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Soja de Segunda. Una opción que suma |
Autores: Fernando
Andrade y Pablo Calviño
EEA INTA Balcarce
Junio de 2004
En
algunos establecimientos agrícolas del sudeste bonaerense se trabaja cerca de
un techo de rentabilidad que podría elevarse con la inclusión de soja de
segunda detrás de trigo. Es necesario generar información sobre las
variables que controlan el crecimiento y el rendimiento de este cultivo.
El
rendimiento de los cultivos se expresa comúnmente en producción por unidad de
superficie. En aquellos ambientes en los que se pueden incluir más de un
cultivo en un período anual sería muy útil, desde el punto de vista de la
rentabilidad y eficiencia en el uso de los recursos, expresar la producción o
el ingreso económico por unidad de área y de tiempo. Es de esperar que el
rendimiento de soja de primera se asocie principalmente con las condiciones
ambientales, en particular la disponibilidad hídrica durante el período de
llenado de granos. Contrariamente, el rendimiento del cultivo de soja de
segunda, dependería de una mayor cantidad de factores.
La
posibilidad de realizar un cultivo de soja de segunda después de trigo está
principalmente limitada por el contenido de agua en el momento de la siembra de
la soja, por el balance de agua durante todo el ciclo del cultivo, por las bajas
temperaturas durante el llenado de granos y por el acortamiento en el período
de llenado por influencia fotoperiódica. Además, la etapa de crecimiento
reproductivo ocurre en condiciones de menor temperatura y radiación que en el
cutivo de primera. A estas restricciones generales se suman condicionantes
locales, que en el SE bonaerense incluyen:
El
rendimiento en grano se reduce ante atrasos en la fecha de siembra del cultivo
de soja de segunda (ver gráfico). Las mermas pueden atribuirse a una disminución
del crecimiento vegetativo causado por una prematura floración, una menor
duración de las etapas vegetativa y reproductiva y a la caída de la tasa de
crecimiento durante las etapas reproductivas. Variaciones en el número de
granos por unidad de superficie explican la mayor parte de las modificaciones de
rendimiento en sojas tardías. A su vez, la duración del período entre R1 y R5
explicaría más de la mitad de la variación en el número de granos.
Gráfico:
El rendimiento en grano se reduce ante atrasos en la fecha de siembra del
cultivo de soja de segunda
Por el
menor período vegetativo en los cultivos de siembras tardías difícilmente se
logra alta cobertura con distancias entre hileras de 0,7 m o mayores. En esos
casos, las caídas de rendimiento por atrasos en la fecha de siembra pueden ser
atenuadas reduciendo la distancia entre hileras y aumentando el número de
plantas por unidad de superficie. Algunas prácticas de manejo, por ejemplo,
vinculadas al diseño espacial del cultivo, pueden contribuir al aumento de la
producción de la soja de segunda.
Múltiples Responsables
La
producción del cultivo de soja de segunda es entonces afectada por una gran
cantidad de variables ambientales y de manejo. Por lo tanto, un modelo empírico
sencillo que estime el rendimiento de un cultivo ante distintas condiciones climáticas
sería útil para:
-
Predecir
rindes en distintos ambientes.
-
Determinar
los avances tecnológicos en el tiempo independientemente de la variación
climática.
-
Evaluar
progreso genético.
-
Realizar
cálculos probabilísticos de producción y análisis de riesgo.
-
Cuantificar
la importancia de las transferencias de tecnologías.
El
CROPGRO es un modelo complejo de simulación, orientador de procesos sobre el
crecimiento y desarrollo del cultivo de soja. Simula diariamente valores de índice
de área foliar, densidad y largo de raíces, contenido de agua en el suelo,
transpiración, evapotranspiración real y potencial, componentes de rendimiento
y estrés de agua. A pesar de su complejidad, puede resultar muy útil para
interpretar y predecir el comportamiento del cultivo de soja de primera.
Alternativamente, podría trabajarse con modelos empíricos, más sencillos, que
sólo incluyan las variables de mayor peso en la determinación del rendimiento.
Fecha de Siembra
Se
detectaron interacciones entre la fecha de siembra y otras fuentes de variación
que ayudaron a entender los procesos que actúan sobre la determinación del
rendimiento. Promediando todas las fuentes de variación, los atrasos en la
fecha de siembra produjeron reducciones pequeñas en el rendimiento hasta
mediados de diciembre y grandes en las fechas más tardías. Si bien el número
de semillas explicó el 86% de la variación del rendimiento, se encontró que
el peso de los granos en las fechas de mediados de diciembre fue mayor que el
registrado en siembras de enero. El rendimiento también se asoció
significativamente con este parámetro. La reducción de la biomasa del cultivo,
el índice de cosecha, el número de semillas y el peso de los granos pudo ser
atribuida a tres factores:
-
Corta
estación de crecimiento.
-
Baja
tasa de crecimiento asociada a acortamiento de los días y a la reducción
de temperatura.
-
Una
importante reducción en la duración de la etapa de llenado de granos,
especialmente de R3 a R7.
Esta
reducción explicó el 77% de la variación del rendimiento, el 56% de la
variación en el número de granos y el 62% de la variación en el peso de los
granos.
A
pesar de trabajar con espaciamientos entre hileras muy reducidos (menores a 0,38
m) respecto de los utilizados en la mayor parte de la bibliografía, achicar
distancias entre hileras resultó una práctica que aumentó el rendimiento y el
número de granos, especialmente en secano, por mayor interceptación de radiación.
Esto sustenta la hipótesis que señala que las caídas en rendimiento por
atrasos en la fecha de siembra pueden ser parcialmente compensadas mejorando la
intercepción de radiación.
De
hecho, son muy pocos los trabajos donde se ha informado que acercar hileras por
debajo de 0,38 m de distancia produzca aumentos de rendimiento, y ninguno hasta
el momento en soja de segunda. Esto se debe posiblemente a que las
investigaciones en cultivos sembrados después de trigo corresponden a ambientes
más calurosos, de mayor período libre de heladas, con variedades de grupos de
madurez más largos y de porte mayor.
Cerrar el Círculo
En síntesis,
la bibliografía disponible indica que el componente principal del rendimiento
en soja de primera y de segunda es el número de granos por unidad de
superficie. En zonas frías para el cultivo de soja el componente peso de granos
también sufriría por reducción de la duración y de la tasa de llenado de
granos. Estos hallazgos apoyan la hipótesis que señala que en soja de segunda
en ambientes fríos los componentes de rendimiento que explican la mayor parte
de las variaciones del rendimiento son el número de granos por unidad de
superficie y el peso de los granos. Una vez determinados cuáles fueron los
componentes del rendimiento que explicaron las variaciones de producción de
granos y tras haber encontrado una variable de tanta influencia sobre él, como
lo fue la fecha de siembra, se procedió a desarrollar los modelos empíricos
del rendimiento del cultivo de soja de segunda en este tipo de ambientes.
Después
de demostrar que los modelos empíricos predijeron aceptablemente los
rendimientos, se decidió utilizar el más simple, que incluyó variables fáciles
de obtener en el campo e incluso de series largas de tiempo, para poder de esta
forma obtener funciones de probabilidad de ocurrencia de determinados
rendimientos. En este sentido, en otros trabajos realizamos modelos sencillos
que explicaron la mayor parte de la variación del rendimiento en soja y trigo a
través de las lluvias en sus períodos más críticos para la definición del
rendimiento. En estos casos, los resultados se obtuvieron porque:
-
Los
cultivos llegan a dichos períodos con reducidas deficiencias hídricas.
-
En
el lote del productor, el agua en el período más crítico es el elemento
de mayor influencia sobre el rendimiento.
En los
modelos desarrollados, la fecha de siembra fue la variable de mayor efecto sobre
el rendimiento. Su impacto sobre la producción de granos fue muy marcado. Las
bajas temperaturas en el llenado de granos de las siembras tardías disminuyeron
la eficiencia de conversión y la posibilidad de fijar vainas y llenar los
granos. La reducción en el largo de los días juntamente con la del período de
llenado de granos mermó la radiación interceptada.
Otras
variables que estuvieron asociadas con el rendimiento fueron:
-
Profundidad
de suelo, por su relación con la capacidad de almacenamiento de agua.
-
Agua
útil para el cultivo, expresada como agua a la emergencia del cultivo, como
lluvias entre emergencia y R1 y entre R1 y R5.
En
este trabajo con soja como segundo cultivo, el agua en etapas tempranas se
relacionó con el rendimiento. Esto está íntimamente vinculado con el muy
reducido contenido de agua al inicio del cultivo, por la gran extracción del
cultivo antecesor;
-
la
respuesta a distancia entre hileras fue significativa, a pesar de trabajar
en todos nuestros ensayos con distancias menores o iguales a 0,57 m;
-
la
densidad, cuyo incremento produjo aumentos de producción.
Los
resultados experimentales que indican que el rendimiento se relacionó con el
agua disponible sólo hasta el comienzo del llenado de granos contradicen la hipótesis
que plantea que el rinde de soja de segunda en ambientes fríos depende del agua
disponible, tanto en etapas vegetativas como en cuaje y llenado de granos.
Desde
el punto de vista agronómico, se cuantificaron los efectos sobre el rendimiento
de determinadas variables, que hasta ahora eran cualitativos, y se señaló la
probabilidad de obtener determinada producción de granos de un cultivo nuevo
para la zona donde se generó.
El costo del atraso
Variables
como fecha de siembra y profundidad de suelo permitieron estimar que en siembras
tempranas para la zona (25 diciembre) es esperable en 9 de cada 10 años
rendimientos mayores a 2.000 kg ha-1. Atrasos en la siembra de 15 días,
implicarían 840 kg ha-1 de reducción de rendimiento. Esta
diferencia, que en promedio es de 56 kg ha-1 por día de atraso en la
siembra, es lo suficientemente elocuente como para utilizar variedades de trigo
de madurez más rápida o aplicar herbicidas no selectivos para adelantar la
cosecha del cereal. Por el contrario, la gran inestabilidad de producción sobre
suelos someros brinda una rica información a los técnicos y productores. A
partir de esta información surge que el segundo cultivo se debe hacer
prioritariamente en los suelos más profundos.
Biblioteca
(*) Profesor Titular de Ecofisiología de Cultivos Facultad de
Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Mar del Plata. Investigador de Inta
Balcarce. Investigador de CONICET.
Autor de tres libros y de numerosas publicaciones científicas
en revistas de prestigio internacional. Director de becarios, estudiantes de
Magister Scientiae y de Doctorado.
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