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AACS - Asociación Argentina de la Ciencia del Suelo |
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¿Cuál es el Impacto de la Soja sobre el Suelo?
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Documento emitido por
la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de la Ciencia del
Suelo.
Web: www.suelos.org.ar
Abril 2008.
Síntesis: Es posible lograr producciones sustentables de
soja en concordancia con la aptitud agroambiental de cada sitio. Este
cultivo ha sido motor de la reactivación económica del campo y no hay
motivo científico-tecnológico para que deje de ser un cultivo clave.
Para ello debe ser insertada en suelos aptos para su cultivo dentro de rotaciones
adaptadas a las condiciones locales, con sistemas de siembra con menor remoción
del suelo y otras medidas conservacionistas y considerando a la reposición de
los nutrientes como una herramienta fundamental de manejo.
El cultivo de soja ocupa actualmente más de la mitad de la
superficie sembrada de la Argentina y es nuestro principal producto exportable.
La expansión de este cultivo en el país generó un debate en nuestra sociedad
acerca de su influencia sobre la sustentabilidad de los suelos. Es así que la
soja suele ser citada en los medios como un cultivo perjudicial para la salud de
los suelos, sin considerar otros factores como el sistema de la labranza, las
rotaciones o la reposición de nutrientes vía fertilizantes.
Parte de la opinión pública parece hacerse eco de esas
apreciaciones. Con la intención de esclarecer algunas apreciaciones y disipar
algunos de los interrogantes que se plantea la opinión pública sobre este
cultivo, la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de la Ciencia del
Suelo desea difundir una síntesis del impacto del cultivo de soja sobre los
suelos.
* La extracción de nutrientes que realiza la soja por cada
hectárea sembrada es relativamente similar a la verificada en otros cultivos
extensivos como girasol, maíz y trigo. Esa extracción debe ser compensada por
la aplicación de fertilizantes, los cuales constituyen una parte relevante de
los costos de la agricultura. En el caso del nitrógeno, que es el nutriente que
los cultivos necesitan en mayor cantidad, la soja tiene una ventaja con respecto
a los otros cultivos, ya que puede establecer asociaciones con bacterias y
aprovechar el nitrógeno de la atmósfera reduciendo la necesidad de la
provisión externa de este nutriente. Este es uno de los factores que determinan
que la inversión necesaria para sembrar soja sea menor que la de otros
cultivos. En el caso de los otros nutrientes (fósforo, azufre, potasio, etc),
tanto en soja como en otros cultivos la extracción de nutrientes del suelo debe
ser compensada mediante el agregado de fuentes externas.
* La gran plasticidad de la soja para adaptarse a diferentes
condiciones ambientales y su elevado precio internacional han contribuido al
avance de la frontera agropecuaria. Los suelos de la Región Pampeana son, en
general, menos vulnerables que los suelos de otros ecosistemas argentinos, como
por ejemplo la Región Semiárida, el Noroeste y el Nordeste donde la expansión
agrícola se hace a expensas del desmonte de tierras en zonas con suelos más
vulnerables. El avance de la agricultura en estas áreas conlleva un mayor
riesgo de deterioro de tierras, en comparación con zonas con mejor aptitud
agrícola natural. Eso mismo sucede al pasar a agricultura suelos de la Región
Pampeana con poca aptitud agrícola (ej. suelos de áreas bajas). Este deterioro
se torna irreversible cuando toma la forma de pérdidas de suelo por erosión
hídrica y eólica.
* Muchas tierras invadidas con malezas de difícil
erradicación que se hallaban sin poder cultivarse, fueron incorporadas al
proceso productivo debido a la utilización de la soja resistente a herbicidas.
* Un aspecto clave para determinar el impacto del cultivo
sobre el deterioro del suelo es el balance de la materia orgánica. En tal
sentido, el maíz y el doble cultivo trigo-soja tienen balance anual más
positivo que la soja como monocultivo, debido a la cantidad de carbono devuelto
al suelo a través de los restos vegetales. Por lo tanto, los sistemas de
cultivo con alta frecuencia de soja contribuyen a una disminución más marcada
de la materia orgánica y, consecuentemente, son más sustentables los sistemas
que incluyen una equilibrada rotación de diferentes cultivos.
* El deterioro de
los suelos no sólo se ha producido por el empleo de rotaciones pobres en
aportes de residuos sino también por uso de agresivos sistemas de laboreo del
suelo, como los basados en arados y/o discos pesados. Estos sistemas de laboreo
han promovido las pérdidas oxidativas de materia orgánica, el deterioro
físico y químico de muchos de nuestros suelos y lo que es mas dramático, la
pérdida del suelo por erosión . Varios millones de hectáreas de suelos
fértiles fueron degradados por procesos de erosión. La adopción más reciente
de la siembra directa ha contribuido a disminuir los procesos de degradación
iniciados por el laboreo convencional.
Es posible lograr producciones sustentables de soja en
concordancia con la aptitud agroambiental de cada sitio. Este cultivo ha
sido motor de la reactivación económica del campo y no hay motivo
científico-tecnológico para que deje de ser un cultivo clave. Para ello debe
ser insertada en suelos aptos para su cultivo dentro de rotaciones adaptadas a
las condiciones locales, con sistemas de siembra con menor remoción del suelo y
otras medidas conservacionistas y considerando a la reposición de los
nutrientes como una herramienta fundamental de manejo.
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