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La Diversificación de Cultivares: Su Importancia
Relativa en el Manejo de las Principales Enfermedades del Trigo y el
Perfil Sanitario como Marco Referencial |
Autor: Ing. Agr. Juan Anonne
INTA Pergamino
Trabajo presentado en la Jornada de Trigo Revista Agromercado. Mayo 2004
Importancia relativa
de la diversificación de cultivares
Los principales agentes
patógenos de trigo son hongos y responden a dos grandes tipos de estrategias de
patogénesis, perpetuación y modalidad de dispersión: 1) biótrofos (parasitan
células vivas), parásitos absolutos (necesitan un "puente verde"
para perpetuarse) y normalmente se dispersan vía aire a cortas, medianas y
largas distancias ("royas"), y 2) necrótrofos (parasitan células
muertas), parásitos facultativos (se perpetúan sobre tejidos muertos) y
normalmente se dispersan a cortas distancias (hongos causantes de tizones del
tipo de "mancha amarilla" y "fusariosis de la espiga").
La resistencia genética
disponible en trigo para esos microorganismos guarda relación, precisamente,
con su estrategia de vida. Así, la resistencia genética para royas
(biótrofos) se expresan en un amplio rango que abarca desde la inmunidad
(ausencia de síntomas) hasta resistencia incompleta o parcial (bajos tipos de
reacción y niveles de severidad), en tanto que la ligada a los microorganismos
causantes de tizones (necrótrofos) es siempre de tipo incompleta (no hay
expresión de inmunidad).
La durabilidad de la
resistencia es también, en general, función del tipo de patógeno para el cual
provee protección. De tal modo, la inmunidad (tipo más frecuente de
resistencia disponible para royas en trigo) es normalmente poco durable en
comparación con la resistencia parcial disponible para organismos necrótrofos.
Para interpretar la
dinámica que se establece entre las poblaciones de plantas del cultivo de trigo
y una población patógena dada, por ejemplo la "roya de la hoja", los
genes de resistencia pueden ser visualizados como sistemas de alarma idénticos
instalados en todas las casas de una ciudad determinada (como el trigo es una
especie autógama, todas las plantas de un cultivar teóricamente portan genes
similares para resistencia) y los genes de avirulencia en la población
patógena como una característica particular de un potencial delincuente (metal
de las herramientas que porta, incapacidad para moverse con sigilo, etc.) que
puede ser detectada específicamente por el sistema de alarma que todas las
casas poseen. Así, los genes de resistencia (sistemas de alarma) son efectivos
hasta que se produce un cambio en los genes de avirulencia (mutación,
recombinación, flujo génico, etc., equivalentes a uso de herramientas no
metálicas y/o superación de incapacidades por parte del potencial
delincuente). Cuando esto ocurre, se produce una aparente pérdida súbita del o
de los factores de resistencia hasta ese momento efectivos, debido a que una
particular variante patogénica deja de ser reconocida específicamente y, por
consiguiente, crece sin limitación.
En la campaña pasada, y
en base a un monitoreo sanitario de tipo general (Monitoreo de Evolución de
Enfermedades en Trigo 2003), se observó que en el área norte de la región
triguera (Subregiones agroecológicas I, II Norte, II Sur y III) prevalecían
sólo cuatro cultivares (K. Escorpión, K. Don Enrique, B. Guapo y N. Baguette
10) y en el área sur (Subregiones agroecológicas IV y V Sur) sólo cinco (B.
Sureño, N. Baguette 10, B. Arriero, B. Guapo y K. Estrella). Esto es, sólo 6 a
7 cultivares componían el grueso de un área de más de 6 millones de
hectáreas.
Si se considera que cada
cultivar porta uno o unos pocos genes de resistencia (sistemas de alarma
específicos), que los más "rendidores" normalmente se siembran en
amplias superficies por sucesivos períodos y que la intensa dinámica de
variabilidad genética de las poblaciones patógenas eventualmente resulta en la
aparición de variantes con la capacidad de no ser reconocidas por esos genes de
protección, surge el tremendo riesgo potencial "colectivo " de no
diversificar la siembra de cultivares.
En la mayoría de los
problemas sanitarios del cultivo de trigo (enfermedades foliares y fusariosis de
la espiga), gran parte o al menos una porción considerable del problema puede
ser resuelto vía protección genética. Aún el uso de protección química
vía fungicidas es siempre más eficiente cuando se combina con algún tipo de
resistencia.
Diversificar el uso de
cultivares no sólo posibilitará reducir el riesgo sanitario de un productor en
particular sino que también aportará a la estabilidad de la producción
nacional por un mas diverso despliegue de genes de resistencia, una de las
estrategias más efectivas para reducir la vulnerabilidad de los cultivos frente
a poblaciones patógenas.
El perfil sanitario como marco referencial del manejo de las principales
enfermedades del trigo
El primer paso en todo
esquema de manejo de enfermedades en trigo es la cuantificación del nivel de
riesgo sanitario a que estará sometido el lote problema. En tal sentido, luego
del riesgo zonal y de escenario productivo, surge el perfil sanitario del
cultivar. Esta caracterización indica cual será el riesgo sanitario probable
(bajo, moderado o alto) a las principales enfermedades ("roya de la
hoja", "mancha amarilla", "septoriosis de la hoja" y
"fusariosis de la espiga") en base a su comportamiento medio bajo
variadas situaciones. El nivel de riesgo bajo indica que probablemente no
será necesaria ningún tipo de intervención, el moderado que se
necesitará un monitoreo exhaustivo y podría requerirse un tratamiento, y el alto
que es muy probable que se requiera un tratamiento. Asimismo, el perfil
sanitario del cultivar brinda elementos para la planificación del tipo de
fungicidas que podrían requerirse y la época en la cual serían necesarios.
Con el fin de aportar
algunos elementos de juicio que faciliten el análisis de riesgo y la eventual
toma de decisión para la aplicación de fungicidas durante la campaña de trigo
2004, en la tabla anexa se presenta el perfil sanitario de un grupo de
cultivares en base a observaciones realizadas durante el año 2003 en el sur de
Santa Fe y norte y centro de Buenos Aires.
Finalmente, cabe aclarar
que la mención de cultivares en este artículo es de carácter informativo para
el fin antes indicado, no implica recomendación de uso por parte de los autores
de la nota, ni invalida el uso de otros no mencionados.
PERFIL SANITARIO DE
CULTIVARES DE TRIGO EN EL CENTRO-NORTE DE BS AS- Campaña 2003/04
|
Cultivar |
Nivel de riesgo sanitario |
| |
RH |
MA |
SH |
FE |
|
ACA 302 |
B |
M |
S/I |
B |
|
ACA 303 |
B |
M |
S/I |
B |
|
ACA 601 |
B |
S/I |
S/I |
S/I |
|
BUCK ARRIERO |
B |
B |
M |
B |
|
BUCK BIGUA |
B |
A |
M |
M |
|
BUCK GUAPO |
B |
B |
A |
B |
|
BUCK GUATIMOZIN |
B |
A |
B |
B |
|
BUCK MATACO |
B |
B |
B |
M |
|
BUCK PANADERO |
M |
M |
M |
M |
|
BUCK PINGO |
A |
B |
S/I |
B |
|
BUCK SUREÑO |
A |
B |
M |
B |
|
DESIMONI CAUDILLO |
B |
B |
M |
B |
|
KLEIN CHAJA |
B |
M |
S/I |
M |
|
KLEIN DON ENRIQUE |
A |
B |
M |
M |
|
KLEIN ESCORPION |
B |
A |
M |
B |
|
KLEIN ESCUDO |
B |
M |
B |
M |
|
KLEIN FLECHA |
B |
B |
S/I |
S/I |
|
KLEIN JABALI |
M |
B |
S/I |
B |
|
KLEIN MARTILLO |
B |
B |
M |
M |
|
KLEIN PROTEO |
B |
B |
S/I |
S/I |
|
KLEIN SAGITARIO |
B |
B |
M |
B |
|
NIDERA BAGUETTE
10 |
A |
M |
M |
M |
|
NIDERA PREMIUN 13 |
B/M1 |
S/I |
S/I |
S/I |
|
PROINTA DON UMBERTO |
M |
B |
M |
M |
|
PROINTA GAUCHO |
B |
M |
A |
B |
|
PROINTA GRANAR |
M |
M |
A |
B |
|
PROINTA MOLINERO |
M |
B |
A |
B |
|
PROINTA PUNTAL |
M |
A |
M |
A |
|
RELMO CHURRINCHE |
B |
B |
S/I |
S/I |
|
RELMO TIJERETA |
B |
B |
M |
B |
|
RH:
Roya de la hoja
MA: Mancha amarilla
SH: Septoriosis de la
hoja
FE: Fusariosis de la
espia
|
A: Riesgo sanitario alto
M: Riesgo sanitario moderado
B: Riesgo sanitario bajo
S/I: Sin información
1: En 1 de 5 localidades mostró niveles de severidad moderados y tipo
de reacción susceptible.
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