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Criterios para el manejo de la fertilización fosfatada
del cultivo de maíz - 2002 |
Autor: Dr.
Fernando O. García, INPOFOS/PPI/PPIC Cono Sur
Av. Santa Fe 910 - (B1641ABO) Acassuso - Argentina
Investigaciones y
experiencias recientes han demostrado la importancia de la inclusión del
cultivo de maíz en la rotación de cultivos. Uno de los principales atributos
del maíz como integrante de la rotación es el aporte de rastrojos abundantes
que contribuyen a una mayor cobertura del suelo bajo siembra directa, permiten
una mayor incorporación de carbono al suelo y, por ende, una mejora en los
niveles de materia orgánica. Estas ventajas de la inclusión del maíz en la
rotación dependen del nivel de rendimiento logrado. Los nutrientes disponibles
en el suelo generalmente limitan la producción de maíz, siendo necesario
conocer los requerimientos del cultivo y la oferta del suelo para determinar las
necesidades de fertilización.
El fósforo (P),
después del nitrógeno (N), es el nutriente que más frecuentemente afecta la
producción de cultivos. En la Región Pampeana, se han determinado áreas
originalmente deficientes en P disponible como el sudeste de Buenos Aires y la
Provincia de Entre Ríos. En los últimos años se ha observado una disminución
importante en la disponibilidad de P en áreas originalmente bien provistas del
Norte y Oeste de Buenos Aires, Sur de Santa Fe y Este de La Pampa (García,
2001a). Esta disminución de los niveles de P disponible se adjudica a la mayor
"agriculturización" que resultó en mayores extracciones del
nutriente.
En este escrito se
presentan los requerimientos de P del cultivo, las metodologías de diagnóstico
para la recomendación de la fertilización fosfatada, y algunos aspectos
relacionados con el uso de fertilizantes fosfatados en el cultivo.
1. Requerimientos de
fósforo del cultivo de maíz
Las necesidades
nutricionales del cultivo se definen de acuerdo al nivel de rendimiento a
alcanzar. Los requerimientos de P del cultivo de maíz se han estimado en 4-4,5
kg de P por tonelada de grano producida (Andrade et al., 1996). Del total de P
absorbido por la planta, aproximadamente un 75% se acumula en grano a cosecha
resultando en una extracción de P del lote de 3-3.4 kg P por tonelada de grano
cosechada. La Tabla 1 muestra las cantidades de N, P y azufre (S) absorbidas y
extraídas con tres niveles de rendimiento.
La Figura 1 muestra la
acumulación de P en un cultivo de maíz fertilizado y sin fertilizar, con
rendimientos en grano de 11300 kg/ha y 9900 kg/ha, respectivamente, en la zona
de Balcarce, Buenos Aires (Fontanetto y Darwich, 1995). La acumulación de P
antecede a la de materia seca, de manera tal que a floración más del 70% del P
total ya fue absorbido, mientras que la acumulación de materia seca es de menos
del 50% del total. La absorción temprana de P y la dinámica del nutriente en
el suelo resultan en la necesidad de que el mismo se encuentre disponible en
etapas iniciales de desarrollo.
Tabla 1.
Requerimientos y extracción en grano de nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre
(S) para distintos rendimientos de maíz.
| Rendimiento |
Absorción
en planta |
Extracción
en grano |
| |
N |
P |
S |
N |
P |
S |
| kg/ha |
------------
kg/ha ------------ |
--------
kg/ha -------- |
| 9000 |
198 |
36 |
36 |
131 |
27 |
16 |
| 12000 |
264 |
48 |
48 |
174 |
36 |
22 |
| 15000 |
330 |
60 |
60 |
218 |
45 |
27 |
Figura 1. Acumulación
de fósforo en un cultivo de maíz sin fertilizary fertilizado con 100 kg/ha de
fosfato diamónico en Balcarce, Buenos Aires (Fontanetto y Darwich, 1995).
2. Diagnóstico de la
fertilización fosfatada
La respuesta de los
cultivos a la fertilización fosfatada depende del nivel de P disponible en
suelo, pero también es afectada por factores del suelo, del cultivo y de manejo
del fertilizante. Entre los factores del suelo, se destacan la textura, la
temperatura, el contenido de materia orgánica y el pH; mientras que entre los
del cultivo deben mencionarse los requerimientos y el nivel de rendimiento. El
diagnóstico de la fertilización fosfatada se basa en el análisis de
muestras de suelo del horizonte superficial utilizando un extractante
adaptado a los suelos del área en evaluación. En la región pampeana, en
general, el extractante utilizado es Bray 1. La Tabla 2 muestra los niveles
críticos de P Bray en suelo reportados para maíz en diferentes áreas de la
región pampeana.
La dosis recomendada
depende del nivel de P Bray, del rendimiento esperado, de la relación de
precios grano/fertilizante, y del criterio de recomendación del laboratorio y/o
asesor. Respecto a este último aspecto, debe tenerse en cuenta que existen dos
criterios de recomendación: el de suficiencia y el de reconstrucción y
mantenimiento. El criterio de suficiencia pretende satisfacer los requerimientos
del cultivo a implantar, mientras que el de reconstrucción y mantenimiento
también incluye aportes para mejorar el nivel de P disponible en el suelo.
Tabla 2. Niveles
críticos de P Bray para maíz reportados en distintas áreas de la región
pampeana.
| Area |
Nivel
crítico |
Condiciones
# |
Referencia |
| |
ppm |
|
|
| Sudeste
de Buenos Aires |
15-17 |
LC,
Secano |
Berardo
et al. (2001) |
| Sudeste
de Buenos Aires |
20 |
LC,
Riego |
Berardo
et al. (2001) |
| Sudeste
de Buenos Aires |
17 |
LC
y SD, Secano |
García
et al. (1997) |
| Norte
de Buenos Aires |
13-14 |
LC
y SD, Secano |
Ferrari
et al. (2000) |
| Sur
de Santa Fe |
19-20 |
Secano |
M.
Silva Rossi (com.pers.) |
| Oeste
de Entre Rios |
17g |
SD,
Secano |
Mistrorigo
et al. (2000) |
# LC Labranza Convencional;
SD Siembra Directa.
La Tabla 3 muestra la
recomendación de fertilización fosfatada para los suelos del sudeste
bonaerense de acuerdo al nivel de P Bray y el rendimiento esperado (Echeverría
y García, 1998). Estas recomendaciones fueron generadas a partir de los
resultados de los ensayos realizados en el área e incluyen, en forma parcial,
el criterio de reconstrucción para los niveles muy bajos de P disponible, y de
mantenimiento para niveles de P disponible superiores a los 16 mg/kg.
En otras áreas de la región
pampeana se utilizan como referencia los niveles críticos indicados en la Tabla
2 y las dosis recomendadas son similares a las indicadas en la Tabla 3. La Fig.
2 muestra la relación existente entre la eficiencia de uso del P y el nivel de
P Bray para 12 ensayos en distintas zonas de la región pampeana. Considerando
precios de maíz de 70 U$S/ton y de fosfato diamónico de 320 U$S/ton, la
eficiencia de indiferencia es de 23 kg maíz/kg de P aplicado. La ecuación de
ajuste indica que, para estos datos, la eficiencia de indiferencia se
alcanzaría con 18-19 ppm P Bray, es decir que suelos con menos de 18-19 ppm
mostrarían respuestas económicas a la aplicación de P.
Tabla 3. Recomendaciones de
fertilización fosfatada para maíz según el nivel de P Bray y el rendimiento
esperado (Echeverría y Garcia, 1998).
| Rendimiento |
Concentración
de P disponible en el suelo (mg/kg) |
|
|
Menos
5 |
5-7 |
7-9 |
9-11 |
11-13 |
13-16 |
16-20 |
| ton/ha |
-------------------------
kg P/ha ------------------------- |
| 5 |
26 |
21 |
19 |
17 |
15 |
13 |
0 |
| 6 |
28 |
24 |
22 |
20 |
18 |
16 |
11 |
| 7 |
31 |
26 |
24 |
22 |
21 |
19 |
14 |
| 8 |
34 |
29 |
27 |
25 |
23 |
21 |
17 |
| 9 |
36 |
31 |
30 |
28 |
26 |
24 |
19 |
| 10 |
39 |
34 |
32 |
31 |
28 |
27 |
22 |
| 11 |
41 |
37 |
35 |
33 |
31 |
29 |
24 |
| 12 |
44 |
39 |
38 |
36 |
34 |
32 |
27 |
| 13 |
47 |
42 |
40 |
38 |
36 |
34 |
30 |
| 14 |
50 |
45 |
43 |
41 |
39 |
37 |
32 |
Figura. 2. Eficiencia de
uso del P aplicado en maíz (kg maíz por kg P aplicado) en 12 ensayos de la
región pampeana en función del nivel de P Bray en suelo. La eficiencia se
estimo para la dosis con el rendimiento máximo en cada ensayo. Información
recopilada de Barbagelata y Paparotti (2000); Ferrari et al. (2000); M. Silva
Rossi (com. pers.);Thomas et al. (2001); Ventimiglia et al. (2001a) y
Ventimiglia et al. (2001b).
El análisis de
planta para el diagnóstico de necesidades de P puede utilizarse para
monitorear el manejo de la fertilización del cultivo y efectuar cambios en
cultivos posteriores. En el sudeste de Buenos Aires, Fontanetto (1993) reportó
concentraciones críticas de P de 0.26% en biomasa aérea en V8, 0.25% en la
última hoja desarrollada en V10, 0.24% en la hoja de la espiga en floración,
0.29% en la hoja de la espiga a madurez fisiológica y 0.29% en los granos a
cosecha. En siete ensayos de la red de AAPRESID realizados en la campaña
2000/01, los rendimientos superiores a 9000 kg/ha presentaron concentraciones de
P en la hoja de la espiga a floración superiores a 0.28% (Fig. 3) (Ambrogio et
al., 2001)
.
Figura. 3. Rendimiento
de maíz en función de la concentración de P en la hoja de la espiga a
floración en siete ensayos de la Región Pampeana de la Red
AAPRESID-INTA-INPOFOS (Ambrogio et al., 2001).
3. Manejo de la
fertilización fosfatada
La aplicación de los
fertilizantes fosfatados debe hacerse a la siembra o antes de la siembra de
manera tal que el P esté disponible para el cultivo desde la implantación. La
reducida movilidad del ión ortofosfato y la retención (fijación, adsorción e
inmovilización) del fertilizante fosfatado en el suelo requieren de la
aplicación localizada del mismo, especialmente en suelos de bajo contenido de P
disponible y en siembras tempranas. Sin embargo, en los últimos años, en
ensayos realizados bajo SD se han encontrado eficiencias de uso del P aplicado
similares para aplicaciones al voleo anticipadas, y aplicaciones en bandas a la
siembra (Mallarino, 2001). En el sudeste bonaerense, en ensayos realizados
durante la campaña 1997/98, la aplicación en bandas superó a la aplicación
al voleo en suelos con bajo nivel de P disponible; mientras que con niveles de P
disponible medios no se observaron diferencias entre las formas de aplicación.
En Entre Ríos, Barbagelata y Paparotti (2000) encontraron respuestas a P
similares con aplicaciones al voleo anticipadas y en la línea de siembra en un
suelo con 13 ppm P Bray (Fig. 4). Futuras investigaciones deben abordar la
evaluación de las aplicaciones al voleo anticipadas y los mecanismos que
expliquen la dinámica del P aplicado en estas condiciones.
Entre las fuentes de P,
los fosfatos diamónico y monoamónico tienen la ventaja sobre el superfosfato
triple de presentar N-amonio en su composición, lo que mejoraría el efecto de
arranque del fertilizante a partir de los efectos benéficos de la interacción
amonio-fosfato. Sin embargo, estas diferencias entre fuentes fosfatadas no
suelen observarse a campo cuando se igualan las dosis de N aplicadas
(Ventimiglia et al., 2001a).
Figura. 4.
Rendimientos de maíz con distintas dosis de P aplicadas como superfosfato
triple al voleo 40 días antes de la siembra y en líneas a la siembra. P Bray
13.2 ppm. EEA INTA Paraná, Entre Ríos, Argentina (Barbagelata y Paparotti,
2000).
4. Consideraciones
finales
Los criterios de
diagnóstico de fertilización deben insertarse en el manejo de cultivos dentro
de la rotación o sistema (García, 2001b). Al incluir a la rotación de
cultivos en el análisis del manejo de la fertilización, se consideran los
efectos residuales de nutrientes de movilidad reducida como P, o incluso de
movilidad media como S. La Tabla 4 muestra los efectos residuales de la
aplicación de cuatro dosis de P sobre los rendimientos de cultivos de
trigo/soja y maíz implantados al año y a los 2 años de la fertilización
inicial, respectivamente. Asimismo, las fertilizaciones anteriores muestran
efectos indirectos como, por ejemplo, la mayor producción de rastrojos que
permite capturar una mayor cantidad de C en el suelo y, de esa manera, mejorar
los niveles de materia orgánica con sus consecuentes beneficios. El manejo de
la fertilización en la rotación también presenta beneficios desde el punto de
vista operativo y económico. A modo de ejemplo, el P puede reponerse en
momentos del año de baja actividad (luego de la cosecha de cultivos de verano)
y/o en cultivos de mayor respuesta (trigo, luego maíz y finalmente soja y
girasol).
Un segundo aspecto que
debe tenerse en cuenta al considerar los criterios de diagnóstico y los
aspectos de manejo de la fertilización, lo constituye la interacción positiva
que se observa al aplicar dos o más nutrientes deficientes. La fertilización
balanceada permite que, a medida que se cubren las deficiencias de un nutriente,
se incrementen la eficiencia de uso de todos los nutrientes. La Tabla 5 muestra
un ejemplo de fertilización balanceada e interacción positiva entre
nutrientes. La respuesta a la aplicación de P se duplicó cuando N y S no
limitaban el rendimiento del cultivo de maíz.
Tabla 4. Rendimientos
de maíz, trigo y soja de segunda con distintos tratamientos de fertilización
fosfatada aplicada en maíz en 1999. El Trigo/Soja de la campaña 2000/01 y el
maíz de la campaña 2001/02 no recibieron fertilización fosfatada. UEEA INTA
9 de Julio. (Ventimiglia et al., 2001b)
Cultivo |
Rendimiento |
| Nivel
de P aplicado en 1999 |
| 0 |
10 |
20 |
40 |
80 |
|
|
-------------------------
kg/ha ------------------------- |
| Maíz
1999/00 |
10117 |
10159 |
10843 |
11708 |
11771 |
| Trigo
2000/01 |
2989 |
3785 |
4553 |
4990 |
5566 |
| Soja
2000/01 |
1996 |
2049 |
2177 |
2764 |
2945 |
| Maíz
2001/02 |
10544 |
11096 |
12346 |
12342 |
13646 |
Tabla 5. Rendimientos
de maíz con y sin aplicación de NS y de P, y respuesta a la fertilización
fosfatada. Ensayo San Marcelo (Teodelina, Santa Fe). Fuente: Juan y Agustin
Avellaneda (com. pers.).
Fertilización NS |
Rendimiento |
Respuesta
a P |
| Sin
P |
Con
P |
| --------------------
kg/ha -------------------- |
| Testigo |
5695 |
6334 |
639 |
| 100
kg N + 20 kg S |
9395 |
10608 |
1213 |
5. Referencias
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nutricionales en la región pampeana: Resultados de los ensayos de
fertilización AAPRESID-INTA-INPOFOS – Maíz 2000/01. En Jornada de
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Cono Sur, Acassuso, Buenos Aires, Argentina.
Andrade F., A. Cirilo,
S. Uhart y M. Otegui. 1996. Ecofisiología del cultivo de maíz. Editorial La
Barrosa-Dekalb Press.
Barbagelata P. y O.
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Argentina.
Berardo A., S. Ehrt, F.
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L. Ventimiglia, H. Carta, G. Ferraris, S. Rillo, M. Galetto y F. Rimatori. 2000.
Fertilización de maíz: Buscando una mayor eficiencia en el manejo de
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niveles de disponibilidad hídrica. Tesis M. Sci. Fac. Ciencias Agrarias
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Fontanetto H. y N.
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García F. 2001a.
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García F., K. Fabrizzi,
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en el sudeste de Buenos Aires. Actas VI Congreso Nacional de Maíz. AIANBA.
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Manejo de la fertilización con fósforo y potasio para maíz y soja en el
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Mistrorigo D., R. De
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Ventimiglia L., H. Carta
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Experimentación en campo de productores. Campaña 2000/01. UEEA INTA 9 de
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Carta, S. Rillo, M. Conti, y F. García. 2001b. Phosphorus and potassium
fertilization and residual effects in a loam soil in the argentinean Pampas.
Agronomy Abstracts. ASA-CSSA-SSSA. Madison, Wisconsin, EE.UU.
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Cono Sur.
Biblioteca
(*) Director Regional del Instituto de la Potasa y el Fósforo
(INPOFOS) para el Cono Sur desde Mayo 1998. INPOFOS Cono Sur es la oficina
regional del Potash and Phosphate Institute (PPI) y el Potash and Phosphate
Institute of Canada (PPIC).
Previamente, Investigador en Fertilidad y Manejo de Suelos
del Departamento Agronomía de la EEA INTA Balcarce y Profesor Invitado de la
Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Ingeniero Agrónomo (UBA), 1980. Master of Science
(Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1989. Ph.D. (Microbiología
y Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1992.
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