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Ing. Gustavo Ferraris  |
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Fertilización de Soja: ¿Qué estrategia adoptamos?
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Autores: Ings.
Agrs Gustavo N. Ferraris y Lucrecia Couretot Desarrollo Rural INTA Pergamino
Ing Agr. Mirta Toribio Profertil S.A. Investigación y Desarrollo
Ing. Agr. Ricardo Falconi El Ceibo Cereales S.A.
ENSAYO DE LARGA DURACIÓN
EN LA SECUENCIA MAÍZ – SOJA - CEBADA/SOJA -TRIGO/SOJA.
ARRIBEÑOS, PARTIDO DE GENERAL ARENALES
Campaña 2007/08
Introducción
El nitrógeno (N) es el principal elemento requerido para la
producción de los cultivos de grano sembrados en la Región Pampeana Argentina.
Deficiencias de este elemento reducen la expansión foliar, provocan su
prematura senescencia y afectan la tasa fotosintética, dando como resultado una
menor producción de materia seca y grano. Por otra parte, la disponibilidad de
N afecta su concentración en el grano, interviniendo así en la determinación
del contenido proteico, parámetro principal para definir la calidad comercial
del grano cosechado. La incidencia del N sobre los dos factores, rendimiento y
contenido de proteína, hacen que su manejo sea estratégico para la producción
de todos los cultivo.
Por otra parte, las estrategias de fertilización con
fósforo (P) implementadas en Argentina han determinado un balance claramente
negativo, por el retiro de cantidades importantes con los granos que no eran
repuestas al sistema. Por este motivo, desde principios de la década del ´80
se han observado resultados positivos por el agregado de P en trigo, maíz y
otros cultivos. Desde entonces, la disponibilidad de este nutriente en los
suelos de la región ha disminuido marcadamente y, como consecuencia, en los
últimos años aumentó el uso de fertilizantes fosforados. Es prioritario
entonces diseñar estrategias que contemplen la reposición de las cantidades de
nutrientes exportadas con los granos, y en el caso en que dichos niveles se
encuentren por debajo de los umbrales críticos sugeridos, su restitución
paulatina mediante fertilización. En la actualidad, el costo de los
fertilizantes fosforados se ha incrementado, y las relaciones de precio
producto:insumo han sufrido un deterioro. Esto lleva a la implementación de
estrategias de fertilización más conservadoras, que implican una reducción en
las dosis aplicadas. Sin embargo, estos criterios contemplan el análisis de la
respuesta esperada en el primer año, y no los efectos derivados de una mejoría
de la fertilidad a lo largo del tiempo.
Las respuestas al agregado de azufre (S) en cultivos de
maíz en el sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires se han vuelto más
frecuentes en las últimas campañas (Cordone et al., 2001; Pedrol et al., 2001;
Thomas et al., 2001), por lo que la fertilización con este nutriente es
habitual en lotes de alta producción.
A su vez, las situaciones de baja disponibilidad de N, P y S
no ocurren de manera aislada, sino que se combinan de diversas maneras, por lo
que es necesario evaluar la respuesta a la fertilización y conocer los cambios
de los niveles de nutrientes en los suelos de manera conjunta.
Con el propósito de estudiar la evolución en el tiempo de
los rendimientos, el balance de nutrientes y las propiedades químicas del suelo
se diseñó un ensayo de estrategias de fertilización en la secuencia
Maíz-Soja-Trigo/Soja-Cebada/Soja. En la campaña 2006/07 se inició el
proyecto, siendo maíz el primero de los cultivos implantados. Este trabajo se
continuó durante la campaña 2007/08, con siembra de Soja. Los objetivos
planteados durante el segundo año fueron 1. Determinar la evolución de los
niveles de N, P, S, MO y pH de suelo de acuerdo con las estrategias de
fertilización y los rendimientos obtenidos en el cultivo previo (Maíz). 2.
Evaluar el efecto de diferentes estrategias de fertilización sobre el
rendimiento del presente cultivo (Soja) y 3. Cuantificar y valorizar el balance
de nutrientes correspondiente a cada una de las estrategias.
Materiales y Métodos
El ensayo es conducido en la localidad de Arribeños,
partido de General Arenales. Se plantea un diseño en bloques al azar, con
cuatro repeticiones. Se mantendrá por un plazo mínimo de cuatro años,
abarcando una rotación Maíz- Soja – Cebada/Soja de 2da. – Trigo/Soja de
2da. El inicio de la secuencia se realizó con el cultivo de Maíz.
La variedad sembrada de soja fue Nidera 4613 RG. Las
estrategias de fertilización evaluadas en Soja fueron son las siguientes:
Tabla 1: Estrategias de fertilización evaluadas
durante la campaña 2007/08. Soja. Segundo año de experiencias.
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Criterio
de |
Rendimiento |
Fósforo
(P) |
Azufre
(S) |
SPT
(0-20-0) |
SC
(0-0-0-18S) |
|
|
fertilización |
objetivo |
kg/ha |
kg/ha |
kg/ha |
kg/ha |
|
T1 |
Testigo sin
fertilización |
|
0 |
0 |
0 |
0 |
|
T2 |
Tecnología Uso
Actual |
|
16 |
0 |
80 |
0 |
|
T3 |
Reposición PS
Rendimiento objetivo medio |
3800 |
22 |
12 |
110 |
68 |
|
T4 |
Reposición PS
Rendimiento objetivo alto |
4500 |
26 |
15 |
131 |
81 |
|
T5 |
Reposición S
Reconstrucción P Rendimiento objetivo alto |
4500 |
42 |
15 |
211 |
81 |
Los fertilizantes fosforados y azufrados se aplicaron al
voleo al momento de la siembra. Como fuentes se utilizaron Superfosfato triple
de calcio (0-20-0) y Sulfato de calcio (0-0-0-18S).
Determinaciones realizadas
En el suelo
Previo a la siembra se obtuvieron muestras de suelo de 0 a
20 cm. De cada parcela, en cada uno de los bloques, se extrajo una muestra
compuesta. En la muestra de 0 a 20 cm de profundidad se determinó el pH y los
contenidos de materia orgánica (MO), P disponible (Bray I), N total, N-nitratos
y S-sulfatos.
En el cultivo
A cosecha se evaluó el rendimiento y sus componentes,
número y peso de los granos. En una muestra de grano de cada parcela se
cuantificó el contenido de N, P y S. Con los datos de rendimiento,
concentración de nutrientes en grano y dosis aplicada de los mismos se realizó
un balance de nutrientes.
Resultados y Discusión
A. Rendimientos de maíz y su efecto sobre el balance de
nutrientes y las propiedades químicas del suelo.
En el cultivo de maíz implantado durante la campaña
2007/08 se determinaron diferencias significativas entre tratamientos en los
rendimientos de grano (P=0,00; Figura 1). Los tratamientos de máxima dosis de N
alcanzaron los mayores niveles de productividad, no difiriendo
significativamente entre sí, aún cuando el tratamiento de reconstrucción de P
alcanzara una producción de 350 kg ha-1 por sobre el de
mantenimiento.
Figura 1 : Rendimiento de grano de diferentes
estrategias de fertilización. Letras distintas indican diferencias
significativas entre tratamientos. Las barras verticales representan la
desviación Standard de la media. Arribeños, General Arenales. Campaña
2006/07.
A partir de las dosis de NPS agregadas, y la extracción de
nutrientes cuantificada en base a los rendimientos y la concentración de
nutrientes en grano, se puede establecer el balance de nutrientes (Tabla 2).
Tabla 2: Balance de nitrógeno, fósforo y azufre (kg
ha-1) para los diferentes tratamientos. Los datos de rendimiento y
concentración de nutrientes en grano fueron ajustados a 13 % de humedad.
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Agregado
(kg ha-1) |
Extracción
(kg ha-1) |
Balance
(kg ha-1) |
|
Tratamiento |
N |
P |
S |
N |
P |
S |
N |
P |
S |
|
T1 |
Testigo |
0 |
0 |
0 |
82 |
23 |
6,5 |
-81,9 |
-22,7 |
-6,5 |
|
T2 |
TUA |
46 |
16 |
46 |
102 |
27 |
6,4 |
-56,2 |
-10,9 |
-6,4 |
|
T3 |
PS rep - N diag
10 t |
69 |
30 |
69 |
115 |
26 |
8,3 |
-46,3 |
3,6 |
9,7 |
|
T4 |
PS rep - N diag
12 t |
89 |
36 |
89 |
138 |
28 |
9,1 |
-49,0 |
8,3 |
12,9 |
|
T5 |
PS reconstr - N
diag 12 t |
89 |
52 |
89 |
154 |
34 |
9,7 |
-65,2 |
18,4 |
12,3 |
Luego de la cosecha de maíz y previo a la siembra de soja
se realizó un análisis completo de suelo por parcela, cuyos datos promediados
se consignan en la Tabla 1.
Tabla 1: Análisis de suelo (0-20 cm) al momento de la
siembra. Los datos son promedio de cuatro repeticiones.
|
Tratamiento |
MO
(%) |
pH |
Ntotal
(%) |
N-NO3
(mg kg-1) |
P
(mg kg-1) |
S-SO4
(mg kg-1) |
|
T1 |
2,66 |
5,8 |
0,133 |
5,6 |
7,6 |
9,6 |
|
T2 |
2,64 |
5,6 |
0,133 |
6,7 |
7,8 |
9,1 |
|
T3 |
2,83 |
5,7 |
0,142 |
7,0 |
11,2 |
8,2 |
|
T4 |
2,72 |
5,6 |
0,136 |
6,2 |
10,4 |
9,4 |
|
T5 |
2,53 |
5,6 |
0,127 |
9,2 |
10,5 |
10,0 |
El P es el nutriente en el que, a causa de su baja
movilidad, es más fácil cuantificar cambios en su concentración asociados a
procesos de ganancia o empobrecimiento en el suelo. Luego de un año de
experimentos, los tratamientos de reposición (T3, T4, T5) presentaron un mayor
nivel de P en suelo con relación a los tratamientos de suficiencia (Figura 2).
Los rendimientos no se asociaron al nivel de N, S, pH y MO a la cosecha del
ensayo (datos no presentados).
Figura 2 : Rendimiento de grano y nivel de P al final
del experimento –nivel inicial 8,5 mg kg-1- para estrategias de
fertilización basadas en un criterio de suficiencia o reposición de
nutrientes. Cultivo de Maíz. Arribeños, General Arenales. Campaña 2006/.
En el presente experimento, se logró ajustar una relación
entre el nivel de P disponible (Bray 1, 0-20 cm) y el balance de P generado en
los diversos tratamientos (Figura 3.a). La inversa de la pendiente de este
modelo, representa la dosis de P necesaria para elevar la disponibilidad del
nutriente en una unidad. Conforme a la función ajustada, sería necesario
agregar 10,7 kg P ha-1 para incrementar su nivel en el suelo en 1 mg
kg-1. Si bien el ajuste no es demasiado alto, el mismo se incrementa
considerablemente si en lugar de los datos parcelarios se utilizan los valores
medios de cada tratamiento (Figura 3.b), sin modificar sustancialmente los
parámetros del modelo.

Figura 3.a

Figura 3.b |
Figura 3: Relación entre el nivel de P en suelo a
cosecha (mg kg-1) y el balance de P (aplicado-extraído en kg ha-1)
utilizando a) datos parcelarios o b) los valores medios para cada tratamiento.
B. Rendimientos de soja.
Se determinaron diferencias significativas en los
rendimientos de soja (P=0,00; CV= 6,1 %). El tratamiento de máxima (T5,
reconstrucción de P) superó significativamente al resto de los tratamientos
fertilizados y, a la vez, estos superaron al testigo (Figura 4).
Figura 4 : Rendimiento de soja como resultado de
diferentes estrategias de fertilización. Letras distintas indican diferencias
significativas entre tratamientos. Las barras verticales representan la
desviación Standard de la media. Arribeños, General Arenales. Campaña
2007/08.
Las diferencias de rendimiento entre el tratamiento de
máxima fertilización y el testigo alcanzaron a un 49 % en maíz y un 29 % en
soja. Evidentemente, aquel cultivo es más sensible que este a deficiencias
nutricionales intensas. Esto se debería, al menos es parte, a que la soja es
capaz de proveerse de N por el mecanismo de fijación biológica. Las
diferencias en soja serían atribuibles así, al efecto residual y directo del P
y S aportados al antecesor maíz y a la soja del presente año, respectivamente.
A la vez, es esperable una mejora en las propiedades físicas y biológicas en
los mejores tratamientos, así como en la disponibilidad de otros nutrientes no
monitoreados en esta experiencia, como consecuencia de los mayores niveles de
crecimiento aéreo y radicular, y el superior aporte de residuos derivados de un
tratamiento con mejores rendimientos.
Consideraciones Finales
-
Las estrategias de fertilización efectuadas en maíz,
además de impactar en los rendimientos, modificaron el balance de
nutrientes y se correlacionaron con los niveles finales de P en suelo.
-
Estrategias de suficiencia, reposición o
reconstrucción de P generan cambios previsibles de su disponibilidad en el
suelo. Durante el primer año de este experimento, la tasa de cambió fue de
1 mg kg-1 de P Bray (0-20 cm) por cada 10,7 kg Pha-1
de diferencia entre agregado y extracción.
-
El cultivo de soja experimentó incrementos en los
rendimientos como resultado directo y residual de las estrategias de
fertilización. La magnitud de las diferencias alcanzadas en el tratamiento
de máxima es difícilmente alcanzable por efecto de la fertilización en el
mismo año, y reflejan los beneficios del remanente de nutrientes aplicado
en el año anterior y la mejoría del ambiente producto de mayores
rendimientos.
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