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Ing. Gustavo Ferraris  |
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Evaluación de Estrategias de Inoculación en Soja
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Autores: Ings.
Agrs. Gustavo N. Ferraris y Lucrecia A. Couretot
Proyecto Regional Agrícola, Área de Desarrollo Rural
INTA EEA Pergamino
SOJA CAMPAÑA 2006-07
Introducción:
El nitrógeno (N) es el elemento requerido en mayor cuantía
por todos los cultivos. Deficiencias de este nutriente reducen severamente los
rendimientos, al restringir la expansión foliar durante las primeras etapas del
ciclo, y afectar la fijación de granos en el período reproductivo. La soja,
lejos de escapar a esta tendencia, es una de las especies que mayores cantidades
de N necesita acumular durante su ciclo, ya que se trata de un cultivo proteico
por excelencia. La bibliografía menciona requerimientos que oscilan entre 60 y
80 kg N por tonelada de grano (Andrade et al., 1996; Ciampitti y García, 2007;
EMBRAPA, 1993; Ferraris, 2001; González, 2000; Scheiner et al., 1999). Para
cubrir tal demanda, además de la absorción del nutriente desde el suelo, ésta
y otras especies de la familia de las Leguminosas han desarrollado el mecanismo
de la fijación biológica de N (FBN), a partir de la asociación con bacterias
del suelo pertenecientes a la familia de las Rhizobiáceas (Racca, 2002), en el
caso de la Soja Bradyrhizobium japonicum.
La práctica más recomendable para lograr que la FBN sea
una fuente importante de N para el cultivo es la inoculación con cepas de Bradyrhizobium
japonicum incorporadas por medio de inoculantes de alta calidad. La
respuesta a la inoculación es mayor cuando los lotes no cuentan con antecedente
de Soja. No obstante, también se ha observado respuesta a la reinoculación en
lotes con historia sojera previa (Diaz Zorita et al., 2004). El proceso es
altamente demandante de hidratos de carbono y energía, por lo tanto requiere de
una alta tasa fotosintética. En consecuencia, aquellas condiciones que
favorecen el crecimiento del cultivo contribuyen a aumentar la tasa de
fijación. Entre ellas, se podría mencionar la adecuada disponibilidad de agua
y nutrientes esenciales como fósforo (P), azufre (S), cobalto (Co) y molibdeno
(Mo). En los últimos años, la difusión de ensayos con respuesta positivas en
rendimiento y el desarrollo de nuevas prácticas de inoculación sumado a
productos comerciales de alta calidad ha favorecido la adopción por parte de
los productores, estimándose hoy que más del 70 % de la superficie de soja es
inoculada. Sin embargo, el proceso no se detiene y es posible observar nuevas
tecnologías de inoculación, ya sea en cuanto a procesos (inoculación en
surco, preinoculado) como en cuanto a la formulación de los mismos (agregado de
otros microorganismos favorables, micronutrientes o factores que inducen la
nodulación).
Los objetivos de este ensayo fueron 1. Evaluar el efecto
sobre la nodulación y el rendimiento de diferentes estrategias de inoculación
en el surco o sobre la semilla. 2. Estudiar la incidencia de protectores
bacterianos y fungicidas como acompañantes del inoculante sobre las variables
estudiadas. Hipotetizamos que nuevas estrategias y metodologías de inoculación
tienen un gran potencial para hacer más eficiente la FBN e incrementar el
rendimiento con relación a las prácticas tradicionales.
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