Resumen del trabajo del
mismo nombre (Autores: Jorge Fraschina, Carlos Bainotti, José Salines y
Beatríz Formica .Grupo Mejoramiento de Trigo INTA Marcos Juárez. mjtrigo@correo.inta.gov.ar).
incluído en la publicación TRIGO: ACTUALIZACION 2002. INTA EEA Marcos Juárez.
Información para Extensión Nº71. 2002. bibjua@correo.inta.gov.ar
El daño que pueden
producir las bajas temperaturas extremas en trigo depende del estado de
desarrollo del cultivo en momento en que ocurren. El cultivo de trigo en general
tiene buena adaptación a las bajas temperaturas durante gran parte de su ciclo,
pero hay circunstancias en que los cambios bruscos de temperatura pueden afectar
tejidos en activo crecimiento.
El estado fisiológico
de la planta también tiene incidencia sobre la magnitud del daño. En esto
juega un papel importante la previa exposición a bajas temperaturas antes de la
ocurrencia de una helada y por supuesto, su duración o tiempo de exposición a
las temperaturas extremas. También incide la humedad relativa del ambiente y el
contenido de agua en el suelo en el momento de ocurrencia de la helada, dos
factores relacionados directamente con el estado hídrico del cultivo.
Los daños más
fácilmente visibles van desde una leve clorosis con pérdida de turgencia o
marchitamiento de hojas completas o solamente en las puntas, hasta alcanzar
importantes daños en el área foliar con pérdida de tallos durante el
encañado, o aún esterilidad de flores y de espigas completas cuando las
heladas ocurren cerca de la floración.
Durante la emergencia y
hasta el estado de 2 hojas las plantas de trigo son sensibles a las bajas
temperaturas, es común observar muerte de plantas pequeñas durante la
implantación, pero a medida que comienza el macollaje van adquiriendo mayor
resistencia. En el estado de macollaje la bibliografia menciona que un daño
importante se produce con una exposición de 2 horas a -11 ºC (Shroyer et al.
1995). Luego con el encañado, comienza un período de sensibilidad creciente
que tiene el máximo de susceptibilidad alrededor de floración o antésis con
un umbral de -1 ºC con una exposición de 2 horas. En este momento, el mayor
efecto se da por la reducción de viabilidad del polen que origina esterilidad
de las flores afectadas y que ocurre aún con temperaturas sobre cero (Qian et
al. 1986).
Los efectos sobre el
rendimiento dependeran no sólo de la capacidad de compensación del cultivo,
sino también de la posibilidad de recuperación que permite el ambiente de
producción. La capacidad de compensación del cultivo está en función de los
órganos afectados y por lo tanto del momento de ocurrencia. Pero la posibilidad
de alcanzar esa recuperación dependerá de las condiciones de humedad,
temperatura y disponibilidad de nutrientes posterior al momento del daño.
Una siembra temprana de
trigo en un buen ambiente de producción seguramente compensará alguna pérdida
de plantas y de área foliar inicial. En ambientes favorables hasta se podría
compensar parcialmente una pérdida en el número de tallos, situación
observada en la campaña pasada en la región. Los daños posteriores ocurridos
alrededor de la floración afectándo en forma significativa el número de
granos, difícilmente puedan ser compensados. La extrema suceptibilidad por
parte del cultivo en este momento necesariamente obliga a elegir una fecha de
siembra adecuada para cada variedad de trigo de acuerdo a su ciclo en cada
región, para así poder escapar al efecto de una probable helada.
Durante la campaña
pasada en lotes de siembra directa con abundante acumulación de rastrojo en
superficie, se observó un mayor daño por bajas temperaturas extremas durante
la implantación del cultivo de trigo. Este tipo de daño se vio en varias
situaciones de cultivo en la región central norte triguera, como consecuencia
de la importante superficie dedicada a la secuencia trigo / soja ocupando lotes
que provenían de maíz con abundante cantidad de rastrojo. Una probable
explicación de lo ocurrido seria que, debido al efecto de 'aislación' de la
superficie del suelo por la cobertura, se ve disminuida la capacidad de
neutralizar y revertir el efecto de la helada por parte del suelo, aumentando la
duración del fenómeno encima del rastrojo.
En muchas de las
situaciones se pudo constatar que frente a una importante acumulación de
rastrojo también se dificultó el trabajo de las sembradoras de trigo que
dejaron semilla a una profundidad variable y frecuentemente sin el necesario
contacto del grano con el suelo, dejándolo entre rastrojo no cortado. Las
condiciones de exceso de humedad y temperaturas favorables hacia fines de mayo
promovieron un rápido nacimiento de la mayor parte de las plántulas de trigo.
Una proporción de las cuales sufrieron daños por su sistema radicular
prácticamente expuesto a las primeras heladas, otras resistieron pero con menor
desarrollo inicial pero terminaron perdiéndose por el efecto de sucesivas
heladas.
La ocurrencia de 35
heladas a 5cm del suelo durante el ciclo del trigo en Marcos Juárez en la
última campaña, permitió evaluar el comportamiento de variedades en siembra
directa sobre rastrojo de maíz, observándose diferencias entre cultivares
frente a este tipo de estrés para el cultivo.
En Marcos Juárez el
observatorio del INTA registró 12 heladas en junio y 10 heladas en julio, que
afectaron la implantación de las variedades de ciclo largo, intermedio y corto.
Luego continuaron registrándose heladas hacia fines de macollaje, 4 heladas en
agosto, afectándo también la implantación de las siembras más tardías.
También se registraron heladas durante el encañado (4 heladas en septiembre).
El 16 de septiembre se registró una helada que alcanzó -7,6 ºC, que afectó
algunos lotes que estaban próximos a espigazón por haber sido sembrados
demasiado temprano.
En un ensayo se
observaron los resultados de rendimiento de un grupo de variedades, dos de ellas
(ProINTA Puntal y Klein Don Enrique) sembradas en tres fechas de siembra, y el
daño de frío en cuatro momentos del ciclo. Cabe destacar que el daño de frío
observado no debería ser la única causa de las diferencias de rendimiento en
este ensayo, debido a que también se registró un importante ataque de
fusariosis de la espiga que afectó a las variedades espigadas entre el 25/9 y
el 15/10. Los resultados fueron coincidentes con observaciones registradas en
años anteriores (Fraschina et al. 2000), mostrando que hay un grupo de
variedades muy sensibles a bajas temperaturas durante la implantación. Esto
indicaría que debería replantearse su uso en condiciones de siembra directa
con abundante rastrojo, debido a que las pérdidas de área foliar no podrían
ser compensadas en todos los ambientes, especialmente cuando estos no son tan
favorables.
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