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Comportamiento del Nitrógeno durante el Ciclo del
Cultivo de Trigo en la Campaña 2001: Algunas Consideraciones. |
Autor: Ing. Angel Berardo
Docente Facultad de Ciencias Agrarias-Unidad Integrada Balcarce.
Introducción
Las distintas prácticas
de manejo de suelos y el régimen hídrico son los factores que inciden en mayor
grado tanto en la disponibilidad de nitrógeno (N) como en su utilización por
los cultivos.
Estos aspectos tienen
una fuerte incidencia en la producción de trigo en la región y, año tras año
provocan una gran variabilidad entre zonas y aún dentro de un mismo
establecimiento, tanto en los rendimientos como en el contenido de proteína y
en otras características inherentes a la calidad del grano.
El fósforo (P) en
cambio, por la baja incidencia de las prácticas de manejo y del régimen
hídrico sobre su disponibilidad, suele ser manejado más eficientemente. En
general, con la fertilización se cubre como mínimo el 70-80 % del
requerimiento del trigo, siendo aún hoy en día negativo el balance del
nutriente dentro del sistema de producción.
El azufre, con una
dinámica y complejidad similar a la del N, es el tercer nutriente al cual hay
que empezar a prestar cierta atención, principalmente cuando se incorpora la
soja dentro de la rotación, debido a los mayores requerimientos de este
cultivo.
Frente a la complejidad
de los factores que afectan la disponibilidad y la absorción del N en el
sistema suelo-planta, y ante las particulares condiciones climáticas del
último año, se ha tratado de reunir información que pueda ayudar a
interpretar lo ocurrido en la última campaña triguera y que a su vez pueda
resultar de utilidad para la discusión en el tema de nutrición en la mesa.
Para tal fin se
presentan registros de lluvias, algunos resultados de contenidos de N disponible
previo a la siembra del cultivo y su comparación con los de años anteriores,
dosis de N aplicadas, rendimientos y eficiencia en el uso del N,
correspondientes a distintas zonas del sudeste bonaerense. Adicionalmente, se
muestra información complementaria que puede resultar de utilidad en la
interpretación de lo ocurrido en la última campaña.
a. Distribución de las
precipitaciones
En el Cuadro 1 se
indica, para cada una de las zonas indicadas las lluvias mensuales promedio,
correspondientes a distintos sitios con los totales registrados durante gran
parte del ciclo del cultivo (agosto a noviembre).
Cuadro 1:
Distribución mensual de lluvias (mm) en distintas zonas del sudeste
bonaerense.
| |
Meses |
|
Zonas |
Ene - Mar |
Abr |
May |
Jun |
Jul |
Ago |
Sep |
Oct |
Nov |
Ago-Nov |
|
Cnel Suarez |
350 |
130 |
30 |
30 |
20 |
60 |
120 |
200 |
130 |
510 |
|
Tres Arroyos |
320 |
150 |
100 |
50 |
30 |
100 |
70 |
120 |
150 |
440 |
|
Azul-Chillar-
Juárez |
- - - - |
50 |
70 |
110 |
30 |
170 |
70 |
100 |
190 |
530 |
|
Balcarce |
350 |
58 |
68 |
60 |
50 |
120 |
100 |
150 |
200 |
570 |
|
Necochea
Lobería |
- - - - |
150 |
120 |
60 |
50 |
150 |
90 |
170 |
140 |
550 |
|
Mar del Plata |
310 |
50 |
100 |
50 |
40 |
130 |
50 |
170 |
110 |
460 |
En primer lugar las
lluvias desde enero a marzo, correspondientes a los períodos críticos de los
cultivos estivales previos, fueron superiores a 300 mm cubriendo en gran medida
sus requerimientos hídricos. Por lo tanto, es de suponer un alto consumo de N
por los mismos y un escaso remanente de N mineral al finalizar el ciclo.
Durante la mayor parte
del período de barbecho de trigo las condiciones de humedad fueron adecuadas
para la mineralización del N y para la recarga hídrica del perfil en gran
parte de la región; asimismo se presentaron excesos hídricos en algunas áreas
de Tres Arroyos, Azul, Necochea y en distintos sectores dentro de la zona
serrana o papera, que provocaron una percolación variable del N mineralizado, y
un bajo contenido del mismo a la siembra.
Con posterioridad
durante el mes de agosto, con excepción de la zona de Coronel Suarez y algún
sector dentro de la zona mixta triguera, las precipitaciones promedio fueron
superiores a los 100-120 mm. Al encontrarse los suelos cercanos a capacidad de
campo se produjo un lavado del N en el suelo. En esta situación no solamente
pudo lixiviarse el N proveniente de la mineralización de la materia orgánica,
sino también una proporción variable del N aplicado con anterioridad, siendo
la pérdida mayor con las aplicaciones más tempranas y con las formulaciones
con nitrógeno nítrico (UAN).
Con posterioridad,
principalmente a partir de fines de septiembre y durante la mayor parte de
octubre y noviembre, hubo excesos de lluvia en casi toda el área con excepción
de algunos sectores en la zona mixta triguera (Tres Arroyos, Gonzalez Chavez).
Sin embargo, debe destacarse la gran variabilidad en la pluviometría registrada
en toda la zona y por lo tanto en el comportamiento del N en el sistema
suelo-planta.
Las lluvias durante este
período (mediados de setiembre a principios de noviembre) que corresponde al
ciclo de rápido crecimiento y de elevado consumo de N por el cultivo, dieron
lugar también a pérdidas importantes de N (por lixiviación y también por
denitrificación) tanto del proveniente de la mineralización del suelo como del
fertilizante.
Bajo estas condiciones
hídricas, las aplicaciones de N fraccionadas y las más tardías resultaron
más eficientes tanto para la producción de grano (Calviño P., com. pers.),
como para el contenido proteico (Darwich N., com. pers.; Bergh R., com. pers.).
Al considerar un
requerimiento hídrico del cultivo de 380-400 mm, las lluvias registradas en
casi toda la región entre agosto y noviembre (Cuadro 1) fueron bastante
superiores al requerimiento mencionado, alcanzando por lo general valores
superiores a 500-550 mm; a éstos últimos debe sumársele la humedad presente
en julio en el perfil, cercano a capacidad de campo, que suele variar,
principalmente en función de la profundidad de los suelos, entre 80 y 120 mm de
agua útil
A modo de ejemplo, en la
Figura 1 se indica la pluviometría y la evapotranspiración (ETP) para la
Unidad Integrada Balcarce, con los excesos estimados de lluvias que durante el
cultivo fueron superiores a 200 mm.
Figura 1:
Distribución de lluvias, evapotranspiración (ETP) y excesos de lluvias
registrados durante el ciclo de trigo en la Unidad Integrada Balcarce. 2001.
b. Disponibilidad de N
en el período de siembra
La menor disponibilidad
de N a la siembra (Ns) en relación a otros años, tanto por las condiciones
hídricas adecuadas para el consumo de N de los cultivos estivales antecesores,
como por la mayor pluviometría registrada durante el barbecho, se muestra a
título de ejemplo en las Figuras 2a y 2b para la zona de Balcarce y de Mar del
Plata, respectivamente.
Figura 2: a)
Distribución (%) de los niveles de N-NO3- (kg ha-1)
en el suelo (0 – 50 cm). Area Balcarce – 2000 (140 lotes) y 2001 (160
lotes). b) Distribución (%) de los niveles de N-NO3- (kg
ha-1) en el suelo (0 – 50 cm). CREA Otamendi: 2000 (190 lotes) y
2001 (170 lotes); Zona de la Costa 2001 (120 lotes). Fuente: Laboratorio
FERTILAB.
En las dos áreas se evidencia
una mayor proporción de lotes con valores bajos de N en relación a los
obtenidos en la misma zona el año anterior. Ta nto en la Zona de la Costa, como
en la de Balcarce, el 70-75 % de los lotes presentaron contenidos muy bajos de N
(inferiores a 75 kg ha-1 hasta los 50 cm), siendo en tales casos
necesaria la aplicación temprana de, por lo menos, una fracción del N
requerido.
Dentro del Grupo CREA Otamendi el
porcentaje de lotes con valores inferiores a 75 kg ha-1, fue sólo
del 40% del total debido a las mejores condiciones de fertilidad de los lotes,
por ser la fertilización nitrogenada, principalmente en trigo, una práctica
adoptada a partir de la década del ´80. De todas formas la proporción de
lotes con bajos contenidos de N fue casi el doble de la registrada en el año
2000, que fue del 22 %.
En el CREA Otamendi, los
contenidos promedio de N de todos los lotes fueron de 103 kg ha-1 en
la última campaña y de 122 kg ha-1 en el 2000. En 1999 por la
prolongada sequía estival, su contenido fue bastante más elevado (155 kg ha-1).
En los tres años se encontraron además diferencias importantes entre distintos
tipos de labranzas (Grosse, R. y Lange, A., com. pers.).
c. Rendimientos y eficiencia del
N
En el cuadro 2 se presenta la
información elaborada a partir de resultados obtenidos durante cuatro años en
ensayos de Sistemas de Labranza conducidos en la Unidad Integrada Balcarce por
Studdert, G. y Dominguez, G, con el fin de evaluar las diferencias entre años.
Además de los datos de rendimientos y de producción de MS, se indican sus
contenidos de N y la recuperación aparente en grano y por el cultivo del N
aplicado.
Cuadro 2:
Consumo de N en trigo y su extracción por el grano durante cuatro años
(1998-2001) en la Unidad Integrada Balcarce. Promedio de dos sistemas de
labranzas (convencional y directa) (Studdert, G y Dominguez, G., 2001).
|
AÑO |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
|
Dosis de N (kg
ha-1) |
0 |
120 |
0 |
120 |
0 |
120 |
0 |
120 |
|
Ns (0-70 cm) (kg
ha-1) |
50 |
70 |
120 |
240 |
110 |
140 |
40 |
50 |
|
Rend. grano (kg
ha-1) |
3600 |
4500 |
3500 |
4100 |
3800 |
4600 |
2650 |
3600 |
|
N grano (%) |
1,7 |
2,3 |
2,3 |
3,0 |
2,0 |
2,8 |
2,1 |
2,5 |
|
MSt (kg ha-1) |
8400 |
11700 |
11700 |
14000 |
12800 |
17000 |
10500 |
14300 |
|
N (%) |
0,83 |
1,35 |
0,81 |
1,25 |
0,70 |
1,05 |
0,95 |
1,15 |
|
N grano (kg ha-1) |
61 |
103 |
78 |
120 |
75 |
130 |
55 |
90 |
|
N MSt (kg ha-1) |
70 |
158 |
95 |
175 |
90 |
180 |
100 |
165 |
|
IcC |
0,42 |
0,38 |
0,30 |
0,29 |
0,30 |
0,27 |
0,25 |
0,25 |
|
IcN |
0,85 |
0,65 |
0,82 |
0,70 |
0,83 |
0,72 |
0,55 |
0,54 |
|
Nf rec
en grano (%) |
|
35 |
|
35 |
|
45 |
|
30 |
|
Nf rec.
en MSt (%) |
|
73 |
|
67 |
|
75 |
|
55 |
IcC e IcN = Indice de
cosecha de C y de N
Nf rec. grano y MSt = porcentaje del N aplicado recuperado en el grano y en la
MSt.
Para la última
campaña, se destacan en primer lugar los muy bajos contenidos de N a la siembra
(40-50 kg ha-1) por las causas mencionadas; el año 1999 constituye
el caso opuesto, con niveles de N de 120 y 240 kg ha-1 en los
testigos y en los tratamientos con fertilización nitrogenada, respectivamente,
en los cultivos estivales previos. El bajo consumo de N en éstos últimos por
la sequía estival de 1998/1999 fue la principal causa. Los altos contenidos de
N en grano para el mismo año reflejan el adecuado suministro de este nutriente
para el trigo.
Para el último año se
registraron índices de cosecha tanto de carbono (IcC) como de nitrógeno (IcN)
extremadamente bajos de 25% y 55%, siendo estos considerablemente menores que
los obtenidos en los años previos de 27 a 42 % y 65 a 85 %, respectivamente. La
baja radiación durante el período crítico del cultivo sin duda contribuyó a
una menor producción de grano (Abbate P., com. pers.). En efecto, tanto la
materia seca total (MSt) como el N total absorbido por el cultivo fueron
similares a los valores de los otros años, siendo la MSt de 10,500 y 14,300 kg
ha-1 y el N absorbido de 100 y 165 kg ha-1 en los testigos
y en los fertilizados con 120 kg ha-1 de N, respectivamente.
En tal situación el
mayor contenido de N en los residuos (45%), puede atribuirse a los bajos
rendimientos alcanzados.
La recuperación del N
aplicado tanto en el grano (30 %) como en la MSt (55 %) fue bastante más baja
que en los años restantes (35 a 45 % y 65 a 75 %, respectivamente), no obstante
la aplicación tardía (20 de septiembre) del nitrógeno (urea). Esto debe
atribuirse a las abundantes lluvias posteriores a la aplicación que causaron
pérdidas de N por lixiviación aún con una fertilización cercana al período
de alto requerimiento de N del cultivo.
En el mismo ensayo, no
obstante los muy bajos contenidos de N a la siembra y las condiciones de
lixiviación casi continuas existentes, los contenidos (%) de N en grano y en
MSt y la absorción total (kg ha-1) del N por el cultivo en los
testigos fue similar y aún superior a la de los años previos. Esto puede
atribuirse a las óptimas condiciones para la mineralización del N durante el
ciclo del cultivo, por el adecuado contenido de humedad en la capa arable y por
la mayor temperatura media en relación al promedio (Figura 3), desde mediados
de septiembre hasta principio de noviembre, que corresponde también al período
de alto requerimiento de N por el cultivo.
Figura 3:
Temperaturas máximas, mínimas y medias del año 2001, comparadas con
sus valores históricos. Unidad Integrada Balcarce. Fuente: Abbate,
2001.
Estas mismas condiciones
favorecieron el crecimiento y la alta producción de MS del cultivo.
La mayor mineralización
del N durante el desarrollo del cultivo y por lo tanto la mayor contribución de
esta fracción a la nutrición del mismo en relación a otros años, puede
deducirse a partir de los valores de eficiencia del N (EN) de la
última campaña que no difieren de la de otros años: 30 a 33 kg grano por kg
de N(s+f), que incluye el estimado a la siembra (s) y el N aportado como
fertilizante (f).
Las supuestas mayores
pérdidas de N de las dos fracciones mencionadas fueron compensadas por un mayor
aporte del N mineralizado, principalmente durante el período de mayor
requerimiento del cultivo, por lo expresado anteriormente.
Si bien las variaciones
térmicas entre lugares suelen ser menores que las hídricas, dada la amplitud
de la región considerada, sería necesario evaluar la información climática
de otros sitios (principalmente hacia el oeste como Tres Arroyos y Coronel
Suarez) para efectuar consideraciones más valederas.
A título de ejemplo, en
los Cuadros 3, 4, 5 y 6 se presenta la información elaborada a partir de los
resultados obtenidos en lotes de producción de distintas zonas, en evaluaciones
de distintos trigos, o en ensayos, en todos los casos facilitados por los
profesionales que se mencionan en cada uno de ellos.
En los distintos
establecimientos indicados en el Cuadro 5, tanto los rendimientos alcanzados en
el último año (4500-5500 kg ha-1), como los valores de EN
de 30 a 35 kg de grano/ kg de N(s+f) y de requerimiento de N estimado (kg de N
por tonelada de grano obtenido), evidenciaron un manejo adecuado del N en este
cultivo. Las menores eficiencias de N registradas en algunos casos deben
atribuirse principalmente a la utilización de dosis de N superiores a las
requeridas, o a la presencia de algún factor que afectó los rendimientos (ej:
enfermedades).
En todos se destacan
nuevamente los bajos contenidos de N previos a la siembra de la última
campaña. Al evaluar la EN en los trigos nacionales y en los trigos
franceses, en general se obtuvo una mayor eficiencia (10-15 %) en estos
últimos, y por lo tanto un menor requerimiento de N por unidad de producción
de grano. Estas consideraciones son válidas para situaciones donde se aplicaron
dosis similares y no excesivas de N, tal como lo indican los resultados
obtenidos por Berg R. y Zamora M (Cuadro 6). En tales situaciones la cantidad
total de N recuperado por el grano fueron similares entre distintos trigos, por
ser menor la concentración de N (menor contenido proteico) en los trigos con
mayor EN (Cuadro 6).
Diferencias similares y
aún superiores en rendimientos y en EN entre los trigos nacionales y
franceses, han sido registradas en la última campaña en la zona de Tandil y
Azul (Calviño P., com. pers.).
Cuadro 3:
Rendimientos (Rend.) y eficiencia de uso de N(s+f) (EN) en trigos nacionales
(Nac.) y en trigos franceses (B10) en distintas áreas del sudeste bonaerense
(Darwich, 2001).
|
Zona |
Nº de |
Trigos |
Ns (0-40 cm) |
Nf |
N (s+f) |
Rend. |
EN |
| |
lotes |
|
(kg ha-1) |
(kg tr/kg N) |
(kg N /ton gr) |
|
Necochea,
Lobería, Balcarce |
7 |
Nac. |
55 |
95 |
150 |
4600 |
31 |
33 |
|
Necochea |
8 |
Nac. |
45 |
95 |
140 |
4700 |
30 |
34 |
|
4 |
B10 |
32 |
103 |
135 |
5100 |
37 |
27 |
|
Tres Arroyos |
4 |
B10 |
45 |
103 |
148 |
5200 |
35 |
28 |
|
Tandil, Azul
Juárez |
7 |
B10 |
55 |
110 |
165 |
5000 |
30 |
33 |
Cuadro 4:
Rendimientos y eficiencia de uso de N(s+f) (EN) en el área de Coronel Suarez
(Guyot, CREA Coronel Suarez, 2001).
|
Zona |
Lotes
(Nº) |
Trigos |
Ns (0-40 cm) |
Nf |
N (s+f) |
Rend. (kg ha-1) |
EN
(kg tr/kg N) (kg N /ton gr) |
|
Baja |
25 |
Nac, |
70 |
40 |
110 |
3250 |
30 |
34 |
|
Serrana |
6 |
Nac, |
80 |
60 |
140 |
4000 |
29 |
35 |
Cuadro 5:
Rendimientos (Rend.) y eficiencia de uso de N(s+f) (EN) en distintos
establecimientos de la Zona de la Costa (2001).
| |
Lotes
(Nº) |
Trigos |
Fung. |
Ns (0-40 cm) |
Nf |
N (s+f) |
Rend
(kg ha-1) |
EN
(kg tr/kg N) (kg N/ton gr) |
|
CAMPOMAR –
Ridruejo, E. |
|
|
|
|
|
|
|
|
2000 |
30 SD |
--- |
|
75 |
55 |
130 |
4600 |
35 |
28 |
|
2001 |
16 SD |
--- |
Si |
60 |
80 |
140 |
4800 |
34 |
29 |
| |
|
|
No |
65 |
70 |
135 |
4050 |
30 |
33 |
|
LA BENJAMINA –
Pasqualini, P. |
|
|
|
|
|
|
|
2001 |
5 SD |
--- |
Si |
58 |
102 |
160 |
5550 |
35 |
29 |
|
BELLAMAR –
Ortiz y Candelo |
|
|
|
|
|
|
|
2000 |
12 |
Nac. |
No |
90 |
70 |
160 |
4500 |
28 |
36 |
| |
5 |
B10 |
Si |
100 |
110 |
210 |
5300 |
25 |
40 |
|
2001 |
4 |
Nac. |
Si |
50 |
80 |
130 |
4300 |
33 |
30 |
| |
5 |
B10 |
Si |
60 |
120 |
180 |
5700 |
31 |
32 |
| |
12 |
Todos |
--- |
55 |
95 |
150 |
4500 |
30 |
33 |
Cuadro 6:
Rendimientos, eficiencia en el uso de N(s+f) (EN), contenido de N en grano y
recuperación de N(s+f) en grano (Ngr/N(s+f)) en trigos nacionales: Pan (P) y
Candeal (C), y en trigos franceses (B10) en la zona de Tres Arroyos (Bergh R. y
Zamora M., 2002).
|
Localidad |
Trigo |
Ns |
N(s+f) |
Rend, |
EN |
RN |
Prot |
N |
N grano |
Ngr/N(s+f) |
| |
|
Kg ha-1 |
kg tr/kg N |
kgN/ton tr |
% |
% |
kg ha-1 |
(%) |
|
G,Chavez |
P |
50 |
135 |
3750 |
28 |
35 |
10,3 |
1,8 |
67 |
51 |
| |
C |
" |
" |
3400 |
25 |
40 |
11,3 |
2,0 |
67 |
51 |
| |
B10 |
" |
" |
5100 |
38 |
27 |
9,0 |
1,5 |
80 |
59 |
|
S,,Mayol |
P |
45 |
140 |
5200 |
37 |
27 |
11,4 |
2,0 |
103 |
73 |
| |
C |
" |
" |
3950 |
28 |
35 |
12,8 |
2,2 |
87 |
62 |
| |
B10 |
" |
" |
4900 |
35 |
29 |
10,3 |
1,8 |
88 |
63 |
|
El Carretero |
P |
30 |
130 |
4800 |
37 |
27 |
10,7 |
1,9 |
89 |
68 |
| |
C |
" |
" |
5300 |
41 |
25 |
11,4 |
2,0 |
105 |
80 |
| |
B10 |
" |
" |
6100 |
47 |
22 |
9,4 |
1,6 |
98 |
75 |
|
Promedio |
T |
- - - - |
135 |
4600 |
34 |
30 |
10,8 |
1,9 |
86 |
64 |
| |
T C |
- - - - |
" |
4200 |
31 |
33 |
11,8 |
2,1 |
86 |
64 |
| |
B10 |
- - - - |
" |
5400 |
40 |
26 |
9,6 |
1,6 |
89 |
66 |
AGRADECIMIENTOS
Esta información ha
sido elaborada gracias a la colaboración de profesionales que se desempeñan en
la región, tanto en instituciones públicas como en la actividad privada. Para
todos ellos un profundo agradecimiento.
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