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Calidad Nutritiva de la Planta de Maíz para Silaje - 2003
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Autores: Oscar N. Di
Marco y Mario S. Aello
Unidad Integrada Balcarce (Facultad de Ciencias Agrarias (UNMdP)-INTA EEA
Balcarce)
Hay un dicho en Inglés
que dice: "garbage in garbage out" que si se guarda basura se tiene
basura. (garbage significa basura o desperdicios y su pronunciación suena como
"garbich"). Esto se puede aplicar a muchos órdenes de la vida, como
ya sabemos, y también a la confección de silaje de maíz. Por esta razón
vamos a analizar cómo es la planta de maíz para ensilar a los efectos de
mostrar que calidad tienen sus componentes a los efectos que no guardemos
garbage.
La calidad nutritiva de
la planta se puede definir en términos de cuanto substrato degradable en el
rumen aportan sus componentes. Es decir, la espiga y el resto de la planta. En
otras palabras, un cultivo de maíz para ensilar es un conjunto de espigas,
hojas, tallos y chala. La espiga contiene el grano, el cual es de alto valor
nutritivo para los animales, mientras que el del resto de la planta puede
asimilarse al de un forraje de mediana a baja calidad, como se verá más
adelante. El proceso de ensilaje per se no le agrega valor al conjunto sino que,
por lo contrario, en el proceso siempre se pierda un poco de lo que se ensila.
Como se muestra en la figura 1, las curvas de degradabilidad de una planta de
maíz antes de ensilar y luego de ensilada son similares, pero difieren en la
cantidad de fracción soluble, la cual en el silaje es menor debido a la
pérdida de hidratos de carbono solubles y proteínas. Esto hace que la
degradabilidad del silaje sea al menos un 10 a 15% menor que el de la planta
antes de ser ensilada, dependiendo del contenido de materia seca (MS) del
cultivo al momento de ensilar. Una regla general es que a menor contenido de MS
aumentan las pérdidas, por eso se recomienda cosechar a un contenido de MS
entre 30 a 35%.
Composición de la
espiga
Como se ha dicho, la
espiga es el componente de la planta de mayor valor nutritivo debido a que el
grano, constituido fundamentalmente por almidón, es altamente utilizado por los
rumiantes. Se estima que los animales digieren más del 90% de los granos,
aunque hay variaciones debidas al procesamiento de ellos, madurez del cultivo e
híbrido.
Figura 1:
Degradabilidad ruminal de la planta y silaje de maíz.
El otro componente de la
espiga es el marlo que representa aproximadamente el 17% del peso de la misma,
como se muestra en la figura 2. Como se puede ver en la figura 2, en una espiga
de 250 g hay aproximadamente 210 g de grano y 40 g de marlo, que es un
componente de baja calidad.
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Foto 1.
Vista de 3 plantas de un híbrido de maíz de ciclo corto, separado en
espiga, tallo y el conjunto de hojas, vainas y chalas. |
Foto 2.
Vista de un corte de la espiga del mismo híbrido de la foto 1 |
El resto de la planta:
El resto de la planta de
maíz está formada por las chalas, hojas y tallo. Los experimentos llevados a
cabo por nuestro equipo de trabajo indican que esta fracción de la planta, que
en Inglés se denomina "stover", está formada por 45-50% de hojas,
40-45% de tallos y el resto (10-15%) por la chala. Estos componentes son todos
de mediana a baja, o muy baja, calidad. Por ejemplo, las hojas -que incluyen la
lámina y vaina- tiene una calidad similar a la de la chala. Cuando este
material se expone a 24 horas de degradación en el rumen, que es el tiempo en
que los silajes son retenidos, se observa que solamente se degrada alrededor de
un 45% como lo muestra la tabla 1.
Es decir, en cada
kilogramo que se consume de la mezcla de hojas y chalas hay solamente 450 g de
substrato degradable en el rumen, a partir del cual el animal obtiene energía
en forma de ácidos grasos volátiles. El resto, más de la mitad, es un
desperdicio que se pierde en heces. El panorama no es mejor para los tallos ya
que se degradan aún menos. Los experimentos muestran una degradabilidad media
de sólo 25 a 30%. En otras palabras, algo más de la mitad del peso de las
hojas y cerca del 70 a 75% del peso de los tallos que se ensilan se pierden en
heces. Aquí se aplica el slogan inicial "garbage in garbage out".
Figura 2:
Relación entre el peso de la espiga, el grano y el marlo.
Tabla 1:
Degradabilidad de hojas y tallos de los híbridos Dekalb 615 con y sin riego y
del Dekalb 688 sembrado a baja y alta densidad.
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Componente
morfológico |
DK 615 |
DK688 |
|
f |
Secano |
Regado |
Baja densidad |
Alta densidad |
|
Hojas |
45.3 |
45.7 |
45.1 |
46.5 |
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Tallos |
26.1 |
24.6 |
27.4 |
29.3 |
¿Cómo
afectan las prácticas de manejo la morfología y calidad de la planta?
En general las
prácticas de manejo como riego, densidad y fecha de siembra no inciden
mayormente en la degradabilidad de hojas y tallos (como lo muestra la tabla 1),
pero afectan la proporción de los componentes de la planta y de esta forma la
calidad de la misma. Por ejemplo: el riego mejora el rendimiento de grano y
disminuye la proporción de hojas, el aumento de la densidad disminuye el peso
de la espiga y aumenta el de hojas y tallos, y el retraso de la fecha de siembra
disminuye el tamaño de la espiga y aumenta el peso del tallo.
¿Cuánto puede obtener
el animal por kilogramo de materia seca de silaje?
Ello depende de la
proporción de espiga y, más precisamente, de la relación espiga:tallo. Es
decir, cuando más amplia es esta relación mejor es el material para ensilar.
Esto se debe a que la espiga es el componente que aporta energía y el tallo se
comporta como un diluyente ya que ocupa lugar y aporta muy poco substrato
degradable. Por ejemplo, en un híbrido para silaje, esta relación es de 1,8:1
y disminuye a 1,4:1 cuando se retrasa la fecha de siembra. En cambio, en
híbridos para grano puede llegar a 3:1.
En la figura 3 se
muestra dicha relación para diferentes híbridos de la red de evaluación de
híbridos de INTA Balcarce. Como se observa, puede variar entre 1:1 a 2,5:1.
Ello quiere decir que por cada kg de tallo hay materiales que aportan desde 1 kg
hasta 2 a 3 kg de grano.
Relación espiga tallo
en distintos híbridos
La mayor parte de los
híbridos presentan un buen rendimiento de materia seca y de espiga cuando se
dan las condiciones adecuadas de humedad y fertilización, no obstante la
relación espiga:tallo es muy variables como se muestra en la figura 3. Demás
está decir que cuando mayor es esta relación mejor serán las características
del cultivo para ensilar.
Figura 3:
Relación espiga al peso total de la planta y relación espiga:tallo de
distintos íbridos de maíz (adaptado Revista Arg. Prod. Animal 20(1):168,2000
Concentración
energética del silaje
La concentración de
energía metabolizable (EM) depende de la digestibilidad in vivo. Hemos obsevado
experimentalmente que dicho parámetro esta en el rango del 52-55%
independientemente del estado de madurez, debido a que al madurar la planta el
aumento del contenido de almidón compensa la disminución de la digestibilidad
de hojas y tallos. Sin embargo, a un mismo estado de madurez, por ejemplo de
mitad de línea de leche a pastoso, la digestibilidad aumenta con el contenido
de almidón como se muestra en la figura 4.
Figura 4:
Relación almidón y digestibilidad de la MS
Para un silaje de maíz
con 25% de almidón es de esperar una concentración de EM de 1,8 a 2,0 Mcal
EM/kgMS, la cual es un 30% inferior a la que contiene una pastura de alta
calidad con 70-75% de digestibilidad que alcanza a 2,6 Mcal EM/kgMS. Esto indica
que el silaje de maíz no es un recurso de alta concentración energética.
Ejemplo de un cálculo
de la materia seca digestible en función del contenido de almidón del silaje.
Supongamos un maíz con
40% de espiga y 60 % de stover (hoja+tallo+chala): Cantidad de componentes en
1.000 g de materia seca
|
Grano = |
400 x 0,83 = |
330 g (figura 2) |
|
Marlo = |
400 x 0,17 = |
70 g (figura 2) |
|
Tallo = |
600 x 0,40 = |
240 g (estimado
40% de tallo en el stover) |
|
Hojas/chalas = |
600 - 240 (tallos)
= |
360 g |
|
En este ejemplo la
relación espiga:tallo es 400/240= 1,7:1 |
Materia seca degradable
(MSD) de los componentes:
1) El grano es
degradable en el 90%, por tanto: 330 x 0,9 = 297 g MSD
2) El tallo y el marlo tienen la misma degradabilidad de aproximadamente 27%,
por lo tanto: (70 + 240) x 0,27 (ver tabla 1) = 84 g MSD
Para hojas y chala el
cálculo es: 360 x 0,45 (ver tabla 1)= 162 g MSD.
El conjunto tendrá un
total de 543 g MSD sin considerar las pérdidas durante el ensilado. Como se ha
dicho, en el proceso se pierde alrededor de un 10 a 15% de material degradable
(figura 1) bajo la forma de hidratos de carbono solubles que se consumen por
respiración. Por lo tanto corrigiendo la MSD de la planta por un factor 0,9 se
obtiene la del silaje. Esto es 543 x 0,9 = 489 g MSD.
En síntesis, cada kg de
MS ensilada hace un aporte de prácticamente 500 g de MSD, lo cual concuerda con
el valor de digestibilidad mostrado en la figura 4, para un silaje de 23 de
almidón. Téngase en cuenta que el silaje del cálculo tiene 330 g de granos,
los cuales aportan 70% de almidón, por lo tanto 330 x 0.7 = 231 g de almidón
por kg de silaje. Esto también coincide con los ensayos de digestibilidad in
vivo que indican que el animal digiere entre el 52 a 55% del silaje consumido,
debido a la baja digestibilidad de tallos y hojas.
Qué se puede esperar en
ganancia de peso con un silaje de tan baja concentración energética?
La producción es por lo
general mayor que la que corresponde a su valor energético. Por ejemplo, en un
vacuno para carne que consumiera una pastura de 52% de digestibilidad o 1,9 Mcal
EM/kgMS es muy poco lo que se puede esperar en términos de ganancia de peso.
Por lo general los animales podrían estar entre mantenimiento y ganancias de
100 a 200 g/día. Usando silaje de maíz como único alimento en vacunos para
carne se obtienen ganancias de peso que llegan a 600-700 g/día. La misma
aumenta cuando se suplementan con proteínas y disminuye a solamente 200 a 300
g/día cuando hay poco grano en la planta. Con un silaje bien hecho con más de
20% de almidón la ganancia de peso es alta para la concentración energética
mencionada anteriormente.
¿Por qué el silaje de
maíz se comporta diferente?
Porque las partículas
de silaje no son retenidas en el rumen más de 20 a 24 horas lo cual, si bien
hace que se pierdan en heces las partes de menor degradabilidad disminuyendo la
digestibilidad del silaje, también produce el vaciado rápido del rumen que
ocasiona un mayor consumo. El alimento consumido es un material con el doble o
triple de calidad en términos de degradabilidad que el que se pierde por
pasaje. En otras palabras, la fibra menos degradable es reemplazada por
almidón, carbohidratos solubles y fibra de mayor degradabilidad. Por esta
razón se han medido consumos de MS entre el 3 al 4% del peso vivo en animales
consumiendo dietas en base a silaje de maíz, cuando el consumo en forrajes de
la misma digestibilidad (50 a 55%) raramente puede ser mayor al 2% del peso del
animal, debido al efecto del llenado.
Efecto de la
suplementación
El silaje de maíz
convenientemente suplementado permite, en general, duplicar la ganancia de peso.
Por ejemplo, en un experimento llevado a cabo en Uruguay con novillos de 330 a
345 kg se obtuvieron ganancias de peso con silaje sólo de 175 y 545 g/día en
distintos años, atribuyéndose las diferencias a la calidad del silaje. Con
suplementación de expeller de girasol las tasas de ganancia de peso aumentaron
a 547 y 1113 g/día, respectivamente.
En Balcarce la ganancia
de peso de terneros de 190 kg fue de 320 g/día con silaje de maíz más 12% de
grano de maíz y 3% de urea. Aumentó a 1 kg/día cuando se reemplazó la urea
por 32% de expeller de girasol, y fue de 970 g/día con silaje y 32% de expeller
sin grano. En Nueva Zelandia la ganancia de peso de novillos de 300 kg fue de
307 g/día con silaje. En este caso aumentó a 800 g/día con silaje más 1%
urea, o con 2,3% de una mezcla de sales minerales, y con ambos suplementos
juntos aumentó a 1430 g/día.
En feedlot alimentando
novillos de frame 5, con 60% de silaje de maíz, 25% de grano de maíz y 15% de
expeller de girasol se han obtenido ganancias de peso de hasta 1400 g/d. Las
causas de la respuesta del silaje de maíz a la suplementación no están
claras. En parte pueden deberse a un mayor consumo, a una mejor digestión del
silaje, mayor crecimiento microbiano y consecuente aporte proteico al animal, o
a mayor eficiencia de utilización de la EM.
Consideraciones finales.
Por el momento es muy
poco lo que se puede lograr en mejorar la degradabilidad del la MS del silaje a
través de la calidad del stover, ya que en la medida que los híbridos han sido
seleccionados por características agronómicas asociadas al rendimiento de
grano, las hojas y tallos desarrollaron tejidos más resistentes a la
degradación ruminal.
Por lo tanto hay que
seleccionar los híbridos y prácticas de manejo que den una alta proporción de
espiga en la planta, lo cual no significa estrictamente mayor producción de
granos por hectárea, porque ello también se puede lograr con plantas muy
desarrolladas y mediana proporción de espigas.
El aumento de la
densidad disminuye el peso de la espiga y aumenta el de hojas y tallos, lo cual
no es conveniente para silaje. Hemos obtenidos mejor proporción de espiga y
mayor relación espiga/tallos con 50 mil plantas por hectárea que con 80 mil.
Por otro lado hemos
observado que el retraso de la fecha de siembra de mitad de octubre a mitad de
noviembre disminuye el tamaño de la espiga y aumenta el peso del tallo. Sin
embargo también hemos observados en años con un verano seco como éste (2003)
que los híbridos de ciclo corto sembrados en noviembre tienen mejor aspecto que
los sembrados en octubre, en los cuales la planta se secó antes. No obstante,
aún no sabemos que pasará en la degradabilidad de la MS de los respectivos
silajes, que es lo que estamos estudiando.
Participantes del
proyecto
Los datos presentados
fueron obtenidos de trabajos realizados con tesistas de grado, posgrado y de la
especialidad, en los cuales colaboró el Ing. Agr. L. Gutiérrez . El
reconocimiento a todos ellos que realizaron valiosos aportes para entender mejor
los factores que afectan la calidad del silaje de maíz. Ellos son: Jorgelina
Ferrero; Mariana Nomdedeu; Sonia Arias; Santiago Van Houtte Joaquín Bedatou;
Diego Bolasell; Alejandro Chicatum y Szu Hsin (Vanesa) Lee.
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Foto 3.
Estudiantes preparando un microsilo de planta entera de maíz en la Unidad
Integrada Balcarce |
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