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Fertilización en Maíz en la Región Subhúmeda
Pampeana - Aplicación de Macro y Micronutrientes - 2002 |
Ing. Agr. Alfredo
Bono
Suelos y Recursos Naturales EEA Anguil "Ing. Agr. Guillermo Covas"
INTA
El
nitrógeno es el elemento más importante en la nutrición del maíz. Todas las
variables edáficas relacionadas con el nitrógeno fueron buenos indicadores
para predecir la respuesta a la fertilización.
En función de las
demandas nutricionales para rendimientos máximos y de la oferta edáfica de la
región el maíz no cubre sus requerimientos de N y en el caso de P depende de
la oferta edáfica de cada sitio o región. Para rendimientos altos la soja y el
maíz presentan requerimientos mayores de este nutriente que el girasol (Andrade
et al. 1996). La fertilización nitrogenada en maíz suele realizarse a
la siembra, al estado de 6-8 hojas o en algunos casos partiendo las dosis entre
estos dos momentos. En ensayos realizados en Pergamino y Rafaela mostraron que
no hay diferencias entre las fertilizaciones a la siembra y fraccionadas,
mientras las fertilizaciones postergadas a 6-8 hojas tuvieron una respuesta algo
inferior (Alvarez et al. 2000).
En el caso de S y
micronutrientes como B y Zn la información en la Región Pampeana es mucho más
escasa. En B, en tres de 10 ensayos realizados en el Norte de la región
pampeana se obtuvieron incrementos significativos de rendimiento, en promedio de
780 kg/ha, con el agregado de 0,5 kg B/ha como fertilizante foliar en estado
V4-5 (Melgar et al. 2001). Cabe destacar que tanto en el tratamiento
control como en los demás se fertilizó con dosis variables de P y N que
oscilaron entre 5-26 y 60-160 kg/ha, respectivamente. Es común encontrar
respuestas a micronutrientes cuando se han suplido los requerimientos de los
macronutrientes. En una red de ensayos en el Sur de Santa Fé Thomas et al. (2002)
encontraron respuesta a N relacionada a la disponibilidad de nitrógeno de
nitratos (N-NO3-) en el suelo en pre-siembra y al estado
de V5-6, además con la concentración de nitratos en jugo de base de tallos. La
aplicación de S incrementó los rendimientos relacionados con la disponibilidad
de S de sulfatos en pre-siembra mientras la aplicación de K, Mg, B, Cu y Zn no
afectó los rendimientos.
En la campaña 2000/2001
se iniciaron ensayos en el Oeste Bonaerense como parte del convenio INTA
Anguil-AGROSERVICIOS PAMPEANOS (ASP) con el objetivo de evaluar el efecto de la
fertilización con N, P, NPS y la combinación con B y Zn sobre el rendimiento
en grano e interpretar modelos de comportamiento y de respuesta a la
fertilización en base a indicadores edáficos y climáticos (modelos
predictivos).
Materiales y Métodos
La selección de los
ensayos se realizó en general, en sitios con varios años de agricultura y con
distintos niveles de fertilidad de suelos. Los mismos se instalaron en el año
2000 en el Establecimiento La Estrella (30 de Agosto 1) en el partido de Trenque
Lauquen, América 1 y América 2 en el partido de Rivadavia y en el año 2001 en
el Establecimiento El Carmen (Mari Lauquen), en el Establecimiento San José (30
de Agosto 2) en el partido de Trenque Lauquen y en el Establecimiento Pago Viejo
(América 3 y 4) en el partido de Rivadavia. En los ensayos se siguió el manejo
del cultivo adoptado por el productor. Los suelos fueron clasificados como
Hapludoles Típicos con una profundidad del perfil mayor a 200 cm. Algunas
características de suelo, cultivares, antecesores y sistema de labranza de los
ensayos se muestran en las Tablas 1 y 2. Se efectuaron determinaciones de suelo
(MO, N total, N-NO3- , P asimilable, pH , humedad y
textura), clima y rendimiento en grano.
Tabla 1.
Algunas características de suelo, en la capa arable.
| Ensayos |
MO
% |
N
total % |
P
asimilable mg/kg |
pH |
Textura
en % |
| Arena |
Limo |
Arcilla |
| 1- 30 de Agosto 1 |
1,41 |
0,10 |
38,34 |
5,79 |
81,28 |
10,56 |
8,16 |
| 2- América 1 |
2,65 |
0,12 |
28,32 |
6,05 |
54,72 |
34,64 |
10,64 |
|
3- América 2 |
1,89 |
0,10 |
14,16 |
5,94 |
62,36 |
27,64 |
10,00 |
|
4- Mari-Lauquen |
1,64 |
0,10 |
18,20 |
5,41 |
73,80 |
19,60 |
6,56 |
|
5- 30 de Agosto 2 |
1,51 |
0,10 |
14,57 |
5,63 |
73,80 |
19,60 |
6,56 |
| 6- América 3 |
2,20 |
0,13 |
21,63 |
5,84 |
53,96 |
35,64 |
10,40 |
| 7- América 4 |
2,39 |
0,12 |
9,41 |
5,17 |
43,52 |
41,64 |
14,84 |
Se compararon 7
tratamien-tos, un testigo sin fertilizante y 6 tratamientos con distintos
nutrientes. El super fosfato triple de calcio, el fosfato diamónico, el
borato de sodio y el sulfato de zinc fueron aplicados a la siembra y colocados
en banda. Mientras la urea y el sulfato de amonio fueron aplicados en 6 hojas.
Tabla 2: Algunas
características del cultivo en
los sitios de ensayo.
|
Ensayos |
Sistema de
Labranza |
Cultivar |
Antecesor |
|
1- 30 de Agosto
1 |
Directa |
Pucará TD |
Avena en SD |
|
2- América 1 |
Convencional |
Dekalb 696 |
Girasol |
|
3- América 2 |
Convencional |
Dekalb 688 |
Trigo / soja |
|
4- Mari-Lauquen |
Directa |
Dekalb 696 |
Soja |
|
5- 30 de Agosto
2 |
Directa |
Pionner 32K71 |
Festuca |
|
6- América 3 |
Directa |
Dekalb 758 |
Soja |
|
7- América 4 |
Directa |
Dekalb 758 |
Soja |
La
dosis de N, P, S, B y Zn fueron de 150, 24, 20, 1 y 5 kg/ha respectivamente.
Para la distribución de los tratamientos se adoptó un diseño de bloques
completos al azar con tres repeticiones. Para cada ensayo toda la información
se analizó por separado usando el procedimiento GLM de SAS (SAS 1988).
La respuesta a la
fertilización del rendimiento en grano se estudió usando modelos de regresión
lineal múltiple con las variables ambientales (climáticas y edáficas) como
predictivas y el rendimiento del testigo y las diferencias de rendimiento de los
tratamientos fertilizados con el testigo como dependientes.
Resultados
Rendimiento
Los rendimientos de los
testigos fueron en general medios a altos (5000 a 13000 kg/ha) para la región.
Los incrementos de rendimiento por agregado de fertilizante variaron de 1800
kg/ha con un testigo de 10400 kg/ha a 6700 kg/ha con un testigo de 8700 kg/ha en
los distintos sitios y tratamientos. En un análisis en conjunto de todos los
ensayos hubo diferencias (P< 0,01) por agregado de fertilizante en
todos los tratamientos excepto en el tratamiento con agregado de P solo con
respecto al testigo y los mismos tratamientos con respecto al tratamiento con
agregado de P solo (Figura 1). En condiciones favorables de humedad en suelos
con contenidos de MO, Nt y P asimilable, textura, antecesores y sistemas de
labranza diferentes, hubo respuesta fundamentalmente a N y todos los
tratamientos combinados con dos o más elementos. En promedio los incrementos de
rendimiento por agregado de fertilizantes variaron de 2400 a 2600 kg/ha para los
siete ensayos en los dos años de estudio (Figura 2).
Figura 1: Rendimiento
promedios para los siete ensayos en los dos años de estudio.
Figura 2: Incremento
de rendimiento por agregado de fertilizante. Promedio de siete ensayos en dos
años de estudio.
Predicción de la
Respuesta
Los datos de
rendimiento obtenidos en las dos campañas (2000/01 y 20001/02) se usaron para
predecir o explicar la respuesta a la fertilización. Se probaron distintos
tipos de modelos con las variables de suelo (MO, índice MO/arcilla+limo que es
un indicador de la proporción de la MO joven que forma parte de MO total de los
mismos, N total, N-NO3- kg/ha de 0 a 60 cm en presiembra,
P asimilable, agua disponible en el suelo en presiembra y en 6 hojas) y
climáticas: lluvias de siembra a cosecha. Los modelos se obtuvieron por
procedimientos secuenciales (stepwise) con un nivel de 0,05 para la exclusión
de las variables (Tabla 3).
El rendimiento final del
testigo y los tratamientos fertilizados fueron explicados mejor cuando
incluyeron variables como las lluvias y agua disponible en el perfil 6 hojas.
Estas variables mejoran los modelos explicativos pero no pueden utilizarse en
los modelos predictivos (Tabla 3).
El contenido de N bajo
las formas de MO, N total y N-NO3- en presiembra y el agua
disponible en el perfil en presiembra tuvieron un rol muy importante en la
predicción entre un 25 % y 65 % del incremento del rendimiento por
fertilizaciones combinadas (NP, NPS, NPSB y NPSBZn). Sin embargo, se infiere que
el contenido de MO total no resultaría un indicador "individual"
apropiado de la calidad de los suelos, al menos en el área en estudio,
caracterizada por un amplio rango de variación en la granulometría de los
suelos. Esto se debería a que suelos con similar contenido de MO total poseen
diferencias en la proporción de MO joven y en consecuencia en la capacidad de
aportar nutrientes por mineralización durante el cultivo.
Podría explorarse, en
cambio, qué situaciones permiten esperar con mayor probabilidad una respuesta
positiva a la fertilización. Es posible que la inclusión de otras variables
como la MO joven o lábil, y los niveles de S mineralizable permitan una mejor
predicción de la respuesta a N y/o N+P+S.
Tabla 3: Modelos
explicativos de la respuesta a la fertilización en maíz y predicción del
incremento productivo por el agregado de los fertilizantes.
|
Modelos Explicativos |
Testigo |
N |
P |
NP |
NPS |
NPSB |
NPSBZn |
|
R2=
0,51
x7 |
R2=
0,52
x1, x5 |
R2=
0,68
x7, x2 |
R2=
0,55
X2, x6 |
R2=
0,37
x1 |
R2=
0,89
x1, x5 |
R2=
0,73
X1, x8 |
|
Modelos
Predictivos |
Incrementos por
agregado de fertilizante en kg/ha |
|
2379 por N |
82 por P |
2355 por NP |
2625 por NPS |
2427 por NPSB |
2165 por NPSBZn |
|
Ns |
ns |
R2=
0,25
x3 |
R2=
0,65
x3, x1, x6 |
R2=
0,65
x3, x1 |
R2=
0,45
X3 |
X1: MO %, X2:
MO/(Arcilla+Limo), X3: Nt, X4: N-NO3- kg/ha de 0 a 60 cm
en presiembra, x5: P asimilable, x6: agua disponible en presiembra, x7: agua
disponible en 6 hojas y X8: lluvias siembra-cosecha.
P<0,05.
ns: no significativo.
Conclusiones
Dos años de ensayos en
el Oeste Bonaerense confirman que el N es el nutriente más importante. La
aplicación de B y Zn no afectaron significativamente los rendimientos. Luego de
muchos años de ensayos en el Este de La Pampa y Oeste de Buenos Aires en
distintos cultivos (trigo, maíz, girasol) quedó demostrado que aún en suelos
con bajos niveles de P asimilable (15 mg/kg) no hay respuesta a la aplicación
de P solo.
Todas las variables
edáficas relacionadas con el N se han mostrado como buenas indicadoras para
interpretar modelos predictivos de respuesta a la fertilización (25 % a 65 % de
la respuesta). Es necesario además, obtener información de mayor número de
años e incorporar otras variables edáficas tales como MO joven, N y S
mineralizable.
Bibliografía
Alvarez R, C Alvarez,
H S Steinbach. 2000. Fertilización de Trigo y Maíz. (Ed.) Hemiferio Sur. 95
pp.
Andrade F, H
Echeverría, N González, S Uhart, N Darwich. 1996. Requerimientos de
Nitrógeno y Fósforo de los Cultivos de Maíz, Girasol y Soja. Boletín
Técnico Nº 134. EE A Balcarce INTA. 17 pp.
Melgar RJ, J
Lavandera, M Torres Duggan, L Ventimiglia. 2001. Respuesta a la fertilización
con boro y zinc en sistemas intensivos de producción de maíz. Ciencia del
Suelo. 19: 109-114.
Thomas A, M Boxler, B
Alvarez de Toledo, R Houssay, L Martín, A Berardo, F García. 2002. Red de
Nutrición CREA Sur de Santa Fé. Resultados de la Campaña 2000/01: Maíz.
Informe de resultados.
Vea
este y otros trabajos en el sitio oficial de INPOFOS
Cono Sur.
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