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Fertilización del Cultivo de Soja
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Autores: Ings. Agrs. Carlos
Galarza, Vicente Gudelj y Pedro Vallone
Area Suelos y Producción Vegetal del INTA
Marcos Juárez
Resumen del trabajo
"Fertilización del Cultivo de Soja"
Soja: Resultados de
Ensayos de la Campaña 2000/2002 (Tomo 2).
Información para Extensión nº69. INTA Marcos Juárez. Septiembre 2001. bibjua@inta.gov.ar
Debido a su contenido de
proteínas, el cultivo de soja es uno de los más extractivos de la
región pampeana. Se destaca por su consumo, no sólo de Fósforo (P) sino de
los otros elementos principales, Potasio (K), Azufre (S), Magnesio (Mg), y aún
Nitrógeno(N).
Desde el punto de vista
energético, las proteínas y aceites de soja tienen igual o mayor valor
biológico que los hidratos de carbono de los cereales a pesar de las
diferencias en rendimiento (7-8 t/ha de maíz, 3-4 t/ha de trigo en invierno;
contra 3-4 t/ha de soja). Producir soja requiere mayor energía metabólica que
los cereales.
Los balances de N del
sistema suelo-soja realizados en diferentes ensayos indican valores de variada
magnitud pero casi siempre negativos. Se ha demostrado que la fijación
biológica no satisface nunca más del 40-50% de las necesidades de la planta.
En el cuadro 1 se muestra el promedio de nutrientes exportado por cada
tonelada de granos de soja cosechada, según varios autores .
Cuadro1:Exportación de nutrientes por
los granos de soja.
|
Kg / t de grano
cosechados |
|
NUTRIENTE |
PROMEDIO |
RANGO CITADO |
|
N |
54,0 |
51 - 58,8 |
|
P |
5,4 |
4,3 - 6,4 |
|
K |
15,7 |
11,2 - 18,7 |
|
Ca |
2,3 |
1,9 - 3,0 |
|
Mg |
2,3 |
2,0 - 2,5 |
|
S |
3,4 |
2,4 - 5,4 |
|
g/t de grano
cosechado |
|
B |
26,0 |
20 - 34 |
|
Cu |
12,0 |
10 - 15 |
|
Fe |
131,0 |
70 - 219 |
|
Mn |
25,0 |
18 - 30 |
|
Mo |
4,5 |
4 - 5 |
|
Zn |
39,0 |
30 - 47 |
Flannery(1989); Yamada (1998);
Bundy & Oplinger (1984);
Tanaka et al.(1993); EMBRAPA
(1998).
La gran extracción de
los cultivos, sumada a la baja reposición que históricamente se ha hecho en
ellos, han resultado en la degradación de los suelos, especialmente aquellos
con más frecuencia de soja en la rotación agrícola.
En los últimos años se
ha generalizado la fertilización de los cereales, porque responden en mayor
magnitud a los agregados externos de nutrientes, pero la necesidad de fertilizar
también a la soja se presenta con fundamentos cada vez más consistentes.
Este cultivo, como
cualquier otro, responde a un suelo fértil, pero también existen suficientes
evidencias sobre la conveniencia económica de fertilizarlo. Cuantificando
adecuadamente la oferta del suelo para una soja de alto potencial de
rendimiento, la diferencia necesaria para llegar a su demanda teórica debería
agregarse por fertilizantes. Esto evitaría que el suelo se viera obligado a
"mineralizar" parte de su Materia Orgánica para
proveer esa diferencia.
NITROGENO
Generalmente no se ha
recomendado el uso de N en soja en la creencia de que este elemento produce
efectos no deseados: inhibición de formación de nódulos y excesivo desarrollo
vegetativo que favorece vuelco, enfermedades y hasta mayor evapotranspiración.
En realidad estos efectos se favorecen cuando el agregado de N se realiza en
etapas vegetativas tempranas.
Si bien la
fertilización nitrogenada de soja despierta numerosas controversias, muchos
investigadores apuestan a la gran proyección que tendrá esta práctica en un
futuro cercano, cuando se considere un balance de todo el sistema agrícola
en el que deben entrar los cereales y las oleaginosas.
La soja se caracteriza
por tener una elevada removilización de nutrientes desde estructuras
vegetativas al grano.
En cuanto a la
inoculación de los cultivos de soja práctica, casi abandonada durante varios
años, está demostrando su potencial en ensayos de la región, incrementando
los rendimientos en base a un mayor número de nódulos logrados en raíz
principal, y a nuevas cepas empleadas en los inoculantes modernos. Los
incrementos obtenidos dependen de la condiciones ambientales y de aplicación
pero pueden ascender hasta 350 kg/ha, según ensayos realizados en el INTA
Marcos Juárez en la campaña 2000/2001.
FOSFORO
En la región pampeana
hay una alta proporción de lotes con algún grado de deficiencia de fósforo.
Evaluaciones realizadas en los departamentos del sur de Santa Fe y norte de
Buenos Aires detectaron un 34 % de muestras con niveles menores a 15 ppm
(Método Bray y Kurtz).
Su uso en el cultivo de
soja aun no es generalizado posiblemente debido a la falta de respuestas
espectaculares a su aplicación. La deficiencia causa restricciones en el
crecimiento de las raíces y de la planta, limitando el potencial de
rendimiento.
Normalmente se usa el
valor de 10 ppm de fósforo extractable como umbral crítico para decidir
la fertilización. En un análisis de 65 ensayos de fertilización con P, Melgar
R. en 1996 detectó incrementos de 355; 214; y 34 kg/ha cuando se fertilizó la
soja en suelos con niveles inferiores a 9 ppm, de 10 a 14 y mayores de 15 ppm,
respectivamente. Casi todas esas experiencias fueron en labranza convencional
por lo que en Siembra Directa pueden darse diferentes resultados y el nivel
crítico puede considerarse mayor.
Según los datos de la
Red de ensayos conducidos por el proyecto "Fertilizar-INTA"
durante la campaña 2000-01 ese nivel crítico por debajo del cual hay
respuestas parece ser de 21 ppm .
La forma de colocación
del fertilizante tiene gran importancia en la eficiencia de uso de este
nutriente. Se conoce que la aplicación del fósforo tiene mayor eficiencia
cuando se coloca concentrado en bandas que cubren sólo el 2,5% del
volumen de suelo. (cuadro 2).
Cuadro 2: formas de
aplicación de P y rendimiento de soja
|
FORMA DE
APLICACIÓN |
RENDIM. |
INCREMENTO |
|
TESTIGO |
2712 |
--- |
|
VOLEO (100% del volumen) |
2949 |
8,5% |
|
FRANJA DE 30 cm (50% del volumen) |
3065 |
13% |
|
FRANJA DE 20 cm (30% del volumen) |
3196 |
17,5 |
|
BANDA al COSTADO (2,5% del vol.) |
3222 |
19% |
|
BANDA al COSTADO y ABAJO (2,5%vol) |
3291 |
21,5% |
Jorge
Fariña Nuñez (1997)
AZUFRE
En rotaciones agrícolas
bajo Siembra Directa, gracias a la fertilización regular de las gramíneas con
N y P se obtienen altas producciones. Estas situaciones, por desbalance, han
inducido la deficiencia de Azufre (S). La fertilización con este elemento ha
comenzado a mostrar un alto impacto en la producción de soja siguiendo a trigo,
o como único cultivo.
Debido a la
participación en proteínas estructurales de la planta es que su disponibilidad
debe ser adecuada desde la germinación misma. La deficiencia de S en soja puede
reducir la síntesis de las enzimas que forman parte del aparato fotosintético.
Se considera también que debido a la estrecha relación entre el metabolismo
del S y del N, las deficiencias del primero afectan la asimilación y
concentración de N en las hojas.
Los síntomas en
deficiencias severas se presentan como colores verde pálido en hojas nuevas,
ramilletes florales expuestos sobre la canopia por el pobre desarrollo de las
hojas terminales y menor crecimiento de las plantas.
En numerosas
experiencias conducidas en el centro sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba,
fertilizando con S a la soja como único cultivo o al trigo que la precedía, se
han obtenido resultados interesantes desde el punto de vista económico.
Lamentablemente los
análisis de suelos no son tan precisos para el azufre como lo son para indicar
deficiencias de otros nutrientes. La información disponible hasta hoy considera
que un nivel de 10 ppm de S de sulfatos sería indicativo de respuesta. Este
nivel crítico no sería extrapolable a suelos con más materia orgánica que
los de nuestra región.
Según algunos
investigadores, al mejorar el ambiente edáfico mediante la fertilización debe
hacerse un cambio de las variedades sembradas para evitar excesivo crecimiento y
vuelco. Por eso se considera conveniente el diagnóstico de fertilización de S
en base al tipo de ambiente que presenta respuestas más frecuentes. Los
ambientes de posible respuesta pueden ser los degradados (lotes
erosionados con pérdida de horizonte A, lotes con muchos años de agricultura
y/o muchos años de soja, lotes con niveles de materia orgánica mucho menores a
su condición original) o los de buena productividad (lotes con siembra
directa o con altos rendimientos acumulados -con fertilizaciones de N y P-)
Las recomendaciones más
frecuentes tienden a aplicar el S en el cultivo de trigo para aprovechar en la
soja el efecto residual. También pueden hacerse aplicaciones directas, debiendo
usarse en estos casos las formas solubles.
MICRONUTRIENTES
En la medida que los
nutrientes primarios y secundarios sean ajustados y repuestos al suelo con mayor
precisión, se presentarán deficiencias en los micronutrientes. Si bien las
demandas de estos elementos son muy bajas como puede verse en el Cuadro 1
debe considerarse que sus disponibilidades en el suelo son también muy bajas.
Análisis de suelos de la región pampeana indicarían al Boro, Magnesio, Zinc,
Molibdeno y Cobre como elementos a tener en cuenta. Los análisis foliares de la
última hoja expandida en floración parecen ser buenos en el diagnóstico de
suficiencia porque dan idea de la capacidad de ese suelo de mantener bien
nutrida a la planta.
En los últimos años se
vienen realizando experiencias para evaluar el efecto de estos nutrientes no
tradicionales en el cultivo de soja y no han demostrado una alta eficiencia.
Esto se debe seguramente a los deteriorados niveles de los nutrientes
principales que, junto al agua, son los que limitan por ahora, la producción.
Sólo una fertilización
balanceada va a ayudar a capitalizar el aporte de residuos de los cultivos y
su incorporación como parte estable de la MO del suelo. Mientras la extracción
de los cultivos sea mayor a los aportes de nutrientes externos la degradación
de los suelos continuará en forma proporcional a ese saldo negativo.
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