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Avances en Investigación y Experimentación en Fertilización de Cultivos Extensivos en Argentina

Autor: Dr. Fernando O. García, INPOFOS/PPI/PPIC Cono Sur 
Av. Santa Fe 910 - (B1641ABO) Acassuso - Argentina
Trabajo presentado en la Tercera Conferencia Fertilizantes Cono Sur organizada por British Sulphur Pub. Punta del Este (Uruguay), 26-28 Noviembre 2000.

 

Resumen

El consumo de fertilizantes en Argentina se ha incrementado notablemente en los últimos 10 años, pasando de 325.000 ton en 1991 a mas de 1.600.000 ton en 1999. Sin embargo, el balance de nutrientes sigue siendo negativo para los suelos de la Región Pampeana, principal zona de producción de cereales y oleaginosas. Estimaciones recientes indican niveles de reposición del orden del 29% para nitrógeno (N), 53% para fósforo (P) y menos del 1% para potasio (K), siendo prácticamente nulas para otros nutrientes esenciales.

Investigaciones y experiencias previas han generado metodologías de diagnóstico para la fertilización nitrogenada en trigo y maíz, pero el grado de adopción de las mismas es muy variable. Los modelos de simulación de crecimiento y desarrollo de cultivos se presentan como una alternativa interesante para el diagnóstico de las necesidades de N.

Estudios sobre el diagnóstico de la fertilización fosfatada han permitido establecer y/o actualizar los niveles críticos de P en suelo (Bray 1) para soja, maíz, trigo y alfalfa. El efecto residual de P ha sido evaluado en suelos francos del sudeste de Buenos Aires, obteniéndose eficiencias de uso del P aplicado del orden de 111 kg trigo/kg P en una secuencia de siete años de trigo continuo.

La deficiencia de S observada en suelos degradados o de bajo nivel de materia orgánica ha resultado en respuestas significativas en soja, maíz, trigo, colza, alfalfa y pasturas en diversas zonas de la región pampeana. Las aplicaciones de S resultan rentables cuando se han cubierto las deficiencias de N y/o P (fertilización balanceada). El diagnóstico de la fertilización azufrada esta siendo estudiado por diversos grupos de investigación.

Si bien los suelos pampeanos presentan contenidos elevados de K en suelos, se han obtenido resultados positivos con cloruro de potasio en algunos experimentos, por lo que se han establecido nuevas evaluaciones exploratorias en trigo y maíz. Investigaciones en curso en el área de producción de caña de azúcar en Tucumán muestran deficiencias de K y respuestas significativas a la aplicación del nutriente. En suelos deficientes de Corrientes se han iniciado experiencias de fertilización potásica en soja en el marco del proyecto de desarrollo del cultivo coordinado por INTA y AACREA.

En cuanto a otros nutrientes, se han observado respuestas a fertilizaciones balanceadas en trigo y alfalfa. Las experiencias con boro (B), el micronutriente mas estudiado, en girasol y alfalfa en el oeste de la región pampeana y centro de Santa Fe indican respuestas significativas a la fertilización. En maíz se reportaron respuestas a la aplicación de zinc (Zn) en Córdoba y Buenos Aires.

Entre los nuevos desafíos que enfrenta el desarrollo de la fertilización en Argentina, debe tenerse en cuenta el marcado incremento de la superficie bajo siembra directa (SD), lo cual requiere del estudio de la dinámica y manejo de los nutrientes bajo este sistema. El manejo de nutrientes sitio-específico ha comenzado a evaluarse a partir de la adopción de tecnologías de la "agricultura de precisión".

La continuación y expansión de los programas de difusión y capacitación y el desarrollo de las investigaciones necesarias permitirán mejorar el balance de nutrientes de los suelos y el resultado físico y económico de las empresas agropecuarias.

El consumo de fertilizantes en Argentina se ha incrementado notablemente en la última década, pasando de 325.000 ton en 1991 a más de 1.600.000 ton en 1999 (Fig. 1). La mayor parte de este incremento se ha dirigido a cultivos extensivos de la Región Pampeana; sin embargo, el balance de nutrientes continua siendo marcadamente negativo para los suelos del área (Fig. 2). Estimaciones recientes indican niveles de reposición en los cuatro cultivos principales (trigo, maíz, soja y girasol) del orden del 29% para nitrógeno (N), 53% para fósforo (P) y menos de 1% para potasio (K), siendo prácticamente nulos para otros nutrientes esenciales. La baja reposición de nutrientes ha llevado a una disminución considerable de la fertilidad nativa de los suelos con lo cual, la fertilización se convierte en una práctica indispensable para alcanzar rendimientos rentables.

El objetivo de este escrito es discutir algunos avances en el conocimiento de la fertilización de cultivos extensivos en Argentina con especial énfasis en la Región Pampeana Argentina.

Fig. 1. Consumo aparente de fertilizantes en Argentina. 
Período 1991-1999. Fuente: Ing. Mario Medana, SENASA-SAGPyA.

 

Fig. 2. Exportación en granos y consumo aparente de N, P y K en maíz, 
trigo, girasol y soja en Argentina en la campaña 1999/00. La exportación 
de nutrientes en grano fue estimada a partir de la producción total y la 
concentración promedio de nutrientes en grano. Elaborado a partir de 
información de SAGPyA y el Proyecto INTA Fertilizar.

 

Nitrógeno

En general, N y P son los nutrientes mas comúnmente deficientes para los cultivos de la Región Pampeana (Fig. 3) y, por lo tanto, han sido los más estudiados (Ref. 1,2,3,4,5). Tanto para trigo como para maíz, se han desarrollado métodos de diagnóstico para determinar las necesidades de N que incluyen: 1) balances de N simplificados a escala regional y/o zonal (Ref. 1), 2) análisis de N-nitratos del suelo en pre-siembra (Ref. 3) o en estados vegetativos (Ref. 6,7), 3) análisis de nitratos en pseudotallos (trigo) (Ref. 8,9) y tallos (maíz) (Ref. 10) en estados vegetativos, y 4) determinación del índice de verdor de las hojas utilizando el Minolta SPAD 502 (Ref. 11). Estas metodologías se pueden utilizar simultáneamente para alcanzar un diagnóstico mas preciso. El grado de adopción por parte de técnicos y productores de estos sistemas de diagnóstico es bastante variable según la zona y cultivo.

Fig. 3. Rendimientos de trigo testigo y fertilizado con N y P. 
Promedios de nueve sitios de ensayos de AAPRESID. Campaña 
1999/00. Fuente: Ambrogio et al. (Ref. 28).

 

Trabajos recientes incluyen el uso de modelos de simulación de crecimiento y rendimiento (i. e., Ceres Maiz, Ceres Trigo), para determinar las necesidades de N integrando los factores de suelo, clima y manejo que afectan la dinámica del N y el crecimiento y rendimiento del cultivo (Ref. 12,13,14). Estos modelos permiten evaluar diferentes escenarios climáticos a partir de series históricas, obteniéndose probabilidades de ocurrencia de rendimientos y respuesta a la fertilización nitrogenada. Con esta información, el productor puede estimar niveles de riesgo y resultados económicos. La Tabla I muestra los resultados físicos y económicos de tres planteos de fertilización nitrogenada para dos precios de trigo en el norte de la provincia de Buenos Aires con una probabilidad de ocurrencia del 80% (Ref. 15). La calibración y validación de estos modelos en las distintas áreas de producción de trigo y maíz permitirá un mejor diagnóstico de la fertilización nitrogenada.

Tabla I Resultados físicos y económicos de tres planteos de fertilización nitrogenada para dos precios de grano de trigo en el norte de la provincia de Buenos Aires (Argentina), utilizando modelos de simulación con una probabilidad de ocurrencia del 80%. Fuente: AACREA (Ref. 15).

  

Sin aplicación

Intensivo Medio

Intensivo Alto

N en suelo (kg/ha)

70

110

150

Rendimiento esperado (kg/ha)

3660

4310

4755

Dosis de Urea (kg/ha)

0

80

160

Trigo a 110 $/ton - Neto de 89.7 $/ton

Margen Bruto ($/ha)

162

203

230

Margen Neto ($/ha)

102

143

170

Costo por tonelada de trigo producida ($/ton)

62

60

54

Diferencia con Precio Neto ($/ton)

27.7

29.8

35.4

Trigo a 80 $/ton - Neto de 60.6 $/ton

Margen Bruto ($/ha)

54.8

78.1

89.15

Margen Neto ($/ha)

-5.2

18.1

29.15

Costo por tonelada de trigo producida ($/ton)

62

60

54

Diferencia con Precio Neto ($/ton)

-1.42

0.7

6.34

 

Fósforo

Las necesidades de fertilización fosfatada se determinan a partir del análisis de P disponible en la capa superficial en pre-siembra, generalmente utilizando el extractante Bray 1. Investigaciones recientes han permitido estimar y/o actualizar niveles críticos de P disponible para soja, maíz, trigo y alfalfa por debajo de los cuales la fertilización fosfatada constituye una práctica rentable.

Para el caso de soja, el cultivo de mayor importancia en el país, la fertilización fosfatada resulta en respuestas económicas con niveles de P disponible (Bray 1) en pre-siembra menores a 12 mg/kg tanto en cultivos de secano y bajo riego (Fig. 4 y 5) (Angel Berardo y colaboradores, comunicación personal).

Fig. 4. Respuesta a la aplicación de 50-60 kg/ha de fosfato diamónico o 
superfosfato triple en suelos de contenidos variables de P Bray. Promedios 
de 12 ensayos realizados por INTA y la Facultad de Agronomía (UBA) en 
Buenos Aires y Santa Fe en el período 1995-99. La zona clara de las barras 
indica el costo de aplicación estimado en 125 kg/ha de soja y la zona oscura 
indica el beneficio promedio obtenido.

 

Fig. 5. Rendimientos y respuestas a la fertilización fosfatada en soja bajo 
distintos niveles de disponibilidad de P en suelo (P Bray 1) en condiciones 
de riego y secano en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. Dosis 
22 kg P/ha. Campaña 1999/00. Fuente: Angel Berardo y colaboradores, 
Unidad Integrada EEA INTA-FCA Balcarce.

 

En maíz, se han encontrado respuestas significativas con niveles de disponibilidad menores de 20 mg/kg P Bray en suelos del sudeste bonaerense (Fig. 6) (Ref. 16) y respuestas lineales de 8.4 kg/ha de maíz por kg de fosfato diamónico aplicado con dosis de hasta 200 kg/ha de fertilizante en suelos deficientes (10 mg/kg P Bray) de 9 de Julio (Buenos Aires) (Luis Ventimiglia y colaboradores, comunicación personal). Los niveles críticos de P Bray se han estimado en 16-19 mg/kg para cultivos de secano y en 20-22 mg/kg para cultivos bajo riego, considerando aplicaciones de 100 kg/ha de fosfato diamónico que resultan en respuestas mayores a 500 kg de maíz por ha.

Fig. 6. Rendimientos y respuestas a la fertilización fosfatada en maíz bajo 
distintos niveles de disponibilidad de P en suelo (P Bray 1) en 1997/98 y 
1999/00 en el sudeste de la provincia de Buenos Aires. Dosis de 22 kg P/ha. 
Fuente: Angel Berardo y colaboradores, Unidad Integrada EEA INTA-FCA 
Balcarce 16.

 

En trigos de alta producción en el sudeste bonaerense, las respuestas a la fertilización fosfatada son rentables con niveles de P disponible menores de 20 mg/kg (Fig. 7) (Ref. 17). En alfalfa, los suelos deficientes muestran respuestas lineales a la aplicación de hasta 100 kg/ha de P (equivalente a 500 kg/ha de superfosfato triple de calcio) (Ref. 18). Estas respuestas a P en alfalfa también han sido observadas en el oeste de Buenos y el centro de Santa Fe, indicándose un nivel crítico de P disponible en el suelo de 25 mg/kg (Bray 1) (Ref. 19,20).

Fig. 7. Rendimientos y respuestas a la fertilización fosfatada en trigo bajo 
distintos niveles de disponibilidad de P en suelo (P Bray 1) en el sudeste 
de la provincia de Buenos Aires. Dosis de 22 kg P/ha. Promedios de dos 
años (1996/97 y 1997/98). Fuente: Angel Berardo y colaboradores, 
Unidad Integrada EEA INTA-FCA Balcarce (Ref. 17).

 

Evaluaciones del efecto residual de P en secuencias de trigo continuo durante siete años en el sudeste de Buenos Aires han permitido estimar eficiencias de uso de superfosfato triple o fosfato diamónico de hasta 22 kg trigo por kg de fertilizante aplicado (Ref. 21). Estas eficiencias resultan en beneficios del orden de 310 a 340 $/ha (Tabla II). En la campaña 1999/00, se inició un ensayo de evaluación de la residualidad de la fertilización fosfatada en suelos franco-arenosos de 9 de Julio (Buenos Aires) en un trabajo conjunto de INTA, la Facultad de Agronomía (UBA) e INPOFOS Cono Sur.

Tabla II Respuesta Acumulada, Eficiencia de Uso y Resultados Económicos de Distintos Esquemas de Fertilización Fosfatada en una Secuencia de Trigo Continuo durante Siete Años en el Sudeste de Buenos Aires. Fuente: Berardo y Grattone (Ref. 21)

Dosis P

Dosis Total Fertilizante

Respuesta Acumulada

Eficiencia de uso

kg/ha de P

kg/ha de fertilizante

kg/ha

kg/kg P

kg/kg fertilizante

44 #

220

4887

111

22.2

88 #

440

6080

69

13.8

11R ##

385

5456

71

14.2

22R ##

720

9216

64

12.8

Trigo a 100 $/ton - Neto de 80 $/ton

Dosis P

Dosis Total Fertilizante

Costo ###

Ingreso

Beneficio

kg/ha de P

kg/ha de fertilizante

$/ha

$/ha

$/ha

44 #

220

74.8

391.0

316.2

88 #

440

149.6

486.4

336.8

11R ##

385

130.9

436.5

305.6

22R ##

720

261.8

737.3

475.5

# Dosis única de P al inicio de la secuencia de siete años 
## R indica dosis de P anual en cada uno de los siete años 
### Fertilizante fosfatado a 1.7$/kg P, equivalente a fosfato diamónico de 340 $/ton.

 

Azufre

Las deficiencias de azufre (S) se han generalizado en numerosas áreas de la región pampeana en los últimos años, fundamentalmente en suelos degradados del sur de Santa Fe, sudeste de Córdoba y norte de Buenos Aires, y en suelos con bajo nivel de materia orgánica del centro y oeste de Buenos Aires, sur de Córdoba y este de La Pampa. Se han reportado respuestas significativas en cultivos de soja, maíz, trigo, colza, alfalfa y pasturas (Ref. 22,23,24).

Las aplicaciones de S resultan rentables cuando se han cubierto las deficiencias de N y/o P. La Tabla III muestra los resultados de dos ensayos de fertilización PS en soja donde se observan los resultados positivos del manejo balanceado de nutrientes. Diversos grupos de investigación/experimentación están evaluando metodologías de diagnóstico de la fertilización azufrada dado que, hasta el presente, los resultados obtenidos con el análisis de S de sulfatos en pre-siembra han sido erráticos.

Tabla III Rendimientos de soja con distintos tratamientos de fertilización fosfatada y azufrada en ensayos realizados en Junín (Buenos Aires) (Ref. 25) y Teodelina (Santa Fe) (Ref. 26)

Tratamiento

Junín

Teodelina

----- kg/ha -----

Testigo

2604

3913

P

2883

-

S

2596

4252

PS

3272

4535

A partir de la información disponible de respuesta a la aplicación de P y S en soja, se puede estimar el impacto potencial de la fertilización PS a nivel país (Tabla IV). Considerando un área total sembrada de 8 millones de ha de soja y un área potencial con respuesta a P y/o S del 50% (4 millones de ha), el beneficio estimado sería de 28 millones de pesos. Para este análisis, se considero que una dosis de fertilizante fosfatado y/o azufrado de 100 kg/ha, con un precio ponderado de $280/ton, resulta en un incremento de rendimiento de 200 kg/ha de soja a un precio de grano de $175/ton.

Tabla IV Impacto potencial de la fertilización PS en soja en Argentina

1

Area sembrada (ha)

8 millones

2

Area con respuesta potencial a P/S (ha)

4 millones

3

Aumento promedio de rendimiento (ton/ha)

0.2

4 (2*3)

Aumento en producción total (ton)

0.8 millones

5

Precio grano ($/ton)

175

6 (4*5)

Ingreso total esperado ($)

140 millones

7

Dosis fertilizante (ton/ha)

0.1

8

Costo fertilizante ($/ton)

280

9 (2*7*8)

Costo total ($)

112 millones

10 (6-9)

Beneficio esperado ($)

28 millones

 

Potasio

Los suelos pampeanos presentan originalmente una alta disponibilidad de K. La continua extracción del nutriente y la falta de reposición resultará en la disminución de K disponible, especialmente en los lotes con mayor frecuencia de soja, cultivo que presenta un alto índice de cosecha de K (cercano al 50% del K absorbido) (Fig. 2).

En ensayos de fertilización nitrogenada y fosfatada de trigo en la provincia de Buenos Aires, Melgar (Ref. 27) encontró respuestas del 7% en rendimiento al agregado de cloruro de potasio (KCl) en la zona norte; Díaz Zorita y colaboradores (comunicación personal) encontraron respuestas de 780 kg/ha (28%) en el oeste; e INTA 9 de Julio (comunicación personal) reportó respuestas de 300 kg/ha (7%) en el centro-oeste. En maíz, Melgar y colaboradores (comunicación personal) obtuvieron respuestas promedio de 480 kg/ha (7%) en tres ensayos realizados en el sur de Santa Fe. A partir de estos resultados, se han establecido nuevos experimentos exploratorios en trigo y maíz.

La expansión del cultivo de soja hacia las provincias de Corrientes y Misiones en la Mesopotamia sobre suelos de baja disponibilidad de K requiere de la evaluación de la respuesta a la aplicación del nutriente bajo las condiciones locales de producción. A partir de la campaña 2000/01, INTA y AACREA han comenzado un proyecto de desarrollo del cultivo de soja en el área, en el cual se pondrá especial énfasis en el manejo de la nutrición y fertilización.

En la zona productora de caña de azúcar en Tucumán, investigaciones en curso conducidas por el Dr. Federico Pérez Zamora de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) han demostrado deficiencias de K y respuestas significativas a la aplicación del nutriente.

 

Otros nutrientes

En los últimos años se han conducido numerosas experiencias con la finalidad de evaluar respuestas a nutrientes "no convencionales" (otros que N y P). AAPRESID (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) esta llevando a cabo en nueve sitios experimentales de la región pampeana, la evaluación a mediano plazo de distintos esquemas de fertilización que incluyen estos nutrientes "no convencionales". En el cultivo de trigo realizado el primer año (1999), no se observaron diferencias significativas entre el promedio de los tratamientos NP y el promedio de los tratamientos que incluían otros nutrientes (Ref. 28). Sin embargo, se observaron respuestas significativas a S en un sitio, a K + magnesio (Mg) en dos sitios y a KCl en un sitio.

En Alberti (Buenos Aires), Roberto Klein (comunicación personal) comparó los efectos de una fertilización completa (N, P, 7 kg K, 7 kg S, 4-5 kg Mg, 1 kg cobre (Cu), 1 kg zinc (Zn) y 0.3-0.5 kg boro (B)) con una fertilizacion NP. En dos años de evaluación, el rendimiento de trigo (promedio de 4 lotes) de la fertilización completa superó al de la fertilización NP en 350-580 kg/ha (9-12%), y el efecto residual sobre la soja de segunda fue de 298-316 kg/ha (13-19%).

Carta y colaboradores (Ref. 19) evaluaron la importancia relativa de distintos nutrientes en alfalfa a través de la técnica del elemento faltante en un ensayo en 9 de Julio (Buenos Aires). En 10 cortes realizados en dos años, solamente se encontraron diferencias significativas entre el tratamiento completo y el completo menos P. De los restantes nutrientes evaluados (S, Mg, B, Zn), se observaron tendencias de respuesta con Mg (11%), S (8%) y B (8%).

Entre los micronutrientes, B ha sido el más estudiado, especialmente en girasol y alfalfa. En girasol se han encontrado respuestas económicas de 300-400 kg/ha en la zona oeste en condiciones de baja disponibilidad identificadas a través de análisis de suelo y/o síntomas en planta en estadios tempranos de desarrollo (Ref. 29,30). En alfalfa, Fontanetto y Keller (Ref. 31) reportaron respuestas del 16% en producción de forraje en seis cortes en el centro de Santa Fe.

En maíz se han observado respuestas significativas a Zn en experiencias realizadas en el sur de Córdoba, y en el centro de Buenos Aires en Junin y 9 de Julio (Fig. 8).

Fig. 8. Rendimientos de maíz con distintas dosis de Zn aplicado 
como oxisulfato de Zn (40% Zn) en 9 de Julio (Buenos Aires), 
Campaña 1999/00. El suelo presentaba una concentración de 
3 mg/kg de Zn en la capa superficial. DMS = 458 kg/ha. 
Fuente: Carta et al., UEEA INTA 9 de Julio (Ref. 19).

 

Nuevos desafíos: Expansión de la siembra directa y Manejo de nutrientes sitio-específico

La siembra directa (SD) se ha expandido en forma notable en los últimos años tanto en la región pampeana como en regiones extrapampeanas, superando las 9 millones de ha en el ciclo agrícola 1999/00 (Ref. 33) (Fig. 9). La dinámica de los nutrientes, en especial aquellos en los que la fracción orgánica es de mayor relevancia (N, P, S, B, Mo, Zn, Cu), debe ser estudiada en sistemas de SD ya estabilizados. Los ensayos iniciados por AAPRESID en 1999 buscan responder algunas de las preguntas que se plantean. Otros temas, como por ejemplo la forma de aplicación y muestreo de nutrientes de menor movilidad como el P, deben ser estudiados.

Fig. 9. Area sembrada bajo siembra directa (SD) en Argentina. 
Período 1990-1999. Fuente AAPRESID (Ref. 33).

 

El manejo de nutrientes sitio-específico ("agricultura de precisión") se presenta como una alternativa de interés para conocer los limitantes del potencial productivo de los lotes y sus posibles soluciones, y para el desarrollo de programas de fertilización a dosis variable 34. Desde hace varios años, el grupo de Agricultura de Precisión de INTA Manfredi coordinado por el Ing. Agr. Mario Bragachini se encuentra trabajando en el desarrollo de tecnologías y en la capacitación de técnicos y productores en el tema. Recientemente, Melchiori y colaboradores (Ref. 35) han evaluado fertilizaciones nitrogenadas a dosis variable en trigo en el sudeste de Buenos Aires.

 

Consideraciones finales

La continuación y expansión de los programas de difusión y capacitación y el desarrollo de las investigaciones necesarias permitirán mejorar el balance de nutrientes de los suelos y el resultado físico y económico de las empresas agropecuarias. En cuanto a las actuales y futuras líneas de investigación y/o experimentación, las mismas deberían incluir los siguientes temas:

  • Calibración de metodologías de diagnóstico de N y P en áreas y/o cultivos no estudiados
  • Diagnóstico de la fertilización azufrada
  • Exploración de áreas y cultivos con deficiencias de otros nutrientes como Mg, B, Zn y Cu.
  • Efectos de fertilizaciones en el largo plazo (Balance de nutrientes)
  • Dinámica y manejo de nutrientes en sistemas de siembra directa estabilizados
  • Manejo de nutrientes sitio-específico: Posibilidades de uso

 

Referencias

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  3. González Montaner J., G. Maddoni, N. Mailland y M. Posborg. 1991. Optimización de la respuesta a la fertilización nitrogenada en el cultivo de trigo, a partir de un modelo de decisión para la Subregión IV. Ciencia del Suelo 9 (1-2):41-51.
  4. García F. O., K. P. Fabrizzi, A. Berardo y F. Justel. 1998. Fertilización nitrogenada de trigo en el sudeste bonaerense: Respuesta, fuentes y momentos de aplicación. XVI Congreso Arg. Ciencia del Suelo. Carlos Paz, Córdoba.
  5. Echeverría H. y F. Garcia. 1998. Guía para la fertilización fosfatada de trigo, maíz, girasol y soja. Boletín Técnico No. 149. EEA INTA Balcarce.
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  7. García F., K. P. Fabrizzi, M. Ruffo y P. Scarabicchi. 1997. Fertilización nitrogenada y fosfatada de maíz en el sudeste de Buenos Aires. Actas VI Congreso Nacional de Maíz. II: 137-143. Pergamino, Buenos Aires, Argentina.
  8. González Montaner J., J. M. Meynard y B. Mary. 1987. Controle de la nutrition azotee du blé par lánalyse des teneurs en nitrates dans la plante. C.R. Acad. Agric. Fr. 73 (3):105-115.
  9. Vigliezzi A., H. Echeverría y G. Studdert. 1996. Nitratos en seudotallos de trigo como indicador de la disponibilidad de nitrógeno. Ciencia del Suelo 14 (2):57-62.
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Biblioteca


(*) Director Regional del Instituto de la Potasa y el Fósforo (INPOFOS) para el Cono Sur desde Mayo 1998. INPOFOS Cono Sur es la oficina regional del Potash and Phosphate Institute (PPI) y el Potash and Phosphate Institute of Canada (PPIC).

Previamente, Investigador en Fertilidad y Manejo de Suelos del Departamento Agronomía de la EEA INTA Balcarce y Profesor Invitado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Ingeniero Agrónomo (UBA), 1980. Master of Science (Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1989. Ph.D. (Microbiología y Fertilidad de Suelos), Kansas State University (EEUU), 1992.

 

 
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