997). |
Bordoli (1998) plantea que en las condiciones de Uruguay se
han encontrado respuestas a las refertilizaciones otoñales en pasturas con
distintas leguminosas. Estas refertilizaciones deben hacerse en otoño, porque
confieren a las plantas mayor resistencia al frío invernal, aseguran un mejor
aprovechamiento por estar húmedo el suelo y favorecen la producción en
invierno. Respecto a este último punto, han encontrado respuestas que exceden
los 500 kg/ha de MS en invierno.
2.1.3.
Tecnología de Aplicación
La comparación de fuentes solubles (SFT, DAP) con rocas
fosfóricas de menor solubilidad demuestra que, en general, la eficiencia de uso
es mayor para los fertilizantes solubles durante el primer año, pero el efecto
residual de la roca es mayor por su menor solubilidad. Berardo y Marino (1993)
comprobaron este comportamiento en ensayos donde la producción de materia seca
con roca fosfórica se incrementó en el tiempo, superando a la fuente más
soluble al tercer año de evaluación, especialmente en dosis bajas. En dosis
mayores, la residualidad del SPT alcanzó a mantener una alta producción. Por
la pérdida de trébol rojo y la invasión de malezas, la producción de materia
seca fue muy baja, quizá con una especie de mayor perennidad la respuesta a la
aplicación de roca hubiera sido más marcada en ese momento. En suelos de pH
más ácido, la roca fosfórica liberará el P más rápidamente, perdiendo de
esta manera el efecto residual. En cuanto a la forma de aplicación, la
aplicación al voleo es menos eficiente que la aplicación en bandas a la
siembra, especialmente con dosis bajas y con niveles de Ps bajos. Marchegiani y
Satorre (1981) encontraron una mayor respuesta a la aplicación en líneas que a
la aplicación en cobertura total en las dosis medias, estas diferencias
desaparecen con la mayor dosis (Tabla 8).
Tabla 8. Forraje total cosechado en una pastura de festuca y
trébol rojo con 4 dosis de fertilizante fosfatado y dos métodos de
aplicación. Partido de Azul, Buenos Aires. Suelo Natralbol (pH 6,3; P 7,2
mg/kg; MO 5,4%) (Marchegiani y Satorre, 1981).
|
Dosis
de SPT (kg/ha) |
Producción
de forraje |
| |
Voleo |
Líneas |
|
kg/ha |
-----
kg MS/ha ----- |
|
0 |
2723.3
aA |
2660
aA |
|
40 |
5076.7
bA |
8033.3
bB |
|
80 |
6164
bA |
8612.7
bcB |
|
120 |
9152
cA |
10002.7
cA |
Letras minúsculas para comparaciones dentro de métodos y
letras mayúsculas entre métodos.
Pueden ocurrir problemas de fitotoxicidad cuando se aplican
fuentes amoniacales (urea, fosfato di y monoamónico) en la misma línea de la
semilla. Cuando se aplica SPT no se presentarían problemas, al menos hasta 100
kg/ha de producto (Vivas, 1995).
2.2.Nitrógeno
A fin de decidir el momento de mayor impacto de la
fertilización nitrogenada en la producción de las pasturas es fundamental
conocer la dinámica del N en el suelo a lo largo del año. El nivel mínimo de
N disponible o mineral (nitratos + amonio) ocurre en invierno con las
temperaturas más bajas y el máximo en primavera-verano con las temperaturas
más altas. Por lo tanto, el período de invierno - principio de primavera es el
momento crítico en la disponibilidad de N para la pastura. En numerosos ensayos
se registraron importantes respuestas a la fertilización nitrogenada con
aplicaciones de fin del invierno y principio de primavera que corroboran esta
hipótesis. Aplicaciones más tardías resultan en menores eficiencias de uso
del N aplicado. La aplicación temprana del N adelanta el crecimiento de las
gramíneas y, por lo tanto, el pastoreo, en un momento estratégico en cuanto a
la oferta forrajera. Estas aplicaciones tempranas tienden a aumentar la
producción y proporción de gramíneas que compiten y reducen el crecimiento de
leguminosas, por lo cual, el manejo del N debe ser cuidadoso para evitar el
desbalance gramínea/leguminosa en la composición de la pastura. En general, la
respuesta al agregado de N es elevada a dosis bajas y en situaciones de marcada
deficiencia de N disponible, disminuyendo a medida que se incrementa la dosis de
aplicación. Sin embargo, en numerosas ocasiones se han observado respuestas
lineales o casi lineales, donde la eficiencia es constante. En la Tabla 9, se
indican eficiencias agronómicas del uso de N aplicado observadas en distintas
investigaciones. Como se vio anteriormente, en praderas consociadas del sudeste
de Buenos Aires, Berardo (1998) encontró una interacción significativa N*P con
mayor respuesta a la fertilización nitrogenada en los tratamientos que habían
recibido más de 25 kg P a la siembra (Fig. 1). La mayor respuesta anual media
para este ensayo correspondió a la dosis de 50P, con una eficiencia de uso del
N aplicado de 34,5 kg MS/kg N, triplicando la alcanzada por los tratamientos con
menor P aplicado. Este autor señala que la fertilización nitrogenada tiene un
valor estratégico porque permite adelantar el primer pastoreo de fin de
invierno en alrededor de 30 días.
Tabla 9. Eficiencia agronómica de uso del nitrógeno
aplicado en ensayos de fertilización realizados en la región pampeana.
|
Recurso
Forrajero |
Zona |
Comentarios |
Dosis
de Respuesta
(kg
N/ha) |
Eficiencia
de Uso
(kg
MS/kg N) |
Referencia |
|
Pastura
degradada |
Balcarce
(Buenos Aires) |
Raigrás
perenne y Trébol Rojo |
75-150 |
15 |
Guaita
et al., 1996 |
|
Pastura
polifítica |
Miramar
(Buenos Aires) |
Aplicación
Agosto |
50
100 |
27-37
16-30 |
Berardo,
1996 |
|
Pastura
polifítica |
Balcarce
(Buenos Aires) |
Aplicación
Agosto, Base 50 kg/ha P |
100 |
28-39 |
Berardo,
1998 |
|
Agropiro
(Thinopyrum ponticum) |
Balcarce
(Buenos Aires) |
Aplicación
Agosto, Natracuol |
50
100
150 |
49
35
37 |
F.
Grecco et al., 1996 |
|
Agropiro
|
Balcarce
(Buenos Aires) |
Aplicación
otoño, Argiudol |
50
100
150 |
23
20
27 |
Piaggio
et al., 1998 |
|
Agropiro |
Laprida
(Buenos Aires) |
Aplicación
Octubre |
100 |
60 |
Linari,
1998 |
|
Pastizal
Natural |
Ayacucho
(Buenos Aires) |
Aplicación
Agosto, Media loma |
50
100
150
200 |
20
27
23
19 |
F.
Grecco et al., 1995 |
|
Festuca |
Balcarce
(Buenos Aires) |
Aplicación
Mayo-Julio
Media de dos cultivares |
50
100
150
200 |
28
27
28
27 |
Lattanzi
y Mazzanti, 1997 |
|
Pasto
llorón
(Eragrostis curvula) |
Bahía
Blanca (Buenos Aires) |
Producción
primavero-estival |
60 |
25 |
Aduriz
et al., 1998 |
|
Bromus
auleticus |
Este
Entre Ríos |
Perenne
de reg. templada húmeda/subhúmeda |
39
77 |
21
17 |
De
Battista y Costa, 1997 |
|
Digitaria
eriantha |
San
Luis |
Perenne
de reg. Semiárida-árida |
127 |
19-45 |
Veneciano
et al., 1997 |
Los pastizales naturales también tienen interesantes
respuestas a la fertilización nitrogenada. Fernández Grecco y col, (1995 y
1998) trabajando sobre dos pastizales de media loma dominados por raigrás y
Bromus encontraron respuestas hasta los 150 kg N/ha. En un caso se sextuplicó
la producción y en el otro se triplicó. Las eficiencias agronómicas para la
dosis de 150 kg/ha de N estuvieron entre 23 y 30 kg MS/kg N. El incremento de la
disponibilidad de forraje permite aumentar la carga animal y la producción de
carne por hectárea (Tabla 10).
Tabla 10. Respuesta en la producción de carne a la
fertilización nitrogenada de un pastizal de media loma de Ramos Otero,
Balcarce, Buenos Aires. N aplicado en abril y junio, pastoreo del 28/6 al 15/11
(Rodríguez Palma et al., 1997).
|
Dosis
de N |
Carga
Animal |
Producción
de Carne |
|
--
kg/ha -- |
--
novillos/ha -- |
--
kg/ha -- |
|
0 |
1,64 |
224 |
|
50 |
2,07 |
279 |
|
100 |
3,07 |
440 |
En pastizales
de la Cuenca del Salado (Buenos Aires) también se observa una significativa
interacción NP a partir del bajo nivel de Ps y reducida disponibilidad de N de
estos suelos (Tabla 11) (Rubio et al., 1997).
Tabla 11. Producción de materia seca de un
pastizal natural de la Pampa Deprimida (Buenos Aires) con fertilización
nitrogenada y fosfatada en el período Septiembre 1992-Marzo 1994 (5 cortes).
Suelo Argiudol ácuico, pH 6.4, Ps 5.8 mg/kg (Rubio et al., 1997).
|
Tratamiento |
Producción
Materia Seca |
|
--
kg/ha -- |
--
ton/ha -- |
|
Testigo |
19.3 |
|
33N |
21.9 |
|
16P |
21.7 |
|
33N +
16P |
26.0 |
El agropiro ha demostrado ser una especie que responde
enormemente a la aplicación de N, aún en los suelos salino-sódicos (Tabla 9).
Las respuestas observadas son lineales hasta dosis de 150 kg/ha de N. Las
aplicaciones de fin de invierno producen mayores incrementos en la producción
primaveral que las aplicaciones otoñales.
La festuca es otra especie que responde significativamente a
la fertilización nitrogenada. En la Fig. 6 se muestra la respuesta observada en
dos cultivares de distinto tipo de crecimiento (Lattanzi y Mazzanti, 1997).
Ambos cultivares responden a la fertilización, siendo mayor la respuesta en
primavera. Resulta interesante la diferencia entre cultivares en el período
invernal, donde Maris Kasba supera ampliamente a El Palenque. La diferencia se
debe a que Maris Kasba tiene una mayor tasa de expansión foliar a bajas
temperaturas que El Palenque.
 |
Fig. 6. Respuesta de la producción de festuca a la
aplicación de N para dos cultivares, Maris Kasba
(mediterráneo) y El Palenque (templado). Las líneas enteras
corresponden al período 22/5-9/9 y
las punteadas al período 10/9-15/10. Balcarce, Buenos Aires (Lattanzi y
Mazzanti, 1997). |
En todos los casos la decisión de la dosis de N a aplicar
depende del sistema de producción y del objetivo final de la fertilización.
Podríamos elegir aplicar dosis que maximicen la respuesta o que sean las más
eficientes (mayor kg MS/kg nutriente). La decisión debe ser tomada por cada
empresario en función de su sistema de producción y del costo de oportunidad
del forraje en cada época del año.
2.3. Otros nutrientes
Potasio
Si bien los suelos de la región pampeana presentan buena
disponibilidad de potasio (K) para la producción de cultivos, hay situaciones
en las que debe vigilarse la evolución de la disponibilidad del K del suelo
como es el caso de la producción de pasturas y forrajeras en sistemas de manejo
de alta producción bajo corte. En Uruguay, se han determinado disminuciones de
78 mg/kg (0.2 meq/100g) luego de dos ciclos de rotación alfalfa de corte-maíz
para silo en explotaciones lecheras (Bordoli, 1998). La alfalfa es un cultivo
particularmente demandante de K. En el centro de Santa Fe, Vivas (1995) observó
en estudios preliminares respuestas del orden del 12% al 73% en producción de
MS en el primer corte luego de la fertilización. En San Luis, Conti y
colaboradores (1997) obtuvieron respuestas de 13.4 kg MS/kg K aplicado en seis
cortes de alfalfa bajo riego sobre un suelo Haplustol típico con alto nivel de
K intercambiable (702 mg/kg o 1.8 meq/100 g).
Azufre
El azufre (S) se caracteriza por presentar una dinámica muy
similar a la del N. Las deficiencias de S generalmente se presentan en suelos
arenosos de bajo contenido de materia orgánica y en suelos degradados con
disminuciones marcadas de la fracción orgánica. En el oeste de Buenos Aires y
este de La Pampa, sobre suelos Hapludoles, se han observado respuestas
significativas a la aplicación de S en pasturas consociadas y alfalfares puros.
Los efectos se han observado tanto en la producción de materia seca como
también, en el caso de alfalfa, en el número de nódulos de Rhizobium.
Micronutrientes
El cultivo de alfalfa es particularmente sensible a la
deficiencia de boro (B) y se han observado deficiencias del nutriente y
respuestas a la aplicación en el oeste de la región pampeana. En el ámbito
internacional, la fertilización de alfalfa con B se recomienda con niveles de B
en suelo menores de 1 mg/kg y en planta menores de 30 mg/kg.
2.4 Encalado
Entre las forrajeras, la alfalfa es el cultivo más sensible
a la acidez del suelo. Altos rendimientos altos se obtienen cuando el pH es de
6.5 o superior ya que mejora la nodulación y se logra un mejor establecimiento,
persistencia y desarrollo del cultivo. Experiencias realizadas en 9 de Julio
(Buenos Aires) por Carta y colaboradores (1998), muestran respuestas
significativas y rentables a la aplicación de cal para una pastura en el año
de implantación sobre un suelo Hapludol de pH 5.8 y materia orgánica 3.4%
(Tabla 12).
Tabla 12. Producción de materia seca en el año de
implantación de una pastura con dosis variables de cal dolomítica. 9 de Julio,
Buenos Aires (Carta et al., 1998)
|
Dosis
de cal |
Producción
de materia seca |
|
--
kg/ha -- |
--
kg/ha -- |
|
0 |
13887 |
|
1000 |
15351 |
|
2000 |
16696 |
|
3000 |
18036 |
3. Verdeos de invierno
Varios ensayos han demostrado respuestas positivas a la
aplicación de nitrógeno en verdeos de invierno. En esta sección se
discutirán los factores que influyen en la respuesta a la fertilización. Estos
factores incluyen la dosis utilizada y el momento de aplicación del
fertilizante, el nivel de fertilidad y contenido hídrico del suelo y el cultivo
antecesor.
3.1. Respuesta a distintas
dosis y momentos de aplicación del fertilizante
En el sudeste de la Pcia. de Bs.As., existe una severa
deficiencia de nitrógeno disponible para el crecimiento de los verdeos en la
época invernal. Marino et al. (1995) llevaron a cabo dos ensayos en años
consecutivos, donde evaluaron el efecto de un amplio rango de dosis de N
aplicados a la siembra sobre la acumulación de forraje inverno-primaveral de
avena (Avena sativa) y raigrás cv. Tama (Lolium multiflorum). Ambos ensayos
coincidieron en las mínimas dosis de nitrógeno que permitieron lograr las
máximas tasas de crecimiento inverno-primaveral de forraje, que fueron de 100 y
150 kg N ha-1 para raigrás y avena, con respuestas de alrededor de 32.7 kg MS /
kg N.
En las regiones semiárida y subhúmeda, que se caracterizan
por tener muy bajas precipitaciones en invierno, se ha comprobado que las
respuestas son mayores cuando se aplica una dosis de nitrógeno a la siembra,
sin efectuar refertilizaciones. Kenny y Resch (1996), en el sur de Córdoba,
llevaron a cabo un ensayo en centeno (Secale cereale) donde evaluaron el efecto
de la aplicación de urea al voleo en tres momentos de aplicación: todo a la
siembra, fraccionada mitad a la siembra y mitad al macollaje y fertilizado en
macollaje. Observaron que el tratamiento con 80 kg de urea a la siembra fue el
de mayor rinde por hectárea y también el más eficiente en kg MS/kg de N
(Fig.7).
 |
|
Fig.7. Respuesta del centeno ante aplicaciones de
urea: al momento de la siembra (80+0),
fraccionada a la siembra y en macollaje (40+40) y en macollaje (0+80).
Suelo Haplustol
éntico, Ps 48.9 mg/kg, MO 1.6% y pH 5.1. Huinca Renancó, Córdoba
(Kenny y Resch, 1996).
|
Las refertilizaciones en la zona este de la Provincia de
Buenos Aires muestran resultados contrapuestos a la zona oeste. En un trabajo
sobre raigrás, llevado a cabo en Luján por Bussolini et al. (1998), se
evaluaron 3 dosis de N (60,120 y 180 kg N ha-1) fraccionadas de 3 formas
distintas (entre siembra y el segundo corte). Los tratamientos con mayor
fraccionamiento fueron los más eficientes en términos de kg de MS/kg de N (24
kg de MS/kg N), mientras que dosis únicas a la siembra tuvieron respuestas de
13.1 kg MS/kg N (Fig. 8).
 |
Fig.8. Efecto de distintas aplicaciones de urea al
momento de la siembra y fraccionadas luego del primer y
segundo corte sobre la respuesta productiva del raigrás. Suelo Argiudol
típico, Ps 11 mg/kg (Bussolini et al., 1998). |
3.2. Nivel de fertilidad y
contenido hídrico del suelo
En la región semiárida pampeana, en centeno y avena,
Quiroga et al. (1993) encontraron que el contenido de agua almacenada y de
nitratos a la siembra explicaron el 70% de la variación en la producción de
materia seca de los tratamientos sin fertilizar: MS (kg/ha) = 801.4 + 23.8 NO3(mg/kg) + 12.4 humedad (mm)
Con los resultados en producción de biomasa tras aplicar
40kg/ha y 80 kg/ha de urea, Quiroga y Ormeño (1996) pudieron agrupar las
producciones en función del contenido de nitratos a la siembra (Tabla 13). Los
altos contenidos de nitratos en el suelo aumentaron la producción del testigo y
disminuyeron las eficiencias de uso de urea.
Tabla 13. Efecto de dos dosis de urea y el contenido inicial
de nitratos a la siembra sobre la producción (kg /ha) distintos verdeos de
invierno. Entre paréntesis se indica la eficiencia agronómica de uso del N en
kg de MS/kg de N aplicado. (Quiroga y Ormeño, 1996).
|
Contenido
N-NO3 siembra |
Producción
de MS de verdeos de invierno |
|
Testigo |
40
kg/ha de urea |
80
kg/ha urea |
|
mg/kg |
-----------------------
kg/ha -------------------- |
|
<
20 |
818 |
1092
(14) |
1401
(15) |
|
>
20 |
1732 |
1875
(7) |
2155
(11) |
En el oeste de Buenos Aires, Trasmonte y Díaz-Zorita (1998)
observaron una relación inversa entre el contenido de materia orgánica del
suelo y la respuesta en la producción de materia seca ante el agregado de N. De
acuerdo a esta relación, se pueden predecir los incrementos en producción de
materia seca respecto del testigo como se indica a continuación:
|
% de M.O. |
1 |
1.5 |
2.0 |
2.5 |
3.0 |
|
% de incremento con respecto
al testigo1
|
142 |
108 |
74 |
40 |
6 |
1(kg
MS fertilizado/kg MS testigo = -0.68 (M.O.% de 0-20cm) + 3.1 R=0.74)
3.3.
Cultivo antecesor
El efecto que tienen los cultivos antecesores sobre la
producción forrajera del verdeo está principalmente relacionada con la
extracción que cada uno de ellos efectúa del agua y los nitratos del suelo
para completar su ciclo. En el centro de Santa Fe, la pastura resultó ser el
mejor cultivo antecesor, mientras que los cultivos de ciclo completo, como el
sorgo granífero, extraen más agua y nutrientes que los verdeos de verano y las
pasturas (Fontanetto et al., 1995).
4. Conclusiones
La información discutida en este artículo indica que a
través de la fertilización razonada se pueden obtener aumentos significativos
en la producción de forraje y, por lo tanto, en la producción animal. Es
recomendable comenzar un programa de fertilización a partir del análisis del
sistema de manejo, tipo de suelo, características climáticas y niveles de
producción actuales. La base del plan de fertilización es conocer la
disponibilidad de nutrientes en los suelos en los que se está trabajando, es
decir realizar un análisis completo de suelos. El plan de fertilización debe
considerar todos los nutrientes, a fin de lograr una fertilización balanceada.
Una vez cubiertas las necesidades de un nutriente, otro nutriente puede
presentarse como deficiente. De allí, la importancia de efectuar el análisis
completo de suelos, el seguimiento del cultivo y, en muchas ocasiones, el
análisis foliar.
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Biblioteca
(*) Director Regional del Instituto de la Potasa y el Fósforo
(INPOFOS) para el Cono Sur desde Mayo 1998. INPOFOS Cono Sur es la oficina
regional del Potash and Phosphate Institute (PPI) y el Potash and Phosphate
Institute of Canada (PPIC).
Previamente, Investigador en Fertilidad y Manejo de Suelos
del Departamento Agronomía de la EEA INTA Balcarce y Profesor Invitado de la
Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Ingeniero Agrónomo (UBA), 1980. Master of Science
(Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1989. Ph.D. (Microbiología
y Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1992.
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