25/7/2014   Eventos Vínculos El Tiempo Registración Conózcanos Contacto Inicio


Fertilización de campo natural y praderas cultivadas

Autor: Ing. Carlos Alberto Amadeo

 

1. Conceptos generales

En Argentina, la producción ganadera –tanto vacuna como lanar- se desarrolla en alta proporción sobre pastizales naturales que ocupan el 55% del territorio, llegando a representar en varias provincias (Mesopotamia, Chaco, Santiago del estero, Patagonia, etc.) entre el 70 y el 90% de la producción de forrajes.

El campo natural es un conjunto de pastos nativos cuya presencia, persistencia y productividad son el resultado de la interacción dinámica del clima, suelo, relieve y manejo.

Podemos firmar que el pastizal natural se encuadra dentro de un sistema netamente ganadero.

En líneas generales los productores que no subestimaron este recurso y profundizaron su conocimiento planteando el sistema de producción sobre su uso racional y mejoramiento y a la vez, lo acompañaron con planes sanitarios, cruzamientos y controles inherentes a la eficiencia del rodeo lograron mayores producciones y empresas rentables en el tiempo.

A menudo se ha caído en el error de tratar el pastizal natural como competidor de las pasturas cultivadas cuando son absolutamente complementarios.

Las praderas cultivadas se dan dentro de un sistema mixto (agrícola-ganadero) y también caben en un esquema netamente ganadero.

A grandes rasgos podríamos decir que:

  1. Los campos naturales son más estables con menor calidad forrajera, mayor diversidad florística, menor cantidad de tareas a desarrollar, se renuevan continuamente, tienen una marcada estacionalidad en la producción, producen menos y es posible mejorarlas.
      
  2. Las praderas cultivadas son más inestables, deben tener buena adaptabilidad al medio, tienen mayor calidad forrajera, menos complejidad florística, menos estacionalidad, producen más, se renuevan poco "per se" y requieren más inversión.

De los campos naturales hemos de destacar dos conceptos:

  1. Estabilidad: si bien es cierto que el campo natural no permite sacar grandes réditos en los años excepcionales, su comportamiento ante situaciones límites –sequías, inundaciones- varían muy poco.
     
  2. Riesgo: al ser el campo natural más estable en el tiempo, disminuye el riesgo de las inversiones (fertilizaciones, siembras en coberturas, etc.).

El Ing. Agr. Alejandro Deregibus afirma:

"Debe quedar claro que ambas praderas naturales y cultivadas son elementos complementarios importantes capaces de cumplir papeles distintos en diferentes circunstancias y lugares de acuerdo a una pluralidad de objetivos y posibilidades."

"Asociar al campo natural con bajo nivel técnico es un criterio equivocado pues en determinados áreas produce un resultado económico, similar incluso, al de las praderas cultivadas."

 

2. Campo natural: sus especies

Antes de tomar la decisión de modificar el tapiz mediante alguna labranza, es conveniente tener en cuenta:

  1. el porcentaje de leguminosas,
     
  2. qué tipo de leguminosas y gramíneas existen,
     
  3. el nivel de cobertura,
     
  4. el nivel de nutrientes, etc.

Es así que el clima, la fertilidad, el relieve, el tipo de suelo y el manejo, entre otros factores, nos darán como resultado una vegetación determinada y distinta de la que se obtiene en regiones de otras características.

En caso de que el campo natural fuera marcadamente pobre en fósforo, podría ser mejorada sólo por medio de fertilizantes fosfatados, incrementando su producción de materia seca en un 100%, según ensayos del INTA de Balcarce (Prov. Bs. As.) con la aplicación de 50 a 100 kg. de P205/ha.

En el tapiz de la Pampa Húmeda las leguminosas que se destacan son:

  • Trébol blanco (Trifolium repens). Producción otoño-invierno-primavera y suelos de buena fertilidad.
  • Trébol carretilla (Medicago polymorpha). Producción invierno-primavera en suelos de fertilidad intermedia.
  • Trébol carretilla manchado (Medicago arabiga). Idem anterior.
  • Trébol rosado (Trifolium polymorpha). Producción invierno-primavera en suelos de baja fertilidad.
  • Lupulina (Medicago lupulina). Producción primavera-verano en suelos con buen nivel de calcáreo.
  • Babosita (Adesmia bicolor). Idem anterior.
  • Trébol de cuernitos (Lotus tennius). Producción primavera-verano (tolera suelos salinos con relativos problemas de drenaje).
  • Trébol de olor (Melilotus sp.). Idem anterior.

En cuanto a las gramíneas, las más destacadas por su digestibilidad y producción son, en los suelos más fértiles, la Cebadilla y el Rye Grass anual que producen en invierno y primavera, y el Pasto miel, de producción primavera –verano.

Cuando la fertilidad del suelo disminuye, se presentan otras gramíneas: Pasto horqueta (Paspalum notatum), Stipa neesiana, Flechillas (Stipa hyalina), Panicum, etc.

En zonas más cálidas y de menor fertilidad – Corrientes, Chaco-, la presencia de leguminosas se reduce y su persistencia es más comprometida, a pesar de lo cual es posible contar con especies tales como Trébol rosado (Trifolium polymorpha), Trébol carretilla (Medicago polimorpha), Pega-Pega (Desmodium canum), Vicia selloii, Babosita (Adamesia punctata), Indigofera asperifolia, Stylosantehs, etc. Estas pueden se las colonizadoras e iniciadoras del cambio para que luego especies adaptadas a mejores niveles de fertilidad puedan acceder al tapiz. Su presencia permitirá mejorar el nivel de nitrógeno por la acción de las bacterias fijadoras de este nutriente que se encuentran en sus raíces.

En gramíneas, se destacan los Paspalum, Axonopus, Eragrostis, Chloris, Adropogon, las cuales, luego de consociarse con las leguminosas nativas mejoran su cantidad y calidad de forrajes. Un ejemplo claro: según ensayos del INTA de Mercedes (Corrientes) se registran incrementos del 50,7% de materia seca/ha.

 

3. Campo natural: su proceso

Al agregar fertilizante fosfatado al suelo, sólo estamos modificando el factor químico del mismo.

Sus efectos se notan primero sobre la hacienda y es difícil apreciar visualmente las modificaciones sobre el tapiz –aumenta la preñez, hay mayor engorde, consumen menos sales de fósforo, pelecha antes, aumenta la parición, etc.- pues mejora la calidad del forraje. Con el tiempo a grandes rasgos ocurre lo siguiente:

  1. Aumenta el forraje total y su materia seca.
     
  2. Aumentan las leguminosas en el tapiz y la producción de nitrógeno fijado por ellas.
     
  3. Disminuye la estacionalidad de la producción de forraje.
     
  4. Aumenta la digestibilidad del forraje.

En el conjunto suelo-planta hay una dinámica constante dado que, como no existen suelos que tengan una fertilidad permanente, las pequeñas modificaciones –causadas por los animales y/o el clima- pueden influir en la estabilidad de la comunidad vegetal.

Cuando fertilizamos con fósforo, el tapiz aumenta en densidad y las especies de menor fertilidad son desplazadas por las de mayores requerimientos, estamos en una etapa positiva de la evolución; cuando el raleo se acentúa y las plantas mejores son suplantadas por las de menores requerimientos, incrementando la estacionalidad, vivimos una regresión y entramos en una faz negativa.

La planilla "A" nos explica el proceso de mejoramiento a partir de un suelo con vegetación escasa.

Debemos recordar que en un ambiente determinado siempre dominan las especies que se encuentran en condiciones óptimas de crecimiento, razón por la cual producen más que las de otra comunidad que se halla fuera de su óptimo.

Por ejemplo, si comenzamos un programa de fertilización con baja fertilidad, el Trébol carretilla no coloniza, se halla estático, vegetal, no se encuentra agresivo y forma pequeñas áreas integrándose a la comunidad vegetal existente, sólo aparece en donde existen rodeos, debajo de los árboles, cardos y bostas aislados.

En general, los campos naturales presentan una marcada estacionalidad primavera-estival siendo ésta la época donde satisfacen a todas las categorías de ganado; en nuestro país varía de mediados de septiembre a mediados de enero y en otoño de mediados de marzo a mediados de mayo, según la composición de las comunidades vegetales, tipos de suelo, zonas geográficas donde se encuentre y nivel de fertilidad. Sus crisis son más evidentes, van de mediados de mayo a fines de septiembre -cantidad- y en verano de mediados de enero a febrero -calidad.

F. Vervoost, evaluando las diferentes situaciones encontradas en la cuenca del Salado, halló que según la calidad del suelo se partía de una cobertura del 20% al 60% en el invierno y del 50% al 90% en el verano.

Si las especies existentes en el tapiz son adecuadas para este mejoramiento y no tengamos apuro o alternativa en solucionar el déficit estacional de otra manera o limitantes económicas, la variante introducida (fertilización fosfatada), permitirá que el proceso continúe de la siguiente manera:

Cuando en la Provincia de Buenos Aires fertilizamos el trébol carretilla con fósforo, su estado pasa a ser dinámico, comenzando a colonizar -sus tallos son más largos-, hay más carretillas -frutos- y semillas por frutos. En la Mesopotamia, en cambio, el Trébol rosado (Trifolium polymorpha) cumple el rol colonizador y luego recién ingresa el Trébol carretilla.

A la vez son varios los factores que influyen en la velocidad de colonización: el número de colonias, el tamaño de las mismas, las superficies de los potreros, su distribución en el campo.

Las gramíneas también se reactivan, incrementando su producción. El nitrógeno incorporado por las leguminosas nativas permite que especies de menor fertilidad -como la flechilla (stipa)- sean desplazadas por otras de mayor producción -la "Cebadilla peluda" (Bromus mollis), por ejemplo-.

La heterogeneidad del suelo de ese mismo tapiz permite que el Trébol blanco comience a crear sus colonias en sectores de mayor fertilidad y que comience a "caminar". Es muy probable que en esta etapa el Trébol carretilla tenga otras leguminosas acompañantes tales como el Trébol dubium, Babosita (Adesmia), Medicago lupulina, etc., mejorando la cobertura y la fijación de nitrógeno.

Al aumentar la fertilidad en el potrero, las gramíneas nativas "esperan su momento de actuar", como el Rye Grass y la Cebadilla criolla comienzan a presentarse en el tapiz entremezcladas con la "Cebadilla peluda". Esta, debido a las refertilizaciones con fósforo y pastoreos con altas cargas, permitirá siendo desplazada por las gramíneas de mayores requerimientos.

Este enriquecimiento del suelo hace que las gramíneas envejezcan menos, y que mejoren su digestibilidad y palatibilidad. Al haber pocos nutrientes las especies de menor valor retienen más minerales que las más productivas. Cuando esta competencia por nutrientes desaparece el Rye Grass y la Cebadilla, fortalecidos desplazan a las especies menos productivas. En el INTA de Mercedes (Corrientes) se comprobó que en campos naturales fertilizados la presencia de especies inferiores se redujo en un 37%.

En la siguiente etapa el Trébol blanco se apodera del tapiz – desplazando al Trébol carretilla- y por tratarse de la leguminosa que fija más nitrógeno, las gramíneas anuales más finas se beneficiarán, pasando a dominar en la comunidad vegetal. El Rye Grass anual y la Cebadilla producen cerca de su máximo y disminuyen la estacionalidad del campo natural.

Llegado a este punto, hay que incorporar –ya sea en cobertura como en intersiembra- variedades mejoradas.

El óptimo llega cuando la estacionalidad es mínima y las especies pueden expresar su máximo potencial productivo.

Recordemos, sin embargo, que las especies anuales finas -más exigentes en fertilidad que las perennes- son inconstantes e inestables pero son las más persistentes –siempre y cuando en la asociación vegetal no hayan llegado a predominar las perennes de porte erecto que compiten por la luz y cuya gran agresividad limita la existencia de una población de anuales.

Sintetizando: según el clima, tipo de suelo y relieve llegaremos con diferentes grupos de plantas a la etapa del clímax. Hay, sin embargo, zonas distintas que tienen algo en común y llegarán a equilibrarse con asociaciones vegetales muy similares en diferente tiempo. De ahí, la importancia de analizar todas las etapas ecológicas por las que pasan las praderas naturales o cultivadas.

 

4. Factores a considerar en la fertilización del campo natural y praderas cultivadas

1. Evaluar el tapiz determinando cuales leguminosas están presentes, en qué proporción se encuentran y cuáles son las gramíneas acompañantes, la cobertura toral y el momento de aplicación.

  1. Siempre es recomendable comenzar el mejoramiento por los potreros que tienen mayor cantidad de leguminosas y buena cobertura vegetal (70-80%). Si las leguminosas superan el 10%, aplicar una dosis mayor de fósforo, (por ejemplo 50-90Kg. de P205). (*)
     
  2. Cuando los porcentajes de leguminosas son bajos -entre el 2% y el 5%- y la cobertura es regular (50-60%) aplique una dosis menor (por ejemplo 40 kg. de P205/ha), siempre que no se opte por incorporar semilla. (*)

Si le cuesta definir por cuál portero comenzar a trabajar le recomendamos:

b1) Buscar las leguminosas en lugares más o menos protegidos -debajo de malezas, árboles, arbustos, alambrados- y observar si se presentan alrededor de las bostas, pues es allí donde se encuentran cuando hay déficit de fósforo.
 

b2)
Si todavía tiene dudas, espere la floración de octubre-noviembre para las leguminosas de invierno, y/o la de enero-febrero para la primavera-verano.
 

b3)
Si dentro del análisis global del establecimiento existen potreros con buena cobertura, elevada proporción de leguminosas, gramíneas de buena calidad y un nivel de nitratos medio (100 ppm), se podrá aumentar la producción total de pasto aplicando entre 100 y 150 kg/ha de fosfato diamónico (18-46-0).

(*) Estas cantidades no están relacionadas con los análisis, solo son conceptuales con respecto a la densidad del tapiz.

 

2. Análisis del suelo

Realizados los análisis de suelo y definidas las carencias de nutrientes, nivel de materia orgánica, Ph y textura, se deben plantear las cantidades y tipo de fuentes fosfóricas a aplicar, previa consulta con su asesor agronómico.

 

  1. Cantidad de nutrientes: como concepto hay que tener en cuenta que:
  2. a1) cuanto menor sea la cantidad de fósforo disponible, mayor será la necesidad de fertilizante fosfatado para estabilizar la producción de pasto.

    a2) si el nivel de fósforo es mayor debemos pensar en dosis que suplan la extracción anual.

    <5 ppm = 80-120 kg P2 O5
    6-12 ppm = 40-80 kg P2 O5
    12-20 ppm = 25-40 kg P2 O5
    >20 ppm = 15-25 kg P2 O5

  3. Cantidad de materia orgánica: cuanto menor sea la materia orgánica (1-2, 5%), la acción de los fosfatos insolubles al agua -Hiperfosfato- será mas lenta que de costumbre, por lo que conviene usar Superfosfato o Hipertriple (mezcla de Hiper y Super con 40% de P205).
     
  4. Ph: como es sabido, las fuentes insolubles al agua -Hiperfosfato- disminuyen marcadamente su eficiencia a partir de Ph 6,5 por lo que se utiliza el Superfosfato.
  5.  

    Ph

    Aplicar

    <5

    HIPERFOSFATO

    5-5,5

    HIPERFOSFATO –Hipertriple- Super

    5,5-6

    HIPERTRIPLE o SUPER o Hiperfosfato

    6-6,5

    SUPER- Hipertriple-Hiperfosfato

    >6,5

    SUPERFOSFATO

     

  6. Textura: Debemos tener en cuenta que la disponibilidad del fósforo está en relación con la alteración que realizan las diferentes partículas de suelo.
  7.  

     

    TIPOS DE SUELO


    Kg. de P
    O5/ha a aplicar

    Arcilloso
    40% arcilla

    Francos

    Arenoso
    60% arena

    ANALISIS DE 
    SUELO

    FOSFORO ppm 
    ASIMILABLE

    Muy bajo

    0-3

    0-6

    0-10

    80-120

    Bajo

    3-6

    6-12

    10-20

    40-80

    Medio

    6-9

    12-18

    20-30

    0-40

    Alto

    +9

    +18

    +30

    0

  8. Otros nutrientes: Si los valores de nitratos son menores que 100 ppm, lo que resultaría restrictivo para la reacción de los fosfatos, se podrá aplicar 60-120 kg/ha de Fosfato diamónico (18-46-0).

Evaluar las deficiencias de Potasio (K), de azufre (S), de calcio (Ca) y de magnesio (Mg).

 

3. Pruebas de campo

Todos sabemos que los análisis de suelo son orientativos y la recomendación a realizarse es un promedio general y no un dato exacto que va a dar una respuesta óptima para cada potrero.

Los de fósforo y potasio nos permitirá cuantificarlo y seguir su nivel relativo en el tiempo con cierta aproximación.

Sin embargo, hay análisis que dan valores altos de fósforo y se han detectado importantes respuestas a la aplicación de fertilizantes fosfatados. (Praderas y siembra directa).

El nitrógeno total del suelo tiene en general una mínima relación con el nivel de nitrógeno aprovechable por la planta, en cambio la evaluación de nitratos en el suelo es una medida de disponibilidad en el momento dado del muestreo.

Cuando nos encontramos en zonas húmedas, son necesario varios análisis con muestreos adecuados para tener una idea clara del nivel de nitrógeno incluyendo análisis foliares.

Por ello, cuando se quieren afinar las prácticas de fertilización debemos recurrir a las pruebas de campo que darán en el tiempo, inmejorable información para poder determinar los niveles óptimos de fertilizantes necesarios.

Al mismo tiempo, se podrá medir su razonabilidad económica.

Si Ud. tomó la decisión de fertilizar la forma sencilla de realizarlo es dejar en el centro del lote una superficie (5-10%) donde aplicará 50-100% más de la dosis recomendada. Si desea realizar una prueba cruce el potrero con 3 dosis (50-100-150 kg. de N).

Estas franjas deberán ser bien identificadas para luego facilitar los controles.

 

4. Momento de aplicación de fertilizantes

  1. En cuanto al momento de aplicación es preferible hacerlo entre el verano y el principio del otoño para estimular los pastos de invierno, aunque en general este tipo de mejoramiento es muy flexible:

a1) Si lo aplica en invierno estimulará la producción de pasto de primavera, semillas de especies de invierno y las especies de verano.
 
a2)
Si lo aplica temprano en primavera se beneficiará en algo a las gramíneas y leguminosas de invierno, aunque las principales beneficiadas serán las especies de verano.
 
a3)
Si lo aplica en verano-ppios de otoño preparará el camino de los nacimientos en otoño de las especies invernales.

 

5. Manejo de la hacienda

La producción ganadera dentro de un sistema pastoril se sustenta sobre un ciclo cerrado, donde el fósforo estimula a la leguminosas. Estas, ante la presencia de bacterias en sus raíces (rizobios), fijan el nitrógeno del aire en el suelo, mejorando la cantidad y calidad del forraje que será consumido por los animales. Estos últimos, con la devolución de sus deyecciones, cerrarán el círculo de fertilidad y, según la carga por ha. y los momentos de pastoreo, darán un tipo de vegetación que en el mejoramiento del campo debe ser tenido en cuenta.

  1. Fin de verano-principio de otoño: Pastorear aumentando la carga para darle luz a las leguminosas y gramíneas de invierno, distribuir con rastra de dientes o cadenas las semillas de leguminosas que se encuentran en las bostas (es preferible hacerlo con ellas frescas o esperar una lluvia) y mejorar la digestibilidad del forraje de otoño.
    Para hacerlo en forma rápida (1 a 7 días), dividir el potrero con eléctricos, para lograr una presión de pastoreo y disminuir la selectividad del ganado (15-20 cabezas/ha). Utilizar categorías de hacienda que puedan tener restricciones temporarias para así poder recuperarlas más adelante -vacas secas, etc.-. Recuerde: El fósforo es la LLAVE; la leguminosa el MECANISMO y el ganado la PUERTA.
  2. Fin primavera-principio de verano: Si el tapiz tiene muchas leguminosas anuales, cuando llegue la floración, saque la hacienda y deje semillar para evitar el pastoreo selectivo. Cuando son leguminosas perennes el pastoreo de verano debe ser liviano e intenso a fines de febrero-principios de marzo. Luego aumente la carga para que los animales distribuyan las semillas en la bosta. Si es posible, pase una rastra de cadenas o de dientes, lo que permitirá mayor uniformidad en la distribución.

 

Recomendación: debe quedar claro que la fertilización no soluciona los problemas de manejo de cualquier tipo de mejoramiento. Por otra parte, todo proceso de transformación y acumulación -como la conservación y enriquecimiento del suelo- requiere CONTINUIDAD. Es asi que debemos ser conscientes de que la alimentación de las plantas, a través de las refertilizaciones, DEBE prolongarse en el tiempo.

 

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(*) Ingeniero Agrónomo graduado en la UBA (1968). Se desempeña profesionalmente en La Plata Cereal S.A.

 

 

 

 
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